domingo, 25 de abril de 2010

21. Una dificil decisión

Sumire recibía la visita de Xu-Xu, Momoka, Yuri y Himeko. Entre unas cosas y otras no habían tenido tiempo de hablar, así que, cuando las tres últimas le dijeron que pasarían a verla, Sumire se puso loca de alegría y se esforzó en preparar una buena merienda, el problema es que Sumire no era muy buena en esas cosas y su madre terminó por comprar algunos pasteles.
- Tomad - la madre de Sumire les dejaba una suculenta bandeja en la mesa - Y unos refrescos. Pasarlo bien.
- Muchas gracias señora Sawanaguchi - dijo respetuosamente Himeko.
- Gracias - también habló Momoka.
- Hasta luego. Me alegra volver a veros - se despidió la madre y salió cerrando la puerta.
- Tu madre sigue igual - comentó Yuri.
- ¡Cómo me alegra que hayáis venido! ¡Cómo en los viejos tiempos!
- ¿Y que tal por España? - preguntó Momoka.
- ¿Te ligaste a muchos chicos? - rió Yuri.
- Uy, no, para nada, aunque me lo pasé muy bien pero os eché mucho de menos. Al principio me pasé llorando un montón de tiempo.
- ¡Pero si estábamos todo el día chateando! - exclamó Xu-Xu.
- Si, pero no estaba aquí.
- Nosotras también te echábamos de menos - habló Himeko.
- Si, se notaba que no estabas - decía Momoka.
- ¿Y a vosotras como os fue? Himeko ¿Llegaste a decirle a Nowaki tus sentimientos?
Himeko bajó la vista algo ruborizada.
- Yo... esas cosas no son fáciles para mí.
- ¿Y a que estás esperando? ¿Y vosotras?
- Yo si que le dije mis sentimientos a Kamui - habló Momoka - Fue justo antes de que lo perdiéramos.
- Lo dices como si se hubiese muerto - apostilló Xu-Xu.
- Yo sabía que pasaba algo, le notaba raro y distante.
- Hombre - continuó Xu-Xu - Siempre ha sido distante.
- Pero no de esa manera, yo sabía que lo iba a perder, que se iba a alejar de mí, lloré mucho yo... fui tan tonta.
- ¿Y qué te dijo?
- Me dio las gracias, pero aún así se alejó de mí.
- Bueno, al menos lo intentaste - intervino Yuri.
- En fin, es mejor no acordarse de esas tonterías ¿A que no sabéis? ¡Nos ha invitado al partido del sábado a Yuri y a mí!
- ¿Quién? - preguntó Xu-Xu.
- ¡El propio Kamui! - Exclamó Yuri - ¿No es increíble?
- ¿Estáis seguras? - se extrañó de nuevo Xu-Xu.
- Que si Xu-Xu, que nos lo dijo, a las dos.
- ¿Y vais a ir? - preguntó esta vez Sumire.
- ¿Tú estás tonta? ¿Cómo no vamos a ir?
- ¿Es el partido del que me habló Akane?
- No se - respondió Yuri - ¿Qué partido te dijo?
- Algo de unas semifinales, es que como no hay club de fotografía me ha dicho que me apunte al periódico como fotógrafa.
- ¡Que buena idea! - Repuso Momoka - Debe ser el mismo partido ¿Tu vas a ir Xu-Xu?
- Pues si, pensaba ir. Entonces ¿Serás la fotógrafa?
- Bueno, puedo intentarlo.
- Himeko tú también irás - propuso Yuri - No puedes dejar a Nowaki es la estacada.
Himeko volvió a ruborizarse. Ella admiraba mucho a Nowaki, su determinación y voluntad, tenía una forma de ser que le encantaba. Para ella, Nowaki era como su ejemplo a seguir porque ella era muy insegura, siempre tenía miedo de fallar y no estar a la altura de lo que se esperaba de la heredera de los Girei, una familia importante. Por alguna razón que no comprendía, su padre se sentía avergonzado de ella, siempre decía que no se merecía ser la heredera... sería porque ella era torpe e insignificante... Por eso admiraba a Nowaki, porque él nunca se rendía, siempre intentaba cualquier cosa con empeño y tenacidad... admiraba esa fuerza de creer en sí y en los demás, le gustaba estar a su lado porque sentía como le transmitía su energía y optimismo y por eso todo el mundo había llegado a pensar que estaba enamorada de él, incluso ella misma... empezaron a decir que estaba enamorada y ella, como siempre, no se atrevió a hablar, a decir que no estaba segura de que eso fuera amor, no quería defraudar a nadie y por lo visto todos esperaban que estuviese enamorada, así que ella misma lo aceptó como hecho contundente.
- Anda Xu-Xu - dijo Sumire - Tú que estás más cerca, mira coge ese sobre de ahí.
Son las fotos que hice en los ensayos. Suo dice que son muy buenas.
- A ver... ¡eh! - Exclamó Yuri - ¡Pero que guapo está aquí mi Kamui!
- ¿Cómo que tu Kamui, florecilla? - gritó Momoka.
- ¡Cállate, melocotón! Mira y disfruta.
- ¡Kamui, que guapo estás!
- Aquí estás tú Himeko ¿A que te he sacado guapa?
- Sacar guapa a Himeko no tiene mucho mérito - habló Xu-Xu - ¡No os perdáis a Kohaku!
- ¿Y Kenshi? ¡Mirad que culito más bien puesto! - reía Yuri.
- Estas fotos son increíbles - dijo Himeko - Están todas geniales. Sumire eres una artista.
- Estas fotos son un mira de oro - intervino Yuri - ¿Tú sabes lo que podíamos sacar con ellas? Hizashi tiene muchas admiradoras, una vez, tres locas se pasaron una semana entera acosándole para conseguir hacerle una foto, vamos por una de estas te darían una pasta.
- ¡Eh! - Dijo algo alterada Xu-Xu - Podemos proponérselo a Akira y a Akane... lo del dinero que tenemos que devolver a la directora... ¿No lo veis?
- Se podían hacer... calendarios y venderlos - agregó Momoka.
- En nuestra clase hay mucho chico mono - continuaba Yuri - Estas fotos son improvisadas pero imagínate que consiguiésemos que posasen.
- ¿Vosotras creéis?
- El año pasado - habló Momoka - Akane, en el periódico, puso una encuesta, lo hace de vez en cuando para animar la cosa, bueno, pues el año pasado era ¿A quien elegirías para dormir una noche? Solo dormir,como mucho hablar.
- Bueno no era una encuesta, solo una pregunta - aclaró Xu-Xu. Pero animó la cosa, si... ¡la que lió!
- No se permitían groserías - continuó Momoka - Eso lo advirtió la directora, nada de guarrerías o respuestas obscenas.
- Aún así, te puedes imaginar, las hubo.
- ¿Y que pasó?
- Hubo una - respondió Yuri - Que quería a Hizashi, pero no para dormir una noche, no, lo quería 23 horas al día durante una semana... le dejaba una para descansar.
- Pues aunque la directora se puso muy seria, la verdad es que fue muy divertido - dijo Xu-Xu - Y fíjate, los chicos eran más comedidos que las chicas.
Estuvieron riendo divertidas mientras comentaban los resultados y las respuestas que habían dado, que iban desde lo curioso a lo surrealista.
- Y, aunque no te lo creas - terminaba Xu-Xu - Akira salía en muchas respuestas, lo curioso es que había chicos que pasarían una noche con él, para que les contase sus "secretos".
- Es que coincidió en la época en la que Aki se convirtió en el "ídolo" del insti - aclaró Yuri.
- ¿Cuándo decían que se había liado con tantas chicas? Me lo contó Akane, es increíble ¿no?
- Increíble, increíble es uno de los adjetivos que se dijeron - intervino Yuri - Pero no era increíble de no creérselo, era increíble de "in-cre-i-ble".
- Creo que eso fue cuando Jisei dijo que se volvió mezquino - aclaró Xu-Xu.
- ¿Mezquino? Son diferentes formas de ver las cosas ¿Tu crees que es eso Xu-Xu? - Continuaba Yuri - Bueno, yo te digo que era increíble... lástima que no duró mucho, enseguida se desinfló y volvió a ser el aburrido de siempre.
- Oye ¿Y que pensaste cuando ayer se tiró a besarte? - preguntó sumamente curiosa Sumire.
- ¿Qué voy a pensar? ¡Que estoy buenísima y soy irresistible!
- ¿Ah, si? - ironizó Xu-Xu.
- Los chicos son un poco cortos - hablaba Yuri - les cuesta darse cuenta de las cosas ¡Si me hubiera escuchado!
- O sea ¿Qué para ti no tuvo la menor importancia? - Sumire estaba muy asombrada.
- Pues no, me sorprendió, me mosqueó que fuera tan brusco, es que los chicos, de verdad, todo lo tienen que hacer difícil ¿Qué le costará reconocer que le gusto?
- ¿Tú le gustas? - volvió a ironizar Xu-Xu.
- Está claro ¡Cómo no le voy a gustar!
- No sé, podría gustarle otra.
- ¿Quién? ¿Karura?
- No se, otra.
- El orden natural de las cosas es que yo le guste a Akira y yo le haga de sufrir. Yo no soy una chica fácil de olvidar, a fin de cuentas yo le enseñe a ser tan increíble.
- ¿Tú? - Himeko estaba muy ruborizada - Pe... pero Yuri...
- Mi dulce Himeko, yo le enseñé todo lo que sabe y tú no sabes lo que te perdiste por no dejar que te besara.
- Por favor Yuri - Himeko parecía a punto de desmayarse, no podía estar ya mas colorada.
- Pues Yuya - interrumpió Xu-Xu - Dice que fue ella quien le enseñó.
- ¿Quién escucha a esa ordinaria?
- Espera, espera, retroceder - dijo Sumire - ¿Akira quería besar a Himeko?
- Sumire no te escandalices... era solo un juego.
- ¿Vosotras habéis besado a muchos chicos?
- Sumire ¿Vas a empezar otra vez con eso? - espetó Xu-Xu.
- Jo, Xu-Xu, te lo he dicho, soy un bicho raro.
- Pues entonces Himeko también ¿A que tú guardas tus besos para Nowaki?
- Xu-Xu... no me avergüences...
- ¿Tú no has besado a ningún chico, Sumire? - preguntó Momoka.
- ¿Tú si? ¡Lo ves! ¡Me miran como a un bicho raro!
- Yo tampoco - respondió Xu-Xu - Bueno una vez le di un beso a Hizashi, pero no creo que cuente, teníamos 12 años y fue una tontería.
- ¿Lo ves? Y Momoka no responde, eso es porque la han besado... soy la única sin saber lo que se siente... es... patético.
- ¿Quieres saber lo que se siente? - preguntó maliciosa Yuri.
- Si, tengo mucha curiosidad.
- Entonces, sigue mi consejo y pídeselo a Akira.
- ¡No! - Gritó Xu-Xu - ¡Yuri, por favor! ¡Sumire ni la escuches!
- Desde luego - gruñó Yuri - Mira que eres carca ¡Ni el melocotón es tan antigua como tú!
- Yuri, florcilla, no te pases - comentó Momoka.
- ¡Yuri, no le digas esas cosas! - Continuaba gruñendo Xu-Xu - Sumire, ni lo pienses, Yuri, por favor, dile que es una broma.
- No es una broma, Akira es dulce e intenso. Sumire si quieres que tu primer beso sea algo memorable, díselo a Akira. Y si puedes conseguir algo más te llevará al paraíso, te lo digo yo - concluyó Yuri.
- ¡Yuri! - gritó espantada Xu-Xu.
- ¿Tan bien besa? - Preguntó Sumire - ¿Es que todos los besos no son iguales?
Momoka y Yuri echaron a reír.
- No - aseguró Momoka - No todos son iguales. En eso tengo que darle la razón a Yuri, para tener un bonito recuerdo, el mejor es sin duda Akira.
- ¿A ti también te ha besado Akira? - Sumire no sabía si sorprenderse o alarmarse.
Y mientras Xu-Xu se enzarzaba en una absurda discusión con Yuri y Momoka sobre si lo que estaban diciendo estaba bien o no y Himeko disimulaba mirando para otro sitio como si no le interesara la conversación, Sumire analizaba la importante información que acababa de recibir.

En la puerta de la casa de Yuri, Akira bostezaba estirándose. De nuevo era muy temprano, últimamente eso de madrugar tanto se estaba empezando a convertir en una peligrosa costumbre. La tarde anterior había llamado a Yuri, tenía que hablar con ella y ella, como mujer que era y por lo tanto para Akira, caprichosa, le había dicho que si quería decirle algo fuera a esperarla para ir al instituto. Y allí estaba.
- Buenos días Aki. No esperaba que estuvieras aquí.
- Habíamos quedado ¿no?
- Ya, pero como es tan temprano para ti...
- ¡Ahhhh! No empieces a criticarme.
- ¿De qué querías hablarme? Espero que no sea de amor.
Comenzaron a andar.
- No, tranquila, no me he enamorado de ti.
- Si, eso es lo que siempre dices.
- Yuri quiero hablar sobre... sobre las pastillas que me pediste.
Yuri se paró.
- ¿Me las vas a conseguir? Te dije que te las pagaría.
- Yuri yo...
Eso era difícil para Akira, había estado pensando mucho sobre ese tema. No quería conseguírselas, podía, no era muy complicado, sus padres eran propietarios de una farmacia y un herbolario, él sabía como "véndeselas", no era ese el problema. El problema era que no debía hacerlo, las medicinas no son cualquier cosa, él eso lo tenía muy claro, las medicinas eran algo importante y valioso, algo que solo se debe de utilizar cuando verdaderamente se necesita, no puede tomarse uno cualquier cosa a la ligera, esa norma, que incluía "no vender a cualquiera lo que te pida", era algo que sus padres repetían continuamente; las medicinas solo podían ser administradas por alguien competente y por una razón justificada.
Las pastillas que Yuri le pedía, en principio, no parecían suponer ningún riesgo, sin embargo eran unas pastillas, un producto creado químicamente, una medicina; un medicamento fabricado con el fin de ayudar y proporcionar alivio a esas personas con problemas de retención de líquidos, parecía algo simple e inocuo, unas simples pastillas para vaciar la vejiga, pero seguía siendo un medicamento, un medicamento recetado por los médicos, un medicamento que podía tener efectos secundarios, la gente no solía tener en cuenta de que los efectos secundarios existían y algo que crees que te va a ayudar puede terminar haciéndote daño de otra forma.
Otro tema sería si, algún médico ya hubiese atendido a Yuri y le hubiese recetado esas pastillas, en ese caso, sabría que no eran peligrosas para ella. Pero, no era el caso, ella había oído hablar de esas pastillas y se empeñaba en probarlas, por lo visto estaba garantizado que funcionaba.
A Akira no le parecía nada bien darle esas pastillas pero sabía, porque conocía a Yuri desde hacía muchos años, que si él no se las conseguía, Yuri las buscaría por otro sitio, recurriría a... ¡vete tú a saber qué métodos para conseguirlas y de quien! Tenía conocimiento de que ciertas personas consiguen casi todo lo que se les pide y luego te las venden por un "módico precio", eso sin contar con que existía Internet y por Internet te venden todo lo que necesites. El pensar que mierda podría llegar a conseguir Yuri era para él más preocupante que cualquier otra consideración.
Aún así no veía bien conseguírselas, lo mejor sería convencerla... claro que a Yuri no había forma de convencerla, al contrario, cuanto más insistiera, más se empecinaría la chica. Y luego estaba el problema de que, si no conseguía las condenadas pastillas, lo mismo le daba por algo peor, como no comer, vomitar o... vete tu a saber. La obsesión por estar delgada no era un tema para no tener en cuenta.
Así que Akira había ideado un plan, un plan desesperado que esperaba funcionase, al menos durante un tiempo, a ver si mientras, entre él, Kyojin y Momoka podían convencerla y hacerla entrar en razón. A parte de la farmacia y el herbolario, los Shikamoto tenían unos laboratorios, allí era donde normalmente ellos mismos elaboraban los productos "naturales" que vendían en el herbolario. Yuri no quería nada de "hierbas", no creía en ellas, decía que era imposible que unos hierbajos hiciesen algo bueno en el organismo, así que no quería oír ni hablar de "remedios naturales", pero Akira sabía de muchas plantas con propiedades diuréticas... lo único que se le había ocurrido era conseguir las malditas pastillas que Yuri tanto deseaba y darle el cambiazo por otras cápsulas de, por ejemplo "cola de caballo". Sería algo pesado, más que nada porque tendría que hacer unas etiquetas iguales a las originales y todo eso...
Pero esperaba distraer a Yuri. Necesitaba convencerla de su error y necesitaba tiempo para convencerla.
- ¿Me las vas a dar o no?
- Nadie da nada a cambio de nada.
- ¿Ya te he dicho que te las pagaré?
- No es dinero lo que quiero.
- ¿Y que quieres? ¿Sexo? ¿Quieres me enrolle contigo?
- No quiero que te enrolles conmigo, todavía no estoy tan salido para recurrir a esas cosas.
- No te arrepentirás, te lo prometo, ya verás que me lo agradecerás.
- Yuri por favor, te estas descontrolando... no digas más tonterías, no quiero volver a oír algo así, te estás ofendiendo a ti misma y de paso a mí.
- ¿Es que crees que te estoy ofreciendo acostarme contigo?
- ¡No sé que me estás ofreciendo pero sea lo que sea no suena bien!
- ¿Cómo que no suena bien? ¡No te estoy ofreciendo nada malo! Solo...
- ¿Solo, que? Yuri, me estás poniendo muy nervioso. Te comportas de una forma muy rara. Prométeme que nunca le dirás esto a nadie más.
- ¡Pues claro que no se lo diré a nadie mas! ¿Qué te crees que soy? ¿Qué me estás insinuando Akira?
- No se, tu dirás lo que parece.
- Pues parece que soy una amiga dispuesta a ayudar a un amigo.
- Esa ayuda es la que me mosquea.
- Me refiero a... es inútil, los hombres sois todos iguales, unos salidos, enseguida pensáis que os ofrecen sexo.
- Ahhhh.... Pues si no era eso lo disimulabas muy bien.
- ¡Pues claro que no! Solo quería ayudarte, darte consejos... hablar con la chica que me dijeras y decirle lo estupendo que eres y... ¡No sé que piensas de mí!
Yuri aceleró el paso y se alejó de él con lágrimas en los ojos.
Akira suspiró. Realmente la había entendido mal, vale, quizás era muy mal pensado pero es que sabía como era Yuri y sabía que cuando se encaprichaba con algo no medía la consecuencia de sus actos y también sabía que esa obsesión suya por adelgazar la llevaba a no razonar con lógica... Quizás estaba siendo demasiado alarmista, quizás no estaba tan descontrolada como él pensaba.
No era la primera vez que Yuri tenía problemas de anorexia, cuando tenía 12 años comenzó a tenerlos, dejó de comer gradualmente y hacía muchísimo ejercicio, fue el hecho de levantarse en plena noche y ponerse a hacer limpieza en su cuarto lo que alarmó a sus padres, era su forma de quemar calorías, cuando se acostaba con la sensación de haber ingerido demasiadas no podía dormir, se levantaba y comenzaba a limpiar todo, haciendo movimientos exagerados, agachándose y levantándose una y otra vez, eran sus "ejercicios". Aquella vez fue fácil detectarle los problemas de nutrición pero Akira sabía que si recaía no iba a ser igual, ella era lista y había aprendido de sus errores, ya no la pillarían tan fácilmente.
- Espera Yuri... espera... te las daré.
Yuri se detuvo y le miró llorosa.
- ¿A cambio de qué?
- De que me prometas comer, por favor, prométeme que no dejarás de comer y que no vomitarás.
- Pues claro que no vomitaré, los vómitos estropean los labios, lo aprendí muy bien... yo quiero estar perfecta Akira, perfecta... solo quiero eso... No es que quiera adelgazar, es que no quiero engordar ¿No me puedes entender? Me aterra la idea de engordar, de no controlar mi cuerpo... solo quiero poner controlarlo, tener el peso que yo quiero... solo eso ¿Es tanto pedir querer verme bien? Akira necesito verme bien, necesito... tengo que estar bien... si no me veo bien me... es mi cuerpo Akira, es mi cuerpo y necesito saber que lo controlo... que...
La voz de Yuri se iba desgarrando por momentos, las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas, sus ojos reflejaban una desesperación tremenda, una desesperación nacida de sentirse impotente... Akira sintió una gran pena por ella.
- Yuri - se acercó a ella y la abrazó, la chica apoyó la cabeza en sus hombros y comenzó a llorar desesperadamente - Yuri, tú no estás sola, se que te sientes sola e incomprendida pero... ¡Mierda! - masculló entre dientes.
Hacia él se acercaban Shibi y Akane. ¿Ahora como explicaba esa escena?
- Por mí puedes seguir, bambi - fue el saludo seco y áspero que recibió de Akane, que, sin detenerse, continuó su camino.
- Akane, yo... Hola Shibi.
Yuri se separó de él secándose las lágrimas.
- ¿Ha pasado algo? - preguntó Shibi.
- No... que... me ha entrado tierra y... bueno... nos vemos luego.
Yuri se marchó casi corriendo. Akira miró sin saber que hacer, razonó que Yuri aún le necesitaba.
- Discúlpame... ¡Yuri!... Yuri espera.
Shibi continuó su camino. Cuando llegó al aula Akane estaba allí, hablando con Jisei, pero no había ni rastro de Akira o Yuri.
- ¿Estás enfadada? - le preguntó Jisei cuando éste se acercó a ellas.
- ¿Yo? - Se apresuró a responder Akane - ¿Por qué iba a enfadarme?
- Pues lo parece.
- Tonterías.
- Akane - habló Shibi casi en un susurro - Esa situación me recuerda a otra.
Akane le miró sin mucha simpatía.
- ¿Has hablado con él? - continuó el chico.
- ¿De qué?
- De lo que pasó aquel día. ¿Aún no se lo has explicado?
- No tengo porqué explicarle nada.
- Yo creo que si. ¿Sabes? El te lo ha perdonado todo.
- No tiene nada que perdonarme.
- Eso él no lo sabe. Pero da igual porque para él todo está olvidado, no te guarda ningún rencor.
- No tendría razón para guardarme rencor.
- Te repito que no lo sabe y aún así te ha perdonado.
- Y yo te repito que no tiene nada que perdonarme.
- No lo quieres entender ¿verdad? Mira Akane, yo estoy contigo, siempre estaré contigo, siempre estaré de tu parte pero tengo que decirte que eres muy cabezota y en este asunto no tienes razón.
- ¿Ah, no? ¿Ahora me vas a venir tú con charlas?
- No. Puedes seguir con tu aptitud rencorosa pero tengo que darle la razón a él.
- Si, vale, él es más noble que yo pero ¿Sabes? Me da igual lo noble que sea, él fue el que empezó y me enseñó una gran lección: no confiar en nadie ¿O te has olvidado de lo que lloré por su culpa?
- No, yo estaba allí ¿Lo recuerdas? Fui yo el que quiso aprovecharse de tu debilidad y él que pretendía ocupar su puesto. Se mejor que nadie lo que sentías por él.
Akane bajó la mirada, no le gustaba hablar de ese tema, era demasiado orgullosa para entrar en la discusión.
- Voy al servicio - dijo.
Jisei miró perpleja a Shibi, había estado observando todo en silencio.
- Es muy cabezota - comentó - A veces hecho mucho de menos a Ayesa ¿Y tú?
- Le prometí que cuidaría de Akane pero es tan... cabezota, que se hace daño ella sola.

lunes, 12 de abril de 2010

20. Descubriendo cosas

Durante lo que quedaba de clases Kamui había estado pensando en lo que Shibi le había dicho. La conversación le resultaba muy reveladora. Recordaba que Shibi había dicho "A todos se nos han calentado alguna vez los calzoncillos" y también "¿Crees que nadie ha intentado besarla nunca?" entonces ¿Eso quería decir que el propio Shibi había intentado besarla? Cuando hablaba con tanta seguridad es porque lo sabía. Era difícil imaginarse a Shibi perdiendo el control por algo ¿Y Akira? Parecía raro imaginarse a ese quejica con algo de actividad, pero había oído que se había pegado con Shibi y ayer besó inesperadamente a Yuri, además Shibi no le negó que hubiera salido con Akane... ah, no, eso no podía ser, el recuerdo de las representaciones que hacían en los ensayos, cuando Akira y Akane hacía escenas de enamorados, se iba abriendo paso en su cerebro ¿Qué le molestaba tanto? Intentó pensar en otra cosa pero ¿Por qué besó a Yuri si, según Shibi no era un calentón como había dicho? ¿Le gustaba Yuri? Vale, había que tranquilizarse ¿Qué no tenía otra cosa que pensar? ¿Solo en ese y las chicas?
Al salir de clase, Yuri y Momoka se empeñaron en acompañarle. Hoy no se quejó, sabía que las había preocupado, ellas habían estado pendientes de él toda la mañana. El las consideraba muy pesadas, siempre dando vueltas a su alrededor, gritándose mutuamente y enganchándose a él, sin embargo hoy las veía de distinta manera, eran solo dos chicas que querían ser sus amigas y se esforzaban por gustarle.
- Yuri - le dijo - Tengo una curiosidad ¿Cuándo te besó ayer Akira?
Yuri le miró llena de asombro.
- Pues ayer por la tarde.
- ¿Y cómo fue el asunto? Quiero decir ¿Sabes por qué lo hizo?
- Pues yo que se, quizás porque antes estuve con él, ayudándole en una cosa y le pedí que saliese conmigo, creo que le insinué demasiadas cosas, ya sabes como soy, no lo hice con mala intención pero creo que soy demasiado provocativa y claro, debió pensar cosas raras, a lo mejor le provoqué y cuando nos encontramos, pues, no sé, se acordó y... saltó.
- Pero ¿No saliste con él?
- No, me dijo que no ¿Te lo puedes creer? Claro, luego se arrepintió.
- Estaba conmigo - añadió Momoka - Estábamos viendo tiendas. Paseamos y nos los encontramos, a él, y a los demás, ya sabes, pero solo estaban él y Shibi.
- Las chicas habían ido al servicio, creo, bueno, ya nos íbamos cuando me cogió y zas... me besó, fue alucinante porque no me lo esperaba y me quedé helada y me dejó
sin respiración.
- ¡Qué vergüenza! Fíjate que estábamos en una de las terrazas, cerca de la entrada de la exposición esa que han puesto... con gente entrando y saliendo, si vieras que horror, todo el mundo miraba.
- ¿La puerta de la exposición? - Kamui iba comenzando a comprender.
- Pero cuando Momoka le dio el puñetazo y se cayó fue lo más.
- ¿Le pegaste?
- ¿No has visto que tenía el labio partido? Le metí un buen puño, pobrecillo, luego me dio pena.
- ¿Os enfadasteis mucho?
- Hombre, enfadarme, enfadarme... no, me dio más bien coraje ¿Está tonto o qué?
¿No se había enfadado? No claro, no parecía enfadada cuando lo contaba, tampoco cuando hablaba con él, más bien se burlaba bastante.
- ¿Tú te enfadaste, Momoka?
- Es que le pequé por bobo, esas cosas no se hacen en público, es que me da mucha rabia que los chicos os dejéis llevar tanto por vuestros instintos. Además, le grité,
le pequé y me quedé tan a gusto.
- Más que nada es que no tiene porqué besarme si yo no quiero ¡ya está bien! Que lo pida bien, que se lo gane.
- Casi diría que te gustó - comentó Kamui.
- Y me gustó ¿Cómo no me va a gustar? Eso significa que... ya sabes... que no se me resiste. Además fue un beso de esos largos e intensos.
Momoka y Yuri reían mirándose.
- Ten en cuenta - continuó Momoka - que Akira besa de vicio.
De nuevo rompieron a reír.
¿Qué había dicho Momoka? ¿Había oído bien? No podía ser ¿Momoka sabía que Akira...? ¿Por qué lo sabía? ¿Acaso ella...?
- ¿Tú sabes como besa el Shikamoto? - preguntó tajante.
Momoka le miró a los ojos, realmente parecía furioso, vaya, vaya, a lo mejor eran celos.
- ¿Tu nunca has jugado a "7 minutos en el paraíso"? - dijo a modo de respuesta.
- ¿Qué?
- ¿No sabes lo que es?
- ¿Tú juegas a esas cosas?
Era increíble ¿Cuándo había jugado Momoka a algo así? Evidentemente cuando él estaba con el grupo de Sishio y sus radicales pero ¿Cómo? Estaba claro que no
conocía para nada a nadie.
- Kamui no me seas carca - protestó Yuri - Momoka ¿Te acuerdas del día que Himeko se desmayó?
- ¿Himeko? ¿Himeko también...?
- No. Eso fue jugando a la botella, le tocó besar a Nowaki y cuando estaba a punto, se desplomó.
- Nowaki la cogió antes de que se abriera la cabeza... ¿te acuerdas?
¿Pero que había pasado mientras él no estaba?
- Solo son juegos Kamui - decía Yuri - solo juegos, no pongas esa cara, no es amor, el amor es distinto.
Era increíble, increíble.
- Algún día tenemos que volver a jugar - continuaba Momoka - No importa que sea algo infantil, nos reímos mucho.
¿Algo infantil? Definitivamente no conocía a nadie.
- Hablando de otra cosa - ya no quería oír más - El sábado tengo el partido de las semifinales ¿querréis venir a animarme?
Las caras de ambas chicas se iluminaron.
- ¿Quieres que vayamos a animarte? - preguntaba Momoka con los ojos muy abiertos.
- Me vendría bien. Ya sabéis que soy el capitán del equipo, se espera mucho de mí.
Las chicas chillaban y saltaban de alegría. Había supuesto que les gustaría, quería ser amable, al menos una vez, pero no imaginaba que se alegraran tanto.
- ¡Claro que iremos Kamui, y con un pancarta enorme!
Era la primera vez que Kamui eran tan... que tenía un detalle tan espontáneo... Momoka sentía que podía tocar el cielo.

Akira, apoyado n un árbol miraba el cielo con cara de aburrimiento.
- Espero que no tarden - dijo Kyojin - ¿Teníamos que venir Ryuko y yo?
- No, pero me apetecía fastidiarte a ti también.
- A mí no me fastidias.
- Bueno, será por no quedarme a solas con ella.
- ¿A qué tienes miedo?
- Su puntería a mejorado, un día de éstos me escalabra.
- Ya claro ¿No será a qué te de un calentón?
Akira le miró arqueando una ceja,
- ¿Tú crees que quiero suicidarme?
- No sé, tú dijiste que te daban.
- Si, varios al día y los domingos el doble.
- Ya vienen, deja de decir tonterías que te van a oír.
- Hola ¿Hemos tardado? - preguntó Ryuko al llegar - Hola Kyojin.
- Hola Ryuko ¿Qué tal?
- Bien... pues ya estamos todos ¿no?
- Si.
Kyojin y Ryuko se miraban tontamente medio sonrojados, realmente ambos tenían cara de bobos. Akira volvió a dirigir su vista al cielo.
- ¡Por Dios! - susurró quejosamente.
- Ejem - Akane emitió aquel sonido de forma escandalosa, llamando la atención de sus amigos - ¡Eh, hola!
- ¡Hola Akane! Perdona, no te había visto, Aki, mira, ha venido Akane.
- ¿No me digas? Hola Akane ¿Qué se siente al materializarse de nuevo? - ironizó.
- Me alegra saber que tengo cuerpo otra vez, pensé que lo había perdido.
- ¿Qué dicen estos? - preguntó Ryuko a Kyojin en voz baja.
- Ellos se entenderán.
- Bueno ¿Dónde vamos? - preguntó Akane.
- Aquí estamos bien - respondió Akira - Mira, hay hasta un par de bancos libres.
- Si ¿Para qué vamos a movernos más, eh ciervito? Tú ven conmigo a éste y vosotros id al otro, ya os llamaremos si os necesitamos.
Kyojin y Ryuko, algo perplejos así lo hicieron. Akane se sentó y sacó el libreto y un libro que llevaba en un gran bolso.
- Creí que me iba a dar una subida de azúcar ¡Que pareja más empalagosa!
- A ver si se deciden de una vez - comentó Akira sentándose a su lado - ¿Te has comprado el libro?
- No, lo encontré por casa ¿Tú has visto la obra o la película?
- Vi la obra, pero ya hace tiempo. Dime ¿Qué idea has tenido?
Kyojin y Ryuko les observaban desde su banco.
- ¿Has hablado con Akane? - le preguntó Kyojin lleno de vergüenza, no quería que pensase que era un cotilla.
- No he tenido tiempo ¿Y tú?
- Tampoco, pero le he preguntado por lo de Shibi.
- ¿Y? - Ruyko también sentía vergüenza de preguntarle.
- Fue por Akane, casi seguro.
- ¿Te lo ha dicho?
- No. Akira no me quiso dar nombres. Me dijo que estaba bastante colado por una chica que también le gustaba a Shibi. Ya ves que Karasu acertó de lleno.
- ¿Y nada más?
- Por lo visto no se atrevía a hablar con ella porque sabía que le gustaba a Shibi y pensaba que no tenía posibilidades pero que un día ella le dijo que le gustaba él.
- Eso suena a pronto de Akane.
- Y él entonces le pidió salir y ella dijo que sí pero... el día de la cita ella no podía ir o se enfadó... no sé, no me ha quedado muy claro si es que discutieron o qué, pero el caso es que la él buscó y... la encontró con Shibi y también estaba Jisei... quizás es que Jisei es la chica, también cabe esa posibilidad.
- Puede ser, eso lo veremos luego, sigue, por favor.
- Bueno pues Shibi parecía muy "cariñoso" y dedicarle demasiada atenciones a "quien fuera". Shibi estaba muy enfadado y le dijo a Akira que la olvidara, cogió a la chica y se marchaba con ella; por lo visto a Akira le entró una rabia tremenda y le agarró, quería hablar con ella, Shibi dijo que ella no quería hablar con él y sintió tal impotencia que agarró a Shibi del cuello y le dio un puñetazo, según él es que no soportaba esa forma de comportarse y que no sabe porqué lo hizo, el caso es que Shibi le respondió con su "golpe especial" que le dejo K.O., y si no llega a estar allí Jisei lo mismo le destroza, y ya está, se quedó sin chica y sin estómago.
- ¿Akira le dio un puñetazo a Shibi así, presa de la ira?
- Creo que los cuernos dan muy mala leche.
- ¿Y tú crees que era Akane?
- ¿Quién si no? Todo encaja, lo de que iban a salir, que anuló la cita, Shibi... a él no se le ha visto con ninguna otra chica.
- Pero a los mejor es alguna que no conocemos, mira que Shibi es muy raro y siempre parece que tiene secretos.
- Pues podría ser, pero por lo que te dijo ayer Jisei apuesto a que es Akane, aunque pude que sea la propia Jisei ¿no? Siempre se ha llevado muy bien con las dos.
- ¡Es que no me lo imagino! ¿Sabes lo que te digo? Que tienes razón y tiene que ser todo un malentendido, seguro.
- Seguro que sí, estos no han hablado de lo que pasó y así les va.
Volvieron a mirarles, Akira se había sentado a horcajadas en el banco y acercado a Akane, ya que ambos leían el mismo libro que la chica tenía abierto frente a ella; uno de los brazos del muchacho desaparecía por detrás de la espalda de Akane.
- ¡Ya está! - Exclamó Ryuko - Ya están otra vez pegados ¿No te has dado cuenta? Yo llevo observándoles algún tiempo y he descubierto que, para lo mal que se llevan, en cuanto les quitas la vista de encima están pegados como imanes... es que no lo entiendo.
- Dicen que los polos opuestos se atraen.
- De todas formas es que los chicos tenéis mucha tendencia a pegaros, sobretodo a algunas chicas, a mí no se me pega nadie.
- Será porque tú no quieras.
- ¡Ni que Akane llevase un letrero diciendo "pégate a mi"! Acuérdate de ayer, en el tren, con Kamui.
- ¿Y antes en la comida?
- ¡Ah, si! Eso ha sido... impactante... a falta de otra palabra.
- Mira, entre esos dos tiene que quedar algo, te lo digo yo, o por lo menos la curiosidad, el querer explicar lo que pasó al otro ¿no? Yo estoy empeñado en que no lo han aclarado, sea lo que sea, no lo han aclarado, además, te voy a decir una cosa: eso les está haciendo daño, porque no consiguen cerrar esa historia, es un maldito lastre que no les deja avanzar.
- ¡Ya está! ¡Tengo una idea!
- ¿Para que hablen?
- No, para que nosotros sepamos si queda algo entre ellos o no.
- Preguntarles no vale, al menos no a Akira.
- No, según Jisei debió ser algo doloroso, si se lo recordamos lo mismo abrimos viejas heridas.
- Pero, a lo mejor, así les daba por hablar.
- ¿Tu crees? Akane cuando se enfada es muy cabezota, si le recuerdas un enfado lo mismo se enfada más.
- Pues ¿Cuál es tu idea?
La idea de Ryuko era cambiar los papeles, que Kyojin hablase con Akane y ella con Akira. Quizás si Kyojin le dijese algo de Akira a Akane... quizás a él, al ser amigo de Akira, comprendiese que estuviera preocupado y le contaba algo y quizás, si Ryuko le comentase algo de Akane a Akira... quizás con ella fuese algo más explicito. Bueno, esa era la idea, algo confusa pero era una idea.
Ahora, lo que necesitaban era separarlos. Para eso Ryuko tenía otra idea. Le dijo a Kyojin que le siguiese la corriente, se levantaron del banco y se acercaron a ellos.
- Akane - dijo con voz muy bajita y lastimera - Es que...
- ¿Qué te pasa?
- Es que no me encuentro bien... me siento mal... por favor, no te enfades conmigo - se sentó a su lado con gesto abatido.
- ¿Qué ha pasado?
- Es que Kyojin tenía panchitos y...
- ¿Has comido panchitos? - Gritó alarmada Akane - ¡No me lo puedo creer! ¡Has comido panchitos! ¿En qué estabas pensando?
- Pero solo han sido un par.
- ¿Tenías panchitos? - preguntó Akira.
- Ah... si... si.
- ¿Y ahora qué? ¡Tenemos que ir al hospital!
- ¡No, no! Akane, al hospital no, por favor, al hospital no.
- Perdonad pero me he perdido - dijo Akira - Creo recordar que eras alérgica ¿no?
- ¡Y una inconsciente! - Seguía gritando Akane - ¿Cómo te sientes?
- Me pica el paladar... de momento... Akane lo siento, pensé que un par no me harían daño ¿Me acompañas a una farmacia?
- ¿A una farmacia? - Intervino Akira - No, eso es peligroso, hay que ir al hospital.
- Pero solo eran dos, Akane, si tomo las pastillas me pondré bien, por favor, ya nos ha pasado otras veces, por favor.
Akane se levantó a regañadientes.
- Esta bien, voy, pero tú quédate aquí.
- Te acompaño, mi padre me las dará sin problemas - se levantó también Akira.
Ryuko hizo un leve gesto a Kyojin que, por suerte, entendió enseguida.
- ¡No, no! Tu farmacia queda muy lejos. Yo la acompañaré, es culpa mía, tengo que ir yo, los panchitos eran míos, yo se los ofrecí e insistí, ella no quería ser maleducada. Tú cuídala Aki, por favor. Vamos Akane.
- Si voy yo - habló Akira - Es más fácil. Quizás os pregunten para qué las queréis y...
- ¡No, voy yo! Me siento responsable.
- Vuelvo enseguida - dijo Akane - ¿Son las de siempre, no? Tranquila que recuerdo el nombre, pero si te pones peor que te lleve al hospital. Confío en ti ¿De acuerdo?
- Tranquila, yo la vigilo.
Mascullando entre dientes que era una inconsciente, Akane se alejó junto con Kyojin hacía la farmacia más cercana.

Akira miraba a Ryuko con curiosidad.
- ¿Te encuentras peor?
- No... no... ¡que vergüenza! Pensarás que soy algo torpe ¿no?
- No - sonrió de medio lado - Más bien trato de imaginarme que os traéis entre manos.
Ryuko le miró entre confusa y avergonzada.
- ¿Crees que Kyojin no sabe que eres alérgica a los frutos secos? El nunca te ofrecería panchitos... lo recuerda todo de ti.
La vergüenza podía con Ryuko, no sabía que hacer, si llorar o echar a correr. Akira sonrió, esa chica era muy encantadora.
- ¡Pues vaya!
"Habrá que echarle una mano" pensó Akira "sea lo que sea, si sigue así le va a dar algo".
- ¿Qué ocurre? ¿Kyojin quería hablar con Akane? - era lo primero y menos avergonzarte para ella que se le ocurrió.
- Si, bueno, es que yo... él... bueno...
- Déjalo, puedo suponer de qué se trata.
- ¿Ah, si?
La verdad es que no tenía ni idea pero vamos, conociendo a Kyojin, o quería preguntarle a Akane algo sobre Ryuko o era relacionado con su persona.
- Son cosas de Kyojin ¿verdad?
- Si, bueno, es una tontería la verdad.
"Ya... sobre mi".

Akane y Kyojin caminaban en silencio.
- ¿Crees que estará bien Ryuko? - dijo Kyojin para romper el hielo.
- Si, no te preocupes, sobretodo teniendo en cuenta que no ha comido ningún panchito.
Kyojin se paró el seco.
- ¿Cómo lo has sabido?
- Porque la conozco como si la hubiera parido. Ella siempre lleva sus pastillas encima "por si acaso" Ya una vez tuvimos que llevarla al hospital y la pincharon... le aterran los pinchazos.
- Vaya. Ha sido culpa mía, por favor no te enfades con ella.
- No me enfado, supongo que tendréis vuestras razones. Solo espero que me las digas.
- Es que yo... quería preguntarte algo.
Se produjo un incómodo silencio entre ellos, Kyojin no sabía como plantear el tema, ni tampoco que decir exactamente. Así anduvieron unos cuantos metros.
Akane miró a Kyojin interrogativa.
- ¿Me lo vas a decir ya o qué?
- ¿El qué?
- Lo que quieras preguntarme, por dios Kyojin, céntrate en lo que estamos.
- No se te olvida, no.
- No, después del paseo que me estás dando.
- Ya, es que no quiero molestarte.
- Haberlo pensado antes ¿O quizás lo que querías era dejar a Ryuko con Akira a solas?
- No pienses cosas raras. Es que antes le he preguntado a Akira por...
- ¿El puñetazo de Shibi? ¿He acertado?
- Pues sí, es que yo no lo sabía.
- ¿Nunca te dijo que entre él y Shibi había habido más que palabras? Bueno, la verdad, palabras fue lo que menos tuvieron.
- No, nunca ¿Y sabes? Yo creía conocer a mi amigo.
- Y le conoces. Supongo que se sintió tan... humillado que prefirió callárselo hasta que fuera solo un recuerdo.
- Es lógico.
- No creo que lo hiciera por no tener confianza contigo, tampoco que quisiera ocultarlo, no lo habría mencionado si fuese así.
- Si, supongo que a veces algunas cosas hay que dejarlas... cicatrizar.
- ¡Qué trágicos nos estamos poniendo! Solo fue un cambio de ideas algo brusco.
- ¿Tú lo sabías?
- Pues si.
- Me dijo que fue por una chica.
- Bueno, yo diría que hubo más elementos implicados.
- Y mi pregunta es: ¿Eres tú esa chica?
- ¿No te lo ha dicho él? - Akane desvió la mirada.
- No ¿Fue por ti?
- ¿Qué te hace suponer eso?
- Porque Shibi es muy amigo tuyo.
- Ya, pero Shibi tiene más amigas.
- Si, también había pensado en Jisei, como dijo que lo vio...
- Pues tienes razón - Akane dio un largo suspiro - Yo soy esa chica.
Kyojin no sabía que responder, no se esperaba una contestación tan directa.
- En realidad, te diría, que esa chica, llamada Akane, desapareció aquel día.
- ¿Cómo puede ser? ¿Entonces es verdad?
- Al menos Akira ha tenido el valor de reconocerlo, supongo que ya pasó todo. Pero no te equivoques, no pegó a Shibi porque yo le gustara y los celos le cegasen, no, no fue así. Los chicos tenéis la manía de resolver las cosas a puño limpio, eso fue todo, por cierto ¿Se ha hecho la victima o te ha contado que él le rompió la nariz a Shibi?
- Pero...
- Mira, si quieres pensar que fue por celos puedes hacerlo pero ¿sabes? él, menos que nadie, tenía derecho a sentir celos porque ya había renunciado a esa chica y si en algún momento sintió algo por ella ya lo había olvidado.
- No me dijo eso él.
- ¿Y que te dijo? ¿Algo bonito?
- No fue lo que me dijo con palabras, si no con sus silencios. Akane, yo creo que aún siente algo...
- Kyojin eres un buen chico - le cortó bruscamente - Eres demasiado inocente y no quiero enfadarme contigo, por eso, escúchame bien lo que te voy a decir: Yo nunca le he gustado a Akira, no le gusto y nunca le gustaré.
Kyojin se quedó helado, después de aquella sentencia no se atrevió a volver con el tema.

A Ryuko se le había ocurrido la idea, pero ahora ¿Qué le decía a Akira? ¿Cómo empezaba? Quizás una pregunta personal sobre ella ayudaría a crear un ambiente de confianza.
- ¿Aki, te puedo preguntar algo?
- Claro, dime.
- Esto es que ¿Tú crees que yo le podría gustar a Kyojin?
Akira, que se había recostado en el banco se incorporó.
- Tú ya le gustas a Kyojin ¿Es que no te lo ha dicho?
- Bueno él me dijo que... pero pensé que se refería a...
- ¿Te gusta mucho?
- ¿Cómo?
- Me refiero a Kyojin ¿Te gusta, verdad?
¡Vaya por dios! Se suponía que tenían que hablar de lo que él sentía por Akane ¿Cómo conseguía que todo le saliese al revés?
- Hazme caso Ryu, ármate de valor y díselo, te llevarás una sorpresa.
- Esas cosas son fáciles para Akane, no para mi - A ver si así podía meter el tema de Akane.
- ¿Me equivoco o te falta un poco de confianza?
- Me falta mucha confianza.
- No entiendo por qué, tú eres una gran persona, eres amable, generosa, tolerante, leal además bastante inteligente.
- Ya, pero te olvidas de que me falta algo muy importante "la belleza exterior"
- Yo no he dicho que seas fea.
- Tampoco has dicho que sea guapa.
- Bueno, yo me refería a tu carácter, pero tu físico también está bien ¿No me digas que estás acomplejada?
- Hombre Aki, no tengo el físico estándar de belleza.
- ¿Quién lo ha dicho?
- Di mejor quién no lo ha dicho.
- ¿Tú sabes lo guapa que eres?
- Por favor... que hace mucho que somos amigos.
- Tu cara es preciosa, tienes unos ojos grandes y cálidos y tu piel parece tan fina...
- Ya, pues yo creí que los chicos se fijaban en otras cosas.
- ¡Ah, si! En el culo y las tetas ¿no? En eso tienes razón, es lo primero en lo que nos fijamos pero luego no todos se quedan ahí. A Kyojin le encantas físicamente y no creas, no es el único.
- Ja, si, soy igual de popular que Yuri.
- ¿Te vas a comparar tú con Yuri? Yuri será todo lo sexy que quieras pero desde luego, si yo fuera una chica no me gustaría que me conociesen solo por... ya me
entiendes.
- Oye ¿Los chicos habláis de nosotras?
- Los chicos solemos hablar de tías y poco más.
- ¿Y qué habláis?
- De lo buenas que estáis y del repaso que os daríamos.
- ¿Tú has oído hablar de las chicas de nuestra clase?
- Oh, si, he oído verdaderas barbaridades.
- ¿De Yuri?
- Puff, ni te imaginas, y de Himeko ni te cuento, está clasificada chica "E" de "Especial".
- ¿Están clasificadas?
- Los chicos se aburren mucho a estas edades.
- ¿Y has oído hablar de Akane?
- ¿Akane? ¿Quieres oír una poesía tonta? Porque sobre Akane hay una poesía - sacó un paquete de cigarros.
- ¿Una poesía?
- O una ordinariez, depende de cómo lo veas.
- ¿Qué dicen de Akane?
- ¿De veras quieres oírlo? Tienes que tener en cuenta que al que se le ocurrió le costó mucho tiempo conseguir una rima tan... profunda.
- A ver, suéltalo.
- "Akane, tu nombre tiene 5 letras y a mi me gustan tus...
- ¡Calla! No sigas, mejor, no sigas ¿Te estás burlando de mí, no?
- No te preocupes que ella lo sabe y no se preocupó mucho.
- ¿Y tú? ¿Te da igual que digan eso de una amiga tuya?
- Mientras no la insulten no me voy a pegar con medio instituto, lo mismo pasa con Jisei, Karura, Xu-Xu... pero no me hizo gracia oírlo de boca de aquel baboso - encendió el cigarrillo.
Ryuko pensó que aquel era el momento.
- ¿Te cae mal Akane?
La pregunta sorprendió al chico.
- ¿Por qué dices eso?
- No sé, lo parece, porque te has reído de esa falta de respeto, porque siempre te metes con ella y con su aspecto o con lo que hace, no sé, es una sensación.
- ¿Crees que me cae mal? - Sonrió amargamente - Tiene gracia.
- ¿Te he ofendido con la pregunta?
- No Ryuko, no me has ofendido. A pesar de lo que parece, yo considero a Akane una de mis mejores amigas... aunque ella me odie.
- ¿Y por qué iba a odiarte?
Akira la miró y volvió a sonreír de aquella manera triste y amarga.
Durante unos minutos que a Ryuko se le hicieron eternos, nadie habló. Akira miraba el cielo y fumaba con verdadera parsimonia. Ryuko le observaba, era difícil imaginarse a un chico tan tranquilo dejándose llevar por un arranque de ira. Ahora comprendía eso que había dicho que no era agradable ver a la persona que te gusta con otra ¿Pero Akane? ¿Cuándo se había fijado en ella? ¿Le gustaba tanto como para pegar a un amigo?
Kyojin podía imaginarse que a Akira le gustase Akane, que Shibi lo supiese y aún así le se adelantase y que Akira se rebotase con él y le diese un puñetazo en un arranque de celos, pero según Akane no fue eso y lo que no podía imaginarse era que cosa tan tremenda hizo Akira para que Akane le guardase tanto rencor.

martes, 30 de marzo de 2010

19. Un gesto rápido, tonto y leve

Akane miraba a Akira algo intrigada mientras repasaba las palabras que él había dicho.
"Pues porque quise evitarle a Momoka el disgusto de ver a Kamui contigo, pensé que ya había llorado demasiado, no es agradable ver a la persona que te gusta con otra… te aseguro que no se siente nada bonito."
¿Sería posible que de verdad quisiese evitarle un disgusto a Momoka?
- Sucedió justo cuando salíais de la exposición – explicó de pronto Sumire como si supiese lo que Akane estaba pensando – Lo hizo para distraer la atención de Momoka ¿a que sí, Aki? ¡Ah! Se me olvidaba, tengo una cosa que enseñaros: las fotos que hice del ensayo del jueves ¡Tachán!
Sumire puso encima de una mesa un paquete abultado.
- ¿Todas esas hiciste? – preguntó Ryuko.
- Me encanta hacer fotos, yo misma las revelo, por cierto ¿Sabéis si hay un club de fotografía?
- Humm – Akane parecía pensar – Creo que no… no… seguro, no lo hay.
- ¿No? ¿Estás segura?
- Si Akane la "estoy en todas partes" afirma que no, es que no hay – contestó Akira.
- Akane forma parte del consejo de clubs – explicó Kyojin.
- ¡Por favor, que pena! ¡Con la ilusión que me hacía!
- Mira Sumire – habló Akane – Por desgracia con eso de la fotografía digital cualquier mondongo puede hacer una foto, retocarla y convertirla en algo "genial".
- Es una pena – comentó Suo – porque la fotografía es un arte.
- ¿A que si? – a Sumire le brillaban los ojos.
Jisei regresaba, venía acompañada de Karasu.
- Si que has tardado – dijo Ryuko.
- Me han entretenido ¡Y mirad lo que traigo!
- A mi persona – añadió Karasu - ¿No es increíble?
- ¿Ya has comido? – le interrogó Suo.
- No, es que nos hemos sentado con los Girei, con los dos ¿Os imagináis el ambiente?
- Pues Hizashi, Kohaku, Himeko y Karura… seguro que muy ruidoso no era – comentó riendo Kyojin.
- Y como el maestro estaba aquí… - continuaba Karasu mirando a Akira – Me he dicho ¡voy a ver si me da algún consejo! Porque claro, cierta bruja no me quiere ayudar.
Akira le miró con su habitual cara de aburrimiento.
- Oye Jisei ¿Cuándo se han pegado Shibi y éste? – preguntó Kyojin.
- Kyojin, déjalo – murmuró Akira.
- ¿Te has pegado con Shibi? – inquirió Karasu.
- Yo no me he pegado con él, él me pateó el culo a mí ¿Podríamos hablar de otra cosa?
- Solo quiero saber cuando ha sido – explicaba Kyojin – Me resulta raro que mi amigo se peque con alguien y yo no me entere, además, una persona como tú, no me imagino que podría hacerte realizar tal esfuerzo físico.
- Una chica – sentenció Karasu – Fue por una chica, seguro, o por eso o porque Akira le mató alguno de sus bichos.
- Mira Kyojin – interrumpió Akira – Luego te lo cuento ¿vale?
- Y digo yo – intervino Sumire – Si sabías que Shibi iba a arrear aquel puñetazo a Kamui ¿Por qué le dejaste, Aki?
- Porque me apetecía ver al Kaguya por los suelos, es una satisfacción personal, es tan perfecto que… me da envida ¿vale?
- Espera, espera – Karasu parecía muy interesado - ¿Shibi ha dado un puñetazo a Kamui? ¿Y yo me lo he perdido?
- Ha sido impresionante – puntualizó Kyojin – Le ha metido el puño entero en todo el plexo solar, le ha dejado roto.
- Y se ha marchado como si nada – terminó Suo.
- A mi me daba pena – habló Sumire – Pobre chico…
- Shibi se ha pasado tres pueblos con él – añadía Akane.
- Tú estás muy callada – se dirigió Akira a Akane – Para ser la protagonista has hablado muy poco.
- Realmente Kamui no se portó mal – respondió la chica – se le fue un poco la pinza pero…
- No tenía excusa ninguna – la interrumpió tajante Suo – Claro que merecía ese puñetazo.
- Pero Suo – dijo Jisei – realmente ese chico no sabía lo que hacía…
- Si lo sabía – continuó Suo – Eso se sabe. Puede que tengas razón y ese perfume fuera una especie de droga que nublara su mente, pero eso no es excusa, siempre tienes que respetar a la persona que te acompaña. El hecho de que ésta mañana pidiera perdón confirma que era muy consciente de lo que hizo y él mismo lo rechaza. Sabía que merecía ese puñetazo, por eso pidió perdón en público, esperaba que alguien se lo diese.
Sumire le miraba realmente embobada.
- Jo, Suo – dijo – ¡Qué profundo eres!
- Antes, como no tenía amigos, leía mucho.
- Y otra cosa – interrumpió Karasu - ¿El lobo de Kamui te atacó sin más o se disfrazó de abuelita para engañarte?
- Te equivocas de cuento – le contestó Ryuko – Ella no es Caperucita, es Cenicienta, así la llamaba.
- ¡Se acabó el tema! – Exclamó Jisei - ¿Qué es eso Sumire?
- Son mis fotos, las que hice el jueves ¿Queréis verlas?
- Claro, venga, enséñanoslas.
Sumire estaba feliz de mostrar sus fotografías. Las iba pasando y todos comenzaron a comentarlas y a decir lo bien que, a su juicio, estaban realizadas. Según Suo, Sumire era una gran artista capaz de captar la "esencia" de lo que fotografiaba.
- Estaba pensando – comentó Akane - Que podías apuntarte al periódico.
- ¿Al periódico?
- Sí, como reportera gráfica, vamos, fotógrafa.
- No se ¿Qué otros clubs hay?
- Esté el de arte – dijo Suo – La fotografía es un arte ¿no?
- Eso lo dices porque estás tú en él – gruñó Karasu.
- Eres mas tonto que Picio – le dijo Jisei – Tú también estás en él, inútil.
- ¡Ah! Es verdad… Apúntate al de arte, yo hay marionetas, Suo dibuja…
- Otra cosa parecida no hay – añadió Akane – Ciencias Naturales, Botánica, Cocina, Ajedrez, el de lo Paranormal, que está Jisei, Arte japonés, Diseño, Fútbol, Tenis, Natación, Kárate…
Siguieron mirando las fotos y comentándolas.
Mientras comían Akane permaneció callada. Después de comer, incluso se retiró un poco del grupo. Akira la miraba con el ceño fruncido.
- ¿Qué problema tienes? – le preguntó la chica al darse cuenta de que la observaba.
- ¿Yo? Ninguno, tú sabrás lo que haces.
- Ya… te veo venir.
- Te vas a meter en un lío.
- ¿Por qué se va a meter en un lío? – interrogó Sumire.
- Yo que tú – continuaba Akira – Procuraba que ese chico no se hiciese ilusiones.
- Si es por eso, te puedes quedar tranquilo – replicaba Akane.
- Mira, yo de chicas no entiendo, me superáis, pero te recuerdo que te imbéciles sé un rato.
- Esto Akira – intervino Jisei – Vuelve a tu aura normal y monótona, que esa te sienta fatal.
- ¡Jo, que rabia que no haya club de fotografía! – se quejaba Sumire.
- No te preocupes Sumire, bonita – habló Karasu – que yo me ofrezco a ser tu modelo particular, me puedes fotografiar lo que quieras.
- ¡Karasu! – Chilló Jisei - ¿Es que no te cansas nunca?
- Se me olvidaba, Akira – dijo como distraída Akane – Cuando recogimos el baúl, me llevé un libreto de "El sueño de una noche de verano" ¿recuerdas?
- Ajá, te dije que era una opción a tener en cuenta.
- Eso quería comentarte ¿Conoces esa obra?
- Si, es un clásico, de Shakespeare nada menos. Tiene humor, amor… puede ser una alternativa a la manoseada "Romeo y Julieta"
- Estuve leyendo el libreto y creo que tienes razón ¿Te gustaría estudiarla conmigo? Yo creo que podría ser interesante.
- ¿Quedamos esta tarde y le echamos un vistazo?
- Claro, Kyojin, Ryuko ¿Podríais venir vosotros también?
- Lo que los jefes quieran – contestó Kyojin.
- ¡Akane, Akane! – Exclamó de pronto bastante agitada Sumire -¿Kamui te besó? A parte del mordisco, claro.
- ¿Ya estamos otra vez con los besos? – Se quejó Jisei – Ayer se pasó toda la tarde con el mismo tema.
- Tengo curiosidad.
- ¿Curiosidad por qué exactamente? – Karasu sonrió de una manera que desde luego a Jisei no le gustaba nada – A lo mejor yo te puedo ayudar.
- ¿Por qué no te ayudas a ti mismo y te pierdes en una isla? – le gruñó.
Mientras Jisei, Karasu y Sumire se enfrascaban en una absurda conversación, Kyojin se acercó a Ryuko para comentarle algo. Akira observaba de nuevo a Akane que, de nuevo estaba como abstraída en sus pensamientos. Se levantó perezosamente, cogió una silla y se sentó al lado de la chica.
- ¿Qué te pasa? – le dijo en voz baja acercándose.
Akane se sorprendió un poco y a punto estuvo de gritarle cuando vio un gesto de preocupación en la cara de su compañero.
- No me gusta verte tan triste – continuó el chico.
- No estoy triste – contestó también en voz baja – Solo le doy vueltas a las cosas.
- ¿Qué te pasa? – Repitió – Dímelo, mujer.
- Solo pienso que todo es culpa mía, creo que le di demasiada confianza a Kamui y eso es lo que me da rabia, no debí dejar que pensase… si es que no aprendo, si es que…
- Chisst, chisst, ya pasó – Akira acarició el pelo de Akane apartándolo de su cara – No es culpa tuya, a nuestra edad es normal emocionarnos demasiado.
Akane le miró, no sabía porqué pero había momentos en los que Akira le ofrecía un lado amable y confiable. Akira apoyó su frente en la cabeza de Akane y rodeó sus hombros con sus brazos.
- Lo que ahora tienes que hacer es quitarte esa pulsera.
- Pero…
- Se que es un regalo, que es su manera de pedir que lo olvides y seguramente anoche estuvo por las tiendas de 24 horas buscando algo; tú lo has aceptado para demostrarle que no le guardas rencor pero cuanto más tiempo la lleves será peor, no será más que darle falsas ilusiones, ya sabes que los chicos malinterpretamos esos gestos. Es mejor para él y para ti que te la quites pronto.Akane asintió con la cabeza. Le llamó la atención descubrir que no oía ninguna conversación a su alrededor.
- Aki, creo que nos están mirando.
El chico giró un poco la cabeza, efectivamente, 6 pares de ojos les miraban de lo más sorprendidos.
- Siempre podemos decir que el perfume aún funciona.
Akane sonrió.
El ruido de la puerta al abrirse sobresaltó a todo el mundo que dirigieron a ella su mirada. Era Karura que entraba.
- ¿Qué pasa? – preguntó algo extrañada al ver que todos la miraban.
Akira se levantó, colocó la silla y volvió a su asiento, las miradas volvieron de nuevo a él.
- ¿Pasa algo? – preguntó.
- No… - balbuceó Kyojin – Todo bien.
Miró a Karura, eso le recordaba que tenía que hablar con ella sobre lo que vio la tarde anterior y también con Yuri sobre lo de las pastillas… ¡ay, que complicado era todo!Sumire enseñaba sus fotos a Karura.
- Son buenas.
- ¿De veras te lo parece?
- Sumire – intervenía Akane – Piénsate lo del periódico, es una forma de hacerte propaganda. Este sábado es la semifinal de fútbol, nuestro equipo de juega su paso a la final, yo estaré allí para hacer un artículo y unas buenas fotos serían perfectas.
- ¿Me dejas esta foto? – dijo Suo mostrando una foto en la que se veía a Akira bastante cerca de Akane, durante una de las representaciones espontáneas que realizaron de una supuesta escena de un galán seduciendo a una dama.
- Que bien hicisteis esa escena – comentó Karura, eres muy bueno Akira.
- ¿Para que la quieres?
- Es que está llena de magia, parece que de un momento a otro el chico va a besar a la chica y me gustaría probar a ver si puedo dibujar la siguiente escena.
- ¿La que Akane le parte la boca a Akira? – bromeó Karasu.
- No… me gustaría poder transmitir tanta sensualidad como esta foto ¿te importa Sumire?
- No, a mi no. De todas formas yo solo fotografié lo que ellos hacían.
- Pero lo hiciste en el momento oportuno, realmente eres muy buena.
Mientras esto sucedía en el aula, en la zona habilitada como comedor, Kamui seguía serio y taciturno. No había comido nada, ni tenía ganas, ni podía. A su alrededor, Momoka, Yuri, Nowaki y Genki revoloteaban armando ruido. Momoka estaba realmente preocupada por el aspecto de Kamui.
- Me duele la cabeza, déjame.
- Venga si dejémosle – decía Yuri – Vamos Momoka, vamos a dar una vuelta y vosotros también ¿No veis que le estamos molestando?
No muy convencida Momoka se levantó. Al cabo de unos instantes Kamui estaba solo, no había mentido, la cabeza le dolía. Sintió que alguien se situaba detrás de él
¿Sería otro preguntando que le pasaba?
Shibi se había colocado detrás de Kamui, le miraba fijamente, sabía que el Kaguya se había dado cuenta de su presencia, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta, le observó durante un rato, luego, lentamente se sentó a su lado, sin mirarle. Kamui tampoco le miró.
- ¿Qué quieres? – preguntó secamente.
- Evidentemente hablar contigo.
- Creí que ya no habías dicho todo.
- Kaguya ¿Tú sabes por qué te he dado ese puñetazo?
- Por que me lo merecía, es eso ¿no?
- No.
- ¿Ah, no?
- No por la razón que tu piensas ¿De veras crees que tiene tanta importancia una marca en el cuello? ¿Crees que me ha enfadado que se te dispararan las hormonas? Por favor Kaguya no seas simple, lo que me ha cabreado ha sido esa actitud de víctima que has adoptado.
Kamui le miró de reojo.
- No seas ridículo – continuó – Ni quieras ofender mi inteligencia, antes en clase, Akira para justificar el beso que le dio a Yuri, y no contar la verdad, dijo "me dio un calentón" y todo el mundo le ha comprendido, puede que piensen que hay que saber contenerse, pero le han comprendido y nadie a organizado ningún drama. Por favor Kamui ¡Que a todos se nos han calentado alguna vez los calzoncillos!
- No eso solo eso.
- Si lo es. Todo se resume en que te dio un calentón, así de simple, da igual que fuera espontáneo, que estuvieras borracho o que un perfume te pusiese como una moto, te dejaste llevar por tu instinto ¿Qué no esperabas ser tan bruto? ¿Qué deberías controlar tus impulsos caníbales? Pues si, pero que no es más que una anécdota también. Akane no se enfadó contigo, seguramente contó el incidente a sus amigas riéndose, eres tú el que ha organizado un drama y el que estás consiguiendo incomodarla. Por eso te pegué, pasó lo que pasó y no pasó nada, durante unos momentos te descontrolaste pero lo importante es que te diste cuenta ¿Crees que se merece que ahora vayas con esa maldita actitud de víctima? Eso es lo que me molesta de ti ¿Crees que eres tan perfecto que están por encima de cualquier deseo humano?
- Pero yo la ofendí.
- No la ofendiste, la ofendes ahora, ella misma me contó lo que pasó y en ningún momento la vi enfadada, ni ofendida, solo sorprendida ¿Crees que para ella tuvo más importancia que el resto de la tarde? ¿Crees que nadie ha intentado besarla nunca? No eres el primer chico que sale con ella, te lo recuerdo. Vuelve a la realidad Kaguya, yo que tú le pedía perdón, pero por la mañana que le estás haciendo pasar ¿Qué quieres? ¿Qué se sienta culpable o responsable de algo? Estas cosas pasan Kaguya, se pide perdón y se promete intentar controlarse la próxima vez y no pasa nada. En el fondo, a las chicas les gusta vernos descontrolados de vez en cuando, alimenta su vanidad. Tío ¿Y si hubiese pasado al revés? ¿Tan grave sería que una chica…?
- ¿Tan ridículo soy?
- En estos momentos, si, eres patético. La estás ofendiendo, ahora sí la estás ofendiendo, como persona inteligente y como mujer. Recapacita Kaguya.
Shibi se levantó.
- Gracias Kamizuru… por el puñetazo.
- Dime una cosa ¿Qué recuerdo ha quedado en tu mente de ayer? Dime solo uno.
- El sabor de la mandarina - respondió sin pensárselo.
Shibi sonrió levemente y dio una palmada en el hombro de Kamui.
- Estás perdido.
Cuando Kamui regresó al aula, aprovechando el alboroto que siempre se organizaba y que Momoka y Yuri estaban en una de sus habituales discusiones, se acercó a Akane que hablaba, apoyada en su mesa con Jisei, ésta al verlo acercarse miró a Akane y se retiró.
- Hola Akane – dijo tratando de mantener la naturalidad y sonrió.
- ¿Qué tal? ¿Te encuentras mejor? – Respondió la chica como si nunca hubiese pasado nada - ¡Ah! Gracias por las gafas, creí que las había perdido y gracias por la pulsera, es muy bonita.
- Cuando la vi me recordó el color de tus ojos.
- Es un detalle muy bonito pero no hacía falta.
- Es un recuerdo, de una tarde estupenda.
Akane le regaló una sonrisa abierta y sincera. Casi con miedo, Kamui puso sus dedos en el cuello de la chica, allí donde la había mordido.
- ¿Te duele?
- No, que va. Anda, que ahora tengo la marca del Kaguya, que suerte tengo ¿eh? Más de una se moriría de envidia.
Kamui no podía evitar sonreír.
- Perdóname por lo de ésta mañana, creo que exageré un poco.
- ¡Pero valió la pena ver la cara de Hizashi!
- Eres increíble.
- Y maravillosa, lo sé. Anda, ve con tus amigos antes de que se escamen.
- Y no tiene abuela – añadió Akira desde su sitio – Pero vamos, se la puede aguantar.
- ¡Shikamoto! - Gruñó Akane - ¡No me hinches las narices!
Dedicándole una última sonrisa y sintiéndose mejor consigo mismo, Kamui se marchó a su asiento. Jisei, por el contrario, se acercó a Akira.
- ¿Sabes una cosa?
- ¿Me vas a echar un mal de ojo?
- Echaba mucho de menos ese aura tuya tan cálida ¿Por qué te empeñas en esconderla?
Lo que le faltaba, la loca de Jisei con un acertijos.
Nowaki por parte, miraba a Kamui.
Había sido un gesto, un gesto rápido y leve, un gesto quizás hasta tonto, sin embargo, unos ojos azules habían captado ese rápido, leve y tonto gesto en el rostro de Kamui, y no le gustaba nada lo que había visto.
Nowaki puede que no fuese muy inteligente y que a veces le costara comprender las cosas, puede que a veces pareciera demasiado atolondrado y puede que fuera verdad, era un cabeza hueca; sin embargo había una cosa que hacía mejor que nadie: sabía ver en el corazón de las personas, podía leer en los ojos de cualquiera aquel sentimiento escondido que nunca mostraban y sabía entender cualquier gesto, por rápido, leve o tonto que fuera, mejor que nadie. Y aquel chico rubio, alegre, efusivo, hiperactivo y cabeza hueca, sintió como un poco de tristeza se instalaba en su corazón. Giró su vista hasta aquella chica que tanto le gustaba, con sus ojos verdes.
"No hagas daño a Momoka, por favor Kamui, no la hagas daño" Fue la súplica que, sin él pensarla inundó su pensamiento.
Miró de nuevo a Kamui, le notaba algo distinto, no sabía decir el qué, quizás era su mirada o su rostro… era difícil de decir, pero que había algo distinto no lo podía negar.
Volvió a mirar a Momoka, luego a Akane y de nuevo a Kamui… no, aquello no le daba muy buena espina ¿Cuándo Kamui había empezado a interesarse por Akane? ¿Por qué? Nunca había visto a Kamui sonreír de esa forma a nadie ¿Qué pasaba con Akane? ¿Es que Kamui no tenía en cuenta los sentimientos de Momoka? ¿No era su amiga? No, claro, no había nada que le obligase a hacerlo y sin embargo Nowaki sentía como si la estuviese traicionando de alguna manera.
En realidad Kamui en quien estaba pensando era en Momoka. Pensaba que siempre la había considerado una pequeña molestia, siempre a su alrededor y que había tardado en darse cuenta de que lo único que quería era hacerse su amiga. Quizás siempre había sido muy desconsiderado con ella, quizás Akane tenía razón, era un ser humano, no una muñeca y él… ¿Qué sentía? Quizás quería que se quedara Nowaki con ella solo para quitársela de encima… Debía hablar con ella, debía saber que sentía exactamente por ella, si no, esa sensación de "hacer algo malo" no desaparecería… pero antes, antes tenía hablar con Nowaki, si, necesitaba hablar con él.

domingo, 21 de marzo de 2010

18. Acción y reacción

Akira bostezó estirándose, luego flexionó su cuello varias veces y volvió a colocarse en su posición favorita: apoyando los brazos y la cabeza sobre su pupitre. Era muy temprano.
A pesar de la hora tan temprana, Kyojin ya estaba comiendo un aperitivo. Más atrás, Suo dibujaba en silencio. No había nadie más en clase.
La puerta se abrió ruidosamente.
- Lo siento Suo - dijo Jisei entrando - ¿Llego muy tarde?
- Ya he limpiado yo - contestó el chico sin inmutarse.
- ¿Ya? Pero...
- No te preocupes no llegas tarde - sonrió - yo llegué demasiado pronto, además Kyojin me ha ayudado.
- ¿Qué hacéis vosotros dos aquí tan temprano? - preguntó mirando a Kyojin y su, al parecer, dormido compañero.
Ryuko y Akane entraban por la puerta.
- Akira quería llegar antes que Yuri - contestó Kyojin.
- ¿Antes que…? ¡Anda es verdad! Es que con el jaleo de Akane no os lo he contado.
- Hola Ryuko - Kyojin la sonrió abiertamente - ¿Has dormido bien?
- Hola Kyojin ¿Cómo estás? - contestó la aludida - Buenos días Suo.
- Buenos días Akane - se oyó hablar perezosamente al chico que dormitaba cuando sintió a su
compañera pasar al lado de su mesa - Hoy estás extrañamente silenciosa.
- Buenos días a todos - saludó ésta.
- ¿Cómo sabía que era Akane? - preguntó Ryuko - si está dormido.
- La reconocerá por el olor - comentó Jisei con cierto soniquete y se echó a reír.
- ¡No me hables de olores! - gruñó Akane.
- Bueno ¿Y que pasa con Yuri? - interrogó Ryuko.
- ¡Ah! Pues por lo visto fue cuando salisteis de la exposición, cuando nosotras nos acercamos para hablar contigo, así que no lo vimos, solo vimos "los daños colaterales".
- ¡Hombre! - exclamó de repente Kyojin - ¡Buenos días Kamui!
Todos menos Akira, que seguía dormitando, miraron hacia la puerta, allí quieto, mirando seriamente a Akane, estaba el mencionado.
- Perdón - se oyó detrás de él - ¿Nos dejas pasar?
Sumire asomó la cabeza.
- ¡Ya hemos llegado! - dijo alegremente.
Kamui se movió dejando pasar a Sumire y a Karasu.
- ¡Pues ya habéis tardado! - se quejó Jisei - Se supone que veníais en moto.
- Es que hemos llegado tan pronto que Karasu me ha estado enseñando los trofeos.
- ¿Qué trofeos? - Jisei le miró de reojo.
- Los de abajo bruja, no seas mal pensada - respondió algo burlón Karasu.
Kamui seguía allí, quieto.
- Jo Kamui - le dijo Sumire - que ojeras más horribles tienes ¿Has dormido mal?
Akane por su parte trataba de actuar con naturalidad, colocando sus cosas.
- Te noto algo raro Akane - habló Karasu.
- Son las gafas - respondió la chica - éstas son unas viejas, no encuentro las de siempre.
Kamui dejó su cartera en el suelo, dio unos pasos y cuando estaba entre las mesas de Kyojin y Akira, frente a Akane, se arrodilló y pegó prácticamente la frente en el suelo.
- Perdóname Kumoyuki, lo lamento mucho.
- ¡Kamui! - gritó Sumire - ¿Pero que haces?
Todas las miradas se dirigieron a Kamui asombradas,
- Kamui levanta por favor - dijo Akane algo apurada.
- Lo siento, se que no hay nada que pueda justificarme.
Akira levantó la cabeza y miró a Kamui arrodillado a su lado en la típica postura de pedir perdón, luego miró a Akane.
- ¿Te ha dejado embarazada?
- Kamui levanta - repitió Akane bastante molesta - No fue culpa tuya, luego te lo explico.
- Kamui - Jisei de agachó cerca de él - Que tú no eres responsable, de veras.
- Venga, está a punto de llegar gente - insistió Akane.
- No seas crío - continuaba Jisei - que no es para tanto.
- ¿Qué pasa? - la voz seria de Hizashi sorprendió a todos.
- ¡Ka... Kamui! - exclamó Himeko llevándose las manos a la boca - ¿Qué te pasa?
- Me da igual que lo sepa todo el mundo, me lo merezco.
- Kamui no seas testarudo - añadió Akane - Momoka está a punto de venir.
- Himeko - ordenó Hizashi - ve a ver si vienen.
- Si.... Voy.
- Y tú, Kaguya, sea lo que sea, recupera la compostura, no creo que humillarte sea la solución.
Kamui se incorporó, volvió a mirar a Akane, recogió su cartera y se dirigió a su asiento.
- Akane, acércate por favor - dijo severamente Hizashi.
Akane suspiró y se acercó a él ¿por qué lo hacía? Por no aguantar su charla.
- ¿Esto tiene una explicación lógica?
- ¿Tengo que dártela a ti?
- Como delegado de la clase soy responsable del buen funcionamiento y esta clase de espectáculos...
- Vale, vale, con tal de no oírte... mira - Akane se desabrochó un par de botones de su blusa y se la retiró, mostrándole las marcas en su cuello.
Hizashi no pareció reaccionar, se limitó a mirar a Kamui y desapareció por la puerta. Al girarse para volver a su sitio, Akane se encontró con Akira.
- Enséñame eso - dijo el chico a la vez que con dos dedos retiraba la camisa del cuello de su compañera - ¡Ostras! ¿Tú con quien has salido? ¿Con Drácula?
- ¡Vale ya! ¿Y a ti que te ha pasado en los morros? - preguntó al observar el labio hinchado y herido de Akira.
- ¿A mí? No te preocupes, pronto lo sabrás, pero vamos tiene que ver con salvarle el cuello al Kaguya.
- ¿Tú también quieres verlo? - preguntó Akane a Kyojin.
- Yo si - dijo Karasu acercándose.
- Vale, tu mismo.
- ¡Madre! ¡Que marca más buena! ¿Esto ha sido consentido?
- ¿Cómo va a ser consentido, bruto? - gritó Jisei,
- A algunas chicas les gusta.
- Si fuese consentido, animal, no pediría perdón Kamui.
- ¿Ah, pero era por eso? Te la querías comer ¿Eh, granuja?
- Literalmente - añadió Suo, que aunque estaba todavía sentado en su sitio, se imaginaba lo que había pasado.
- Vaya - continuó Karasu - quien hubiese pensado que al Kaguya le va lo salvaje...
- Karasu cierra esa boquita - advirtió Jisei.
- Es por culpa del perfume de Jisei - aclaró muy contenta Sumire - era afrodisíaco.
- ¿Tienes un perfume afrodisíaco? - preguntó Karasu.
- No es mi culpa... se suponía que no tenía que echarse, pero no, ella no, ella lo tiene que tocar todo.
- ¡No haberlo sacado!
- ¿Te echaste un perfume afrodisíaco? - interrogó Akira - ¿Eso existe?
- Vaya - respondió Sumire - ¡Que se lo digan a Kamui!
- ¿Qué pasa? - exclamó Akane - Olía bien, a jazmín ¿Cómo me iba a imaginar que eso funcionaba?
- ¿Y que tiene ese potingue? - insistió Akira.
- Es esencia de jazmín y... otras cosas, en fin, cosas que atraen a los de distinto sexo, es una esencia que penetra en la piel y... pues eso, que resumiendo, digamos que potencia las feromonas.
- Vale, lo que sea ¿Y eso funciona?
- Cuanto más tiempo pasa mejor, más se mezcla con... vamos que los efectos se notan más pasadas una horas.
- Jisei ¿Te he dicho alguna vez lo maravillosas que me parecen tus pócimas? - Karasu se acercó a la chica y la sujetó la mano.
- Karasu suéltame, no te voy a dar el perfume.
- Anda un poquito, seguro que con poco basta.
- En teoría solo una gotita para los dos lóbulos sería suficiente.
- Pero Akane seguro que se empapó bien los dedos ¿A qué sí? - apostilló Akira.
- Si, y me eché unas gotas en las muñeca ¿Qué pasa?
- ¡Akane, por dios! - exclamó Jisei - ¿Cómo eres tan bruta? No me extraña que te quisieran comer, lo extraño es que aún estés entera.
- ¡Pues haberlo dicho!
- ¡Pero si no me dejaste!
- ¡Jisei, amiga mía! - insistía Karasu.
- Suelta Karasu, no te lo voy a dar, ni vender.
- Ten piedad de mí, que ya he cumplido 19 años y no me como una rosca, que un día de estos exploto...
Kamui había sacado un objeto alargado de su cartera, se levantó y lentamente se acercó a la mesa de Akane, sin mirarla puso el objeto encima y se marchó. Akane lo abrió imaginándose lo que había dentro.
- ¡Mis gafas! ¡Mis gafitas! ¡Menos mal que volvéis con mamá!
Observó que estaban limpias, se quitó las que llevaba y se las colocó.
- Gracias Kamui, sin ellas estoy perdida, menos mal que te has acordado.
Al cerrar la funda donde habían estado, vio que allí había algo más. Era una pulsera que parecía de plata con cuentas de color turquesa.
- ¡Ala, que bonita! - exclamó Sumire que no perdía detalle de lo que pasaba! - Son del color de tus ojos Akane.
Akane la cogió, cerró la funda, se levantó y se acercó a Kamui, puso la caja encima de su mesa.
- Esto es tuyo y por cierto... abróchamela tú - le dijo mostrándole la pulsera.
Sin levantar la vista hacia Akane, Kamui cogió la pulsera, se la puso alrededor de la muñeca y la abrochó.
- Siento romper éste momento tan emotivo - dijo Akira con cierto sarcasmo - pero ¿El Kamizuru sabe lo del mordisco?
- Uy, no, no hemos hablado con él - contestó Ryuko.
- Ya, pues espero que no hayas desayunado mucho, Kayuya.
- Ya hablaré yo con él y se lo explicaré - dijo Akane.
- Aún así, que dios te pille confesado - insistió Akira y dicho eso volvió a su postura favorita.
Nowaki entró como una exhalación.
- ¡Akira! - gritó parándose delante de él y golpeando la mesa.
- ¡Dios Nowaki, no grites tanto! - se quejó el aludido.
Akira introdujo su meñique en un oído como queriéndose quitar ese maldito grito.
- ¿Qué has hecho? - volvió a gritar Nowaki.
- ¿Qué?
- ¿Qué va diciendo Yuri por ahí que le hiciste ayer?
- No lo sé, Yuri es muy exagerada ¿Qué va diciendo? - contestó con cara de aburrimiento.
- ¿Es verdad que te abalanzaste a besarla?
- Hombre - respondía con su habitual tono sin interés - tanto como abalanzarme no diría yo, pero si, al menos intenté besarla ¿algún problema?
- ¿Akira pero que te pasa? ¿Estás enfermo?
- No, solo se me ocurrió, así de golpe.
- Eso es lo que queríamos contaros - aclaró Jisei a Ryuko y a Akane.
- ¡Akira! - dijo tajante Nowaki volviendo a golpear la mesa - Tú tienes un problema ¡vaya que sí!
- ¿Yo tengo un problema?
Nowaki le agarró del cuello de la camisa.
- ¿Pero como te has atrevido?
- ¡Nowaki que me ahogas!
Nowaki aflojó sus manos y acercó su cara a la de su amigo.
- ¿Tienes algún problema? ¡Deberías habérmelo dicho!
- ¿Tú me vas a solucionar los problemas?
- Algo te pasa, eso no es normal en ti.
- Bueno, solo era un beso, "tampoco me la he querido comer", ni nada de eso.
- ¡Shikamoto! - la voz de Hizashi sonó firme al entrar - ¿Es que no puedes controlar tus impulsos?
- Vale... el que faltaba.
- ¡Aki! ¿Cómo te has atrevido? - se quejaba Himeko.
- ¡Ala ya está! Por favor ¿Qué va contando Yuri por ahí?
Los siguientes en entrar fueron Kenshi, Xu-Xu y Shibi. Kenshi, por supuesto también acudió a interrogarle.
- Shibi ¿No les has dicho nada? - preguntó quejándose Akira.
- Eso es cosa tuya, genio - contestó el aludido.
- Pero tú eres mi único testigo.
- También está Momoka.
- He dicho "mi" testigo... ahhhhh, que difícil es todo...
- Hola Aki - dijo Yuri triunfante al entrar - ¿Te has calmado ya?
Momoka plantó una pequeña cajita con un golpe seco delante de Akira.
- Toma, te cicatrizará más rápido.
Para desesperación de Akira, Genki entró corriendo.
- ¡Akira! ¡Los de primero están formado un club en tu honor!
- ¿Qué? - gritó Yuri - ¿En honor de quien?
- De Akira, macho, te están convirtiendo en un héroe.
Akane se acercó a Shibi.
- Hola Shibi.
- Hola Akane ¿Qué tal?
- Quería contarte algo antes de que otro te lo diga?
- ¿Qué ha pasado?
- Nada malo, no te mosquees ¿vale?
- Eso no me da ninguna tranquilidad.
- Verás... - Akane comenzó su explicación, despacio, quitando importancia a cualquier cosa que no fuera lo educado que fue Kamui y lo horrible que debía ser el perfume que se había echado, hasta que llegó a la despedida. Shibi no habló, había escuchado atentamente a su amiga - ... y ya está, solo es una anécdota - terminaba.
Shibi siguió sin hablar.
- Vale pues, ya ves, me voy a mi asiento ¿vale?
Al sentarse Ryuko se le acercó.
- ¿Cómo se lo ha tomado?
- No sé, ya sabes como es Shibi, nunca se sabe lo que piensa, espero que no lo exagere todo.
Había un gran revuelo en la clase, un grupo interrogaba a Akira, al que ahora se había unido Karura.
- Pero cielo - le decía - si te encontrabas falto de cariño ¿por qué no me llamaste?
- ¿A ti, coletitas? - gritaba Yuri - Para eso ya tenía una amiga, a mí.
Karasu atosigando a Jisei con el tema del perfume. Momoka, preocupadísima por la mala cara que ofrecía su Kamui y empeñada en llevarle a la enfermería... Hizashi ya no podía más.
- ¡Vale ya! Callaos un poco, somos la vergüenza del pabellón. A ver, Shikamoto, ven aquí.
- Bueno, ahora este - suspiró Akira levantándose con verdadero esfuerzo y acercándose a él y sentándose encima de la mesa del profesor - Me encanta cuando te pones tan serio.
- Dí lo que tengas que decir y que se callen los demás.
Akira le miró de reojo, se suponía que debía dar una explicación de su comportamiento, eso es lo que esperaba el delegado, que se justificara o algo... bueno, a lo mejor así le dejaba en paz, si no lo mismo le perseguía todo el día advirtiéndole que no comportarse adecuadamente le conduciría al infierno.
- Bien, pues, a ver, ya que hay tanta curiosidad y a ver si me dejáis en paz... Ayer vi a Yuri y... me dio un calentón, la cosa es esa, Yuri llevaba una de esas minifaldas que se pone y esos tops y yo... pues eso, me dio un calentón y la besé y ya que la besaba lo hice con ganas ¿Vale?.
- ¿Te dio un calentón? - gritó Genki.
- Si ¿Qué pasa? ¿No puede darme un calentón? A ver, que soy humano, que tengo 17 años, que mis hormonas se han apoderado de mí cerebro, que a cualquiera nos puede pasar, "hasta al Kaguya ¿a que sí?" Pues eso, ya está "¿Tengo que pedir perdón de rodillas?"
Bajó de la mesa, Karasu se había acercado rápidamente y le abrazó palmeándole la espalda.
- Tío - le dijo mirándole con emoción - cuando te conocí pensé que eras un don nadie, pero ahora veo que eres un monstruo, tío - y volvió a abrazarle dándole palmadas - Y sin perfumes... ¡maestro!
- Vale, vale, pero que corra el aire...
El tono de las conversaciones bajó bastante.
Akira se sentó en su sitió y Kenshi fue el que ahora se plantó frente a él mirándole fijamente.
- ¿Qué?
- A mi no engañas, no fue por Yuri.
- ¿A no?
- No te dio un calentón por Yuri, fue Akane ¿A que sí? Te ponías malo de verla y no poder
acercarte y cuando se marchó, zas, viste a Yuri y claro... de la rabia... ¿a que sí?
Akira levantó un dedo para contestarle pero se detuvo y cambió de idea.
- Lo las clavado - dijo después de unos segundos - Eso es - golpeó la mesa con el dedo - Eso es, así fue.
Kenshi sonrió con gran satisfacción.
- Lo sabía, lo sabía, si es que no se me escapa una.
- Eres un fiera.
Triunfante se marchó, Kyojin miró a Akira.
- Que simple es este chico - comentó Akira.
El timbre e la clase sonó y momentos después la profesora Nanao entraba en el aula.
- Buenos días pequeños delincuentes.
La clase le respondió.
- Hombre Shikamoto, espero algún día dejar de oír hablar de ti en los pasillos.
Akira chasqueó la lengua, pues si que se presentaba bien el día...
Y llegó la hora del almuerzo. Kamui recogía su mesa tranquilamente. Les dijo a Nowaki y Momoka que fueran bajando ellos, que él tenía algo que hacer.
Karasu se acercaba a preguntar a Sumire si quería que la ayudase a bajar, era Jisei la que contestaba que no, comerían en clase.
Kamui miraba a Shibi. Antes, durante un cambio de clase, éste se había acercado y le había dicho "antes de ir a comer, espérame que quiero decirte algo, serán unos segundos". Así que allí estaba, esperando a que los demás saliesen, por lo menos Shibi parecía esperar eso, suponía que querría decirle algo sobre lo pasado con Akane. Mientras, se acercó a Hizashi.
- Hizashi, te puedo pedir un favor.
Hizashi le miró, era extraño ver a Kamui pidiendo favores.
- No te preocupes - le contestó fríamente - Momoka no sabrá por mí lo que ha pasado y por Himeko menos aún.
- ¡Suo! - gritaba Kyojin - ¿Te quedas con nosotros?
- ¿Hoy tampoco bajáis?
- No está el horno para bollos...
Jisei miraba a Shibi sentado todavía en su sitio, mirando a no se sabía donde, quizás a Kamui.
- Esto... ahora vengo - dijo levantándose de pronto.
- ¿Dónde vas? - preguntaba Sumire.
- A pedir una fregona, tú tranquila.
Sumire la vio marcharse con la boca abierta.
- ¿Dónde va? - preguntó Ryuko
- Dice que a por una fregona... y se va corriendo y todo.
Por fin Shibi se levantó. En el aula solo quedaban él, Kamui, Suo, Kyojin, Akira, Akane, Ryuko y Sumire.
- Akane ¿qué pasa? - preguntó Ryuko al ver que miraba continuamente a Shibi.
- Esto no pinta bien.
Kamui se acercó a Shibi.
- Dime.
Shibi dio un paso para pegar su hombro derecho al de Kamui, enfrente de él, acercó sus labios al oído del otro y habló en voz baja.
- Verás... solo te voy a decir una cosa: como vuelvas a hacerla daño, de cualquier forma, te quedas sin huevos.
Fue lo último que oyó Kamui antes de sentir como el puño de su compañero se clavaba en la boca de sus estómago con una fuerza que, desde luego, no esperaba.
- ¡Shibi! - gritó Akane.
Kamui se llevó las manos al estómago mientras las piernas se le doblaban arrastrándole al suelo. El dolor era insoportable y la falta de respiración, aún peor.
Shibi se fue sin hacer ningún otro gesto. En la puerta se cruzó con Jisei que entraba llevando un cubo y una fregona.
Sumire y Ryuko no daban crédito a lo que habían visto. Akane y Kyojin se acercaron a Kamui que comenzó a toser estrepitosamente mientras intentaba respirar con la boca abierta. Akira se colocó a su espalda y le dio unos golpes.
- Vamos, escúpelo, te sentirás mejor.
Kamui comenzó a expulsar un líquido por la boca.
- Desde luego, ya lo veía venir - refunfuñó Jisei - ese aura no era nada buena.
- ¿Ya? - Akira le masajeaba la espalda - Te advertí sobre el Kamizuru ¿no?
Suo le ofreció su brazo para levantarse, este lo hizo pero continuó doblado sobre si mismo. También le ofreció un pañuelo de papel. Kamui lo cogió y se limpió los labios.
- ¿Te encuentras mejor?
- ¡Para que luego digan que Kohaku da miedo! - comentó Kyojin.
- ¿Y tú como lo sabías, Aki? - preguntó curiosa Sumire.
- Ya he probado yo el gancho de ese, que se te sale el alma por la boca.
- ¿Y tú Jisei? ¿Sabías que iba a vomitar?
- Vi a Akira echar el alma por la boca. Anda, dejarme.
- Lo siento Kamui - dijo Akane - Quizás debía haberte advertido.
- Déjalo - Kamui a penas si podía hablar, intentó incorporarse, la boca del estómago le dolía terriblemente - Si me lo merezco.
- ¿Te acompaño? - se ofreció Suo.
- No, puedo solo. Vuestro amigo es un bruto - se quejó.
- ¿A ti te ha pegado Shibi ? - interrogó de pronto Kyojin a Akira.
- Es una historia muy larga y liosa, déjalo.
- ¿Cuándo te ha pegado? - insistió.
- No quiero recordarlo, es muy humillante.
- Tú también le diste a él - intervino Jisei mientras limpiaba - De echo, fuiste tú el que empezó.
Kamui se dirigía torpemente hacia la puerta.
- ¿De veras no quieres que te acompañe? - repetía Suo.
- No, estaré bien.
- ¡Animo! Ya pasó lo peor - le dijo con cierta ironía Akira mientras se marchaba.
- Bueno, esto ya está - dijo Jisei .- voy a devolver la fregona, anda Akane busca el ambientador que vamos a comer y da cosa ¿no?
- Ryuko - le susurró Sumire en voz muy baja - ¿Por qué se ha puesto así Shibi? ¿Es que está enamorado de Akane?
- No, no. No es eso. Es que cuando éramos pequeños Akane... Akane tuvo un problemilla que no viene a cuento... pero no la pudimos ayudar y Shibi prometió que nunca más la abandonaría.
Sumire la miró con cara de no entender nada.
- Que es muy protector con ella - aclaró Ryuko - Desde siempre.
- ¡Ah! ¡Qué bonito! ¡Una amistad inquebrantable! ¡Pero que bonito!
- A todo esto - hablaba mientras tanto Akane - ¿Qué te pasó en el labio, ciervito?
- Ah... pues... un error de cálculo - respondió sonriendo Akira.
- ¿Qué cálculo?
- Que no calculé que Momoka estaba al lado de Yuri.
- ¿Fue Momoka quien te hizo eso?
- Y perdí el equilibrio y tiré la silla, me caí y la mesa conmigo, fue todo muy... pintoresco. Tengo el orgullo herido y mi honorable coxis, por si os interesa.
- ¿Y por qué besaste a Yuri?
- ¿Quieres saberlo de verdad?
- Si.
- Pues porque quise evitarle a Momoka el disgusto de ver a Kamui contigo, pensé que ya había llorado demasiado, no es agradable ver a la persona que te gusta con otra... te aseguro que no se siente nada bonito.

sábado, 13 de marzo de 2010

17. El instinto que no pudo controlar

Cuando terminaron el helado, pasearon hasta las barcas, allí Kamui alquiló una.
- ¿Te molesta remar? - le preguntó Akane.
- No
- Si quieres me dejas a mí.
- ¿Tu podrás?
- Seguro que no pero fijo que nos reímos un montón.
- Tú disfruta del paseo, Cenicienta.
- Que pena que el hechizo se acabe pronto...
- Será porque tú quieras, recuerda que el príncipe buscó como un loco a Cenicienta.
- Si, lástima que tú seas el príncipe de Blancanieves.
- ¿Ah, no soy tu príncipe?
- Tu princesa espera que la despiertes de su hechizo.
Kamui dejó de remar.
- Blancanieves ya tiene otro príncipe.
- Ya, pero quizás no es el que ella espera. Mira Kamui, lo que tú estás haciendo es muy bonito pero muy inútil. A ti te gusta Momoka y no lo vas a negar, yo también te he observado, no te voy a decir que sea amor pero si la tienes mucho afecto y te gusta; el problema es que sabes que Nowaki está loquito por ella y es tu mejor amigo, le debes mucho y no quieres hacerle más daño, así que has decidido que Momoka debe ser para él, porque a tu juicio él se la merece pero ¿Qué pasa con Momoka? Ella no es una cesta de frutas para regalar a un amigo, es una persona ¿No crees que tiene derecho a elegir?
- A Momoka también le gusta Nowaki, lo he notado.
- Puede que sí, o puede que no, o puede que en realidad esté ofuscada y no le gustéis ninguno, pero ella tiene el derecho de elegir, aunque se equivoque, aunque tú tuvieras razón y Nowaki fuese mejor para ella, ella es la que debe tomar esa decisión. No debería preocuparte hacer daño a Nowaki, él sabe lo que siente Momoka y sabe que se arriesga a perder, pero fíjate, aunque tiene todas las de perder no se rinde, tal y como es Nowaki, si Momoka te elige a ti se alegrará por vosotros, porque sois muy importantes para él y quiere veros felices y tú deberías hacer lo mismo, no rendirte ¿Por qué no hablas con Momoka y le cuentas lo que sientes?
- No lo sé.
- Piensa que ella no puede decidir si no sabe lo que tú sientes por ella.
- Es que ya no sé lo que siento.
Kamui parecía realmente abatido.
- No sé si me gusta realmente, si estoy enamorado de ella o solo es amistad, o la costumbre de verla siempre a mi lado. Sé que es una persona importante para mí, a la que no quiero hacer más de llorar, pero es que Nowaki es también muy importante. Si te digo la verdad, para mí es más importante que ella, él... yo le debo todo, si tengo que elegir entre ellos, Nowaki tiene las de ganar ¿Crees que es normal?
- Si. Para mí mis amigos son más importantes que cualquier aventura, de momento claro, supongo que cuando me enamore en un futuro, esa persona pasará a ser lo más importante, claro que será también mi amigo, seguro.
- Los sentimientos duelen, de eso me he dado cuenta ahora. Viví mejor sin tener apego por nadie.
- Sigo diciendo que deberías hablar con ella, así a lo mejor te aclaras y si no estás enamorado evitarás que siga haciéndose ilusiones, si no, luego el palo será mayor.
- A ti te cae bien Momoka ¿verdad?
- Es una buena chica. La tengo envidia porque tiene el pelo bonito y los ojos verdes y es lista pero si, me cae bien. Al fin y al cabo es una chica, las chicas debemos apoyarnos.
- ¿Y si me he enamorado de otra persona? ¿Y sí pienso que otra persona está empezando a ocupar mis pensamientos?
- Pues deberías ser honesto con Momoka, ella no se merece que la engañen.
- ¿Y si fueses tú la persona que está sustituyendo a Momoka en mi mente?
- Mira Kamui, te voy a decir una cosa: no juegues conmigo. Déjame hablar, por favor, déjame hablar, luego me respondes si quieres, pero déjame decirte algo: no me utilices, no me utilices para olvidar a Momoka, eso no es el camino, porque yo también soy un ser humano y me harías daño; no me voy a enamorar de ti, ni me voy a ilusionar porque eso no entra en mis planes, tampoco creeré que te has enamorado de mí porque no creo en el amor, pero aún así me harías daño ¿Crees que me lo merezco? Piensa que debajo de este pelo naranja hay una persona, no una muñeca. No se puede jugar con las personas. Y te voy a decir más, por si acaso se te ocurre, olvídate de utilizar a Yuri, puede que se pase el día detrás de ti que parezca fácil de engañar y algo ligera de cascos, pero ella es una inocentona que seguro que te creería, prefiero no pensar en lo que sufriría y además Momoka es su amiga, aunque se pasen el día discutiendo, yo que tú tendría cuidado con la ira de Momoka.
- ¿Realmente te has enfadado conmigo?
- No me he enfadado, solo quiero que te quede claro que con las personas no se juega.
- No se me ha ocurrido jugar con nadie, tampoco he pensado en olvidar a Momoka con otras chicas, lo que he dicho es que tú, tú solita te has metido en mi vida como una huracán y descolocas mis pensamientos.
- Ah... bueno, pero eso puede ser por el subidón momentáneo de adrenalina, la emoción de una cita y esas cosas.
- Puede, no digo que no.
- Tampoco quería ofenderte.
- No, si es lógico que lo pienses - volvió a remar - a fin de cuentas soy el traidor del Kaguya.
Guardaron silencio. Akane desvió su mirada hacia los surcos que los remos dibujaban en el agua. Quizás se había pasado un poco, pero desde luego no iba a dejarse liar por palabras bonitas.
Con un golpe seco, Kamui volvió a dejar de remar. Sorprendida, Akane le miró para encontrar un Kamui taciturno con la mirada clavada en el suelo de la barca.
- ¿Quién te ha hecho daño?
- Kamui lo que te he dicho, no lo he dicho pensando en... ya sabes, se lo hubiera dicho a cualquiera.
- Tranquila, estoy acostumbrado.
- De verdad, lo siento mucho.
- ¿Quién te ha hecho daño? - repitió - ¿Qué te hizo? ¿Quién te ha vuelto tan desconfiada?
- Nadie. Simplemente no creo en enamoramientos.
- ¿No crees en el amor?
- Si, en el amor si, pero no a nuestra edad, no es "¡ay que chico tan guapo, me tiene loca, le amo!" A nuestra edad solo tenemos un puñado de hormonas revueltas que nos trastornan.
- Eres igual que yo, te empeñas en cerrarte a los sentimientos.
- Puede ser, no quiero sentirme enamorada, no quiero ser vulnerable otra vez, no hasta que tenga la madurez necesaria, aún soy una cría.
- ¿Otra vez?
El móvil de Akane comenzó a sonar.
- Debe ser Ryuko... ¿No te decía? ¿Ryuko?... ¿Qué tal?... Estamos en una barca, esto es un sueño... venga sí, terminamos el paseo y nos vamos ¿Dónde nos esperáis?... Vale, hasta ahora - apagó tristemente el móvil - Parece que mi carroza está a punto de convertirse en calabaza.
Continuaron el paseo en silencio. Kamui observaba a Akane, cada vez se sentía mas atraído por ella, cada vez tenía más necesidad de acercarse a su lado, sentía cierto mareo que parecía ir nublando su mente mientras ese perfume cada vez le parecía más intenso.
Al bajar de la barca Kamui cogió la mano de Akane para ayudarla y decidió que yo no la iba a soltar y no era algo metafórico porque realmente no la soltaba. Akane decidió no darle la mayor importancia.
Ryuko y Kyojin caminaban lentamente. Era increíble, pero ninguno de los dos se había atrevido a decir lo que sentían. Kyojin lo había intentado, pero cada vez que miraba los ojos dorados de Ryuko se formaba un nudo en su garganta y no era capaz de articular ni una palabra. Todo lo que hacía era pensar "¿Y si se enfada conmigo? ¿Y si la molesto? Ahora estamos bien, nos lo estamos pasando bien ¿Y si lo estropeo todo? ¿Y si piensa que quiero aprovecharme de las circunstancias?" Cada vez que Ryuko le veía mirarla fijamente comenzaban a temblarle las piernas "¿Y si me dice algo? ¿Qué le respondo? ¿Debería insinuarle algo? No, no soy capaz. ¿Cómo podrían comenzar la conversación? ¿Y si piensa que soy una descarada? No, yo no digo nada" Así terminaban hablando de cosas sin importancia, las clases, películas, comidas... aún así había sido una tarde muy agradable y los dos estaban muy contentos, estaban a gusto el uno con el otro, tenían un bonito recuerdo, con eso era suficiente.
Ryuko no podía salir de su asombro cuando vio aparecer a Akane cogida de la mano de Kamui ¿pero qué había pasado? Miró interrogativa a Akane y luego, con bastante mal humor a Kamui ¿pero que se creía ese tipo? A Kyojin sin embargo le hizo mucha gracia ver la reacción de Ryuko y pensó que era un poco tonto porque él había dado importancia a algo tan simple... debería aprender de ese chico.
Al llegar a la estación de tren, Ryuko pensó que ya la soltaría, pero solo lo hizo mientras sacaba los billetes, al terminar volvió a agarrarle la mano. ¡Que pesado era ese chico!
- Perdonad - habló Ryuko sin ocultar su molestia - pero yo querría ir al... ¿Vienes conmigo Akane?
- Claro, eh, esto... Kamui, necesito mi mano... gracias, anda, vamos.
Ahora fue Ryuko la que agarró su mano y prácticamente tiró de ella.
- ¿Pero tu de que vas? - le dijo al llegar a los aseos.
- ¿De que voy?
- ¿Qué haces haciendo manitas con el Kaguya?
- Yo no hago manitas con él. El secuestró mi mano.
- Y tú que te dejas.
- ¿Y que quieres que haga? No me voy a poner a gritar como una loca
- ¿Qué ha pasado?
- Hemos hablado ¿Qué iba a pasar? Espero que tú también hayas hablado.
- Akane, mírame a los ojos y dime que no te ha dicho que le gustas.
- Ryuko por favor...
- ¡Dímelo! ¿Te lo ha dicho? ¡Ay, dios mío!
- Tranquilízate, solo está algo confuso.
- Lo sabía, lo sabía, esto a mí no me daba buen rollo.
- ¡Pues échale la culpa al perfume de Jisei!
- ¿Al perfume?
- Si, ese que era para ti y me eché yo, porque ¿sabes? ¡Sorpresa! Funciona.
- ¿Qué funciona? ¿De veras?
- Yo creo que sí, luego te lo cuento, anda vamos, no vayamos a perder el tren y no te preocupes, total, mañana todo volverá a la normalidad.
Más que nada Akane le había dicho eso para ver si la tranquilizaba.
Pero el trayecto en tren no ofreció ninguna tranquilidad a Ryuko. Como el vagón iba bastante lleno, Kamui se agarró a una de las barras y sujetó a Akane por la cintura.
- Agárrate a mí - le dijo.
Akane miró a Ryuko cuya cara parecía hincharse por momentos, la verdad es que la expresión de su amiga era muy divertida, le limitó a poner su mano en el brazo del chico y pedir que aquello no se moviese demasiado. A Kyojin tampoco le hacía gracia aquello pero tenía que reconocer que tampoco era para tanto. Y aunque nos lo pareciera el que peor lo estaba pasando era Kamui; aquel olor agridulce seguía allí y ahora más cerca que nunca, trató de pensar en otra cosa pero metro a metro aquel perfume parecía ir adueñándose de su mente, no sabía explicar lo que le pasaba pero no se encontraba bien, una gran ansiedad crecía desde su estómago y un sudor frío recorría su espalda, eso sin contar con el abultamiento que crecía dentro de sus pantalones. Cerró los ojos y tensó todos sus músculos.
- ¿Te encuentras bien? - preguntó Akane al sentirlo.
- Si, si - balbuceó - agárrate fuerte.
Abrió los ojos, tenía que aparentar que no pasaba nada y sonrió, entonces se dio cuenta de que inconscientemente había ido apretando a la chica contra él, aflojó el abrazo, seguro que la había incomodado. Sentía su corazón acelerarse, sentía sus latidos golpearle el pecho, le costaba respirar normalmente, necesitaba olor aquel perfume.
- ¡Eh, Kamui! - la voz de Kyojin le sobresaltó - estamos llegando, no te duermas.
Por fin salieron al aire y Kamui pudo dar una gran bocanada, aunque el aire le resultó algo vacío.
Caminaron hasta que las chicas dijeron que desde allí seguirían solas. Quedaban pocos metros para salir del parque por dónde iban paseando, ya estaba anocheciendo y el lugar estaba prácticamente solitario.
- ¿Estáis seguras?
- Si, nuestras casas ya están cerca.
- Si Kamui - dijo Kyojin sabiendo que para Ryuko era incómodo acercarse por su casa si las acompañaban unos chicos, los padres de Ryuko eran mayores y muy severos y no permitían que su "niña" estuviese con cualquiera, si alguien las veían con dos chicos pondrían la voz en el cielo - Es mejor que las dejemos aquí.
Kamui volvía a tener a Akane y la miraba fijamente.
- Esto... ven Ryuko - añadió de nuevo Kyojin.
Ryuko le siguió algo aturdida.
- ¿Dónde vamos?
- ¿Qué quieres? ¿Sentirte como una sujetavelas?
- Pero es que...
- Es que yo quiero despedirme de ti... a solas.
- Pero...
- Ryuko escúchame - hablaba sin mirarla mientras continuaba andando - porque no voy a tener valor para decirte esto otro día.
Ryuko empezó a notar que se estaba poniendo muy nerviosa. Kyojin se detuvo y la miró.
- Me lo he pasado muy bien contigo y se que esto no era una cita pero es que a mi... a mi me gustaría salir otro día contigo, si es que no te has aburrido demasiado.
Kyojin había soltado toda la frase de manera atropellada, como si al decirla muy deprisa fuese a terminar antes con la vergüenza que estaba pasando.
- Espera, espera, si hablas tan deprisa a penas te entiendo.
- Si no quieres no pasa nada, claro y no te preocupes que no me ofenderé. Bueno, mira, lo piensas y ya me dirás algo ¿Vale?
- Pero Kyojin yo es que...
Kyojin aspiró fuertemente y dejó salir el aire también de golpe.
- Siento no ser una chica divertida, ni interesante.
- ¿Pero que dices? Eres la chica más interesante que conozco y eres muy simpática, no entiendo por qué siempre dices esas cosas. Lo que siento es ser tan poca cosa para ti Yo... bueno ¡Hasta mañana!
Y Kyojin se alejó de allí con bastante prisa, dejando a Ryuko con la sensación de no haber comprendido muy bien del todo lo que había pasado.
Mientras, Kamui intentaba decir una frase completa sin parecer idiota.
- Ha sido una tarde encantadora, gracias por tu compañía.
- Gracias a ti por todo, me lo he pasado muy bien.
- Yo quería... - Kamui apartó las gafas de la chica y se las enganchó en el cuello de su camiseta -... mirarte a los ojos.
Akane pensó que maniáticos los hay por todas partes, bueno, y caprichosos... Fijó sus ojos en los del chico, los ojos de éste brillaban intensamente o eso le parecía a ella, claro que, sin gafas no podía jurarlo, a lo mejor era un reflejo.
Kamui la acarició la mejilla y llevó la mano hasta su cuello. Al ver que se acercaba demasiado, Akane dio un paso atrás.
- Esto Kamui...
- Quería darte un beso de buenas noches.
- Quizás deberías saber que a ni no me gusta dar besos.
- Solo en la mejilla.
Y cogiéndola de la barbilla así lo hizo, un beso muy suave, lo malo fue que de nuevo aquel perfume inundó la nariz de Kamui y su cerebro.
- Por favor - susurró en su oído - déjame olerte una vez más, por favor - suplicó melosamente.
Akane no sabia como reaccionar, sintió las manos del chico en sus hombros y su aliento en el cuello.
"Madre mía" pensó Akane "Akane, tranquila".
Kamui aspiró fuertemente dejando que el perfume le dominase por completo, en un segundo sintió que perdía el control de sí mismo y quería más de aquello, ya nada importaba.
Akane sentía la respiración de Kamui y de pronto una ligera presión en su cuello que iba lentamente hacia su hombro.
"¡Y una mierda tranquila!" Puso sus manos en el pecho de Kamui para empujarle pero él la había rodeado por la espalda atrayéndola más mientras la presión en su cuello era capa vez más intensa y hasta juraría que sentía sus dientes.
- Kamui - le dijo - ¡vale ya!
Sintió un dolor agudo en la base del cuello, justo donde empieza el hombro.
- ¡Ay! - se quejó - ¿Kamui qué haces?
De nuevo otro dolor igual de intenso, empujó a Kamui tratando de alejarlo de ella cuando un pinchazo aún más penetrante la hizo reaccionar bruscamente. De forma instintiva propinó una patada en la espinilla del chico lo que por fin hizo que se separare.
- ¿Te has vuelto tonto? ¡Me haces daño!
Kamui la miró atónito ¿Qué había pasado? Miró aterrorizado como la chica se llevaba la mano al cuello ¿La había mordido? ¿Qué había hecho? ¿Cómo…? Se sentía mareado, era como si no fuera él, como si no estuviera allí, la vergüenza le invadió y salió corriendo, dejando a Akane sin decir palabra mientras se tocaba el cuello.
- ¿Akane, qué pasa? - Ryuko se acercaba a toda prisa.
- ¿Lo has visto?
- No, estaba distraída en mis cosas ¿Qué te ha hecho?
- Ryuko, el perfume de Jisei no era un afrodisíaco, era una poción para convertir a los chicos en hombres-lobo, mira ¿Me ha hecho algo?
- ¿Te ha mordido? Tienes unas marcas que... y un poco de sangre ¡Akane, te ha mordido de verdad!
- ¿Qué tengo sangre?
- Bueno solo son unas gotitas.
- ¡Que barbaridad! Ya decía yo que dolía ¡Que chico más caníbal!
- ¿Y cómo te has dejado hacer esto?
- Ja, a ti me gustaría verte en mi situación y encima se ha llevado mis gafas ¡Será mangante! ¿Qué voy a hacer ahora sin mis gafas?
- Ya sabía yo que esto tenía que terminar mal ¿No te lo dije?
- Vale, no me grites ¿Cómo iba a imaginarme yo que era un vampiro?
- ¿Pero cómo has dejado que se acerque a tu cuello?
- Es que quería olerme.
- ¿Olerte? ¿Y por qué le dejas olerte? A ver, déjame verte mejor... mira... te va a dejar marca.
- Pues espero que mañana lleve mis gafas al instituto.
- ¿En eso piensas? ¿En tus gafas?
- ¡Eh, que para mí son sin ojos!
- Eres una cabeza hueca inconsciente.
- Eso, encima insúltame.
Kamui llegó casi sin aliento a su casa, había corrido todo el camino sin pensar si estaba cerca o lejos. Entró y sin saludar a sus padres subió corriendo a su habitación, entró en su servicio, abrió la ducha y se metió debajo de ella sin quitarse la ropa. Respiró hondo, agachó la cabeza y dejó que el chorro de agua cayese en su cuello.
Parecía ir tranquilizándose, entonces recordó que aún llevaba las gafas de Akane enganchadas, las cogió y mientras las miraba se sentó de rodillas.
- Y mañana - se lamentó en voz baja - tengo que verla...
Aquella iba a ser una noche muy larga.