jueves, 9 de septiembre de 2010

37. La calma antes de la tormenta

El móvil de Akane sonó, esta se levantó mientras hablaba por él y se alejó unos pasos. Terminada la conversación regresó con gesto de estar bastante mosqueada, cogió un trozo de pan que quedaba por allí y se lo lanzó a Akira dándole en la cara.
- ¡Ah! ¿Qué pasa?
- ¡Te odio! ¡Te recontraodio!
Akira se incorporó perezosamente.
- ¿Pero a que viene eso ahora? - dijo Ryuko.
- Si, pobre ¿Por qué le atacas a panazos? - añadió Kyojin.
Akira bostezó y se estiró.
- Tu madre lo ha hecho - le dijo Akane con fuego en los ojos.
- ¿El qué?
- ¡Ha llamado a mi padre! - bufó la chica.
- Por eso te pidió el teléfono, ya sabía yo que lo haría.
- Con todos los respetos, tu madre es...
- Una cabezota, igual que tú. Te dije que el domingo comerías en casa, te lo advertí ¿Qué ha dicho tu padre?
- Que no hay problema, que vaya a tu casa, si le viene genial, ya ha hablado con mi madre, como la semana pasada mi madre trabajó y le envió a mis hermanos, mañana ella le devuelve el favor quedándoselos, ya no hay niños, ya no hay jaleo en su casa.
- Todo solucionado, no te necesitan.
- De eso nada, mi padre ahora piensa que eres mi... mi...
- Se te atasca la palabra ¿eh? - se burló Ryuko.
- Un... un lío que tengo, mi "rollete"... vamos y lo peor será que se lo dirá a mi madre.
Jisei y Sumire rompieron a reír.
- Alá, ya es oficial - sentenció Sumire - Tenéis un rollo oficial.
- ¿Qué le habrá dicho tu madre para convencerle? - reflexionó Kyojin.
- ¿Que qué le ha dicho? - gritó Akane - ¿Tú que crees que le ha dicho? Que estamos saliendo y lo apropiado es... mira... me estoy agobiando mucho.
Ryuko y Kyojin también empezaron a reírse.
- A ver - dijo Akira - Explícamelo más despacio.
- Mi padre cree que estoy saliendo contigo ¡y vale ya de reírse!
- Ten cuidado - advirtió Kyojin - Ten cuidado con dañar a su hijita, es la única que tiene.
- Pero tú le habrás dicho la verdad...
- Yo si, pero cree que soy... vergonzosa.
- ¡Qué bonito tía! - decía casi llorando de la risa Jisei - ¡Todo es tan romántico!
- ¡Ya te digo! - reía Sumire - ¡Pero que bonito! Ya lo estoy viendo: para Navidad os reuniréis los dos... no que tu ya tienes dos... las tres familias, tu madre, su marido, tu padre y su mujer y los padres de Aki y el batallón de hermanos... lo suyo es que tu familia, Aki, vaya a su casa... es lo tradicional.
- ¡Pero si allí no caben tantos! - reía también Ryuko - ¡No podrían ni moverse!
- Así hay más intimidad, mujer - añadió Jisei sin parar de reír - Más... roce.
- Luego - continuaba muy emocionada Sumire - Os repartiréis los regalos, seguramente a ti, Akane, te regalarán un anillo o mejor una pulsera ¡Que bonito! Los domingos fijo que iréis a comer a su casa, así te libras de tus hermanos, tonta y por la tarde pasearéis juntos. Ya verás, en unos años estaréis buscando piso, una casita, y la iréis amueblando con ayuda de tu madre Aki, por supuesto, las madres son muy protectoras y hay que escucharlas o se ponen celosas de las nueras y ya la hemos liado… En vacaciones iréis al sitio ese donde fueron tus padres el otro día y Akane conocerá a todos los Shikamoto y cuando terminéis las carreras os casareis… ¡Que bonito! Ya veo montones de Shikamotos pelirrojos correteando a vuestro alrededor… se parecerán a ti, Aki, pero serán pelirrojos.
Akane empezaba a tener un tic nervioso en el ojo, Akira la miraba con la boca abierta, Jisei se ahogaba de tanto reír y hasta Shibi había dejado sus reflexiones y miraba la escena sonriendo.
- ¡Ay… ya no puedo más! - reía Jisei - ¡Me duelen los mofletes!
- Pero espera… antes tengo que conseguir mi beso. Esto… no os comprometáis demasiado rápido ¿vale?
- Bueno pues ya tenéis vuestra vida planeada - sentenció Kyojin - Con lo poco que te gusta a ti pensar en complicaciones Akira, no me digas que esto no te da tranquilidad.
Ahora era Akira el que tenía el tic nervioso.
- Pero Sumire - dijo Jisei tratando de parar de reír - No puede ser, recuerda que Akane ya tiene otros suegros.
- ¡Ostras! Esto va a ser terrible. Kaguya versus Shikamoto: la batalla por Akane - habó Sumire muy pomposamente.
- ¡Bueno, vale ya! - gritó Akane - No quiero oír ni un disparate más y parar de reír. Ya lo aclararé todo con mis padres y mañana le explicaré a tu madre que no estoy saliendo contigo, ni quiero, ni quieres y menos aún mancillaré tu honor.
- No, si mi madre ahora piensa que soy yo el que te quiere mancillar.
- Pues ya la diremos que… que no. Ya está, le diremos que a ti quien te gusta es Karura y que yo te estoy ayudando porque soy una lianta y una celestina y me meto en todo.
- ¿Y si yo no quiero que mi madre piense que me gusta otra chica? Es que tampoco quiero mentirla.
- No hay problema - intervino Jisei - Akane, tú solo dile que eres la novia del Kaguya y ya está y a tus padres igual, verás que contentos se ponen al pensar que van a emparentarse con unos ricachones. Mira, yo sí que lo estoy viendo: Akane Kaguya, toda una seña, tendrás que dar clases de protocolo, claro; ¡menuda vida te espera! Salones de belleza, masajistas, peluquería, manicura, saunas, ir de compras con tu mejor amiga que, evidentemente, seré yo y cuando llegue la noche fiestas llenas de glamour y luego, tu maridito bomboncito te regala un pedrusco así de gordo… tía, tu hazle la pelota a tu suegra, pero hazsela con ganas y no te olvides de los pobres, o sea, nosotros.
El tic de Akane era cada vez mas pronunciado.
- Mi historia es más bonita - dijo Sumire.
- Pero la mía es más jugosa.
- ¡Se tiene que quedar con los Shikamoto!
- ¡Los Kaguya!
- Akane ¿te encuentras bien? - dijo Ryuko moviendo su mano delante de los ojos de la chica, esta no reaccionaba.
- Creo que le ha dado un shock - dijo Jisei - la emoción, claro.
- Estáis locas - habló al fin - Y sois peligrosas, sois unas locas peligrosas.
- ¿De que os reís tanto? - dijo Suo sentándose al lado de Sumire.
- Estamos planeando la vida de Akane ¿Y tú qué? - respondió Sumire.
- Por allí todo como siempre.
- ¿Qué pasa? - dijo Karasu acercándose.
- Chico, si que estas atento - habló Akane. Ven, siéntate a aquí, que te echaba de menos.
- ¿Me echabas de menos? ¿Tú sabes lo que me has dicho?
- Karasu - dijo Jisei - Eres un grano, un maldito y molesto grano, pero cuando desaparece, al final se le echa de menos.
- ¿Ves? - añadió Akane - Por eso te echaba de menos, ahora ya tengo entretenida a Jisei, mientras te insulta a ti, no dice idioteces.
- Vale a mi me callas pero ¿y a Sumire? Porque sus idioteces son a gran escala.
- Muy sencillo, si no se calla le diré a Karasu aquello que quiere averiguar, a ver que pasa.
- ¿Entonces irás? - preguntó Ryuko a Akane.
- ¿Tengo otra opción? Por cierto, bambi, me tienes que recoger en casa de mi padre.
- ¿Eso es necesario? - se quejó el chico.
- Ordenes son órdenes - se rió Kyojin.
- ¡Que bonito! ¡Pero que bonito! - continuaba emocionada Sumire.
- ¿Alguien me explica de que va esto? - preguntó Karasu.
Akira miró a Akane, ésta parecía enfurruñada.
- ¡Eh, pssist! - la llamó - Ven, siéntate aquí - dijo tocando la hierba a su lado - Te voy a enseñar algo.
- A ver ¿Qué quieres? - gruñó Akane levantándose y sentándose donde el chico le indicaba - ¿No me lo puedes decir estando allí?
- No - Akira se recostó en la hierba poniendo una de sus manos debajo de su cabeza, con la otra tiraba del brazo de Akane - Túmbate, verás.
Akane dudó unos instante aunque la curiosidad era mayor que lo molesta que se sentía. Se recostó al lado del chico, este pasó su brazo por debajo del cuello de la muchacha.
- Mira allá arriba.
- ¿El qué?
- El cielo.
- Vale, ya lo miro ¿y qué?
- ¿No las ves?
- ¿Qué tengo que ver?
- Las nubes ¿las ves? - Akira retiró la mano de debajo de su cabeza y la estiró hacia el cielo - ¿Ves? Casi parece que las puedes tocar.
Akane giró la cabeza y le miró, sin duda este chico no estaba muy bien.
- Míralas allí, siempre están allí, si las miras y cierras los ojos durante un rato cuando los vuelvas a abrir ya no verás las mismas nubes, poco a poco van cambiando, el aire las arrastra y las transforma, lo que al principio era un oso, de pronto es una flor ¿te has dado cuenta?
Akane volvía a mirarle cada vez más alucinada.
- La vida es así - continuaba el chico - Nuestra vida cambia como el cielo, como las nubes, el aire nos arrastra, nos transforma y hasta nos hace desaparecer. No vale la pena angustiarnos por las cosas que no podemos controlar, simplemente déjate llevar por el aire, ya veremos que sucede.
Akane se incorporó apoyando su codo en la hierba, miró fijamente a Akira.
- Lo que sea, ya se verá - terminó Akira.
- No lo entiendo ¿todo te da igual?
Ryuko dio un codazo a Kyojin y con la cabeza señaló a sus compañeros.
- Mañana… mañana… - Akira sentía los ojos turquesa de Akane clavados en los suyos, es escalofría recorrió su espalda - Mi… madre… se dará… cuenta… al fin y al cabo entro nosotros no hay atracción, ni… nada…. ¿no?
- El profesor Yotsuda tiene razón cuando dice que eres un viejo.
Un par de manos cerradas pero formando un hueco entre ambas palmas, se situaron de repente delante de sus caras. Apenas acababan de reaccionar cuando las manos se abrieron y una mariposa azul salió volando.
- ¿Te gusta? - dijo Shibi en cuclillas delante de sus cabezas. Ellos se incorporaron.
- Carai Shibi ¿Cómo haces esas cosas? - dijo Akane.
- La vi y quería enseñártela ¿os he molestado?
La pelota de Kenshi se estrelló contra la cabeza de Shibi.
- Lo siento, pásamela anda - gritó Kenshi.
Shibi se levantó.
- Maldito cachorro.
- Ha sido sin querer, te lo juro.
- ¿Sin querer?
- No… Shibi… no…. Piensa lo que vas a hacer.
Shibi hizo crujir sus dedos acercándose lentamente a Kenshi.
- ¡La culpa ha sido tuya! ¡Xu-Xu, ayúdame!
Kenshi se refugió tras la chica.
- Apártate Xu-Xu, tengo que hablar con el cachorro.
- ¡No! ¿No te atreverás a pegas a una chica, verdad? - decía Kenshi.
- No te escondas detrás de ella que va a ser peor, sabes que al final te voy a coger.
- ¡Shibi no asustes al perrillo! - dijo Jisei - ¡Toma!
Jisei le lanzó la pelota. Shibi la recogió y con una sonrisa muy malvada apuntó a Kenshi.
- No Shibi, que vas a dar a…
Shibi lanzó la pelota con fuerza, para terminar estrellándose justo de lleno en la cara de Nowaki. Este miró atónito, Shibi señalaba a Kenshi.
- No ¡No he sido yo!
- ¡Esto es un acto de guerra que requiere venganza! - gritó Nowaki.
- ¡Vamos allá! - dijo Genki levantándose - ¡Pagará la ofensa a los inocentes!
Y en pocos segundos estaban los tres, Nowaki, Kenshi y Genki, enfrascados en una extraña batalla de pelotazos. Shibi volvió a sentarse, esta vez al lado e Akira. Xu-Xu corrió huyendo de aquel caos y se sentó junto a Sumire.
- Casi metes la mata - dijo Shibi en voz baja a Akira.
- Pero hasta el fondo - respondió éste - Te agradezco que me sacases de ese pozo.
- Tranquilo, se lo que es perderse en la mirada de una chica.
Momoka, Yuri y Kamui se acercaron.
- Hola chicos ¿que hacéis? - preguntó Yuri.
- Jugábamos a ver quien decía la barbaridad mas grande - respondió Jisei.
- ¿Por qué no jugamos a las prendas? - propuso Yuri muy enérgicamente.
Akira volvió a recostarse.
- ¿A las prendas? - preguntó algo extrañada Sumire.
- Yo no juego a las prendas - respondió Xu-Xu - que siempre termino medio desnuda.
- Agggg - babeó Karasu - Yo me apunto.
- Es porque nunca haces lo que te dicen - apunto Yuri
- Es que a ti se te ocurren cosas muy raras.
- No creo que jugar a las prendas en medio del campo y con los profesores ahí mismo sea muy adecuado - dijo Akane.
- Sois todos unos sosos - se quejó Yuri.
- Podemos jugar a "verdad, atrevimiento o beso" - propuso esta vez Momoka, Kamui la miraba muy extrañado.
- Tampoco es apropiado - repitió Akane.
- Que pesadita estas hoy con lo apropiado - gruñó Yuri.
- Es que no se que me da mas miedo, la verdad, el beso o tus "atrevimientos". Yo no voy a jugar, lo advierto.
- ¿Ni siquiera si juega Akira?
- Yo paso - alegó el chico.
- Antes no ponías tantos reparos, monín.
- Antes era antes.
- ¿Por qué tiene que jugar Akira? - preguntó Karasu - Estoy yo aquí, dadme una oportunidad y veréis donde dejo su fama de buen besador.
Momoka y Yuri reían nerviosamente. Kamui las miraba cada vez más extrañado.
- ¡Mujeres! - protestó Akira.
Para sorpresa de todos, Sakura se arrodilló a su lado y acercó su cara pegándola casi a la de su compañero.
- ¿Y si te lo pedimos nosotras? ¿Por los viejos tiempos? - le susurró.
- Momoka ¿Tú has bebido?
- Sssssi ¿Quieres averiguar lo que es?
Más sorpresa se llevaron al ver levantarse a Akira y saltar como si le quemase el trasero.
- ¿Qué has bebido? Kamui ¿Qué ha bebido? ¿Cómo la has dejado beber?
- ¿Habéis bebido? - preguntó Kyojin.
- ¿Te refieres a que han bebido alcohol? - casi gritó Sumire.
- Por ahí nos han pasado una sangría que tenían los profesores - dijo Yuri - ¡Estaba tan dulce!
- ¡Kamui! - gritó ahora Jisei - ¿Las has dejado beber?
- No... yo... ¿Habéis bebido alcohol?
- El no se ha enterado - dijo riendo Yuri.
- Solo un poquito - añadió Momoka mientras se levantaba y se arrimaba a Kamui - No estamos borrachas, solo tenemos "un puntillo".
- Era para desinhibirnos un poco y reírnos - Yuri también se arrimó a Kamui.
- Ala pues majo - habló Akira - Ahí las tienes, apáñatelas.
- Pero vosotras estáis... sois unas locas - dijo Ryuko.
- Bueno pues ahora que estáis desinhibidas - se oyó a Karasu - Aquí me tenéis para lo que queráis.
- Karasu - Jisei le miró con ojos de asesina - Cierra la boca.
- ¿Momoka te encuentras bien? - se interesó Suo.
- Ay Suo - Yuri se separó de Kamui y se acercó a él - Tu si que eres mono.
- Yo estoy flotando en una nube - habló Momoka - ¿Subes a mi nube, Kamui?
- Estaréis muy apretados - replicó Xu-Xu.
Yuri ahora se acercó a Akira y le cuchicheó algo al oído.
- Dicen que una imagen vale más que mil palabras - dijo.
- ¿Quieres que bese a Kamui? - Akira la miró confundido.
- Eso no estaría mal - intervino Akane - Mira, a mi me gustaría verlo ¿Que pasa? - todos la miraban - ¿Soy a la única que le da morbo? - Akane se levantó y cogió a Yuri de la muñeca - Anda, vamos a refrescarnos un poco. Que alguien acompañe a Momoka, alguien que no sea Karasu, por favor.
- Venga yo la acompaño - dijo Xu-Xu - Vamos Momoka.
- No quiero, estoy perfectamente.
- Si pero vamos a ponernos guapas, hay que retocarse el maquillaje.
A regañadientes Akane y Xu-Xu consiguieron llevárselas. Akira se acercó a Kamui y le miró severamente con los brazos cruzados.
- Ya te vale, estabas delante de ellas ¿cómo las has dejado beber?
Kamui también se cruzó de brazos.
- ¿Crees que lo he hecho aposta?
- ¿No te diste cuenta de que lo hacían? - preguntó Suo.
- Su cabeza no estaría en lo que estaba - alegó Kyojin.
- Pues no - respondió Kamui - No siempre estoy observando todo lo que hacen. Además yo no conozco a Yuri y Momoka tan íntimamente como otros, por lo que se ve.
- Esto es nuevo - dijo Shibi con su tono de voz baja habitual a Ryuko y Kyojin - El Kaguya con un ataque de celos.
- Te marchaste ¿recuerdas? - le reprochó Akira - Te fuiste y Momoka se quedó sola, aunque te pidió que no lo hicieras ¿Crees que tienes derecho a juzgarla?
- ¿Quien la está juzgando a ella?
- Ya... - Akira sonrió levemente - En realidad a ti te preocupa otro tema ¿me equivoco?
- ¿Fuiste tú, verdad? Tú eres el culpable del rencor que siente.
- ¿De que hablan? - preguntó Sumire a Jisei - ¿Momoka tiene rencor?
- Ya no hablan de Momoka - susurró Jisei.
- ¿Que te hace suponer eso? - interrogó molesto Akira.
- Mira no lo se... es una sensación.
- Vaya... el Kaguya se deja llevar por sensaciones. Me parece que observas demasiado a quien no debes.
- ¿Quien dice que no debo? ¿Acaso a ti te molesta?
- ¿Y si me molestara?
- ¿Tienes algún derecho sobre a quien observo?
Un pensamiento cruzó fugaz el cerebro del genio. Akira cogió a Kamui del brazo y le apartó del grupo unos pasos.
- Shibi ¿Puedes venir?
- ¡Eh, sin tocar! - gruñó Kamui mientras apartaba bruscamente su brazo del agarre.
Shibi se levantó y se acercó a ellos, si Akira le había llamado sin duda era por algo que le había preocupado.
- ¿Que pasa, Akira?
- Seishiro - susurró Akira - El de las amenazas... puede ser Seishiro.
Los tres buscaron con la mirada al mencionado.
- ¿Te refieres a las cartas que ha recibido Akane? - preguntó Kamui - ¿Por qué habría de ser él?
- Podría ser - reflexionó Shibi - Un ser retorcido como él sería capaz de intentar amenazar psicológicamente.
- Vale - habó Kamui - Es un retorcido, un manipulador, más de lo que os podéis imaginar pero ¿Por qué a Akane?
- Porque estuvieron saliendo y no terminaron muy bien - contestó Shibi.
- ¿Akane ha salido con Seishiro?
- ¿Y no lo sabías? - se extrañó Akira - Se supone que Seishiro y tu fuisteis colegas.
- Pero ¿cuando?
- Pues el año pasado... cuando tú eras parte de su "comunidad", parece que no te enterabas de mucho.
- Seishiro salía con muchas chicas.
- Pues una de ellas fue Akane, mira que casualidad.
- Pero Seishiro solía... quiero decir que...
- Que utilizaba a todas, ya - respondió Akira - Pero con Akane no le salió bien, ella es demasiado arisca y desconfiada para caer en sus mañas.
- Cuando Akane se dio cuenta de que clase de persona era - añadió Shibi - quiso romper la relación y él reaccionó bastante mal.
- Además - Akira se dirigió a Shibi - recuerda que Seishiro parecía muy interesado en Ryuko, decía que desvirgar a una chica como esa debía ser un placer, lo decía en broma, pero lo decía.
- ¿Qué? - casi gritó Kamui - No intentaría nada con Akane ¿verdad?
- Si lo intentó - respondió muy serio Shibi - Por eso Akane quiso romper con él.
- Y él se enfadó muchísimo, dijo que nadie jugaba con él sin pagar las consecuencias.
- ¿Y tu crees que ahora quiere... vengarse de Akane? - inquirió Shibi.
- Poniéndola nerviosa y asustándola o... a través de Ryuko o incluso Himeko... o las dos. Himeko siempre le ha gustado.
Mientras ellos hablaban, el resto los miraban extrañados.
- ¿Quien entiende a los chicos? - dijo Sumire.
- Y esos tres son de lo más extraños - se quejó Karasu.
Mientras, en otro lado de la zona el pic-nic, Seiji llamaba la atención de Ginta.
- ¿Recuerdas lo que hablamos el otro día?
- ¿Lo de los petas?
- Chisst, tío no hables tan alto... ven, vamos ahí, al bosquecillo ese.
Se dirigieron a una zona algo apartada que, al contrario que donde habían comido, que era una zona desprovista de árboles, allí la vegetación, árboles, arbustos y matorrales eran abundantes.
- Como somos colegas y hoy te has portado, creo que te mereces esto - sacó puna bolsita de plástico transparente, entro se podía ver algo como una piedrecita e color marrón oscuro - Toma, obsequio de la casa.
- Tío ¡Esto es una china!
- Ya, pero no digas por ahí que te la he regalado, la gente pensaría que tengo preferencias, ya sabes.
- ¿Pero de veras me la das? ¿Y no me pides nada?
- Que no tío, que te lo mereces, hoy te lo has currado.
- Pero yo no se si...
- ¡Tío no seas capullo! ¿Cuántas veces crees que te van a dar algo así? ¡Cógelo y calla!
- Pero es que...
- ¿Es que, qué? Tío, te estoy ano un regalo porque me caes dabuti.
- Bueno pues... ¿que voy a decir?
- Que te lo fumes a mi salud, tronco. Mira, además te voy a dar unos papelillos y toma, un par de cigarros, ya que se da algo hay que darlo completo.
- Gracias tío ¡No veas como te enrollas!
- Si - Seiji puso su brazo en los hombros de Ginta - Por cierto ¿Tú podrías hacer un favorcillo a un colega?
- ¿Qué favor?
- No es para mi, tío, es para un colega, me tiene preocupado, porque yo soy un tío legal ¿sabes? Mis colegas son colegas a muerte, tío, a muerte, por mis colegas lo que sea, tu solo dime si tienes un problema y allí estará el Seiji para ayudarte.
- ¿Y que le pasa a tu amigo?
- Pues que se ha enamorado. Se ha enganchado con una piba y está como tonto, anda como dido, no come, ni bebe, me tiene mosqueado, está chungo tío.
- ¿Y cómo le puedo ayudar yo?
- Pues es que la piba es una amiga de tu hermana y ya te puedes imaginar, no hay forma de entrarla.
- Claro… por lo vuestro.
- Es muy duro estar enamorado y no poder si saludarla… que tiene que espiarla a escondidas… es muy fuerte.
- Me imagino ¿Quién es tu colega?
- El Jiro, ya sabes, el grandote y fuerte. Tiene pinta de bestia pero en el fondo es un buenazo y un romanticón, se pasa el día escribiendo por las paredes el nombre de la piba… es triste, tío, por eso yo pensé que si pudiera hablar unos minutos con ella, solo un momento, seguro que se anima un poco.
- Pero ¿Y quien es ella?
- Mira es la niña de los ojos dorados, esa que siempre va con tu hermana, la más calladita.
- ¿Ryuko?
- Si, eso, Ryuko es como se llama… tío, se me había ido… Si pudiera hablar con ella seguro que se animaba.
- Pero es que ella… yo no se si…
- Tú solo dile que venga aquí mismo, yo traeré a Jiro ¿No vas a hacer so por un colega? ¿No somos colegas tú y yo? Y mis colegas son tus colegas tío, ellos harían cualquier cosa por ti ¿Y sabes por qué? Porque tú eres mi colega, porque tú me caes bien.
De alguna forma, Ginta sentía que Seiji le estaba liando.
- Tío ¿No te he demostrado lo bien que me caes? - Seiji se acercaba mucho al hablar y siempre mantenía sus ojos fijos en él, impidiendo que pudiera mirar hacia otro lado, era muy incómodo, Ginta no sabía como deshacerse de él y evitar su mirada, además sentía su aliento muy cerca, cada vez estaba más violento, solo quería separarse de él - ¿No crees que al menos deberías hacerme ese favor? Tío, que no te lo pido para mi, que es para otra persona.
- Bue… bueno, no se, creo que puedo intentarlo.
- ¡Ya sabía yo que tu no me fallarías! ¡Tú si que eres grande! Cuenta conmigo para lo que quieras ¿entiendes? Para lo que quieras.
- Bueno, voy a ver si consigo traerla.
- Seguro que si tío, eres un fenómeno.
Regresaron juntos. Ginta se alejó en dirección al grupillo de su hermana. Seiji al suyo, Reiji al verle, se unió a él.
- Dile al jefe que el pichón ha caído de lleno. La palomita no tardará en ir al nido.
Reiji comenzó a reírse de forma compulsiva.
- ¡Pringaos! ¡Cómo voy a disfrutar hermano!
- Empieza la fase dos, voy a decirle a Jiro que vaya para allá.
Pero no eran los únicos que andaban con maquinaciones.
Fatora, la chica alta que Akane había clasificado como una de las “Barbie-girl”, parada frente a Takumi, el chico bajito y modo de 3-1, movía nerviosamente las manos.
- Entonces ¿lo harás, Fatora?
- Claro Takumi, sabes que haré lo que me pidas.
- Eres la única de la que me fío, no me falles, es importante que lo hagáis tal y como hemos dicho o nos meteremos en un lío.
- ¿Pero puedo preguntar por qué queréis hacerlo? ¿Tienes algún interés en esa chica?
- Ninguno. Solo quiero humillar a esos, no soporto que crean que son intocables, no aguando que piensen que lo controlan todo, solo quiero burlarme de ellos… eso es todo… un pequeña broma.
- De acuerdo, pues no te preocupes, nosotras nos encargaremos de todo.
- Bien - Takumi rozó levemente sus mejilla - Sabes que me haces muy feliz.
Con esa simple frase, Fatora sentía que tenía valor para cualquier cosa. Fatora era muy ingenua, no se daba cuenta de cómo Takumi solía utilizarla.
- Esas chicas - habló Deisuke mientras caminaba hasta ponerse al lado de Takumi - Son algo estúpidas ¿no?
- Pero son útiles. Por amor se llegan a hacer muchas tonterías.
Fatora, Stella y Kikyo caminaban delante de ellos.
- Nagato sabe como sacar provecho de todo el mundo - añadió Deisuke.
- Eso parece ¿Lo tienes todo listo?
- Listo y controlado - Deisuke le enseñó una lata de refresco que llevaba en la mano - Espero que ahora no cambie de gustos.
Se acercaron al grupo de Kohaku. El, Himeko, Karura y Hizashi aunque estaban juntos no hablaban mucho entre si, Kohaku miraba de reojo a Himeko, Himeko observaba, como siempre, a Nowaki, Karura estaba inmersa en sus pensamientos y Hizashi se planteaba como hablar con ella, tenia que hablar con ella, lo que había pasado era real y no podía actuar como si nunca hubiera pasado, porque si pasó fue por algo, no por “casualidad”.
Las tres chicas se sentaron al lado del grupo riendo y charlando sin parar.
- Hola - saludó algo desconcertada Himeko.
- ¿Deberíais estar aquí? - preguntó bastante seria Karura.
- Ay chica, como eres ¿Qué no podemos saludar a una amiga? O sea, que a mi Himeko me caer súper bien - repuso Stella gesticulando exageradamente.
- Sobretodo hay que ser educada - alegaba Kikyo.
- Hola, Kohaku - casi susurró sinuosamente Deisuke - ¿Me has echado de menos?
Kohaku se levantó y se colocó frente a él.
- ¡Vete! - habló entre dientes.
- ¿Ya me echas?
- Aléjate, no puedes acercarte.
- ¿Estoy haciendo algo? No estoy haciendo nada, es más, parece que tú me amenaces a mí.
- Kohaku, ignórale - le advirtió Karura.
Stella, Fatora y Kikyo hablaban sin parar con Himeko, a la que casi no dejaban decir ni una palabra. Karura las miraba fijamente. Hizashi por su parte observaba a Deisuke y Takumi. En uno de sus múltiples gestos, Stella tiró oportunamente la lata de refresco de Himeko.
- ¡Ay por dios, que patosa!
- No, no pasa nada.
- Iré a por otra - dijo Hizashi levantándose.
- No hace falta - alegó Deisuke - Tomo la mía, a mi no me apetece, mira está sin abrir.
Y para demostrar que así era tiró de la anilla. La lata hizo el clásico ruidito que hacen al salir el aire de dentro.
Bien, todos lo habían visto: la lata estaba cerrado cuando Deisuke se la ofreció a Himeko.
- Toma - decía extendiendo el brazo - ¿Me la vas a rechazar? Ya la he abierto.
- Gracias - dijo Himeko terriblemente avergonzada.
- ¡Vete ya! - repitió enfadado Kohaku.
- Vámonos Takumi, parece que no somos bien recibidos y eso que nuestras intenciones son amigables.
- Si, mejor nos vamos - habló Takumi - parecen muy violentos.
- Si no os importa - dijo Kikyo - Nosotras nos vamos a quedar un ratito charlando con Himeko.
- Tener cuidado - volvió a hablar Deisuke con cierto sarcasmo - Parece que quieren morder.
Kohaku levantó el puño, estaba dispuesto a impactarlo en la cara de Deisuke, Hizashi le sujetó.
- Vamos Kohaku, ya se van, siéntate.
Deisuke y Takumi se marcharon sonriendo y orgullosos.

36. No te fíes de las apariencias

La salida de las chicas produjo gran revuelo, desfilaban una detrás de otra, sonriendo y saludando a todo el mundo con sus pompones verdes y blancos. Los que estaban calentando dejaron de hacerlo, los que estaban sentado se levantaron. A Akira el cigarro se le cayó de los dedos, él y Seishiro se acercaron. Las chicas vestían unos muy cortitos pantalones verdes de lentejuelas y unos tops bastante provocativos, muy al estilo de Yuri, llevaban purpurina por el cuerpo y las piernas y unos maquillajes muy exóticos y sugerentes.
- Nowaki - Kenshi casi no tenia voz - Si tu no miras a Xu-Xu, yo no miro a Momoka ¿vale?
- Lo que tú digas. ¡Eh! ¡Que no miréis a mi hermana! ¡Asquerosos, os prohíbo mirarla!
- ¡Menudo favor os hacía yo a más de una! ¡Os chupaba hasta las pelotillas del ombligo! - gritaba Seiji.
- ¡Eh, cachondonas! - gritaba también Reiji - ¡Venid aquí que os voy a presentar a un amigo!
- Kamui - dijo Akira a su lado - Cierra la boca, se te ha puesto cara de bobo y estropeas tu imagen de tío duro.
- Y tú deja de babear.
- No puedo, creo que mis glándulas salivares han entrado en aceleración.
- No están nada mal ¿eh? - dijo Seishiro - Supongo que el impasible y perfecto Kaguya en estos momentos está pensando la misma guarrada que yo.
- ¿Insinúas que soy tan salido como tu?
- A juzgar por tu entrepierna me pregunto si podrás correr con ese bulto que te ha crecido.
- Vale, vale - intervino Akira rápidamente - Kamui no le hagas caso, solo quiere provocarte, pasa de él… pasa de él.
Las animadoras comenzaron su espectáculo.
- Karasu ¿Te encuentras bien? - rió Kyojin - ¿No vas a decir nada? ¿Te has quedado mudo?
- Calla, no me puedo perder yo esto, no puedo si parpadear.
- ¡Madre mía! - se quejó Karura - Esto ya si que le va a volver tonto del todo.
- Te recuerdo - dijo Hizashi - Que son personas, no trozos de carne.
- Menos mal que al final no me apunté - susurró Himeko - ¡Que vergüenza!
- Cómo se nota que Yuri ha escogido la ropa - comentó Ryuko.
- Pero mira - añadió Kyojin - si hasta lo hacen bien.
- ¿Quien está mirando como lo hacen? - agregó Karasu.
- Mira que curioso... - habló Ryuko - por alguna casualidad los padres de Kamui están al lado de los de Akira, allí, con los profesores y otros padres.
- Si - rió Kyojin - ¿Hablarán entre ellos?
Si hablaban pero no entre ellos.
- Tengo que reconocer - decía el padre de Kamui a su esposa - Que esa chica es muy dinámica, con mucha iniciativa y bastante atractiva, espero que Kamui no se desconcentre y mantenga la cabeza donde tiene que tenerla.
- Kamui está harto de tener chicas guapas a su alrededor, no se va a desconcentrar tan rápidamente.
Chiharu miraba a su padre con cara de estar dándole escalofríos.
- Papá por favor, deja de mirar así, me estás haciendo pasar mucha vergüenza.
- Tu hija tiene razón, Akito, te recuerdo que una de esas puede ser tu futura nuera.
- Juushiro - hablaba el padre de Akira a un hombre alto, rubio, de ojos azules, sentado a su lado - Necesitas una escopeta para proteger a tu hija.
- Espero que no la hayas mirado - contestaba aquel hombre, el padre de Yuri.
- No... yo no... solo he mirado de refilón.
- Pues yo - decía la madre de Akira - Espero que tú hayas tenido esa conversación que te dije con tu hijo.
- Si Yoshiko, la tuve y fue muy humillante.
- Pues que se aguante, tiene una edad muy mala y mucho que aprender.
- No, si fue humillante para mí.
- ¿Hablando de cosas de hombres con tu hijo, Akito? - se rió un hombre muy grande, tanto de altura como de complexión, de pelo abundante y castaño y barba tupida, corta y cuidada.
- Mi hijo cree que las mujeres son demonios puestos en la tierra para torturar a los hombres y convertirnos en imbéciles o algo así.
- ¿Qué le habrá llevado a pensar eso? - comentó el padre de Yuri.
El hombre de barba, que era el padre de Kyojin dejó escapar una sonora carcajada.
Chiharu los miraba y pensaba que los padres, sobretodo el de Yuri, debían vivir en una realidad alternativa y nunca se enteraban de nada.
Cuando las animadoras terminaron se retiraron a un lateral del campo para animar desde allí. Sumire se unió a ellas. Akira reunió al equipo antes de que salieran a jugar.
- Solo un momento ¿Habéis visto a esas chicas? Han venido a animaros, se han esforzado en hacerlo, se han esforzado mucho, alguna estará muriéndose de vergüenza ¿para qué? para que ganéis. No quieren ver perdedores, se desilusionarán si no les dais lo que quieren y quieren ver a unos campeones ¡Así que salir ahí fuera y ganar para ellas! A lo mejor así alguno consigue ligar y todo. Vamos ¡esperan campeones! ¿Que les vais a dar?
Los gritos que ellos mismos se daban auto convenciéndose se oyeron por todo el campo. Akira les miró salir eufóricos al campo.
- Si es que - comentó - Tiran más dos tetas que dos carretas...
Seishiro sonrió.
- Les has puesto eufóricos, veremos lo que les dura.
Sumire se abrazaba a Xu-Xu.
- ¡Lo has hecho genial! ¡Y que guapa estás! ¡Y tú también, Jisei!
- ¿Por qué será que me siento como si fuese un objeto? - se lamentaba Jisei - Esto es humillante.
- Inari te ha visto - susurró por lo bajo Akane.
- Y a ti tus suegros ¡A ver que van a pensar ahora de ti!
- ¡Hemos estado geniales! - gritaba muy alterada Yuri - ¡Esto es maravilloso! ¡Que sensación de poder!
- Venga, no os paréis - decía Momoka - Hay que seguir animando.
- Con vuestro permiso - dijo Akane - Yo ya he hecho mi numerito, ahora voy a hacer mi trabajo. Voy a ver si me dejan una sudadera - se apartó de ellas en dirección al banquillo, pasó al lado de Hikari - ¿Qué tal Hikari? ¿Te sientes incómoda?
- ¿Por qué me preguntas? Se supone que nos llevamos mal ¿recuerdas?
- Mujer, solo quería ser amable - y continuó hacia el banquillo.
- ¡Hermanita! - gritó Ginta - ¡Que buenas estáis! ¿Me presentas a alguna que no conozco?
- Te puedo presentar a mis cinco dedos, los de ésta mano.
- No gracias, ya los conozco, da igual, ya me presentaré yo.
- Aki ¿Podría coger una sudadera? Yo no voy a dar más saltitos hasta el descanso, no quiero quedarme fría.
- Claro, toma... la de Kamui, no creo que le importe.
- Gracias - mientras se la ponía vio a Seishiro que la miraba sonriendo - ¿Qué haces tú aquí?
- Mirarte, eso es lo que querías ¿no? Por eso has venido.
- Eres muy vanidoso ¿Crees que quería lucirme delante de ti?
Seishiro sonrió sarcásticamente, si había una sonrisa que Akane odiaba sin duda era aquella. Akira les observaba en silencio.
- Déjame pasar - dijo Akane al ver que Seishiro se interponía adrede en su camino cuando quiso marcharse.
- ¿Te pongo nerviosa?
- Seishiro déjala que se marche - habló Akira - Tiene trabajo que hacer.
- ¿Poner cachondos a los tíos es su trabajo?
Akane prefirió no responder, se mordió la lengua y desvió su camino, iba muy molesta, no vio una piedra en el suelo, la pisó y el pie se le torció… era lo que le faltaba para coronar la escena.
- Cuidado - la sujetó Seishiro - Te vas a lastimar.
Akane no contestó, quiso soltarse de Seishiro.
- Espera, déjame que vea ese tobillo.
- Mi tobillo está bien, déjame.
Bruscamente Seishiro la sentó en el banquillo y se arrodilló frente a ella, cogiéndole el pié.
- ¿Te duele?
- ¡Déjalo ya!
- ¿Por qué eres tan arisca con quien solo quiere ayudarte?
Seishiro subió la mano por la pantorrilla de la chica.
- Esto… Seishiro - dijo Akira - ¿Te importaría no meterle mano delante de mí? Sería un detalle.
- Olvidaba que tienes perros guardianes - ironizó Seishiro.
Akane se levantó y se marchó todo lo rápidamente que pudo. Seishiro sonreía.
- ¡Asqueroso! - gruñía Akane al volver con Sumire.
- ¿Qué te pasa?
- Nada… ¿Cómo va esto? - cogió su libreta de apuntes.
- Bueno pues hemos salido con muchos ánimos, creo que he hecho unas fotos muy buenas pero ¿Qué te pasa? Te noto rara.
- No se, estoy como incómoda. Déjalo, son manías mías, venga, a lo nuestro.
No tardó el equipo del instituto de Kizuna en meter un gol, fruto de una buena sincronización y su trabajo en equipo, esto produjo una gran euforia y pocos minutos después, Kamui era el artífice del segundo.
A punto de terminar el primer tiempo, Akane se quitó la sudadera.
- ¿Alguien me hace un favor? - preguntó a las animadoras - Necesito que llevéis esta sudadera, es de Kamui, quizás la necesite.
- Trae - dijo Hikari - Yo se la llevo.
- Ya sabía yo que alguna se ofrecería.
- ¿Por qué no se la has llevado tú? - la interrogó Sumire.
- Porque Seishiro está allí y no quiero verle.
Durante el descanso las chicas hicieron un numerito para entretener al público. Akira rehizo su estrategia, ahora llevaban dos goles de ventaja y no había que permitir que la acortasen.
Llegó el segundo tiempo, la euforia era cada vez mayor y cuantos más minutos pasaban más presionaba el equipo contrario. La defensa creada por Seiji y Reiji funcionaba perfectamente y en último extremo, Shugo se encontraba especialmente habilidoso. Akira pidió un par de cambios sacando a jugar al hermano de Akane, quería que todos los jugadores participaran en ese partido. Una buena jugada entre Nowaki y Kamui puso el balón a los pies de Ginta en el momento mas idóneo, solo, ya que todo el equipo contrario había acudido a interceptar a Kamui y Nowaki, prácticamente frente a la portería vacía, muy torpe tenía que haber sido para no batir de nuevo la escuadra enemiga. A partir de ese momento, los nervios del equipo contrario les jugaron una mala pasada y ya solo pudieron encadenar errores.
Habían ganado.
Los jugadores estallaron en gritos, saltos y abrazos. Kenshi corrió a abrazar a Xu-Xu y cogiéndola en brazos dio vueltas girando sobre si mismo.
- ¡Estas loco!
- Estoy más que loco, estoy…. ¡alucinado!
Kamui no corrió, solo caminó hacia el banquillo y se paró frente a Akira.
- Gracias - dijo extendiendo la mano.
Akira fue a estrechársela cuando Nowaki le alzó del suelo.
- ¡Vamos a mantear al mister!
- ¡Nowaki, no! ¡Nowaki! ¡Yo no he hecho nada, habéis sido vosotros! ¡Nowaki, no!
Pero nadie le escuchó.
- Sumire - decía Akane - Algunos chicos están cambiándose las camisetas… anda, haz unas fotitos.
- Humh… pervertida.
Después de tanta euforia y alegría, vino el reparto de medallas. Los jugadores se dispersaron buscando a sus familias. Las animadoras también, Jisei, Xu-Xu, Sumire y Akane se reunieron con sus amigos.
- ¡Jisei pero que buena estás, madre! - gritó Karasu al verlas - Xu-Xu ¿Necesitas ayuda para quitarte esos brillos? ¡Vamos, que te los quito a lametazos! ¡Dios!
- Karasu, que asco me das - le dijo Karura.
- Creo que padece una sobredosis de chicas - comentó Shibi.
- Las feromonas se han apoderado de su cerebro - añadió Hizashi.
- ¡Akane! ¡Que no me he olvidado de ti! ¡Rediós!
- Karasu, antes de decir nada, piénsatelo - advirtió Akane - No te vayas a arrepentir.
- Akane ¡pégame! ¡fustígame! ¡hazme lo que quieras!
- Yo no conozco a este chico - dijo Karura mirando a otro lado - No lo reconozco como hermano ni pariente conocido.
- Lo habeis hecho muy bien - habló Himeko.
- La próxima vez tienes que apuntarte tú - contestó Akane.
- No… yo no podría.
- Bueno yo voy a cambiarme - dijo Jisei - ¿Me acompañáis?
- ¡No! - exclamó Karasu - ¡No lo hagáis!
- ¡Karasu! - Kohaku le miró fijamente.
- Bueno vale… no os vayáis a enfriar… ¡mierda!
Fueron Akane y Jisei quienes se marcharon.
- Ha sido muy… no se, ahora me siento cargada de energía - decía Akane entrando en los vestuarios - Anda, no hay nadie, somos las primeras, mejor, así nos duchamos más tranquilas.
- Pero eso si, yo desde luego no vuelvo a ser animadora.
- ¡Con lo bien que lo has hecho! Inari no paraba de mirarte.
- ¡Calla ya! He pasado mucha vergüenza, esto no es para mi, yo no… Akane ¿qué te pasa?
Akane parecía haberse quedado petrificada, acababa de sacar una toalla de su bolsa y miraba adentro con los ojos abiertos como platos. Jisei se acercó a mirar y se llevó las manos a la frente nerviosamente.
- ¿Qué es eso?
- Parece… una foto.
Jisei metió la mano y la sacó, era una fotografía, una fotografía de Akane saliendo del instituto al lado de Ryuko. Dio la vuelta a la foto.
- “Ya me la darás” - leyó.
- Jisei, esto no me gusta nada.
- Esta foto parece de hace poco. Hay otra cosa dentro, a ver… ¿lo reconoces? - Jisei sacó un bolígrafo de color morado - ¿Es de Ryuko, verdad?
- El que no encontraba - asintió con la cabeza - Eso que estuvo buscando como loca.
- Puede que se lo cogieras tú sin darte cuenta.
- No ¿Y que hacía en esta bolsa? No la he cogido hasta hoy ¿cómo ha llegado ahí?
- Lo que está claro es que alguien ha entrado aquí y ha metido la foto, seguro.
Akane respiró hondo.
- Vale, vale, vale, no nos pongamos nerviosas, no es nada, no es nada.
- Akane si es algo, alguien quiere asustarte, nos hacen fotos y tienen acceso a las cosas de Ryuko, sus cosas privadas.
- Vale Jisei, vamos a tranquilizarnos.
- ¿Y si es un psicópata?
- Es solo una broma, alguien se quiere reír a mi costa. No pasa nada, vamos a ducharnos y a cambiarnos, el lunes hablaré otra vez con la directora ¿vale? Ahora vamos a olvidarlo, esto no nos va a amargar el día ¿vale?
Jisei no parecía muy convencida pero no quería asustar a Akane, lo mejor era quitarle importancia al asunto, los histerismos no llevaban a ningún sitio.
- Tienes razón, solo es una broma pesada, alguien que te ha cogido manía, vete tu a saber porqué.
Guardó la foto en su propia bolsa.
Takumi, el chico bajito y mono de la clase de 3-1, miraba fijamente al grupo de Kohaku y los demás.
- ¿Qué miras tanto? - le preguntó Kanna sentada a su lado y abrazada a Nagato, el chico de los piercing.
- A esa chica.
- ¿A la “princesa Girei“? - preguntó Deisuke, el rubio.
- No, a esa, a la nueva ¿Cómo dijiste que se llamaba, Taro?
- Sumire, Taro lo recuerda ¿Es mona, verdad? A Taro también le gusta.
- ¿Desde cuando te fijas en una chica tan normal? - añadió interrogativo Deisuke.
- Es tan normal que resulta perfecta - contesto Takumi - Es esa naturalidad la que me encanta, la que me gustaría poseer, ese pelo revuelto, su mirada inocente y llena de curiosidad…
- Creí que tú considerabas perfecta a la princesita Girei - dijo con tono sarcástico Kanna.
- Se le cedo a Deisuke, creo que acabo de cambiar mi objetivo.
- Pues solo tenemos una dosis - habló Nagato.
- Vale, el plan sigue lo previsto, no os preocupéis.
- ¿No me irás a dejar colgado? - gruñó Deisuke.
- No, todo sigue igual… solo quiero observarla.
- Solo os pido que os andéis con ojo - habló de nuevo Nagato.
- No te preocupes, seremos muy discretos ¿Tú ya te has puesto de acuerdo con ese? - comentó Takumi.
- Si… me revienta cooperar con él pero ya está todo preparado.
- Bien - añadió Deisuke sonriendo - Nos vamos a divertir mucho.
- Vaya - Xu-Xu torcía la boca.
- ¿Sucede algo? - preguntó Shibi.
- Takumi, “el divino” se ha fijado en Sumire.
Karura y Karasu giraron la cabeza.
- ¿En mi? ¿Quién se va a fijar en mí?
- ¡Mierda! - gruñó Karasu - Como se acerque a ti, le capo… enano asqueroso.
- Tranquilízate Karasu - habló Hizashi - No pasa nada porque la miren, quizás lo hace porque no la conoce.
- ¿Quién? - casi gritó Sumire - ¿Qué pasa?
- Nada - respondió Xu-Xu - ¿Ves esa chica morena rodeada de chicos allí?
- ¿Esa chica tan delgada y guapa?
- Es Kanna, es de 3-1, la novia del chuleta que tiene al lado, el macarrilla.
- Ya le veo. Oye ¿Quién es ese rubio tan guapo?
- Ese rubio tan guapo en un verdadero cabrón - habló en todo enfadado Karura.
- Pero tiene cara de bueno…
- No te fíes ni un pelo de su cara, no es le reflejo de su alma - añadió Shibi.
- Ni del retaco que tiene al lado - continuó Karasu - Se llama Takumi, es un obseso.
- También es muy guapo.
- Y con la mala leche reconcentrada en su pequeño cuerpo - advirtió Karura - No te acerques a ellos, no les hables y ni les mires.
- ¿A ninguno?
- Si puede ser a ninguno de 3-1 - gruñó Hizashi.
Sumire no comprendía nada ¿Qué habría pasado con esos chicos? Se les veía muy bien vestidos e incluso educados, no eran como, por ejemplo Seiji o Reiji que eran como bastos y vulgares y sin embargo estaban el la clase de “los rivales” ¿por qué sería?
Karura ahora miraba fijamente al lugar donde estaban sentados los profesores. Allí estaban también los monitores encargados de los clubs, por lo tanto, también estaba Fuma… si, estaba allí, y de vez en cuando la miraba fugazmente.
Cada vez que sus miradas se cruzaban Karura sentía su estómago revolverse… tendría que hablar con él… tendría que decírselo ¿pero que le decía? Luego miraba a Hizashi, sentado a su lado, serio, formal, que de vez en cuando también la miraba y rozaba disimuladamente la palma de su mano con los dedos.
Karura sentía ganas de llorar, de gritar, de pedir que la dejaran en paz, que no quería ver a nadie… Desde “aquello” que sucedió con Hizashi no había vuelto a estar a solar con él, intentaba comportarse como si nada hubiese pasado pero sabía que para él no era nada igual, lo veía en sus ojos, parecían los mismos pero Karura veía algo distinto en ellos.
Cada vez se sentía más y más agobiada ¿Y si realmente estaba embarazada? ¿Qué haría? ¿Qué le decía a Fuma? No podía ir y decirle “Creo que estoy embarazada” él siempre había tomado medidas, nunca había cometido un fallo, no desde luego que recordara Karura, tampoco nunca se había roto ningún preservativo y ellas juraría que lo utilizaban bien ¿Cómo le iba a decir que a lo mejor había fallado? Era ridículo, había leído que a veces se producen fallos pero… parecía todo tan improbable ¿Qué diría Fuma ante algo así? Seguro que se molestaría, lo primero que pensaría es que ha estado con otro hombre… y era verdad… ¡Maldita sea! ¡Si solo ha sido una vez! ¡Una vez! ¡Es que ya es mala suerte!
¿Y que le decía a Hizashi? “Chico lo siento, nunca toca la lotería pero por una vez que echas a ti te cae el premio gordo” ¿Pero como iba a fastidiarle así la vida? Hizashi era un chico joven, si solo tiene 18 años, no había empezado aún su vida, tenía previsto hacer una carrera y… ¿Cómo va a…?
Karura ya no podía más. Aquellos pensamientos la estaban volviendo loca y no hacían más que ponerla al borde de un ataque de nervios.
Inclinó la cabeza hasta casi situarla entre sus piernas y respiró hondo.
- ¿Te encuentras mal? - le preguntó Kohaku.
- Si… creo que estamos demasiado al sol.
- Ven - dijo Xu-Xu - Ven conmigo a los vestuarios, anda y te refrescas un poco.
- Si… voy a ir contigo, me estoy mareando.
Xu-Xu la cogió de la mano.
- No tienes buena cara - le comentó camino de los vestuarios.
- De pronto me he agobiado muchísimo, gracias Xu-Xu.
- ¿No te ha venido?
Karura negó con la cabeza.
- Si sigues poniéndote tan nerviosa no te va a bajar, estás demasiado tensa.
- Es que no lo puedo evitar. Esto es horrible, no puedo más con esta angustia.
- Bueno, tranquilízate un poco. Mira, mi hermana tiene en casa pruebas de embarazo, cuando termine el pic-nic, me acompañas y te doy una, así te quitarás un peso de encima.
- Pero ¿Cómo le vas a quitar eso a tu hermana?
- Ah, no te preocupes una amiga suya trabaja en un centro de planificación, se los da cuando quiere.
- Pero va a notar que se lo han quitado.
- ¡Que va! Si nunca se acuerda si tiene o no, si es un desastre, los guarda por cualquier sitio y luego si no los ha usado ni se acuerda que los tiene.
- Me da mucho miedo Xu-Xu.
- Tonterías… si no estás embarazada verás como te relajas y te baja.
- ¿Y si lo estoy?
Xu-Xu se quedó sin saber que contestar.
- Bueno… pues entonces podrás pensar que hacer, cuanto antes lo pienses mejor.
Karura se paró la miró sorprendida.
- Quiero decir si lo quieres tener o no, cuanto antes lo decidas más fácil será todo.
- ¿Quieres decir?
- ¿Vas a querer tenerlo?
La naturalidad con que Xu-Xu había pronunciado aquella frase dejó perpleja a Karura, era algo que ni siquiera se había planteado pero era cierto, podría decidir, es más, tendría que decidir.
Aunque resultara extraño, tener la opción de poder decidir fue algo que calmó un poco a Karura, no sabía porqué, quizás porque era como tener un poco de control sobre su cuerpo, sobre su vida, aunque fuese una decisión difícil, el saber que la tenía era algo que la tranquilizaba.
Ahora no quería pensar. Fuese que si o fuese que no, tuviese que plantearse lo que tuviese que plantearse, ahora no quería pensar. Respiró hondo y notó como se tranquilizaba un poco. Era mejor no pensar durante unas horas, ya vería lo que hacía.
El día de campo transcurría con aparente normalidad. Se habían dividido en los grupos que normalmente se formaban. Momoka y Yuri atosigaban a Kamui empeñadas en demostrar que cada una cocinaba mejor que la otra algo habitual en ellas, nunca podía olvidar su competencia. Nowaki insistía en querer probar la comida de Momoka al igual que Genki, lo que provocaba que no pararan de discutir. Himeko se limitaba a contemplar la escena sin decir nada y Suo les miraba a todos sonriendo. No muy alejado, Kohaku había comenzado una interesante charla con Hizashi y Karura.
En otro grupo, Akira dormitaba echado en la hierba, Kyojin y Ryuko se miraban fugazmente mientras Jisei, Sumire y Akane se reían de cualquier cosa que surgiera Shibi parecía abstraído de todo y Xu-Xu, Kenshi y Karasu jugaban a pasarse una pelota.
Una vocecilla chillona y pedante llamó la atención de Sumire.
- ¡Kumoyuki! ¡Kumoyuki!
Todos, salvo Akira, se giraron hacia donde provenía la voz. Si, allí estaban, un poco separadas, Akane ya lo suponía, puede que tres de las chicas que menos soportaba.
- ¡Oh, miss Stella! - dijo con tono de niña pija mientras se levantaba, a Akane le molestaba tener que hablarlas mirando hacia arriba, y se acercó a ellas.
Sumire las miró extrañada, no las conocía o al menos no se acordaba de ellas. Con caras de “dueñas de todo” sonreían bastante falsamente.
- Ay, Kumoyuki, hemos oído que fuiste tú la que organizaste lo de las animadoras, ay chica ¿cómo te pasó algo así?
- ¡Fíjate tu que horror! Ha sido espantoso - contestaba Akane realizando ostentosos gestos.
La que había hablado parecía la jefecilla de ellas. Tenía muchos aires de grandeza “Se ve que se lo tiene muy creído”, pensaba Sumire. Era una chica guapa, no iba a negarlo, pero a juicio de Sumire, iba demasiado maquillada. Tenía el pelo muy largo y muy rubio, casi platino, con unas ondas muy estratégicamente colocadas y ojos de color verdes. La acompañaban dos chicas, una muy alta, castaña, con un curioso pelo corto y asimétrico, tenía los ojos castaños y miraba con gesto de estar perdonando la vida; la otra era morena, con el pelo a media melena, perfectamente peinada, sus ojos eran de color burdeos y también iba muy maquillada. Esta última fijó su mirada en Jisei con bastante altanería, mirada que Jisei le devolvió con desprecio.
- ¿Y has tenido que colaborar con Kamui Kaguya? - la rubia señaló con desdén a Akira - Seguro que fue idea de esa medianía, lo estoy viendo, te obligó porque era el entrenador.
- Si chica y me han tenido que asesorar y todo ¿Tu te das cuenta?
- ¡Que horror! Pobrecita, lo que tienes que haber soportado. Debes estar súper traumada, mira, te voy a dar el número de mi psicóloga - sacó una cartera rosa del bolso que llevaba colgado y de ella una tarjeta - Toma, llámala, es cara pero chica, estas cosas no puede dejarse.
- Seguro que has tenido que pasar tiempo a solas con ellos y todo - rió con verdadera malicia la morena.
- No os preocupéis tanto - habló Jisei - Este chico tan vulgar sabe como hacer pasar el rato a una chica.
- Por favor, ni insinúes algo así - volvió a hablar Stella - No puedo imaginarme un momento más horrible.
- ¿Pero porqué dices eso de Akira? - protestó de pronto Sumire - Que sepáis que Akira es muy atento y educado
Las tres intrusas dirigieron una mirada heladora hacia Sumire.
- Esto, miss Stella - dijo Akane - ¿No conocéis a Sumire, verdad? Ha estado ausente del instituto unos años. Ven Sumire, te voy a presentar.
- Pues chica, no, pero había oído decir que teníais una nueva en la clase de los perdedores, uy ¿he dicho yo eso? - y las tres se rieron de una manera casi ridícula.
- Mira Sumire, estos son miss Stella, perdona querida que no diga tu apellido ¡pero es taaaan difícil para mi!
- Willowy-Peacemaker, de Boston, mi padre es un alto ejecutivo y eventualmente estamos aquí pero nuestra mansión está en Boston.
- Ah… Sawanaguki Sumire, encantada.
- Me imagino… éstas son mis amigas Fatora y Kikyo, las únicas normales en esta ciudad. Por cierto ¿has pensado hacer algo con tu pelo?
- ¿Mi pelo?
- Si querida - contestó Kikyo, la morena - Más que pelo parece que te hayas puesto una rata muerta.
Y volvieron a reírse. A Sumire no le hizo mucha gracia, pero tampoco podía decirse que se sintiera ofendida, nadie mejor que ella conocía lo difícil de peinar que era su pelo, por eso lo llevaba siempre corto.
- Mi pelo tiene personalidad propia.
- Bueno, si quieres algún consejo nosotras te asesoraremos, pásate por el club de estilismo, la primera consulta es gratis. Bueno Kumoyuki, solo queríamos que supieras que entendemos el mal rato que debes haber pasado, nos vamos, no se nos vaya a pegar la vulgaridad… chao, querida.
- Si, claro… hasta otra…
Akira abrió un ojo.
- ¿Se han marchado ya?
- Si, ya se han ido.
- ¿Y estas de que van? - preguntó Sumire - ¿Quiénes se creen que son?
- Son ricas - contestó Ryuko - Y creen que todo es suyo. Sus padres han donado una gran cantidad de dinero al instituto.
- Y también son de 3-1... Pertenecen al club de fans de Fuma, el hermano de Kamui, por lo tanto, a él no le aguantan, y hacen todo, pero todito lo que Deisuke y Takumi digan - finalizó Jisei.
Nowaki y Genki habían comenzado una partida de cartas. Como siempre, Himeko observaba en silencio a Nowaki, a ella le gustaba observarle, era un chico tan alegre y decidido, tan animoso, siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo, nunca se desanimaba… ella disfrutaba solo con mirarle, parecía como si la llenase de energía. Como siempre, no se daba cuenta que a su vez unos ojos verdes e intensos la miraban a ella.
Kohaku observaba a Himeko y tampoco se preocupaba por disimularlo, puede que ella fuera la única persona que no se daba cuenta de ese detalle. Todo el mundo sabía que a Kohaku le gustaba Himeko, nadie le preguntaba, era demasiado obvio, solamente Himeko parecía ignorarlo, o al menos se comportaba como si lo ignorase.
Himeko le gustó a Kohaku desde el primer día que la vio, saliendo del despacho de la profesora Akemi, eran tan preciosa, tan perfecta… “un ángel” fue lo que pensó al verla y es que a Kohaku le gustaba Himeko y mucho pero a Himeko le gustaba Nowaki y eso era doloroso porque él apreciaba a Nowaki, puede que fuera la persona a la que no quería hacer daño, no solo le apreciaba, le valoraba porque estuvo allí para él cuando no tenía a nadie más... por eso se merecía un ángel como su Himeko... aunque él se muriera de pena.
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Nota: el nombre de Himeko significa “niña princesa” (hime = princesa) por esa razón, algunos la apodan “princesa o princesita”.

35. Empiezan los celos y los malentendidos

Akira se había pasado la tarde del miércoles viendo partidos de futbol junto a Kamui, era muy incómodo, no podía decirse que su relación fuera muy buena, nunca había sido ni buena ni mala, Kamui era compañero de curso de Akira, esa era toda su relación a pesar de que los dos eran muy amigos de Nowaki entre ellos nunca había habido compañerismo ni camaradería. Cuando Nowaki vio que estaba perdiendo a su amigo, que este se había metido en aquella especie de secta que lo estaba transformando en otra persona pidió ayuda a Akira, para Nowaki, Akira era la persona más lista que conocía y seguro que algo se le ocurriría. Akira accedió a ayudarle pero no porque le importase Kamui, si no por Nowaki, porque sus ojos azules le miraban suplicantes y él no sabía decir que no a esa mirada, además la metomentodo de Akane ya había decidido ayudar a su manera, tampoco la unía nada a Kamui, solo Momoka y una extraña idea de que las mujeres debían ayudarse; así que Akira se resignó, no iba a dejar que esa inconsciente se metiera en algún problema.
Y ahora estaba cooperando con aquel chico que, debido a nuevas circunstancias, le parecía aún más orgulloso y prepotente que nunca. Escuchaba sus palabras explicándole las jugadas y prestaba toda su atención, que no le cayera bien no quería decir que no estuviese dispuesto a ayudar al equipo a vencer, no lo hacia por él, eso estaba claro, que tuviera un triunfo más como capitán de equipo no le interesaba lo más mínimo, lo hacía por sus compañeros, porque confiaban en él y… por Akane, porque ahora había organizado todo ese jaleo de las animadoras y quería… ¿Qué quería? Simplemente verla a ella sonreír satisfecha al pensar que su iniciativa había ayudado a aquellos chicos… o quizás era por participar en lo mismo que ella estaba participando… o a lo mejor era rabia, rabia de… ¿de qué?
Estaban en su casa, de vez en cuando su hermana pasaba y les observaba, luego se iba haciendo extraños ruiditos, Akira suponía que era la curiosidad y la emoción de que el famoso y popular Kaguya estuviese en su casa.
- Un descanso - dijo Akira parando uno de los videos y recostándose en el sofá - esta noche soñaré con pelotas y tíos en pantalón corto.
- ¿Crees que podrás hacer una estrategia con tampoco tiempo?
- Si, no hay problema. Mañana iré con vosotros al entrenamiento.
- ¿Estás seguro?
- Si… solo me queda veros "en directo". Reiji y Seiji son bastante buenos ¿no?
- Pero muy pendencieros, como ves, casi siempre nos amonestan o los expulsan.
- Ya… bueno, pues habrá que mantenerlos ocupados.
- Perdona Akira - dijo de improviso Chiharu - Creo que esto se lo dejó Akane el otro día - Le mostró una bolsa con los pocos bombones y chocolatinas que Kamui le había comprado a Akane.
- Si, son suyas, es extraño que se las dejara. Trae, mañana se las llevaré…. ¿No tienes nada que hacer?
- Está bien ya me voy… asqueroso.
Kamui observaba la bolsa de chocolatinas, Akira se dio cuenta y también de una pequeña sonrisilla que enmarcaba sus labios.
- Es la que le compraste tú.
- Sabía que le gustaban, lo que no sabía es…
- ¿El efecto que tienen en ella?
- Mas bien su forma de comer.
Akira sonrió con verdadera malicia.
- Eres algo pervertido ¿eh?
- ¿Qué te hace suponer eso?
- Tu cara al recordarlo… no te angusties, no eres el primero que ha pensado si todo lo que come lo saborea igual.
- ¿No estás siendo muy grosero?
- No, grosero sería si dijera lo…
- Mejor cállate tus opiniones.
- Bueeeeno… que carácter ¿sabes que eres muy pretencioso?
- ¿Te gusta Akane?
- ¿Qué te hace suponer eso?
- No se, cuando te veo con ella no puedo evitar pensarlo.
- ¿A ti te gusta?
- ¿Eso importa mucho?
- Francamente, no, era por hablar de algo.
- ¿Crees que le gusta al Kamizuru?
- Quien sabe, nadie sabe lo que piensa Shibi, creo que ni él mismo lo sabe.
Guardaron silencio, Akira le observó, allí, sentado a su lado, tan serio, con sus ojos fríos y su aire de autosuficiencia…el recuerdo del mordisco que tenía Akane en el cuello vino a su mente y entonces se imaginó a ese chico frío y prepotente poniendo sus labios en la piel suave y cálida de Akane… no le gustó, esa imagen no le gustó nada y fue en ese mismo momento cuando decidió que no iba a entregarle a Akane, no al menos sin luchar, Akane era su amiga, Akane era… alguien muy importante para él, aunque ella le odiase, aunque le tuviera rencor, no iba a dejar que ese chico que tenía delante se la llevase tan fácilmente.
"Empieza el juego" pensó "Akane es el premio, veremos si la consigues".

Entre unas cosas y otras, Akira no encontraba el momento para hablar con Karura, también quería hablar con Kyojin pero pasó la mañana del jueves sin conseguir ninguno de sus objetivos.
- Ya estoy en casa - saludó al regresar del instituto.
- ¡Akira! - oyó bramar a su madre -¡Ven inmediatamente a tu cuarto!
- Esto no pinta nada bien - dijo rascándose la cabeza.
- ¡Ahora mismo! - se la volvió a oír gritar.
- ¿Qué habré hecho?
- La has cagado, hermanito - dijo Chiharu sentada en el salón al verle - Te espera en tu habitación.
Akira tragó saliva y se dispuso a subir.
- ¿Tú adonde vas? - preguntó a su hermana al verla levantarse e ir detrás de él.
- ¿Tú crees que me lo voy a perder?
Al entrar en su habitación encontró a su madre plantada con los brazos en jarras.
- ¿Qué pasa? - casi le daba miedo preguntar.
- ¿Qué es esto? - dijo cogiendo una carpeta del escritorio.
- ¿El qué?
- ¡Esto! ¿Qué es esto? - furiosamente la abrió y sacó el dibujo hecho por Suo.
- Un… un dibujo.
- Ya se que es un dibujo pero ¿Qué significa?
- Pues… nada.
- ¡Hermano, como mola!
- Tú no mires que tienes una edad muy mala - La madre dio un paso amenazante hacia su hijo - ¿qué significa?
- Es solo un dibujo.
- ¿Y has posado para hacerlo? - preguntó Chiharu.
- ¡No!
- ¿Lo has hecho tú? - interrogó su madre.
- No, es de un compañero.
- Pero tú estás en él.
- Si, bueno, pero fue cosa de él, yo no se lo pedí.
- ¿Y por qué lo ha hecho?
- Era una prueba, quería hacer un dibujo de una foto… no tenía que haber dicho eso… - musitó.
- ¿Una foto? ¿Te besas con una chica y haces fotos?
- Que no, que no, que yo no me estaba besando que solo… hablábamos, es de los ensayos de teatro. Suo quería saber si podía modificar la foto.
- ¿Y dónde está esa foto? ¿Tú crees que soy tonta? ¿Quién es esta chica?
Chiharu se acercó a observarla.
- Es Akane, le faltan las gafas pero es Akane.
- ¿Akane? ¿La que pasó la otra noche aquí? Akira mírame a los ojos y dime…
- Mamá que Akane solo es una amiga, además que yo no le gusto.
- ¿Qué no le gustas? ¿Y por qué? ¿Qué tienes tú de malo?

Cuando Akira llegó al gimnasio para el habitual ensayo fue derecho a sentarse al lado de Akane.
- Hola Aki ¿Listo para el show?
- Hola. Esto… el domingo tienes que venir a comer a mi casa.
- ¿Quién? ¿yo? ¿el domingo? ¿y eso?
- Mi madre lo ha dicho.
- ¿Tu madre me invita a comer?
- No, no te invita, me obliga a llevarte. Tú no conoces a mi madre, si dice que el domingo comes en casa, tú el domingo comes en casa.
- ¿Tiene algo que ver ese repentino interés con que se haya enterado de que pasé la noche en tu casa?
- Pues algo tiene que ver.
- Pues sintiéndolo mucho vas a tener que disculparme pero es que el domingo me toca ir a casa de mi padre, no se si te he contado el jaleo que se forma allí.
- Pues insistirá en que vayas otro día.
- Ya me ha dado un obsequio por cuidarte, cosa que no tenía porqué hacer, no hace falta que me invite.
- No, si ese razonamiento ya lo he empleado yo.
- ¿Y qué?
- Que vayas.
- Espera… ¿no será que tu madre piensa que entre tú y yo hay algo? Algo más que amistad, se entiende ¿Es eso, verdad? ¿Y tú no la has sacado de su error?
- Créeme, ha sido todo muy complicado.
- Ya, muy complicado, demasiado para ti ¿no?
- Ya le dije que no hay nada entre nosotros y también que yo no te intereso para nada.
- ¿Y?
- Tú no crees mis explicaciones ¿verdad? Pues ella tampoco.
Kyojin y Ryuko les observaban.
- Pero ¿qué ha pasado? - preguntó al fin Ryuko a su compañero.
- La madre de Akira ha dicho que Akane tiene que ir a comer el domingo, que tiene que conocerla.
- Anda… pero que raro ¿no?
- No, porque piensa que es una chica mala que quiere quitarle a su niño.
- ¿De dónde ha sacado eso?
- De un dibujo de Suo, creo que le regaló una copia del dibujo de la foto que les hizo Sumire… y de su imaginación calenturienta de madre.
- Bueno las madres tienen un instinto muy desarrollado.
- Buenas tardes chicos - saludó entrando Genma, el profesor de música.
- Hombre Genma - le saludó Nowaki - como eres el profe de música pensé que solo ayudarías a los otros, por lo del recital.
- Pues ya ves Nowaki, para mi sois todos iguales.
- Pero nosotros somos más buena gente - dijo Kenshi.
- Yo no os juzgo, solo os asesoro. Bien ¿estáis todos? ¿Quiénes son los encargados?
- Nosotros - respondió Akane - éste y yo.
- Bien ¿tenéis algo previsto para hoy?
- Siempre empezamos con el baile del pato - dijo Genki - para perder la vergüenza.
- Una forma de humillarnos que tenemos - añadió Akira.
- Pues venga, demostrarme como os humilláis.
Cuando terminaron con su ritual, Genma sonrió.
- Si, muy humillante ¿y ahora?
- Bueno - habló Akane - Aquí mi socio y yo tenemos ya una obra en mente que parece ser interesante
- ¿Si? ¿Cuál? - se oyeron entre el rumor que se extendió.
- Perdonad - dijo Genma - ¿Sólo os parece interesante o ya la habéis decidido? Os lo digo porque sois los directores y si empezáis a dejar que esta panda tenga opinión nunca os decidiréis porque nunca se pondrán de acuerdo. Tenéis que decidirla vosotros, sin contar con ellos y lo que vosotros decidáis, lo tienen que acatar.
- Lógico - recapacitó Akira - Siempre habrá alguien que se queje, tenemos que mostrar autoridad - miró a Akane como buscando su apoyo y ésta hizo un pequeño ademán con la cabeza, fue ese simple gesto, exento de palabras, ese entenderse solo con la mirada algo que a Kamui le molestó sobremanera y confirmó que entre ellos había más complicidad de la que aparentemente demostraban - En fin, si - dijo muy decidido Akira - salvo causas mayores hemos decidido que ya sabemos que obra representaremos.
- ¿Cuál es? - gritó Kenshi - ¿No será Romeo y Julieta, no?
- Venga, va - apremiaba Nowaki - ¡Decirla ya!
- Eso está bien - replicó Genma - Cuanto antes se elija mejor, aunque no lo parezca hay mucho que preparar y no tanto tiempo.
- ¡Vamos soltarlo ya! - se quejaba Genki.
- Se trata de una obra de Shakespeare - habló Akane - Así que la condición de que sea un clásico la cumplimos.
- ¡Romeo y Julieta! - casi gritó Yuri - ¿Vamos a hacer esa?
- No - contestó Akane - siento desilusionaros pero no, no es tan conocida.
- Será "Sueño de una noche de verano" - añadió Akira.
Se extendieron rumores diversos, había quien ni había oído hablar de ella, quien había oído pero no le parecía bien y quien la conocía.
- A ver chicos - habló Genma. Guardad un poco de silencio. Ellos son los directores y los que tienen que sopesar los pros y los contras, la decisión es suya, bastante es que os comenten sus decisiones.
- ¿Tu que opinas Genma? - preguntó Momoka.
- La obra es buena, es un clásico, de Shakespeare nada menos, quizás algo difícil para unos aficionados, no os ofendáis pero no sois profesionales… pero está bien escogida, es una comedia romántica con hadas y duendes y romances y equívocos, si sabéis hacerlo bien podéis luciros bastante, sobretodo es estupenda para fantasear con decorados y vestuario y dejas salir vuestra creatividad.
- El problema que tenemos son los diálogos - comentó Akane - Son largos y rebuscados, dudamos que se puedan aprender fácilmente por más de uno y que el público que nos va a ver los entienda.
- Eso si, deberíais adaptarlos.
- Eso queríamos saber ¿podemos?
- Si, no hay problema, siempre y cuando respetéis la obra original, no cambiéis a los personajes, ni la trama y que se haga bien, vamos que la obra debe reconocerse. Hay muchas versiones de esta obra, deberíais informaros, os puede servir de ayuda. Pero vamos, si la vais a adaptar preguntar a la profesora Akemi, porque como profesora de Literatura, si hacéis una chapuza lo mismo os baja puntos.
- Pero ¿de que va? - preguntó de pronto Nowaki, pregunta que muchos estaban deseando hacer.
- ¿Y que más te da? - replicó Kamui - Ellos son los directores y ellos eligen, lo dijo Nanao, ellos son los primeros en querer que todo salga bien.
- ¿Y por qué nos pidieron nuestra opinión? - se quejó Yuri.
- Queríamos saber vuestras preferencias, para saber por donde empezar - contestó Akira - y ya las sabemos.
- Mira - añadió Karura - ellos son los directores y si eligen esa obra pues ya está, yo confío en ellos y su elección.
- Yo también - añadió Hizashi - Ni Akira, ni Akane han tenido nunca malas ideas.
- Lo que tenemos que demostrar - opinó Momoka - Es lo que dijo Nanao, que somos un gran equipo, que somos capaces de trabajar juntos por un bien común, que nos apoyamos.
- ¡Bien dicho Momito! - exclamó Genki - ¡Que bien hablas!
- ¡Vuelve a llamarme Momito y mueres! - le amenazó Momoka.
- Si yo les apoyo - intervino Nowaki - Siempre apoyaré a Akira y sus decisiones, es el más listo de todos pero quiero saber de que va la historia.
- Ah… claro - dijo Akane - A ver como os lo explicamos porque es algo… liosa.
- Liosa de explicar - aclaró Akira - La obra en si se entiende.
- Voy a explicarlo poniéndonos a nosotros como ejemplo, así creo que se entenderá.
- Tú y tus explicaciones - comentó Xu-Xu.
- Si, es que realmente es liosa de resumir, hay muchos personajes. Veréis como así lo entenderemos muy bien. La acción transcurre durante las celebraciones de la boda de Teseo e Hipólita, gente importante, pongamos Akira y yo.
- Esto no quiere decir que nosotros vayamos a hacer esos papeles.
- No, no. Bueno, luego hay dos chicos y dos chicas, pongamos Kamui, Momoka, Nowaki y Himeko ¿vale?
- ¿Por qué nosotros? - preguntó Nowaki.
- Para que lo entendáis mejor - respondió Akane - Bueno… el padre de Momoka quiere casarla con Nowaki pero Momoka está enamorada de Kamui.
- Este Kamui siempre en medio fastidiándomelo todo con Momoka - comentó Nowaki causando algunas risillas.
- Ya ves Nowaki… cosas de la vida - continuó Akane - El caso es que Kamui y Momoka deciden huir y se citan en un bosque de por allí. Himeko está enamorada de Nowaki pero este no le hace caso.
- Más tonto y no naces - dijo Kenshi dando un codazo a Nowaki.
- Nowaki solo piensa en Momoka, es de piñón fijo el pobre - continuaba Akane - Y Himeko, que conoce los planes de Kamui y Momoka se los cuenta a Nowaki esperando… ¡ya que se que esperaba! El caso es que se los cuenta. Nowaki va al bosque y Himeko le sigue pero él es muy borde y la trata mal.
- Eres un asqueroso Nowaki - volvió a darle otro codazo Kenshi.
- ¡Que no soy yo! ¿Verdad que no?
- Mientras, en el bosque - Akane decidió ignorarles - Un grupo de… gente del pueblo, digamos: Genki, Karasu, Kyojin, Shibi y alguno más, están ensayando una obra para representar en la bode de Akira y mía.
- Hay que añadir - habló Akira - que son un tanto… penosos.
- Y por otro lado en rey de las hadas… Kohaku, discute con la reina Karura… cosas de hadas. Enfadado, Kohaku le pide a un duende… esto… Kenshi, que busque una flor con la que hacer un líquido que poniéndolo en los ojos de una persona hace que se enamore de lo primero que vea al abrir los ojos ¿lo vais pillando?
- Si, creo que se entiende muy bien, continua, a mi me está divirtiendo - dijo Genma.
- Por una lado, Kenshi le unta esa cosa a Karura que al abrir los ojos lo primero que ve es a… Genki con una cabeza de asno… ahora no me preguntéis porqué tiene una cabeza de asno puesta, la tiene y punto… y se enamora de él. Y además Kohaku le dice a Kenshi que vierta el líquido en los ojos de un chico que ha visto despreciando a una chica, o sea, a Nowaki que trataba mal a Himeko, para que se enamore de ella. Se produce una confusión y Kenshi vierte el líquido en Kamui, que al despertar ve a Himeko y se enamora locamente. Tratando de arreglarlo se lía más la cosa porque se lo vierte a Nowaki que se enamora también se enamora de Himeko y bueno… el resto os lo imagináis, hay unos cuantos malentendidos y Bla, Bla, Bla. Kohaku consigue arreglar el entuerto y ellos lo recuerdan todo como un sueño y también deshace el hechizo de Karura. Pero ahí no acaba la historia porque nos casamos Akira y yo, Kamui y Momoka y Nowaki y Himeko y entonces Genki y su grupo de teatro espontáneo nos obsequian con la obra más absurda jamás vista y claro, esa obra, dentro de la obra, también hay que hacerla.
- En resumidas cuentas - concluyó Akira - Eso es de lo que va ¿Os habéis enterado de algo? Si no lo habéis echo, compraros el libro y leerlo.
- Nosotros - Akane se dirigió al profesor - Queríamos entregar unos diálogos que hemos seleccionado, que leyeran unas cositas para ver a que tipo de personajes se adaptan.
- Bien, me parece buena idea, yo me siento aquí y me queda calladito, todo vuestro.
- ¿Nos vais a hacer un casting? - preguntó Genki.
- Si, algo así.
- ¿Hay personajes para todos? - se preocupó Momoka.
- Si, incluso alguno nos sobra, alguien tendrá que hacer doblete. Estos son los algunos diálogos de la obra para ver como os desenvolvéis mejor. Tendremos en cuenta con que personajes os sentís más cómodos, pero se decidirá teniendo en cuenta todo, vuestra capacidad de interpretar, de transmitir… muchas variables. Primero os tendremos en cuenta individualmente y luego por parejas, para ver si existe "feeling" entre vosotros.
-Una última cosa - habló el profesor - Antes de que se me olvide. El sábado, después del partido, la directora ha organizado un pic-nic, me ha dicho que os lo diga.
- ¿Nos va a invitar?
- Ella solo pone los autocares y ha buscado el sitio, la comida la pondréis vosotros.
- Iremos todos ¿no? - Nowaki se puso muy emocionado - Porque todos vendréis a animarnos ¿verdad?
- Y a ver a las animadoras - añadió Karasu - Yo no me lo pierdo.
- ¡Vamos a ganar! ¡Vamos a ganar! ¡Si! - jaleaba Kenshi.
- Pero - interrumpió la emoción Hizashi - ¿También irá el resto del instituto?
- Ira quien quiera, pero solo si ganáis, si no hay victoria no hay celebración.
- Eso quiere decir que irán los de 3-1 - volvió a hablar Hizashi.
- Seguramente.
- ¿No va a ser muy arriesgado? - preguntó esta vez Kohaku.
- Confiamos en vosotros y en que sepáis mantener vuestras rencillas guardadas.
- ¿Y eso se lo ha dicho a ellos? - interrogó Karura.
- Ellos también están advertidos.
Sumire miraba entusiasmada a Akira que repasaba con Akane los diálogos que iban a entregar.
- Chica - le dijo Xu-Xu zarandeándola - ¡Baja de las nubes!
- ¿Habéis visto lo interesante que se ve a Akira cuando se pone serio?
- ¡Madre mía! - exclamó Jisei - Tú estás muy enferma.
- Si que estás rara desde el otro día - confirmó Xu-Xu.
- ¡Ay! - suspiró - ¡Qué pena! ¡Qué penita!
- Si, es una pena que siendo tan joven estés ya tan trastornada - habló Jisei.
- Será la primavera, pero tengo una tontería encima que ni os cuento… ¿Quién será la chica de la que habla en las cartas?
- ¿Vamos a volver otra vez con eso? - gruñó Jisei - Porque me estoy hartando, me estoy hartando mucho.
- ¿Por qué no se lo preguntas a él directamente? - sugirió Xu-Xu.
- ¿Qué dices? ¿Y decirle que he cotilleado su ordenador?
- Me refiero a la canción, podías preguntarle.
- ¿Se puede saber que estáis tramando? - se unió Akane a la conversación.
- No preguntes - respondió Jisei - No te gustaría la respuesta.
- ¿A que no sabéis una cosa? La madre de Akira me ha invitado a comer.
- ¡Ala! ¡Cómo si fueras su novia o algo así! - exclamó Sumire.
- ¿Para agradecerte lo de cuidarle? - sonrió Jisei.
- Yo creo que es para examinarme, para mí que se ha mosqueado y quiere averiguar que pretendo hacerle a su hijo.
- Pues a ver como te las apañas - la sonrisa de Jisei se hizo muy maliciosa - como se entere tu suegra se puede mosquear.
- ¿Tu suegra? - se alarmó Sumire.
- Claro, la madre de Kamui, que hasta le presta ropa y todo.
- Olvidarme… olvidarme… hacerme un favor y olvidarme - dijo Akane marchándose.
Jisei y Xu-Xu rompieron a reír muy divertidas, Sumire no estaba muy segura de entender del todo de que se reían.
Y el tiempo pasó más rápido de lo que Akira deseaba y continuaba sin poder hablar ni con Karura, Kyojin o Akane.

De nuevo Sumire se encontró bajando del autocar que les había llevado al campo de futbol. Esta vez había muchísima gente y también mucho nerviosismo y emoción que se notaba claramente en el ambiente.
- ¡Qué nervios! ¡Qué nervios! - repetía Sumire continuamente.
- Creo que me va a dar algo - decía Xu-Xu - Nunca he hecho algo así.
- Yo me voy a morir de vergüenza - añadía Jisei - ¿Os habéis probado el uniforme que se le ha ocurrido a Yuri?
- Yo he tenido que arreglarme el top - explicaba Akane - Me quedaba demasiado ajustado, Yuri se ha pasado con eso de la provocación.
- No, es que no encontró de tu talla - se rió Jisei.
- ¿Y de la suya si? Porque no quiero ni imaginarme lo que puede pasar si le queda como me quedaba a mí… lo mismo nos censuran.
- ¿Así que al final vas a actuar y todo? - preguntó Ryuko.
- Solo un poco, a ver, después de liarlo todo no iba a escabullirme así como así - contestó Akane.
- Ya verás que pinta tenemos - comentó Xu-Xu.
- Yo me voy a morir de vergüenza - repetía Jisei.
- ¿Qué chicas, todo listo? - preguntó Kenshi bastante alterado.
- ¿Y tu? - le dijo Xu-Xu - ¿Tú estás listo?
- Yo estoy meándome patas debajo de los nervios.
- ¡Nowaki! - gritó Akane - ¿Y tu hermana? ¿No nos habrá dejado plantadas?
- No, está con mis padres, no te preocupes.
- ¿También se ha apuntado Minako? - se interesó Ryuko - ¿No es muy pequeña?
- Pero tiene muy buenas… "dotes" - rió Xu-Xu.
- Lo mismo cuando sus padres la vean, nos matan - añadió Jisei.
- Akane - Kamui se había acercado a ella - Mis padres quieren saludarte.
- ¿Han venido tus padres? - exclamó Jisei - ¡Madre mía Akane que apuro vas a pasar!
- Tú cállate que también han venido los profesores… Voy a saludar a los padres de Kamui, ahora vuelvo.
- Yo me voy a morir de vergüenza - seguía quejándose Jisei.
Miraron a Akane mientras se acercaba a los padres de Kamui y charlaba con ellos.
- ¿Habéis visto a Akane? - se acercó esta vez a ellas Akira.
- Es que su madre quiere hablar con ella - explicó Kyojin.
- Pues tiene que esperar turno, no te preocupes, ahora se lo decimos - habló Ryuko.
- Vale, mira, estamos allí - Akira señaló hacia donde estaban sus padres y su hermana - Dile que es importante.
- Si, si, ven con ellos, tranquilo… Esto se está poniendo gracioso - dijo Ryuko al irse Akira.
Akane regresó.
- ¿Qué te han dicho tus suegros? - le preguntó Jisei.
- Que te vayas al… ¡que me dejes! Querían desearme suerte, Kamui les ha dicho que yo he organizado lo de las animadoras.
- Es para que vean que su futura nuera es una chica con iniciativa - se burló Jisei - Pues cuando te vean se van a quedar de piedra.
- Por cierto - intervino Ryuko - Akira te espera allí con sus padres, su madre también quiere hablar contigo y por lo visto es importante.
- ¿También han venido? ¿Pero que les pasa a los padres últimamente?
Akane se dirigió hacia ellos.
- Esta vida social va a acabar con ella - se rió Xu-Xu.
Jisei, Xu-Xu, Sumire y Ryuko no paraban de bromear sobre ella y reírse.
- Bueno, así que gusta, que estéis alegres - dijo Shibi.
- ¡Shibi! ¡Has venido! - gritó Sumire
- ¿Acaso pensabas que me lo iba a perder?
- Estaba yo pensando - reflexionó Sumire - que esos dos han venido "Akane, Akane" y ni nos han saludado ¿serán bordes?
- Mujer no se lo tomes a mal - habló Jisei - Sienten demasiada presión, piensa que sus madres están examinando a su futura prometida, eso debe estresar.
Y se volvieron a reír.
Al cabo de un rato, Akane regresó.
- Hola Shibi, que bueno que al final hayas podido venir.
- ¡Eh, chicas! - se oyó gritar a Yuri - ¡Ya estamos aquí!
- ¿Estamos listas? - dijo Momoka.
- Si jefa, listas - respondió Xu-Xu.
- Pues vamos entrando que nos tenemos que cambiar.
- He traído un maquillaje divino - decía Yuri - Ya veréis ¡vamos a romper con todo!
- ¿Te has dado cuenta, Akane? - decía Jisei con voz baja pero con malicia - Cuatro padres van a estar observándote.
- ¿Y tu te has dado cuenta de que ha venido Inari? A lo mejor se da cuenta de que no somos tan niñas como piensa…
Si las miradas matasen, Akane estaría de cuerpo presente.
En el vestuario de chicos, estos escuchaban los últimos consejos de Akira.
- ¿Os ha quedado claro? Jugad como sabéis, dejad la defensa en manos de Seiji y Reiji ¿vosotros lo habéis comprendido? No provoquéis ninguna falta, no podemos permitirnos que os expulsen.
- Esta bien tío, esta bien, sin bromas, entendido - gruñó uno de ellos.
- Kenshi sabes a quien tienes que vigilar, pégate a su culo y no le pierdas por nada. Kamui, como capitán, di tú unas palabras de ánimo.
Shibi, Kyojin y Ryuko se sentaron al lado de Himeko, Hizashi, Kohaku, Karasu y Karura. Al rato aparecieron Suo y Genki,
- Esto está muy emocionante ¿verdad? - dijo Genki - ¡Hoy van a demostrar lo que es tener fuego en las venas!
- ¿Y Sumire? - se interesó Suo - ¿No ha venido?
- Está allí, a pie de campo, tiene que hacer buenas fotos - respondió Kyojin.
- Después vais a ir al pic-nic ¿no Kohaku? - preguntó Genki.
- Recuerda que solo hay pic-nic si ganamos - contestó el chico.
- ¡Pero es que vamos a ganar! ¡Recordad que tenemos el fuego dentro de nosotros!
- Si vale Genki - habló Hizashi - Anda siéntate y relájate un poco.
- Mirad - dijo Ryuko - Ya salen los jugadores.
- Nowaki, suerte - susurró Himeko en voz baja.
- ¿No os habéis dado cuenta de quienes están por detrás de nosotros? - comentó Shibi.
Karasu se giró. Unos asientos más atrás estaban sentadas varias personas: Taro, el primo de Kamui; a su lado un chico rubio de rostro angelical y ojos azules; otro, bajito, castaño de ojos grisáceos; una chica morena de pelo por debajo de la nuca, cortado de forma recta y flequillo también recto y ojos azules; y un chico alto, con el pelo castaño, casi rapado, que lucía varios piercing en las orejas y otro en el labio inferior, todos ellos componentes de la clase de 3-1.
- ¡Mierda! Taro, Deisuke, Takumi, Kanna y Nagato ¿Qué habrán venido a hacer esos?
- Ignórales Karasu - le advirtió Kohaku.
- Seguro que no están tramando nada bueno - refunfuñó Karasu.
En el banquillo, mientras calentaban los jugadores, Akira, sentado y cabizbajo, encendió un cigarro mientras se preguntaba como terminaría todo aquello.
- ¿Así que eres el entrenador, Shikamoto? - le dijo una voz masculina.
Akira no levantó la vista, sabia muy bien quien le hablaba.
- ¿A que debemos en honor de tu visita, Yakushi?
- Soy el fisioterapeuta… el masajista ¿no lo sabías? - se sentó a su lado Seishiro, luciendo su habitual e hipócrita sonrisa - Me he ofrecido voluntario, nunca se sabe lo que puede pasar, siempre hay torceduras.
- ¿Lo sabe Nowaki?
- Si, se les ha avisado a todos.
- Pues mantente alejado todo lo que puedas, ya sabes que se pone muy nervioso, lo digo por tu bien.
- Tranquilo, procuraré no perturbar al rubio hiperactivo que tanto os importa.
- ¡Ya salen las animadoras! - se oyó gritar - ¡Tenéis que ver esto!

martes, 24 de agosto de 2010

34. Amigos, menos amigos y rivales

Akira sentía la mirada de Shibi sin apartarse de él, era evidente que algo pasaba, quizás Akane le había contado lo que ocurrió entre ellos, también de vez cuando Jisei parecía querer penetrar en su mente… estaba claro que esos dos sabían algo, bueno, a ver si así él se enteraba.
Así estuvieron hasta que sus invitados dijeron que tenían que marcharse. Todos se levantaron, salvo Shibi.
- Quiero hablar con Akira - explicó cuando le preguntaron si no se iba con ellos - Tengo un mensaje de Akane pare él, algo de la obra.
- Si quieres me quedo a acompañarte - dijo Jisei.
- No hace falta, va a ser solo un momento.
Antes de marcharse, Jisei cogió la mano de Akira apretándosela.
- Mañana hablamos ¿vale?
Akira se quedó algo perplejo. Bueno, debería estar acostumbrado a las cosas de Jisei, seguramente había visto alguna "perturbación en su aura" o algo así. Después de acompañarles a la salida volvió y se sentó al lado de Shibi.
- Bueno, dime.
- Te voy a decir esto porque considero que eres amigo de Akane y te preocupas por ella, al fin y al cabo creo que terminarás por enterarte.
- Me estás dando miedo.
- Creo que tenemos un pequeño problema.
- ¿Kamui y Akane están saliendo?
Shibi le miró extrañado.
- ¿Umm…? ¿Eso crees?
- O eso o tiene una enfermedad terrible, tu y Jisei estáis de lo más sospechoso.
- Ayer en el buzón de sugerencias del periódico Akane recibió una carta.
- ¿Algún admirador?
- Depende de cómo lo mires pero yo diría que no. Por lo visto no es la primera que recibe, al principio eran notas escuetas en las que le decían algo así como "te la voy a quitar" o "te aseguro que será mía, deja que venga a mí y te dejaré en paz". Ayer fue una carta, algo mas larga y además venía una foto de ella con Ryuko.
Shibi observó como la cara de Akira iba tensándose por momentos.
- ¿Alguien la está acosando? - habló Akira con la mandíbula apretada.
- No… creo que no es a ella… diría que, por la carta que le escribió, le interesa otra persona. Esta mañana Kamui y Akane tenían turno de limpieza, cuando llegaron encontraron en la taquilla de Akane dos fotos… una de Himeko y otra de Ryuko.
La cara de Akira ya no podía crisparse más. Se levantó.
- Ahora vuelvo.
Lentamente se marchó, al rato volvió con un paquete de cigarros y un cenicero. Se sentó, encendió un cigarrillo y aspiró fuertemente.
- ¿Crees que es sano que hagas eso? - le comentó Shibi.
- Por eso esta tarde Kamui la ha llevado a hablar con la directora - más que una pregunta era una conclusión.
Hubo un silencio incómodo.
- Y ni idea de quien puede ser ¿no?
- No.
- ¿Lo sabe Kyojin?
- No, no nos hemos atrevido a decírselo, ya sabes como es Kyojin, se puede poner muy nervioso.
- Le puede dar algo si sabe que alguien anda con fotos de Ryuko.
- No es para menos.
- Pero debería saberlo.
- Hemos pensado que tú eres el mejor para decírselo.
- ¿Crees que van detrás de Ryuko?
- Lo que creo es que tanto Ryuko como Himeko con las más vulnerables de toda la clase… no se meten con Karura, no.
- Es alguien de 3-1... seguro… quieren provocarnos, nos atacan amenazando a las que saben que más vamos a proteger.
- Nos quieren poner nerviosos.
- Si le hacen algo a Ryuko, malo, no podremos controlar a Kyojin, tampoco querremos hacerlo… pero si le hacen algo a Himeko ¿te imaginas la reacción de Hizashi o Kohaku?
- Sin contar con Nowaki, Kenshi o Karura… son muy listos… con cualquiera de las dos se garantizan que al menos la mitad de la clase reaccionará y no muy pacíficamente… pasará como el año pasado, al final nosotros quedaremos como unos violentos.
- Y utilizan a Akane y al periódico para mandarnos sus amenazas.
- Pero sigo sin entender que quieren exactamente que Akane les dé ¿Quién sabe esto?
- Kamui… estaba con Akane y menos mal, si no hubiera estado seguramente Akane se habría callado sin darle importancia… piensa que es alguien que la tiene manía por algo que haya dicho en el periódico, pero Jisei, ya sabes como es, notó algo raro y la persiguió hasta que se lo dijo.
- Y tú, por supuesto.
- También la noté rara, tanto Jisei como yo pensamos que era otro tema… la verdad es que ayudé a Jisei a obligarla a que lo dijera.
- Lo mismo solo es una tontería, alguna pataleta de alguien o ganas de llamar la atención, pero hay que reconocer que es una situación incómoda.
Shibi se levantó.
- Cuento contigo para que vigiles a Akane, no me hace gracias pensar que alguien puede hacernos fotos sin que nos demos cuenta.
- ¿Habéis pensado que puede ser alguna admiradora de Kamui que les haya visto juntos?
- Si pero… ¿Qué tendría que ver Himeko? Ryuko es muy amiga de Akane y puedes pensar que quieren hacerla daño por fastidiarla pero… ¿Himeko?
- ¿Has leído la carta?
- Ajá… bueno, me marcho. No fumes más.
- Te acompaño. Shibi… gracias por decírmelo.

El miércoles comenzó como cualquier día, todo seguía su rutina habitual. Nowaki y Kenshi revoloteaban nerviosos alrededor de Kamui, por lo visto el entrenador de futbol estaba de baja y eso les causaba mucha ansiedad debido al gran partido que les esperaba.
Cuando llegó Akira llevaba una bolsa con un paquete. Se acercó a la mesa de Akane y la colocó encima.
- De parte de mi madre, gracias por cuidarme, ella esperaba dártela en persona pero…
- ¡Akira! ¿Ya estás bueno?
- Por lo visto gracias a ti. Me dijeron que estabas resfriada, espero que me disculpes por haberte contagiado.
- ¡Ah pero si no ha sido nada! ¿Ahora que te pasa? ¿Por qué estás tan formal?
- También espero que me disculpes si hice o dije algo que te molestase.
- ¿De veras estás bien? - Akane se levantó y le tocó la frente - ¿No tendrás aún fiebre?
Akira le cogió la mano, lentamente la apartó de su frente pero no la soltó.
- Que sepas que no voy a dejar que te pase nada.
- Vaya… ya te lo han contado…
Akira iba a contestar pero un abrazo inesperado por la espalda desvió su atención.
- Me alegro de volver a verte, Aki - dijo Yuri.
- Suelta a Akira ahora mismo ¿Quién te has creído que eres rubita? - gruñó Karura- Y tú espabila y no te dejes abrazar por cualquiera ¡tontaina!
- Pues creo que soy algo más para Aki que tú, bonita.
- Perdona guapa pero no es de tu propiedad. ¡Suéltale! ¿No ves que le agobias?
Akane prefirió dejar de ser espectadora que aquella escena y se acercó a la mesa de Kamui, donde Kenshi y Nowaki seguían calentándole la cabeza con el tema de su entrenador.
- Vale ya - decía Kamui - No os agobiéis tanto… pesados.
- ¿No lo entiendes? ¡Necesitamos un entrenador! - gritaba Nowaki - Alguien que nos ayude.
- Alguien que nos de una buena estrategia para ganar - añadía Kenshi.
Al ver acercarse a Akane, Kamui notó que comenzaba a acelerarse ¿Qué era aquella reacción? Sentía su cara acalorada ¿Pero que le pasaba? ¿Cuándo se había él comportado así? ¿Dónde estaba el Kamui frío de siempre?
- Si es por una estrategia - habló Akane con una sonrisa - Ahí delante tenéis al mejor.
- Shikamoto - murmuró Kamui mirándole.
- ¡Claro! - gritó de nuevo Nowaki - ¡El es bueno para esas cosas!
- ¡Es verdad! - añadió Kenshi lleno de alegría - ¡Podría ayudarnos!
- Todavía nadie le ha ganado en ningún juego de estrategia y además sabe llevar la teoría a la práctica - continuaba hablando Akane mientras Kamui había dirigido toda su atención en los labios de la chica y su movimiento al hablar - ¿No crees que podría ayudaros? Dicen que puede plantear un montón de movimientos posibles y su contraataque antes de que el contrario mueva.
Kamui guardó silencio mientras Nowaki y Kenshi continuaban con su alboroto. Akane guiñó un ojo y volvió a su sitio, era lo que quería decirle a Kamui, ya también estaba un poco harta de los gritos de desesperación de esos dos.

Xu-Xu había ido a los aseos. Nada más entrar se encontró con Yuri mirándose de perfil en el espejo.
- Hola Yuri.
- Hola… ¿crees que estoy más gorda?
- Lo que creo es que cada vez se te notan más las costillas.
- No, de veras ¿no tengo tripa?
- ¡Que vas a tener! De veras Yuri, no se como puedes decir esas cosas.
- Es que quiero estar perfecta.
- Estar demasiado delgada no te va a hacer perfecto.
Yuri emitió una risilla que a Xu-Xu le sonó como de burla.
- Todas queremos estar perfectas Xu-Xu, no me vengas ahora con tonterías… la mujer que dice que no le importa su físico o miente o es tonta.
Una de las puertas de los servicios se abrió.
- O tiene confianza en si misma como persona - dijo Karura saliendo y acercándose al lavabo para lavarse las manos, tenía mala cara, ojerosa y visiblemente se notaba que había estado llorando.
- ¡No seáis ridículas! Siempre hay que estar perfectas para el chico que nos gusta y dispuestas a conquistarle,
- ¿Vas a la caza de alguno? - preguntó irónica Karura.
- Quizás… bueno, ahí os dejo, chao moninas.
- ¡Que chica mas tonta! - murmuró Karura cuando se cerró la puerta tras Yuri - Te juro que a veces no la comprendo.
- Le da mucha importancia a estar perfecta, pero dice esas cosas sin malicia.
- ¿Tu crees? - sonrió.
- ¿Te encuentras bien, Karura? Tienes mala cara.
- No me encuentro muy bien, la verdad.
- ¿Te acompaño a la enfermería?
- No, no, no es eso, déjalo.
- Pero mujer… venga, te acompaño.
- Que no, que no me pasa nada… ese es el problema.
- Pero de veras tienes mala cara.
- Es que…- las lágrimas comenzaron a escaparse de los verdes ojos de Karura - Es que tengo una angustia horrible.
- ¡Por dios! ¿Quieres contármelo? A lo mejor te ayuda hablar, no es que quiera cotillear ni nada de eso, de veras.
- Es que…
- ¿Qué te ha pasado? ¿Te ha pasado algo?
- Es lo que no me ha pasado… es que… - Karura tenía que hablar, ya no podía más con ese secreto que la oprimía el pecho hasta ahogarla - Es que… ¿te acuerdas que te dije que tenía un retraso?
- ¡Ah! Si… me acuerdo.
- Pues sigue sin venirme la regla.
- Bueno pero no pasa nada ¿no?
Karura la miró con cara angustiada, a ver como le explicaba a Xu-Xu que en ciertos momentos los retrasos pueden ser preocupantes.
- No… yo… soy como un reloj para eso.
- ¿No estarás diciéndome que…? - Xu-Xu se cayó a si misma tapándose la boca con una mano y miró alrededor como asegurándose de que no había nadie - ¿Crees que puedes estar…?
- No lo sé, no lo sé, yo juraría que no pero… no lo sé, las cosas fallan a veces.
Se notaba a Karura realmente desesperada, Xu-Xu nunca la había visto así, era algo muy impresionante para Xu-Xu que ni se la podía imaginar en ese estado.
- ¿No me digas que tu…? - cortó la frase, no sabía de que se extrañaba, Karura era mayor, ya tenia edad más que suficiente y era guapa y sexy y se la veía muy liberal y decidida - ¿Lo sabe él?
- No me atrevo a decírselo, no da mucha vergüenza, seguro que se enfada, no se como se lo tomará, no le hará gracia, seguro… dios ¿por qué me pasa esto? - Karura no se refería a que no supiese porqué podía estar embarazada, si no mas bien a lo que no iba a decir: que realmente no sabía quien podía ser el padre, que ella tenía una relación con Fuma, pero siempre habían tomado precauciones, sin embargo un día tuvo un desliz con Hizashi ¿y que le decía a Fuma? ¿Qué había algún fallo? ¿y que le decía a Hizashi?
- ¿Pero estás segura?
- No, pero… tengo mucho miedo ¿qué va a ser de mí?
- A lo mejor son los nervios, ya sabes que nos nervios pueden hacer que se te retrase y si se retrasa te pones nerviosa y se retrasa aún más. Tranquilízate, seguro que son los nervios.
- ¿Tu crees?
- Claro, a mi hermana le pasa mucho… no sabes la que pruebas de embarazo que se ha hecho y luego nada… eran nervios.
Karura respiró hondo…si… podía ser que se haya puesto algo histérica, quizás solo es el miedo a que pasase.
- Tienes razón, si tengo que estar tranquila, si estoy segura… no sé por qué me pongo así.
- Lo que yo te digo, son nervios. Anda, lávate esa cara y volvamos a clase.
Xu-Xu pasó la hora de clase algo intranquila, estaba deseando acercarse a cierta persona y decirle algo, así que, en cuanto el profesor abandonó la clase fue muy decidida hasta Akira, le miró y sin decir una palabra, apretando la mandíbula, lo cogió del cuello de la camisa y tiró obligándole a levantarse.
- Ven conmigo, Casanova - dijo tirando de él hacia la puerta.
Akira estaba atónito y confuso pero no quería que le lastimara y el tirón de cuello era muy molesto, así que, no se opuso y la siguió sin oponer resistencia.
Todos se quedaron algo extrañados viendo aquella escena.
- No pasa nada - dijo Jisei - Querrá decirle algo importante, es que Xu-Xu es así de impulsiva pero vamos, su aura es normal.
Mentía, el aura de Xu-Xu no era nada normal pero no iba a alarmar a sus amigos, lo que Xu-Xu quisiera decirle a Akira parecía personal.
Nada más salir del aula, Xu-Xu arrinconó a Akira contra la pared sin soltar el cuello de su camisa.
- ¿Te pasa algo, Xu-Xu?
- ¿Has dejado embarazada a Karura? - dijo en voz baja para que no la oyeran los que andaban el pasillo y que los miraban curiosos, pero a la vez con dureza - ¿Eh?
Akira abrió los ojos desmesuradamente.
- ¿Pero que dices?
- ¡Di!
- ¿Karura está embarazada?
- ¿Has sido tú?
- Ah pues… es improbable.
- ¿Cómo de improbable?
- 100% improbable.
- ¿Por qué estás tan seguro?
- ¿Te lo ha dicho ella?
- Dímelo tú.
- Karura y yo nunca hemos hecho nada.
- ¡No me mientas!
- Creo que hay que hacer alguna cosa para embarazar a una chica, vamos, la práctica no la conozco pero algo de teoría me han explicado.
- ¿No tendrás lagunas mentales?
- La única laguna que tengo es de hace un año, mis espermatozoides no creo que tengan tanta capacidad de supervivencia.
Xu-Xu se le quedó mirando, ante la frase que el chico había dicho y su expresión de seriedad no pudo evitar echarse a reír.
- ¿Estás seguro?
- ¿Es que no hay otro más que yo? ¿Tengo pinta de semental o algo así?
- Tienes razón - aflojó el agarre - Lo siento.
- Te agradezco que tengas tanta fe en mi atractivo sexual pero te juro que no he jugado partidos en ese campo.
- Ya, es que como tenéis esa confianza y salisteis…
- ¿Karura está embarazada?
- No lo sabe, tiene un retraso. Oye Akira… me he dejado llevar por un impulso… por favor no le digas nada a ella.
- Las mujeres estáis muy locas… no, no le diré nada, tranquila.

No fue hasta el siguiente cambio de clase que Kamui no pareció reaccionar, se levantó, fue hasta Hizashi y habló algo con él. Este se dirigió a un armario que había en el aula, lo abrió y sacó una caja él, abriéndola frente a Kamui. Kamui sacó algo de la caja, algo que mantenía en su puño cerrado. Hizashi cerró la caja y volvió a guardarla. Kamui se acercó a Akira, se colocó delante de su mesa y de un golpe seco dejó lo que llevaba en el puño frente a él: era una ficha de ajedrez. Akira le miró y sonrió.
- Donde y cuando quieras - le dijo.
- Aquí, a la hora de la comida - impuso Kamui con voz grave y se marchó.
- ¡Eh, chicos! - gritó Genki que lo había visto todo - ¡Duelo de ajedrez! ¡Akira versus Kamui!
El alboroto fue tremendo.
Aquello podía parecer una tontería pero no lo era, era un duelo que causaba mucha expectación. Se suponía que Kamui era el típico chico ganador y bueno en todo lo que hacía, era frío y calculador y nunca se le había visto perder. Por otro lado, Akira era el campeón de ajedrez de la región, había sido el campeón desde que empezó a jugar, estaba imbatido. Nunca habían jugado el uno contra el otro, aquello prometía ser emocionante.
Y llegó la hora de la comida. La mayor parte de la clase optó por quedarse a ver el duelo. No así Akane, que prefería salir fuera.
- No se - decía Sumire - La verdad es que me da curiosidad ver el juego.
- Si no lo entiendes puede ser algo aburrido - dijo Jisei.
- Es una tontería - repuso Akane - Ganará Akira.
- ¿Por qué lo sabes? - preguntó Sumire.
- ¿Has visto la sala de trofeos? Todos los que hay de ajedrez son suyos.
- Pero Kamui…
- Si, Kamui es bueno pero Akira es… es un asco, no deja ganar a nadie… creo que lo único que no ha ganado es el "miss ajedrez"
- Tienes mucha fe en Akira ¿verdad? - se burló Ryuko.
- Anda, vamos a comer, seguramente cuando volvamos todavía sigan, veremos el final.
Al salir del aula, Akane vio una cara conocida.
- ¡Shiho! ¡Eh, Shiho! ¡Cuánto tiempo sin verte!
Una chica de pelo rubio oscuro, recogido de manera no muy cuidadosa en una coleta baja y unos ojos marrones escondidos tras unas gruesas gafas de pasta, se acercó a ellas.
- ¡Akane! ¿Cómo estás? ¿Qué tal estáis todas? - Jisei y Ryuko la saludaron sonriendo - Hace mucho que no pasas a visitarnos por el club.
- Si, me harté de que Akira me diese palizas continuamente ¿Y como te va todo?
- Bien, ahí seguimos.
- Por cierto, en mi aula se está jugando una partida: Akira contra el Kaguya.
- Vaya, eso suena interesante.
- ¿Por qué no te pasas? Seguro que animas a Akira.
- Bueno, no se, a lo mejor paso un rato ¿Crees que molestaré?
Nerviosa, Shiho se retocaba el pelo.
- ¡Que va! Seguro que se siente apoyado. Bueno, nos vamos a comer ¿Quieres venir con nosotras?
- No, gracias. Nos vemos luego si eso.
- Vale… pues hasta luego.
- Hasta luego.
Sumire se acercó a Ryuko.
- ¿Quién es?
- Es Shiho, pertenece al club de ajedrez, es bastante buena, todo un cerebrito.
- Akane has sido muy desconsiderada al no presentarle a Sumire - le reprendió Jisei.
- ¡Es verdad! No me había dado ni cuenta. Lo siento Sumire, no se ni donde tengo la cabeza últimamente.
- Bueno Shiho seguro que ni se ha dado cuenta con lo nerviosa que la has puesto - volvió a recriminarla Jisei.
- Pero yo no quería ponerla nerviosa, solo quería alegrarle el día.
- Si ya, pero ya sabes como se pone solo de pensar que va a estar cerca de él.
- Me he perdido - interrumpió Sumire - ¿Qué pasa?
- Shiho está coladita por Akira pero es muy tímida y los nervios la pueden - explicó Ryuko.
- Es muy buena chica - añadió Akane - A mi me cae genial. Demasiado buena para ese.
- Vaya con Akira… pues si que tiene éxito - comentó asombrada Sumire.
- Empezando por ti ¿No les has contando lo que le pediste el otro día en su casa?
- ¡Anda! Pues se me olvidó.
- Pues cuenta, cuenta.
- ¿Qué hiciste? -interrogó Jisei - A parte de violar su intimidad ¿Todavía hiciste más?
- Bueno pues…
Después de comer decidieron volver a ver como seguía la partida.
- Id yendo vosotras - dijo Jisei - Yo tengo una cosa que hacer en mi club.
- ¿En que club estas tu? - preguntó Sumire.
- ¿En cual va a estar? - intervino Akane - En el de parapsicología y fenómenos extraños.
- Di que no… estoy en el de Astronomía. Anda… ahora os veo.
Jisei cogió un camino distinto. Iba algo nerviosa, no era verdad que tuviera algo que hacer en el club, su objetivo era otro, estaba decidida a hablar con cierta persona y eso implicaba acercarse a la zona que los alumnos de 3-1 frecuentaban.
Vio a Kimisuke Irie, un chico muy alto, pálido, de pelo muy rubio, lacio y algo largo que le daba cierto aspecto de bohemio y unos ojos verdes; estaba sentado en un banco junto con Shugo, no parecía haber nadie de su clase cerca. Se acercó a ellos.
- Hola Irie - dijo tratando de controlar sus nervios y mirando de reojo a Shugo.
- ¿Qué haces aquí, niña? - habló con bastante brusquedad Shugo. De todos era sabido que Shugo por lo general era un chico callado y tímido pero a veces, sobretodo si se le molestaba, podía llegar a ser muy violento.
- Perdona, yo solo quiero hablar un momento con Irie.
- ¿No sabes que no tienes que acercarte a nosotros?
- Déjalo Shugo, todo está bien, yo también quiero hablar con ella.
Shugo miró a Kimisuke algo iracundo, pero al momento su rostro se relajó.
- Está bien. Tú sabrás lo que haces. Yo me voy ya, nos vemos en clase.
- Vale Shugo, no te preocupes.
Shugo dirigió una última mirada a Jisei y se marchó.
- Siéntate Jisei, por favor.
- ¿Qué tal estás?
- No estoy mal ¿y tú?
- Yo, bueno, es que quería pedirte un favor.
- Me alegra que aún recuerdes que fuimos amigos. Dime ¿en qué puedo ayudarte?
- ¿Te acuerdas de mi amiga Kumoyuki?
- La del periódico.
- Si, esa.
- No me olvido de ella, fue la única persona capaz de sacar de sus casillas a Seishiro ¿qué le pasa?
- Es que está recibiendo cartas algo molestas.
- ¿Molestas de que tipo?
- Estoy empezando a preocuparme, creo que alguien quiere hacer daño a mis compañeras, sobretodo a Harukaze y Girei, por eso quería que si pudieras averiguaras si es alguien de tu clase quien le manda las cartas.
- ¿No sabéis quien se las manda?
- No… son anónimas y… le manda también fotos de las chicas que te he dicho.
- ¿Crees que pueda ser alguien de mi clase?
- No lo se, puede que no, no lo se Irie.
- Llámame Kimisuke, como hacías antes.
- Kimisuke ¿me harías ese favor?
- Pues claro - Kimisuke cogió un mechón de pelo de Jisei y jugueteó con él - A veces hecho de menos nuestras charlas ¿No podríamos vernos algún día?
Jisei bajó la mirada, era una situación muy comprometida. Kimisuke puso su mano en la barbilla de la chica y levantó su cara.
- Mírame a los ojos, por favor, aunque me digas que no, mírame a los ojos, solo tú y Shugo sois capaces de mirarme sin asco.
Kimisuke siempre había sido un niño débil y enfermizo, faltaba a clases muy a menudo, siempre por causa de alguna enfermedad, apenas podía hacer educación física y los niños, crueles como son, no parecían muy contentos de tener a un niño así por amigo, incluso llegó a correrse la voz de que tenía una enfermedad contagiosa y poco a poco se apartaron de su lado.
A Kimisuke eso le daba igual, no lo entendía pero lo deba igual, él no necesitaba amigos, no necesitaba a nadie… hasta que conoció a Shugo, otro chico al que los niños discriminaban debido a su extraño carácter violento, otro chico solitario… y después a Jisei, la chica más extraña de cuantas conocía, la niña que aseguraba tener sueños que se hacían realidad, la niña que lanzaba maldiciones que curiosamente parecían funcionar… la bruja. Pero Jisei vio en Kimisuke lo que nadie supo ver: a un amigo, una persona dulce y muy culta, gran conversadora cuando se le daba la oportunidad, confundida, demasiado fácil de convencer de cualquier cosa, por esa razón Seishiro prácticamente hacía con él lo que quería y él le creía porque necesitaba creer que perteneciendo a esa banda iba a conocer lo que era que le apreciasen y le necesitasen.
Jisei sabía como era Kimisuke, veía su aura triste y dolida, fingía indiferencia ante todo pero no era así, y ella sentía una pena enorme al verle y no pudo evitar acercarse a él e intentar comprender a aquel chico tan extraño de aura triste. Eran amigos, solo amigos, Jisei no sentía otra cosa por él que simpatía, para ella era una amigo más, quiso presentarle a sus otros amigos pero él no quiso, no quería relacionarse con nadie, no necesitaba la compasión de nadie, eso fue lo que Seishiro le metió en la cabeza, que la gente solo se acercaba a él por compasión y quizás fuera verdad y Jisei también lo hiciera por compasión, pero eso ya daba igual porque su amistad había quedado ya en el pasado.
- Supongo - Jisei sabia que al decir aquello estaba transgrediendo muchas reglas no escritas - supongo que no pasará nada si algún día nos encontramos por casualidad, por ejemplo en una cafetería y charlamos como los amigos que hemos sido.
- Te mantendré informada de lo que averigüe y no te preocupes, nadie hará nada a tu amiga.
Jisei le regaló una dulce sonrisa.
- Gracias Kimisuke.
De vuelta al aula, Jisei encontró apoyado en una pared cerca de las escaleras a Kohaku, éste, al verla, se acercó a ella, parecía estar esperándola.
- Hola Kohaku ¿Qué haces tan solo?
- Quería verte. Te he visto acercarte a Kimisuke.
- Bueno si, tenía que pedirle un favor, es algo importante.
- Sabes que no tienes que acercarte a ellos.
- Ya lo se pero era urgente, de verdad, él no es mala persona.
- ¿Estás segura de lo que dices?
- Al menos conmigo nunca lo ha sido.
- No me fío de él ¿recuerdas lo que pasó?
- Pero eso fue porque Seishiro le manipuló como quiso.
- Da igual por lo que fuera.
- Kohaku, por favor, confía en mi, tenía que hacerlo, por favor, guárdame el secreto.
- Me da igual lo que hicieras, pero la próxima vez avísame, te acompañaré, lo hago por toda la clase.
Jisei miró a Kohaku, este ni siquiera la miraba a ella. Así era Kohaku, un cascarón frío aunque por dentro mucho más cálido de lo que parecía.

Kamui había apoyado los codos en la mesa, entrelazando sus dedos por delante de su boca. Observaba a Akira que, después de hacer su movimiento, volvía a recostarse en su asiento cruzando los brazos. Vale, reconocía que aquel chico era muy bueno y la partida le estaba resultando muy motivadora, ese chico tranquilo que nunca se motivaba por nada se lo estaba haciendo pasar mal a él, a Kamui Kaguya, puede que fuera la primera persona que le daba tanto trabajo para vencerle y es que durante la partida hubo momentos en los que realmente Kamui lo daba todo por perdido, por algo la gente solía llamar a Akira genio. Pero un par de movimientos atrás Kamui había conseguido recuperar la esperanza de ganar aquella partida, cuando ya veía su fin se dio cuenta de que la gran de defensa de Akira tenia un punto débil ¿cómo se le habría pasado? Quizás estaba demasiado concentrado en el ataque y descuidó la defensa, bien, por ahí atacaría esperando que no se diera cuenta de su estrategia y parecía que la estrategia había funcionado, Akira siguió moviendo sin percatarse de la amenaza de Kamui.
Kamui movió, un par de movimientos más y Akira estaría vencido… no era tan bueno después de todo. Akira se incorporó hacia el tablero cogiendo una pieza miró sonriendo a Kamui.
- Ha sido un placer jugar contigo, Kamui Kaguya - dijo con voz calmada y dio con la pieza al rey blanco de Kamui - Mate, tu rey ha caído.
Kamui se quedó helado ¿cómo podía ser? Había perdido de la forma más tonta posible, había sido él, el que concentrándose en aquel punto débil del Shikamoto había permitido abrir un gran boquete en su defensa, había sido él quien había caído de lleno en la trampa de ese chico, es más, si lo analizaba todo se daba cuenta de que Akira podía haberle ganado por lo menos un par de veces antes pero lo evitó, alargó la partida premeditadamente ¿por qué? Seguramente por el placer de jugar. No se lo podía creer. Se levantó y extendió su mano hacia él.
- Ha sido una partida increíble - dijo - Enhorabuena, espero que se repita.
Akira estrechó su mano.
- Gracias, realmente ha sido buena.
Los espectadores de la partida reaccionaron de distintas formas, los había que lanzaron un "¡oh!" desilusionado y quienes vitorearon de alegría y luego estaban los que dijeron: "lo de siempre" como Akane.
- ¿No te lo dije? - le dijo a Sumire.
- Vaya, pues tenías razón.
- Es un asqueroso, te lo digo yo, no hay quien le tosa, creo que le van a prohibir participar en próximos campeonatos porque si no lo único a lo que aspiran los demás es a ser subcampeones.
Akira dobló su cuello hacia los lados varias veces. Kamui seguía mirándole.
- Shikamoto ¿Te gustaría ayudarnos en le partido del sábado? Seria un honor para nosotros contar con tu consejo.
- ¡Ah, Kamui, no me seas tan estirado, tío! Somos compañeros ¿no?
- ¿Quieres ayudarnos, por favor, Akira?
- Si, por favor, por favor Aki - se acercó a él Kenshi.
- Sería estupendo, si nos ayudas seguro que ganaremos, anda Akira, te necesitamos - insistía muy trágico Nowaki.
- ¿A mi? ¿No tenéis un entrenador?
- Está de baja, por favor, necesitamos una buena estrategia - insistió Nowaki.
- Ayúdanos a preparar el partido - suplicaba Kenshi.
- Venga, no nos dejes tirados - lloriqueaba Nowaki.
- Pero necesitaría ver como jugáis, como sois como equipo.
- Esta tarde tenemos entrenamiento - habló Kamui - Ven y nos ves, por favor, sabes que no me gusta pedir favores pero es que es la final.
- Y también necesito ver como juega el otro equipo.
- Tengo todos los partidos grabados - añadió Kamui. Te los puedo pasar ¿Eso te serviría?
Akira suspiró y miró los ojos suplicantes de Nowaki y Kenshi, lo haría por ellos, eran sus amigos.
- Está bien.
Nowaki y Kenshi se chocaron las manos.
- Pero Kamui tiene que ver los partidos conmigo y explicarme algunas cosas, yo no entiendo demasiado de futbol.
- El partido es el sábado, hoy es miércoles ¿Crees que te dará tiempo? - preguntó Momoka.
- Creo que si pero ¿estarán de acuerdo los demás?
- Soy el capitán, lo han dejado en mis manos.