domingo, 7 de febrero de 2010

11. Una confusión y un plan

Kenshi se levantó muy temprano, siempre lo hacía para poder sacar a pasear a Linda, su perrita, pero hoy era más temprano de lo habitual.
- ¡Maldito Akira! - gruñía dando puntapiés a cualquier cosa que veía.
Toda la culpa la tenía Akira. Por su culpa se había pasado la noche teniendo pesadillas.
La tarde anterior, él, Xu-Xu, Sumire, Jisei y Shibi quedaron para dar una vuelta, bueno, más o menos, porque dar una vuelta con Sumire y sus muletas era algo más que complicado. Jisei recibió una llamada, era Ryuko, estaba muy angustiada, ella, Kyojin, Akira y Akane habían ido al instituto a recoger no se qué cuando les pilló la tormenta. Por lo visto el ascensor se había estropeado con Akira y Akane dentro. A Jisei le dio un ataque de risa, aquella situación le parecía divertida, claro, que, pensando en como se llevaban esos dos, empezaron a barajar la posibilidad de que, al día siguiente tuvieran que visitarle en el hospital. Sea como fuera, Ryuko y Kyojin estaban solos en el instituto y la pobre chica se sentía angustiada, no sabían que hacer, pensaron en llamar a algún profesor pero no encontraban los teléfonos, por eso llamaban a Jisei, a ver si ella podía ayudar. Fue todo un caos, Xu-Xu llamó a Himeko, segura de que ella tendría el teléfono de Akemi, ya que era su profesora particular, pero no lo cogía, así que llamó a Momoka, esta no tenía ninguno pero sabía que Nowaki o Kamui tendrían el de Sigure y dijo que ella se ocuparía. Todo ese jaleo no hacía falta porque Akira y Akane habían pulsado el botón de emergencia y el servicio técnico cogió el aviso, pero daba igual, allí todo el mundo se movilizó, en el fondo les encantaban esos jaleos.
Como tardaban más de lo que pensaban en arreglar el ascensor, Jisei comenzó a ponerse nerviosa, y Sumire se empeñó en ir a la puerta del instituto a esperarlos. Y allí que fueron.
Cuando por fin salieron, después de preguntarles miles de veces que habían hecho allí dentro y escuchar a Akane contando que, aunque resultase increíble tenía que reconocer que Akira había sido todo un héroe, que aguantó su ataque de ansiedad y lo mal que ella lo pasó, con aquel calor, que al final le produjo una lipotimia, por fin decidieron irse de allí.
- Ya es tarde - dijo Akira estirándose - yo me voy por el parque, tengo ganas de pasear y respirar algo de aire puro.
- Te acompaño - dijo Kyojin y era extraño que no dijese que se iba con Ryuko - Nos vemos mañana - dirigió una sonrisa cómplice a la chica.
- Hasta mañana - respondió Ryuko
Ambos se giraron y empezaron a andar, Akira con sus manos en los bolsillos, Kyojin decidió abrir una bolsa de cacahuetes.
- ¡Eh, Akira! - le llamó Akane, el chico se detuvo y giró la cabeza - Yo también se algo, mira: "Sabe si alguna vez tus labios rojos
Quema invisible atmósfera abrasada,
Akira se giró un poco más y continuó con voz suave y dulzona al unísono de la chica
... que el alma que sabe hablar con los ojos
También puede besar con la mirada"
- Bécquer - añadió sonriendo débilmente - Otra de sus rimas. Curioso.
- ¡Eh, figura! - gritó Kenshi - a eso también se jugar yo.
"Por una mirada, un mundo...- la voz de Kenshi sonaba pomposa y más chillona que nunca - Por una... sonrisa, un… ¿mar?..."
Akira se acercó a él y le puso la mano en la barbilla, obligándole a mirarle. Clavó sus ojos en los de Kenshi, y volvió, a recitar con acento meloso.
- "Por una mirada, un mundo.
Por una sonrisa, un cielo.
Por un beso...
¡Yo no se que te diera por un beso!" Se hace así, Kenshi.
- ¿Pero que haces? - Gritó despavorido Kenshi separándose de él - ¡A mí no me toques!
Akira volvió a girarse y levantó la mano en gesto de despedida.
- Eso, huye, huye cobarde.
- Vamos Kenshi - le dijo Shibi, el único que permanecía allí con él, porque las chicas se habían comenzado a andar - Que te quedas atrás.
- Pero ¿Habéis visto?
- Oye, ese era Akira ¿no? - preguntaba asombrada Xu-Xu.
- El mismo - respondía Akane - Es bueno recitando.
- Es que normalmente él habla así como "que aburrimiento, menudo rollo y eso" y ahora sonaba como un galán de cine.
- ¿Pero habéis visto? - seguía gruñendo Kenshi - Tu no le mires más Xu-Xu que ese es un pervertido peligroso, uno de los peores, que va lanzando besos con los ojos"

Kenshi andaba sin rumbo, dónde sus pasos quisieran llevarle, hasta que se dio cuenta de que había terminado frente a la casa de Shibi. Se quedó parado pensando si aquello era cosa del destino o solo de la costumbre. Un hombre, que parecía una copia de Shibi pero madura, salía en esos momentos.
- Hombre Kenshi - dijo casi sin mostrar ninguna expresión, en eso también se parecía a Shibi - ¿Cómo tú por aquí a estas horas?
- Buenos días señor Kamizuru, estaba paseando a Linda.
El perrita ladró y correteó alrededor del hombre.
-¿Shibi está despierto?
- Si, todos están despiertos.
- Bien.
- No te entretengas mucho o llegarás tarde al instituto ¡Hasta luego!
- ¡Hasta luego!
La casa de Shibi era muy ruidosa, éste tenía muchos hermanos, Kenshi no recordaba cuantos, a lo mejor no eran tantos pero como no paraban de moverse por toda la casa y se parecía mucho entre sí a Kenshi le parecía decenas.
- Esto parece un hormiguero ¿Eh Linda? ¿Linda?
Linda estaba siendo llevada de mano en mano, la achuchaban, la acariciaban y hasta le tiraban de las orejas y el rabo.
- ¡Eh! ¡Dejadla!... ven Linda.
Kenshi la arrancó de unos brazos a pesar de las protestas de los niños.
- ¿Qué sucede Kenshi? - preguntó Shibi al verle.
- No, nada, solo pasaba por aquí ¿Necesitas ayuda? - A Kenshi siempre le daba la impresión de que Shibi necesitaba ayuda.
- Está todo controlado.
- No... me parecía. Oye Shibi ¿Podemos ir juntos al instituto? Es que... quiero hablar contigo... ¿eh?
- Vale, luego voy a buscarte.
- ¿Luego? ¿Por qué luego?
- ¿Vas a ir al instituto sin cartera y con Linda?
- ¡Mierda! Es verdad, vale, ve a buscarme ¿Eh? Vamos Linda.

- ¡Sumire! - gritaba su madre - ¡Vas a llegar tarde!
- Todavía hay tiempo.
- Recuerda que estás coja y caminas muy despacio ¿Qué haces? - dijo asomándose a su habitación y verla rebuscar entre las cajas de la mudanza que todavía no había colocado.
- Busco mi cámara de fotos
- La cámara está en el despacho de tu padre.
- No, la digital no, la mía.
- ¿Y para qué quieres ahora esa cámara?
- Para hacer fotos, mamá.
- ¿Y no puedes coger la otra?
- No, quiero hacer un álbum con los recuerdos de éste curso y quiero hacerlo lo más personal posible.
- ¿Y tiene que ser ahora?
- Jo, quiero empezar esta tarde, en los ensayos "Recuerdos de una obra de teatro" lo voy a llamar ¿a que suena bien?
- Anda vete ya, yo te la buscaré.
- Luego voy a ver si hay club de fotografía, me gustaría hacer una exposición y...
- Vale, vale, pero vete ya.
- Tu me la buscas ¿eh?
- Que si... Lárgate.
Al salir de su casa Sumire encontró a Xu-Xu esperándola. Sumire andaba torpemente, después de la caída por las escaleras que le produjo el esguince en el tobillo, le habían puesto una escandalosa venda, era complicado moverse con las muletas y la cartera, ese vendaje le estaba amargando la vida... y aún le quedaban un par de semanas por delante.
- Buenos días Xu-Xu ¡que buena eres por acompañarme!
- Buenos días, anda trae tu cartera.
- Yo sola no podría.
- No es nada, a nosotras nos gustan estas cosas de ayudar, venga, vamos despacito.
- ¿Y las demás?
- Pues mira, Jisei y Ryuko vienen por allí, Akane vive más para allá, nos esperará.
Jisei miraba a Ryuko realmente incrédula.
- ¿Qué vas a salir con Kyojin?
Ryuko asentía con la cabeza.
- Bueno, si no cambia de idea.
- ¿Y como es eso? Ya estás empezando a largar.
- Pero si no es nada.
- ¿Te lo ha pedido él?
- No... es que... verás... ayer, claro, pasamos un buen rato a solas esperando que fueran a arreglar el ascensor y... hablamos de muchas cosas y...
- Mira que eres pillina y que calladito te lo tenías, así teníais ese aura tan feliz ¿Qué pasó? ¿Sellasteis la cita con un besito?
- ¡Ah, Jisei! ¡No me dejas contártelo! Que no es eso, que no es una cita
- ¿Entonces qué es? ¿Una no-cita?
- Mira, vamos a coger a esas dos y ahora os lo cuento.
Apresuraron el paso hasta alcanzar a Sumire y Xu-Xu. Después de saludarse, Jisei continuó con lo que le interesaba.
- A ver Ryuko ¿Cómo te pidió salir Kyojin? Desembucha.
- ¿Kyojin te ha pedido salir? - casi gritó Xu-Xu
- ¿No me digas? - Exclamó Sumire - ¡Que ilusión! Cuenta, cuenta.
- Que no, que no es eso.
- Ya estás tardando en contarlo - añadía impaciente Xu-Xu.
- ¿Dónde vais a ir? ¿Qué te vas a poner? - interrogaba Sumire.
- Bueno vale - dijo Jisei - Estamos aturdiendo a la chica, va... Ryuko, empieza con el principio y no olvides los detalles.
- A ver, que no es una cita, y mira, no os voy a decir nada hasta que no esté Akane, que si no me va a tocar contarlo... o no, mejor no le digáis nada a Akane.
- ¿Por qué?
- Es que Kyojin y yo hemos quedado para, digamos "espiar" a Akane y Kamui
- ¿Espiarlos? - Interrumpió Xu-Xu - ¡Que rastreros! ¡Me encanta!
- ¡Que buena idea! - Exclamó Sumire - Yo también quiero espiarles.
- ¿Y como se os ha ocurrido esa idea de peón caminero?
- Es que yo no quiero que salgan, me angustio mucho solo de pensarlo y se lo dije a Kyojin.
- O sea, que tuvisteis conversaciones íntimas y personales ¿eh? - inquirió Jisei.
- Bueno, me dijo que si supiéramos donde van a ir pues...
- Es la excusa más tonta que he visto en mi vida para pedir una cita a una chica - comentó Jisei.
- Pero funciona Jisei - añadió Xu-Xu - será una tontería pero funciona
- Claro - habló Sumire - Y como no es una "cita, cita" dijiste que sí y de paso cotilleas a ver que pasa con Kamui y Akane ¿no?
- El lo hizo para ver si así me sentía mejor, más tranquila.
- Que sí - decía Jisei - para tranquilizarte, lo que tú digas.
- Hombre - añadía Xu-Xu - el chico es amable... o un cotilla.
- Pues aunque sea para "vigilar" a Akane - intervenía Jisei - es una cita, no formal, pero una cita es quedar con un chico y tú has quedado con Kyojin y eso es una cita.
- ¿Y qué te vas a poner? - decía alterada Sumire - Te tienes que poner guapísima
- De momento no le digáis nada a Akane, va a pensar que estoy loca y me muero por saber lo que hace con Kamui. Yo se lo digo luego, a mi aire.
- Si, si, díselo tú, a ver como le explicas que quieres espiarla - dijo Jisei - Mira, allí está esperándonos.
Las cuatro chicas se acercaron a Akane entre risitas y cuchicheos. Las cinco emprendieron, despacio, el camino al instituto.

- ¡Maldito Akira! - Continuaba gruñendo Kenshi - Por su culpa he dormido fatal.
Shibi le miraba sin demostrar ninguna expresión.
- Me he pasado la noche soñando que me perseguía diciéndome poesías y lanzándose besos, creo que le odio.
- ¿Qué pasa? ¿Le lanzaba besos a alguna chica? ¿Himeko?... ¿Xu-Xu quizás?
- No, no me escuchas, me los lanzaba a mí ¡a mí! No me lo puedo quitar de la cabeza...
- No creo que a Akira le interese lanzarte besos precisamente a ti.
- Ha sido horrible, he tenido unas pesadillas espantosas pero ¿De qué va este tío? Oye Shibi, tú que eres mi amigo ¿tengo yo pinta de que me guste que un tío me diga poesías? ¡Ah! ¿Le gustaré a Akira? A lo mejor es culpa mía por ser simpático, a lo mejor es que ha pensado que me gusta.
- Kenshi, tranquilízate, tú no le gustas a Akira.
- ¿Tu crees? ¿Y si se ha enamorado de mí? ¿Y si siempre le he gustado y lo ha mantenido en secreto pero ayer creyó que yo... y ya no pudo mas y...?
- Estás muy acelerado. Créeme, tú no eres del tipo que le gusta.
- ¿No? ¿Y por qué no? ¿No soy lo suficientemente guapo para él?
- Verás, no quiero ofenderte pero te faltan algunas cualidades y te sobran otras.
- Oye que yo soy todo un hombre, a mi los tíos no me van ¿Debería hablar con él? Las cosas hay que dejarlas claras cuanto antes.
- No creo que haya nada que aclarar, cachorro loco.
- Pero, o sea que a mi me cae bien pero como amigo, solo como amigo.
- Por casualidad ¿Estás insinuando que Akira es homosexual?
- ¡Pero tú viste como me miraba!
- No te miraba a ti.
- ¿Qué no? Me cogió de la barbilla y me miró directamente a los ojos, profundamente, ahora me siento sucio y mancillado.
- Ni siquiera sabes lo que es esa palabra.
- Pero me miraba a mí.
- Pero pensaba en otra persona.
- ¿Y tú como lo sabes?
- Porque a Akira no le van los tíos y menos los escandalosos como tú.
- ¿Y cómo lo sabes? Va mucho con Kyojin.
- ¿Tú te imaginas a esos dos...?
Kenshi se paró y se llevó una mano al mentón. Puso cara de estar pensando, frunció el ceño y cerró los ojos apretándolos fuertemente.
- Ten cuidado, no te hagas daño.
Kenshi siguió en esa postura. Shibi vio que Kamui, acompañado de Momoka y Yuri estaban unos metros por delante de ellos.
- Voy a preguntarle algo a Yuri
- ¿A Yuri? ¿Crees que ella lo sabrá? ¡Claro, ellos dos salieron! Espérame
En realidad Shibi quería preguntarse algo a Yuri sobre la tarde anterior. Cuando volvían a casa Ryuko mencionó algo sobre Zenko, Yuri y Akane, fue algo muy leve porque disimuladamente Akane le hizo un gesto para que no siguiese, pero él se había dado cuenta, se percató de que algo había pasado con Zenko, al ver a Yuri lo recordó y pensó que quizás ella se lo contaría.
No hizo falta que preguntase nada, al acercarse oyó a la rubia hablar precisamente de Zenko. Permaneció unos pasos por detrás, hizo un gesto a Kenshi para que se callase y escuchó atentamente.
Yuri relataba con todo detalle todo lo que había pasado, naturalmente desde su punto de vista y recalcando el miedo que ella pasó, porque, ya se sabía Zenko era capaz de pegar a Akane y de paso a ella.
- ¿Le hizo algo a Akane? - preguntó secamente Kamui.
- No, no, solo fue la amenaza, el susto, ya sabes que Zenko es capaz de pegarla.
- Bien - dijo Kamui sin demostrar ninguna emoción - Id a clase, yo tengo algo que hacer.
Kamui se separó de las chicas y cambió el rumbo de sus pasos.
- ¡Hola Momoka, Yuri! - gritó Kenshi. ¿Qué tal?
Kenshi se adelantó cogiendo a las chicas. Shibi se quedó parado observando a Kamui. Kenshi comenzó una alegre conversación con las chicas sobre todo lo que había pasado la tarde anterior, ninguno se dio cuenta de que Shibi seguía los pasos de Kamui y es que Shibi siempre era silencioso y muy sigiloso, no era la primera vez que desaparecía sin que nadie se diera cuenta.
Kamui se acercó a un par de chicos, uno era muy alto, de pelo castaño claro, tenía, a pesar de su apariencia física un aspecto cohibido, como si quisiese parar desapercibido al contrario que el otro, que daba la impresión de estar muy seguro de sí mismo, este tenía el pelo de color rubio ceniza y unos ojos de color malva.
- Tenéis que hacerme un favor - fue lo único que dijo.
- ¿Qué tenemos que hacer? - preguntó el chico grande.
- Poca cosa, acompañarme.

Una vez que habían llegado al instituto, las cinco chicas miraban aquellas escaleras como al peor enemigo del mundo.
- ¿No me digas que ahora hay que subir esto? - dijo Xu-Xu.
- Necesitamos un voluntario - Akane echó un vistazo alrededor, justo entraba su voluntario - ¡Eh, Suo, Suo!
Suo se acercó a ellas, como siempre con su extraña sonrisa.
- ¿Qué tal Suo? - preguntó Akane con cierto tono malicioso.
- Bien, gracias ¿y vosotras?
- Bueno, no estamos mal, es que tenemos un problema, a ver si tú nos puedes ayudar.
- Claro.
- Verás, Sumire, ya lo ves, pobrecilla, está con muletas y claro, le cuesta subir las escaleras y nosotras querríamos subirla en brazos pero... claro, tendríamos que ser dos para...
Suo soltó su cartera y antes de que ninguna pudiese reaccionar ya había cargado a Sumire a su espalda. Ésta dio un pequeño gritito de asombro.
- Vamos - dijo el chico sin dejar de sonreír.
Akane recogió la cartera del chico.
- ¡Manipuladora! - susurraba Xu-Xu.
- Pero si el chico está encantado, mírale que energía.
- Eres mala - añadía Jisei.
- Si son tontos no es mi culpa, hay que saber aprovechar lo que la naturaleza nos ofrece. Y mañana... estoy pensando ¿Karasu no tiene moto?
- Miedo me das - decía Xu-Xu.
Al entrar en clase ya habían llegado la mayoría de sus compañeros, entre ellos. Kyojin y Akira que, apartado del grupo hablaba con Yuri.
Suo dejó que Sumire se bajara de su espalda.
- Muchas gracias Suo, eres muy amable y yo estoy muy apurada.
- Ha sido un placer - contestó el chico sonriendo.
- ¡Eh, eh, eh! - se acercó Karasu haciendo aspavientos - ¿Qué pasa aquí?
- Suo me ha ayudado a subir las escaleras, es muy amable.
- ¿Y por qué no me lo has dicho a mi? Yo también soy amable.
- Será porque no te hemos visto - contestó Jisei.
- Tranquilo Karasu - intervino Akane - Para ti tengo otro trabajito que te va a encantar.
Akira fruncía el ceño mientras Yuri, con gesto mimoso, se acercaba a él.
- Vamos Aki ¿tanto te cuesta?
- Te repito que no y no me sobes más... ¡no es no!
- Sabes que no te voy a poner en un apuro.
- ¿Qué no? ¿Sabes el daño que te está haciendo eso?
- No me está haciendo daño, al contrario, no sabes lo que me ayuda, no sé por qué te pones tan tonto, es solo un favor, Aki, por dios, sabes que te lo voy a pagar, no te pido que las robes, somos amigos ¡no me puedo creer que no seas capaz de hacerme ese favor!
- Yuri, estás perdiendo el control de todo esto y ya sabes lo que te puede pasar. Yuri, por favor, por favor - Akira la miraba suplicante - Recapacita, ahora estás bien.
- ¡No estoy bien! ¡Tú no sabes lo que estoy pasando! Akira, por favor, tú no me puedes fallar.
- ¡No! - Contestó tajante - No voy a ser tu cómplice.
- Si tú no me las consigues las compraré por Internet y entonces si que no estaré segura de la mierda que me vendan.
- Yuri, no me amenaces.
- Tú verás, piénsalo, pero lo necesito ya.
Yuri se marchó bastante enfadado. Akira resopló y se dirigió a su asiento.
- ¡Mujeres!- susurraba.
Antes de sentarse se encontró con Shibi, parado delante de él.
- Vengo huyendo del cachorro loco - dijo - Y es por tu culpa.
- ¿Por mi culpa?
- Es un pesado. Ahí está, tratando de demostrar al mundo que es un macho, machote. Tienes que hacer algo.
Akira volvió a fruncir el ceño.
- Ayer le recitaste un poema ¿lo recuerdas? Ahora piensa que te gusta.
Todos los que estaban alrededor y lo oyeron se echaron a reír, sobretodo Jisei y Kyojin.
- Será idiota... No era para él... bah, está loco.
- Pues está convencido de que eres un depravado que va detrás de chicos y chicas.
- Como tenías pocas - comentó Akane - te parió la abuela.
- No, si ya le noté yo algo azorado - dijo Jisei mientras continuaba riéndose - A lo mejor es que le gustó el poema.
- Dice que ha pasado toda la noche soñando contigo, le has traumatizado.
- ¡Maldito Kenshi! Vale, a ver si luego hablo con él.
- Será si consigues acercarte a él.
- ¡Menudo rollo!
- ¿Qué le vas a decir - intervino Jisei - que es un amor platónico e imposible?
- Lo mejor será - propuso Akane - que le diga que le gusta una chica... así tu hombría también quedará a salvo.
- ¡Claro! - Exclamó Sumire - Dile que pensabas en esa chica, que expresabas lo que sientes por ella dentro de tu corazón pero no te atreves a decirle.
- Que bonito te ha quedado - decía Ryuko.
- Es que veo muchas películas románticas.
- ¡Madre mía! - suspiró Akira.
- Pero tienes que tener cuidado de la chica que dices que te gusta - puntualizó Kyojin - Tiene que ser creíble, no puedes decir cualquiera. Si dices Himeko, tiene tendencia a protegerla, o Xu-Xu, quizás sea peor el remedio que la enfermedad.
- Tampoco puedes decir a Ryuko, Kenshi pensaría que eres un traidor - repuso Jisei
- Bueno, puede que valore mucho a Akira y le parezca apropiado para Himeko - terció Shibi.
- Entonces sería peor, seguro que querría hacer de "celestino" - continuó Kyojin - Tío, te veo saliendo con la princesa.
- Bueno - interrumpió Shibi - eso sería si Hizashi le da permiso, ya sabéis como es Hizashi.
- A no ser que también le parezca bien - dijo Akane - En ese caso, te veo casado con ella. Definitivamente no nombres a Himeko, puedes decir a Jisei.
- Si, claro - habló a mencionada - ¿Cómo va a pensar que se ha enamorado de mí? Anda y no digas sandeces.
- Es posible - continuaba Akane - Tú ten esa opción en cuenta, o puedes decir que quieres reconquistar a Karura o llegar al corazón de Yuri.
- ¡Bueno, vale ya! Me estáis aburriendo - se quejó Akira - Id a tomarle el pelo a otro.

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Nota: De nuevo las rimas que se recitan en éste capítulo han sido escritas por Gustavo Adolfo Becquer.

miércoles, 3 de febrero de 2010

10. Un pequeño ataque de pánico

En el ascensor, Akane se encontraba francamente mal. Miraba a Akira sentado y aparentemente dormido a su lado, quería despertarlo dándole en el brazo, pero a penas hizo un pequeño roce. Le parecía que el ascensor se balanceaba y que la puerta iba a estrellarse contra ella.
Hizo un gran esfuerzo por respirar hondo, se quitó sus gafas y las guardó en su bolso, inclinó la cabeza hasta ponerla pegada a sus piernas y se la agarró con ambas manos, tratando de controlar la respiración.
- Vamos Akane, tu puedes - se repetía en un susurro.
- Chicos ¿estáis bien? - la voz de la directora se oyó a través del interfono. Akane levantó la cabeza, todo le daba vueltas.
- ¡Eh! ¡Shikamoto, Kumoyuki!
La voz tronaba en la cabeza de Akane, le sonaba extrañamente distante, como si una barrera a su alrededor le impidiera oírla bien.
- Ho... hola...
- Akane ¿Estás bien?
- No... no mucho.
- ¿Qué te pasa?
- Tengo calor... me siento... agobiada y...
- Ya, tranquila, respira hondo, ya estamos aquí, enseguida os abrimos ¿Y Akira?
- Está dormido.
- ¿Estás segura? - se oyó una voz masculina, la directora estaba en el cuarto de máquinas del ascensor junto con los técnicos - ¿No se habrá desmayado?
- No - Akane empujó débilmente al chico.
- Estoy despierto - dijo abriendo un ojo.
- Akira ¿cómo estás?
- Bien, hace calor pero bien, pero Akane tiene mala cara.
- ¿Está pálida?
- Mucho, lleva ya un rato así, he intentado no ponerla más nerviosa.
- ¿Se ha enrarecido mucho el aire?
- No, solo que el calor agobia un poco.
- Vale, no os preocupéis, de momento déjala y no la agobies más, ella sabe lo que tiene que hacer.
Akane volvía a su posición de "autocontrol".
- Idiota... - balbuceaba.
Akira volvió a cerrar los ojos, puesto que no podía hacer nada era mejor no ver sufrir a su compañera, sabía que si se dirigía a ella, aunque fuese con intención de ayudarla, ella iba a agobiarse más y ponerse más nerviosa. Era mejor dejarla a su aire, parecía saber lo que tenía que hacer.
Chikara se asomó por la puerta, allí estaban Shinobu, Sigure, Ryuko y Kyojin.
- Shinobu, Akane está bastante mal, ve y prepáralo todo, ¡ah! Tienen mucho calor, conseguir unas botellas de agua.
- Si, ya voy.
- Te acompaño - dijo Sigure.
- Los técnicos van a bajar el ascensor a la planta baja, esperar allí.
- Directora - habló angustiada Ryuko - ¿Qué le pasa a Akane?
- No te preocupes, seguro que es por el calor que se ha mareado un poco.
- Pero ella tiene pánico a los lugares pequeños y...
- Tranquila, Akira la vigila.
Kyojin pasó su brazo por los hombros de Ryuko tratando de darle ánimos.
- Enseguida lo arreglan, ya verás.
- Pobrecita, debe estar pasándolo fatal.
- Venga, vamos a esperarles.
Akane se sentía cada vez peor, el aire se le antojaba denso y caliente, sentía que sudaba por todos los poros de su cuerpo y que el sudor se pegaba a su piel. El balanceo del ascensor era cada vez mayor. De pronto una imagen apareció en sus ojos, tuvo que parpadear un par de veces para ver bien lo que era: la mano de Akira que sujetaba el coletero con el que siempre solía recogerse su pelo. Alzó la cabeza y le miró, la imagen del chico se difuminaba, le pareció ver que éste tenía el pelo suelto sobre sus hombros, cerró los ojos. Con gran esfuerzo arrebató el coletero de los dedos del chico y comenzó a hacerse una coleta, apartando el pelo de su cuello, cosa que agradecía. Sentía que el estómago se le revolvía, el calor aumentaba.
Akira sintió el peso del cuerpo de la chica caer sobre sus piernas. Rápidamente extendió los brazos para que no se cayese, fue un reflejo tan inconsciente que ni los ojos había abierto aún, cuando lo hizo, vio a una desvalida Akane inconsciente sobre sus piernas.
- ¡Akane, Akane!
La meneó un poco pero la chica no reaccionaba. A duras penas consiguió incorporarla y apoyarla en su pecho, sujetándola con su brazo derecho mientras estiraba el izquierdo para pulsar varias veces le botón de alarma.
- Vamos Akane, ya está.
- ¿Sucede algo? - preguntó uno de los técnicos.
- ¿La directora está ahí? ¡Akane se ha desmayado!
- ¡Maldita sea! - se oyó a Chikara - Vale, tranquilízate ¿está tumbada?
- Eso estoy intentando.
Echar a Akane sobre el baúl no era tan fácil como parecía sobretodo por el poco espacio de que disponían.
Chikara rápidamente sacó su móvil y marcó.
- Vamos Shinobu cógelo ¡Shinobu!
El grito fue tal que los técnicos pensaron que no hacía falta teléfono para llamarla.
- A ver Shinobu, a Akane le ha dado una lipotimia, ya sabes lo que tienes que hacer.
Por fin Akira había depositado a Akane sobre el baúl, las piernas por supuesto, no cogían y caían en el lateral, él se arrodilló a su lado.
- ¿Está muy pálida, Akira? - decía la directora a través del interfono.
- Mucho y no reacciona.
- Debería tener la cabeza más baja que el cuerpo.
- Eso va a ser difícil.
- Me lo imagino ¿lleva pantalones o falda?
- Pantalones.
- Pues aflójaselos.
- ¿Qué?
- ¡Que se los desabroches, demonios! - gritó - La cintura, el cuello y el pecho no pueden estar aprisionados ¡venga! ¿Va a tardar esto mucho?
- Enseguida está, pero no nos agobie que es peor. Estamos haciéndolo lo más rápido posible.
Ahora era Akira el que sudaba. Decidió que lo mejor era hacer lo que la directora le había ordenado deprisa y sin pensarlo mucho y le resultó curioso comprobar que nada más desabrocharle el botón, la chica parecía respirar hondamente.
- ¿Lleva el cuello apretado?
- No, es una camiseta con algo de escote.
- Mejor ¿suda mucho?
- Si pero está fría.
- Sécale el sudor.
¿Y cómo se suponía que le iba a secar el sudor?
- Maldita sea, despierta ¡Ah, que pesadez! Creo que a mí también me va a dar algo.
Entonces al sentir que él mismo iba sucumbir ante este ambiente caluroso, se le ocurrió, se desabrochó él también el pantalón y tiró de su camiseta, se la quitó y utilizó para secar un poco el sudor de la cara y el cuello de Akane.
- ¿Cómo sigue?
- Igual ¿Esto es normal?
- No la agobies mucho, necesita espacio a su alrededor.
- ¿Y dónde me meto?
- No te pongas nervioso, pero si sigue así y no se espabila tendrás que desabrocharla el sujetador.
- ¿Qué? ¡Akane, Akane, despierta, despierta! Aprecio demasiado mi persona ¡Akane! No me hagas esto, venga.
Akira la meneaba sujetándola por los hombros.
- ¡Vamos Akira! - gritó Chikara - ¡Pórtate como un hombre!
- ¡Esto no me puede estar pasando a mi!
Puso su mano detrás del cuello de la chica para incorporarla y volvió a secarla el sudor cuando un quejido salió de los labios de Akane.
- Akane, vamos, abre los ojos.
Akane sentía que la cabeza le iba a estallar y los párpados parecían empeñados en no abrirse. Lentamente consiguió entreabrir los ojos.
- ¿Qué ha... pasado?
- Te desmayaste.
Quería incorporarse, Akira se lo impidió.
- No, quédate así - volvía a pasar su camiseta por el cuello de su compañera.
- Bien chicos ¡ya está!
Un movimiento seco del ascensor indicó que éste ya funcionaba. Empezó una lenta bajada con la consiguiente alegría de los chicos. Akira se puso su camisa.
- Akira - dijo con voz algo débil Akane y esperó a que el chico la mirase - Gracias.
Akira sonrió mientras tímidamente le acariciaba el pelo.
- Me asustaste ¿lo sabías?
- Menos mal que estabas conmigo.
El ascensor se paró al fin y la puerta comenzó a abrirse. Akane pensó que nunca se había alegrado tanto de ver una puerta abrirse.

Sumire se había empeñado en ir hasta las puertas del instituto y había arrastrado a todos con ella.
- Vamos a ver - decía Shibi bastante serio a Kenshi - ¿Por qué me has obligado a venir? Tengo cosas que hacer.
- Bah, no te enfades ¿No querrías que me quedase solito con tanta chica? Tú eres mi amigo del alma, es tu deber darme apoyo.
- Cachorro mal criado.
- ¡Anda! - exclamó Sumire - ¿No es ese Kamui?
Todos miraron en la dirección que la chica señalaba, efectivamente, a unos metros, apoyado en un coche se encontraba Kamui, a su lado había dos chicos y una chica.
- ¿Por qué habrá venido?
- ¿Para que va a ser? Para ver lo que ha pasado - respondió Xu-Xu.
- No creo que sea tan cotilla.
- ¡Ah, si, fíate tu! - añadió Jisei - Los hombres sois peores que las mujeres.
- Vamos a saludarle.
- No, no - Xu-Xu la detuvo sujetándola - No podemos.
- ¿Por qué?
- Por que está con sus amigos - respondió Shibi - Es una de las normas no escritas de convivencia. Nosotros no nos relacionamos con ellos.
- Pero, no entiendo... es Kamui.
- Mira - continuó Shibi - En estos momentos piensa que es otro.
- Pero ¿Quiénes son? ¿El demonio?
- Como si lo fueran - proseguía Shibi - Van a 3-1, ya sabes lo que eso significa.
- Pero ¿Kamui tiene amigos en 3-1?
- ¡Ah, si! - repuso Jisei con cierto tono de sarcasmo - El señorito puede relacionarse con los de 3-1, los demás no, los demás si tenemos algún amigo debemos olvidarlo pero él puede hacer lo que le de la gana.
- Jisei, no empieces - replicó Xu-Xu.
- ¡No empieces, no empieces! - gruñó Jisei.
- Vale, Jisei, las cosas son como son y no lo pienses más - respondía Kenshi - Mira, Sumire, la chica se llama Hikari y antes era algo así como la secretaria del Sishio ese de las narices.
- Los otros dos también estaban en la banda - explicó Shibi - La dejaron cuando Kamui y éste nos lo advirtió: no piensa abandonarlos.
- Es como si tuviera una doble vida - añadía Kenshi.
- No me entero mucho ¡Mirad, ya vienen!
Sumire, muy eufórica trató, con la muleta, de corres hacia donde veían Kyojin, Ryuko, Akira y Akane.
- ¿Pero estás loca? - la sujetó Kenshi - ¡Qué te matas!
- ¡Que bien, que bien!
- Akane trae mala cara - apostilló Jisei.
Ryuko alzó el brazo al verles, iba cogida del brazo de su amiga.
- ¡Mirad, si han venido! - dijo a sus compañeros.
Se acercaron al grupo, todos parecían muy eufóricos. Xu-Xu y Jisei abrazaron a Akane, Kenshi prácticamente se subió a la espalda de Akira.
- Bueno, bueno - dijo Shibi - Parece que hayáis venido de una expedición a la selva o algo así.
- ¿Qué pasó? - preguntaba ansiosa Sumire.
- ¿Cómo te encuentras? - interrogaba Xu-Xu.
- ¿Lo has pasado muy mal? - insistía Jisei.
- ¿Qué hicisteis? - volvía a preguntar Sumire.
- A ver, de uno en uno - habló en voz alta Kenshi - Primero lo más importante ¿qué habéis hecho los dos solitos en el ascensor?
- Kenshi, por favor, no eres más basto porque no naciste antes - le recriminó Xu-Xu.
- ¿Qué tal tu ansiedad por estar encerrada? - preguntó preocupada Jisei.
- Horrible, pero lo peor era el calor, era agobiante, ha sido una experiencia más en la vida, mala, pero una experiencia.
- ¿Se puso muy histérica? - preguntó ahora a Akira - ¿Te pegó?
- ¿No te aprovecharías de la situación? - añadió Xu-Xu.
- ¿Por qué no contestas? - apremió Kenshi.
- Pues porque no le dejáis hablar - contestó Kyojin.
- ¿Y vosotros? - se dirigió a Kyojin, Kenshi - ¿Qué habéis hecho vosotros?
- Comer patatas y beber coca-cola - respondió el aludido.
- Yo estaba muy asustada - añadió Ryuko - No vuelvo a meterme en un edificio sin gente en mi vida. Pero lo peor fue cuando no dijeron que Akane se había desmayado ¡que angustia pasé! Fue horrible.
- ¿Te desmayaste? - se dirigió a ella Shibi.
- Hacía mucho calor - parecía excusarse la chica.
- ¿Y tú que hiciste? - interrogó Kenshi a Akira - A mi se me desmaya una amiga y me desmayo yo también ¿No te aprovecharías de la situación?
- ¡Kenshi, por dios! - gritó Jisei - Creo que estás empezando a pasar mucho tiempo con Karasu.
- A ver, los chicos somos así, nos interesa lo... interesante ¿verdad Shibi?
- ¿Qué pasó ahí dentro? - dijo el mencionado muy serio. Akira no podía verle bien los ojos, como siempre tras sus gafas, pero sentía su mirada clavándose en él.
- Akira ha sido genial - dijo Akane - Normalmente es muy dejado y pasa de todo, pero hoy ha sido casi un héroe. Me recitó poesías, me dejó gritarte y hasta pegarle un poco para que me desahogase, no me agobió con consejos inútiles, me dejó a mi aire e incluso fingió no enterarse de mi crisis para que no me agobiase más, hasta me prestó su coletero y cuando me desmayé me cuidó y me secó el sudor con su camiseta ¿estáis ya satisfechos?
- ¿Con su camiseta? - casi gritó Sumire - ¡Pues tienes que lavársela!
- ¿Qué quieres? - habló por fin el chico - ¿Qué me vaya a mi casa medio desnudo?
- No claro... y ahora vuestro sudor está juntito ¿no es romántico?
- Sumire, tienes una idea del romanticismo un poco rara - habló Ryuko.
- Entonces ¿ya sois amigos? - sonrió Sumire.
- No - contestó Akane - seguimos odiándonos, eso no quiere decir que no reconozca que ha sido un encanto.
- Bueno, bueno, que susceptibles somos ¿no? ¡Ah! Kamui también ha venido.
- ¡Ostras! - exclamó Kyojin - Y está con su banda.
- El fue quien avisó a Sigure, eso dijo Momota - explicó Xu-Xu.
- Tendré que darle las gracias - dijo Akane - a fin de cuentas gracias a él Sigure me ha llevado en brazos.
- ¿En brazos? - gritaron a la vez Xu-Xu y Sumire.
- Que os lo cuente Ryuko, ahora vuelvo.
- Pero Akane, no... - comenzó a hablar Jisei, pero Akane no la escuchaba y empezó a caminar hacia Kamui, el chico, que no había dejado de mirar al ruidoso grupo, al verla, también empezó a caminar acercándose. Akira suspiró y decidió seguirla.
- Kamui - dijo la chica cuando estuvieron lo suficientemente cerca - Se que tu avisaste a Sigure, muchas gracias por tu ayuda.
- ¿Estas bien?
- Si, gracias por preocuparte por mi.
- ¿De verdad estás bien?
- Si, de verdad.
- Estás algo pálida.
- No te preocupes, Akira cuidó bien de mí.
Kamui clavó sus ojos en los de Akira, este comenzó a sentirse violento.
- Gracias por todo Kamui - dijo secamente Akira.
- Llamé a Sigure - continuó hablando Kamui - y me dijo que perdiste el conocimiento.
- No fue nada, de veras.
Kamui los miró a los dos, como siempre, sin restos de emoción en su mirada.
- Nos vemos mañana - y sin más dio media vuelta y se acercó a sus amigos.
Mientras Ryuko, emocionada, narraba todo lo que había vivido.
- Pero lo mejor fue cuando se abrió la puerta del ascensor y le vimos ¿verdad Kyojin?
- ¿Qué pensabais encontrar? - bromeó Jisei - ¿Un par de pollos fritos?
- No sabes que angustia he pasado - continuaba Ryuko - sobretodo el no saber que pasaba, pero veréis, el ascensor se abrió y allí estaban, además es que Akira estaba de rodillas, todo despeinado, con el pelo suelto, la camiseta por fuera, todo sudoroso
- ¡Por Dios! - gritó Xu-Xu - ¿qué había pasado ahí dentro?
- Y detrás de él - seguí relatando Ryuko - el dichoso baúl y Akane tumbada encima, así, toda pálida y lánguida.
- Mira, mejor no sigas - habló Jisei - la imaginación a nuestras edades es muy calenturienta.
- Y luego Sigure ayudó a Akira a levantarse - proseguía - y yo saltaba de alegría y la directora sonreía y entonces Sigure cogió a Akane el volandas y la sacó como... como un príncipe a su princesa.
- ¿Tú ves muchas películas, no? - habló Shibi.
- Vaya - protestó Kenshi - o sea que Akira hace el trabajo y Sigure se queda la gloria.
- Akane - intervino Xu-Xu - ¿Sigure te cogió en brazos? ¿Y que se siente?
- No - interrumpió Kenshi - No empecéis con vuestras noñeces, no.
- Oh- contestaba Akane - Tiene unos brazos fuertes y...
- ¡Eso no le importa a nadie! - protestó Kenshi.
- No, lo mejor no fue eso - habló ahora Kyojin - lo mejor fue que cuando ya estaban recuperados y más o menos rehechos, de pronto... es que... os lo tenéis que imaginar... mira imaginaros: la directora, la enfermera, Sigure, los técnicos del ascensor, nosotros y Akane que de pronto dice "se me están cayendo los pantalones ¿por qué se me están cayendo los pantalones?"
- ¿Tanto has sudado que adelgazaste? - inquirió Xu-Xu.
- No calla, si es que fue tremendo - continuaba Ryuko - porque la directora se acercó a Akira, le puso el brazo en los hombros y dijo "No te dije que también te los quitases tú" Mira, la cara de Akira en esos momentos fue algo impagable.
- Parecía decir "Matarme de una vez, no alarguéis mi agonía" - rió Kyojin.
- ¡Ah! ¡Que pesados sois! - se quejó Akira.
- ¿Le quitaste los pantalones a Akane? - Jisei se acercó mirándole fijamente.
- Siempre supe que eras un degenerado - apuntó Kenshi.
- Eh, no le juzguéis tan a la ligera que la directora se lo dijo - le defendió Ryuko.
- ¿Te dijo que le bajases los pantalones a Akane? - volvió a interrogarle Jisei.
- Me dijo que se los aflojara y eso hice.
- Ya y ya puestos te bajaste los tuyos - Kenshi le dio un toque en el hombro - Macho, eres mi héroe.
- Kenshi, estás pensando cosas muy raras - le increpó Xu-Xu.
- No - dijo Akira - A ver, la directora dijo que el cuello, el pecho y la cintura debían estar... sin apretar, yo sentía mucho calor y empezaba a respirar mal y... ¡bah!
- Ya, te apretaban los...
- ¡Kenshi! Una sola palabra más y te maldigo para una semana, te lo advierto - le amenazó Jisei.
Sumire se acercó a Akira y con los ojos muy abiertos le miró detenidamente.
- ¿Qué le pasa? - preguntó el chico.
- No tiene pinta de hacer nada ¿no crees Xu-Xu?
Xu-Xu imitó a su amiga.
- Tiene pinta de infeliz ¿Tú como ves su aura, Jisei?
Jisei también se acercó.
- Lo que tú dices, de infeliz.
- ¿Y si cobramos entrada por que me miren?
Akira y Kyojin caminaban en silencio de vuelta a sus casas. Después de lo que había sucedido Akira sentía ganas de pasear y respirar aire puro.
- Ya está anocheciendo - comentó Kyojin - Ha sido una tarde muy larga.
Akira se detuvo y miró al cielo, por fin se había despejado.
- Se está bien - comentó.
- El domingo voy a salir con Ryuko.
Akira le miró asombrado.
- ¿Le has pedido salir?
- No exactamente, es muy complicado de explicar.
- Entonces todo esto ha servido para algo... me alegro por ti.
- Solo vamos a ir dar una vuelta, a...
- ¿Espiar a Akane? - Akira sonrió, si es que conocía perfectamente a Kyojin - Bueno, por algo se empieza.
Reanudó el paso. Kyojin le siguió en silencio.
- Una tarde muy larga - repetía mentalmente Kyojin - Larga y curiosa.

domingo, 31 de enero de 2010

09. Entre tú y yo


Ryuko y Kyojin estaban frente al tablón de anuncios buscando algún teléfono.
- Nada - decía Ryuko bastante nerviosa - No hay nada ¿Cómo no hay nada?
- Supongo que para que algunos no gasten bromitas.
- Entonces ¿qué hacemos?
- ¿Quién tendría el teléfono de la directora?
- Los profesores.
- Lógico ¿y quien tiene los teléfonos de los profesores?
- También podemos llamar a la policía o a los bomberos.
- Mejor probamos con los profesores y ellos que llamen a la policía ¡Ya está! Ah no, iba a decir que Akira tiene el teléfono de Yotsuda...
- ¡Menuda solución! En el ascensor no tienen cobertura, ya lo hemos intentado!
- ¿Tú no tienes el teléfono de alguno?
- ¿Yo? No ¿y tú?
- Tampoco, no es lo normal... Ah, si, seguro que Nowaki tiene el teléfono de Masashi, le dio clases particulares.
- ¿Tienes el teléfono de Nowaki?
- No tengo teléfono, se me ha olvidado el móvil.
- Estupendo... Ah, Hizashi es el delegado a lo mejor los tiene, pero tampoco lo tengo... ¡Ya se! Himeko puede avisarle, como viven en la misma casa...
- A lo mejor si que era buena idea llamar a la policía...
- ¡Vaya! Tiene el móvil apagado. Momoka seguro que tiene el teléfono de Nowaki, pero primero voy a llamar a Jisei.
- Bueno yo voy a por algo para picar.
- Vale... ¿Jisei? ¡Ay que bien que te he localizado! Soy Ryuko... si, verás es que Akane, Kyojin, Akira y yo hemos venido al instituto a recoger un baúl... si, un baúl, nos lo dijo la directora... el caso es que Akane y Akira se han quedado encerrados en le ascensor... encerrados, encerrados, vamos que no pueden salir... ¡no te rías! Es cierto... que sí... ¿Tú crees?... hombre yo no creo que Akane, vamos no creo que llegue a pegarle... bueno a lo mejor alguna colleja... bah, deja de reírte ¿las paces? ¡que más quisiera yo!... si, ya se que estas situaciones unen mucho pero... bueno, a lo que iba, que Kyojin y yo... si, estamos solos... ¡Jisei, por favor!... Mira es imposible hablar contigo - y colgó el teléfono bastante mosqueada.
Jisei estaba acompañada por Xu-Xu, Sumire, Kenshi y Shibi.
- ¿Qué pasa? - preguntó más que preocupada Sumire.
- ¡Ay! - Jisei intentaba dejar de reírse - ¡Que chicos estos! ¡Qué cosas les pasan!
- Era Ryuko ¿no? - interrogaba Xu-Xu.
- Si... calla... que han ido a recoger no se que les ha mandado la directora al instituto.
- ¡Un baúl! - exclamó triunfante Sumire - ¡Es un baúl!
- Si, eso y Akira y Akane se han quedado encerrados en el ascensor.
- ¿Pero encerrados de no poder salir? - preguntó Kenshi.
- Encerrados de no poder salir.
- ¡Pobre Akane! - exclamó Xu-Xu - ¡Con lo poco que le gustan los ascensores va y se queda atrapada... con Akira!
Jisei continuaba con su risa floja.
- ¿Y que van a hacer? - preguntó Sumire.
- No se, supongo que avisarán a alguien.
- ¿Pero están solos? - interrogó Shibi.
- Solos y Kyojin y Ryuko solos en el instituto.
- ¿Y que te hace tanta gracia? - volvió a preguntar Sumire.
- Me rió ahora por si mañana me toca llorar.
- Pues ese ascensor es pequeño, van a estar ¿cómo lo diría yo? Bastante unidos - explicó Shibi.
Jisei de nuevo rompió a reír.
- Pues casi que no tiene gracia - decía Xu-Xu - a Akane le ponen nerviosa los espacios pequeños y cerrados, ya lo sabéis y también la pone nerviosa Akira.
- Mala unión - añadió Shibi.
- ¡Akira va a morir! - gritó algo dramático Kenshi.
- Míralo por el lado bueno - decía Jisei - mañana no tendremos clase.
- ¡Pero que mala eres! - le recriminó Xu-Xu.
- Pobre Akira, después de esta experiencia no va a volver a ser el mismo - se lamentaba Shibi.
- ¡Ay! ¡Que risa más tonta me ha dado!
- ¿Crees que Akira - empezó a preguntar Sumire casi susurrando - que, ya sabéis, que... se va a portar como un caballero?
- Si quiere salir vivo de allí, más le vale - contestó Jisei.
- Hombre - habló Shibi - Ya sabéis como es, cualquier cosa que vaya a suponer traerle problemas la evitará.
- ¡Pues mira que es tonto! - exclamó Kenshi - Ya me gustaría quedarme a mi encerrado con una chica.
Jisei dejó de reír y le lanzó una mirada de esas que si matasen, Kenshi estaría de cuerpo presente.
- Es un decir, mujer.
- Pero yo quiero saber que pasa - dijo Sumire - ¿no les podemos llamar?
- Voy a llamar a Ryuko - Xu-Xu sacó su móvil y marcó - Vaya está comunicando.
Comunicaba porque Ryuko había llamado a Momoka.
- No te preocupes, no te preocupes - se oía la voz de Momoka débilmente a través del móvil - Yo me ocupo, tengo el teléfono de la directora porque el año pasado me dio unas clases, si no, Nowaki seguro que tiene el de Masashi o Kamui el de Sigure, tú no te pongas nerviosa ¿vale?
- Vale, gracias Momoka,
- Yo llamo, tú quédate tranquila.
- Si, si, hasta luego y gracias.
Ryuko colgaba justo en el momento en el que Kyojin regresaba.
- He ido a buscar al tutor de 3-1, para que él , que es un profesor, se ocupara de todo.
- ¿Y?
- No está, ya se han marchado ¿y tú?
- He hablado con Momoka, ella va a llamar a la directora.
- Pues entonces vamos a sentarnos a esperar.
Kyojin se sentó en las escaleras y abrió una bolsa de patatas.
- Toma, también he traído coca-cola.
- Gracias - y se sentó a su lado.
Nada más colgar, Momoka marcó el número de teléfono de la directora pero comunicaba, iba a llamar a Nowaki, cuando se le ocurrió una idea mejor.
- Ahora tengo una excusa para llamar a Kamui - se dijo.

Un chasquido y otra voz hueca, esta vez masculina, se oyó a través del interfono.
- ¿Estáis ahí chicos?
Akane dio un respingo y se levantó.
- Si, aquí estamos.
- Bien ,soy el técnico del ascensor ¿cómo va todo? ¿os encontráis bien?
- Pues no, muy bien no, aquí hace mucho calor.
- Bueno, escucharme, voy para allá, no tardaremos en llegar, vuestra directora está avisada y también va, no os pongáis nerviosos ¿alguno de vosotros es claustrofóbico?
- Pues a mi no me gustan para nada los lugares pequeños, me agobian mucho, de echo creo que ahora ya estoy agobiada.
- ¿No erais dos? ¿Quién está contigo?
- Un inútil.
- Vale, a ver ¿el inútil no habla?
- Cuando ella me deja.
- ¡Hombre, un chico! A ver chaval ¿tú como lo llevas? ¿Estás agobiado?
- No, estoy bien.
- Estupendo, entonces mira, la chica ha dicho que está agobiándose ¿si?
- Está histérica.
- Bueno pues tu mantén la calma y procura entretenerla, no vamos a tardar mucho pero con personas así la situación puede ser algo tensa.
- ¿Cómo que con personas así? - gritó Akane - ¿Y cómo me va a entretener este?
- No sé, hay muchas cosas que se pueden hacer, bueno, algunas no las hagáis, que utilice su imaginación.
- ¿Imaginación? ¿Este? Eso es mucho trabajo para él.
- Bueno chaval ¿Cómo te llamas?
- Shikamoto
- Yo le llamo inútil pero vamos, ese es otro tema.
- Vale ¿y tú?
- ¿Para que lo quiere saber?
- Vuestra jefa lo ha preguntado.
- Pues yo Kumoyuki y dígale que no me hago responsable de lo que pase entre nosotros.
- ¿Qué piensas hacerme?
- Las circunstancias son las circunstancias. Oiga ¿nos podemos quedar sin aire?
- No, no te preocupes, hay una rejillas en las paredes, mira abajo y las verás. Venga, si tenéis algún problema pulsar el botón y saldré yo directamente ¿vale? Ale, chaval, cuida bien de ella.
Tanto Akira como Akane iban a contestar cuando el chasquido indicó que había colgado.
- ¡Menudo aburrimiento! - se quejó el chico.
- ¿Pero como puedes estar aburrido en un momento así?
- ¿Y qué quieres que haga?
- Ya lo has oído, me tienes que entretener.
- ¿Jugamos a las adivinanzas?
- Adivina quien se va a llevar un guantazo si sigue tomándome el pelo.
Akira suspiró, todo esto era demasiado complicado para él ¿Por qué tenían que pasarle siempre esas cosas? ¡Con lo bien que estaría ahora en su casa, tranquilo en su sillón favorito! Miró a Akane que permanecía de pié, a lo mejor, pensó, si la aturdo un poco se tranquiliza, claro que también puede ser peor. Se levantó con gran esfuerzo, miró fijamente a la chica a los ojos y con media sonrisa apoyó una de sus manos en la pared, arrinconándola, puesto que no tenía por donde escapar debido a la pequeñez del espacio. Akane le miró perpleja y furiosa, abrió la boca pero él posó su dedo índice en sus labios y habló suavemente, en un susurro.
- "Yo no se lo que busco eternamente,
En la tierra, en el aire y en el cielo,
Yo no sé lo que busco, pero es ago
Que perdí no se cuando y que no encuentro.
Aún cuando sueño que invisible habita
En todo cuanto toco y cuanto veo."
Akane le miraba aún más perpleja ¿se habría vuelto loco?
- "Como se arranca el hierro de una herida
Su amor de las entrañas me arranqué,
Aunque sentí al hacerlo que la vida
Me arrancaba con él."
Ahora Akane sentía más calor que antes, era como un sofoco que le subía desde el estómago ¿Qué pretendía el idiota éste? Sentía ganas de darle un puñetazo pero la curiosidad era superior para ella.
- Estás consumiendo mi oxígeno - le dijo al fin.
- Te recito poesías y tu me dices que te robo el aire?
- ¡Déjame en paz! - y le empujó furiosa - ¿Qué pretendes?
- Pues no se... dejarte callada.
Vaya, no se lo podía creer, la había pillado en su punto débil.
- ¡Eres idiota, tonto amorfo! - seguí empujándole hasta que el chico topó con la pared, entonces empezó a golpearle con el libreto - ¿Estos son los trucos que empleas con la chicas, sucio mono traidor?
- Vale, vale ¿pero a que te has olvidado de donde estabas?
- Chaval, tú y yo vamos a terminar en el hospital.
Akane se sentía cada vez más furiosa ¿cómo se atrevía ese vago?
- Supongo que preferirías estar aquí con Karura.
- Tchisk - se volvió a sentar - Preferiría estar solo.
Akira la miró, quizás ese era el momento para iniciar "aquella" conversación... no, mejor no, le daba demasiada pereza, además el ambiente ya estaba bastante tenso.
- ¿Sabes que me sacas de quicio, ciervito?
- Lo he notado, si.
- Se te da bien eso de la poesía.
- Te dije que me gustaba.
- Así que ¿Ese es tu secreto para encandilar a las romanticotas?
- Por ahí dicen que tengo otras cualidades, yo no las conozco, pero lo dicen.
- ¿Y ligas mucho?
- Tchisk, ni una, claro que tampoco lo intento, las mujeres sois muy complicadas, por ahora prefiero que os mantengáis a distancia.
- ¡Que rarito eres! ¿Has pensado que tu vida sería mas tranquila si eligieses entre Karura o Yuri?
- No empecemos.
- No está bien jugar con las chicas.
- ¿Y quien juega? Karura y Yuri son mis amigas, punto. A Yuri la conozco de toda la vida, he crecido con ella.
- Entonces tendrás muchos recuerdos imborrables.
- Tú lo has dicho, imborrables, algunos buenos y otros malos, muy desagradables.
- Pues entonces te gusta más Karura.
- ¿Pero por qué tiene que gustarme una? ¿Te cae mal Karura a ti?
- No, me cae estupendamente, es más, la admiro, me gustaría ser como ella.
- ¿Y entonces por qué la quieres condenar a cargar conmigo? ¿No dices que soy un inútil?
- Pues diles a ellas que te dejen en paz.
- ¡Ah! Es inútil ¿No entiendes tú que yo a ellas les importo un bledo? No se pican por mí, yo no les intereso, me ponen de pretexto pero no es por mí... ¿Y tú qué? ¿Por qué vas a salir con Kamui?
- ¿Y a ti que te importa?
- Nada, a mi me da igual ¿Qué dice Shibi del tema?... Olvídalo, era por hablar de algo.
- ¿Esto de irritarme lo haces aposta? ¡Dios! ¡Que calor hace! ¿Tú no tienes calor?
- Espero que no tarden en sacarnos de aquí.
- ¿Qué crees que harán Kyojin y Ryuko?
- Reírse de nosotros... Tienes razón, el ambiente te está cargando.
- ¿Nos vamos a quedar sin aire?
- ¿Para que habré dicho nada?
- Porque si es así te pediría que dejases de respirar, al menos que uno sobreviva.
Akira cerró los ojos.
- Estás loca ¿Sabes una cosa? Esa obra que tienes en las manos es una buena opción a tener en cuenta para representar, léela, ya verás.
- ¿Tú crees? - Akane se sentó - Oye Akira... Akira... ¿te has muerto? ¡Eh! ¿No me digas que te has dormido ya? ¡Aki! Es increíble, está como un tronco, menuda capacidad para coger el sueño, será vago.

Kyojin miraba a Ryuko mientras hablaba por teléfono con una de sus amigas, estaba demasiado nerviosa y emocionada y hablaba sin parar, para ella, aquella situación que se salía de lo habitual era totalmente desconcertante. Kyojin pensaba si debería aprovechar y quizás insinuarle algo pero ¿cómo empezaba? Era inútil, solo en pensar que estaba allí, solo con ella, hacía que el estómago le rugiese más que nunca y así no había manera de... nada.
Esperó, mirándola algo embobado a que la chica colgase.
- ¿Xu-Xu? - la voz le salía algo temblorosa.
- Si, estaba con Jisei, ya verás mañana va a ver tema para rato.
- Entonces Momoka al final llamó a Kamui.
- Si, dijo que la directora estaba comunicando y llamó a Kamui para que avisase al profe Sigure.
- No ya... es que... Kamui.... - resopló Kyojin.
- Si, hubiera preferido que llamase a otro.
- Pero claro, siendo Momoka... oyes ¿es que te cae mal?
- No es que me caiga mal es que - Ryuko se mordía los labios - es que... ¡No quiero que salga con Akane!
Lo soltó de golpe, casi sin respirar, como el que se libra de algo molesto.
- Ya.
- No pienses mal, es que me da miedo.
- ¿Te da miedo Kamui?
- No, no es él, es que Akane es mi amiga y...
- Deberías estar tranquila, Kamui será muchas cosas pero nunca haría nada raro.
- No es que piense que va a aprovecharse de ella ni esas cosas - le cortó la chica nerviosa - es que, no quiero que a Akane llegue a gustarle.
- ¿Crees que Akane se podría enamorar?
- Bueno no, enamorarse no, pero es un chico guapo, interesante... yo no sé explicarme, pero conozco a Akane y se que esa clase de chicos la pierden y lo peor es que ella es... tiene como un algo que... es parte de ella... supongo que me da miedo que...
- ¿Kamui se enamore de ella?
- Algo así, es que ella es agradable y ¡tú viste como la miraba!
- Si, si me dí cuenta.
- Ella no es fea, es bastante simpática y es lista, a mi me gustaría ser como ella.
- No digas eso, a mi me gusta como eres...
Kyojin no terminó la frase ¿qué estaba diciendo? Sentía que sus orejas iban a estallar, seguro que se le habían puesto no rojas, si no moradas. Miró disimuladamente hacia el ascensor esperando que Ryuko no ser burlase de él. Podía estar tranquilo ella no le miraba, estaba demasiado ocupada en controlar su propio sofoco "¿Ves?, esto es lo que no me gusta de mí ¿por qué tengo que azorarme tanto? Así no voy a llegar a nada" pensaba.
- Bueno - habló tímidamente Kyojin - Quiero decir que Akane es una chica fascinante, creo a algunos chicos les gustaría pero bueno, por ejemplo a mi no me gusta, a mi me gustan otro tipo de chicas, por ejemplo... así como... tú.
- ¡Tengo un mal presentimiento! - tanto esfuerzo para decirlo y Ryuko no había llegado a escucharle.
- ¿No será que piensas que vas a perder a tu amiga?
- Pues mira, a lo mejor, no sé.
- ¡Pobre Akira! - suspiró Kyojin - Toma, coge patatas.
- No te preocupes - dijo Ryuko mirando al ascensor - Akane se pone algo histérica en los lugares pequeños pero también sabe autocontrolarse.
- Ah, eso no me preocupa, Akira seguro que sabe como controlar la situación, es por lo de Kamui - Kyojin miró a Ryuko de reojo ¿Debería decirlo? Quizás el contar una confidencia haría que su relación se estrechase ¿o no? - Es que... yo... creo... diría que... a Akira le gusta Akane.
¡Ya está! ¡Lo había dicho! Madre mía ¿Qué había dicho? Bueno pues así tendrían tema para hablar, total, ya lo había dicho.
- ¿Si? ¿A Akira? - a Ryuko esas palabras le sonaron a gloria ¿sería verdad? Si era así, quizás...
- El lo niega pero en el fondo, si, estoy convencido. Cada vez estoy más convencido. Al principio lo dije casi como broma pero ahora que lo pienso bien, estoy seguro, aunque él no lo quiera reconocer.
Ryuko sonreía y a Kyojin cuando la veía sonreír le revoloteaban mariposas en el estómago.
- Parece raro.
Y a ver ahora como le decía que eran ideas suyas. Pero lo que Kyojin estaba a punto de descubrir era que su mente iba más rápido de lo que él creía. En un instante decenas de imágenes parecía pasar por delante de sus ojos.
- Si - dijo muy decidido - Creo que si, es más, casi estoy seguro, él nunca me lo ha dicho pero le conozco, le conozco muy bien ¿viste como recitó Romeo y Julieta?
- Es buen actor.
- ¡Que va! Es un vago, para él interpretar es muy aburrido, no, esas palabras salían de su corazón, si no sintiese nada no la habría dicho con tanto sentimiento, es más, no hubiera dicho nada. Además fíjate que ahora recuerdo que cuando Kamui dijo a Akane que si saldrían, él miró a otro lado, como no queriendo ver nada y sonrió ¿cómo te diría? Con mucha tristeza.
- ¡Vaya! Oye ¿Tu te acuerdas que en una ocasión estuvieron a punto de salir?
- Cierto, algo se dijo, pero luego ya no se mencionó más el tema.
- ¿Sabes de que me estoy acordando? Que eso fue cuando Akira salió con Yuri y con Karura, me acuerdo porque le decíamos que se la habían adelantado y ella estaba como muy iracunda - miles de ideas rondaban por la mente de Ryuko - ¡Ay, madre! ¿Y si pasó algo entre ellos?
- No sé, Akira es muy reservado para sus cosas pero ahora que lo dices, en es época andaba algo deprimido, si, porque recuerdo que le dije que cuando más éxito tenía con las chicas era cuando más aburrido estaba.
- Algo pasó entre ellos, estoy segura.
- ¿A ti Akane no te ha dicho nada? Las chicas soléis hablar de esas cosas.
- Pues no ¿Tú crees que la dejó por Karura?
- Akria no es así, al menos no lo haría aposta, él es muy considerado con las personas, a ver si al final fue ella quien le dio calabazas.
- ¿Y por eso salió con Karura?
- Podría ser ¿no?
Hubo unos instantes de silencio.
- Pero no quiero que salga con Kamui, soy una egoísta, lo sé, me da miedo que Kamui la aparte de mi, ese chico es muy raro.
Kyojin la miraba, en cierto modo era lógico que pensase eso, estaban muy unidas "¿Ves? Akira nunca la apartaría de su amiga" se dijo.
- Vas a decir que estoy loco pero, verás, es que te veo algo preocupada y pensaba que ¿sabes donde van a ir?
- Pues no, aún no.
- Es que había pensado que si lo supiéramos tu y yo podíamos... en fin, es una idea, pero yo podría acompañarte a ti... ¡no te rías, por favor!
- Es que no te entiendo.
- Quiero decir que nosotros podríamos ir a donde sea que vayan y encontrarnos con ellos por casualidad - "Madre mía, no me puedo creer lo que estoy diciendo" se decía para sí.
"¿Me está pidiendo una cita?" pensaba a su vez Ryuko "Es una cita, rara, pero una cita. Vamos Ryuko, espabila, dí algo"
- Lo siento - dijo algo avergonzado Kyojin - es una idea tonta.
- No, no, si es una buena idea, lo que pasa es que...
- Claro ¿Por qué ibas a querer ir conmigo?
- Que no es eso... que sí, que es buena idea.
- También podría acompañarte Shibi.
- Que no, que no... ¿Tú me acompañarías? No quiero causarte problemas.
- No es ninguna molestia. Nosotros vamos y luego nos hacemos los encontradizos y vemos como va el tema.
Durante unos segundos sus miradas se cruzaron llenas de ilusión. El móvil de Ryuko sonó trayéndoles a la realidad.
- ¿Si?... Si ¡Oh, profesor Sigure! Si, soy Ryuko ¡que alegría oírle!... estamos algo asustados... si, Kyojin y yo... no sabíamos que hacer... si, no... siguen ahí... ¿nosotros? Sentados en la escalera ¿Por qué?... vale, vale... la alarma, si, no nos moveremos... en unos minutos llegan... si, no, nos movemos.

Sigure iba en el coche de Shinobu, la enfermera y ayudante de la directora, era ésta la que conducía. Nada más colgar, el teléfono que era el de la enfermera, comenzó a sonar.
- Cógelo, por favor - le dijo.
- ¿Hola?
- ¿Tu quien eres? - se oyó bramar a Chikara.
Estaba en su coche, su teléfono estaba en modo manos libres, cosa que Shinobu pidió a Sigure que pusiera.
- Soy Sigure.
- Viene conmigo - agregó Shinobu.
- ¿Y que hace contigo?
- He ido a recogerle. Kamui Kaguya le avisó y él me llamó a mí, tú comunicabas.
- ¿Kaguya? ¿Y quien se lo dijo a él?
- Momoka. Ya estoy llegando.
- ¿Les has avisado de lo de la alarma?
- Si, les hemos dicho que no se muevan.
- ¿Sabes quienes son los encerrados, no?
- Shikamoto y Kumoyuki.
- Espero que no pase nada, no me fío de esos dos. Cuanto más se pegan, peor.
- Nosotros ya estamos, enseguida desactivo la alarma... ah, Chikara, parece que veo la furgoneta de los técnicos.
- ¡Malditos críos! Yo no tardo, ya casi veo el instituto.

Kyojin y Ryuko reían nerviosos.
- Ha dicho Sigure que no nos movamos, que las puertas se cierran automáticamente a cierta hora y se conecta la alarma.
- ¡Lo que nos faltaba!
- Dice que tiene un censor de movimientos, si no nos movemos de aquí, no saltará.
- Pues ahora que lo dices, me están entrando ganas de ir al baño.
- ¡Eres tremendo!

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Nota: las estrofas recitadas por Akira han sido escritas por Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Becquer.

martes, 26 de enero de 2010

08. Conservemos la calma

Los párrafos que recitan Akane y Akira pertenecen a "Romeo y Julieta" de William Shakesapeare. vamos que no la he creado, solo cogidas prestadas.
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Los cuatro miraban la trampilla que les había indicado la directora, si, estaba allí, en el techo.
- Bien - dijo Kyojin - la hemos encontrado, el problema ahora es abrirla.
- ¡Ahg, esta directora! - se quejó Akira.
- ¿Y esto no os lo dijo? - añadió Ryuko.
- No se nos ocurrió preguntar - contestó Akane - ¿Habrá alguna escalera por algún sitio?
- Si, en el cuarto de las calderas - afirmó Kyojin.
- ¿Allá abajo?
- El cuarto de calderas está siempre abierto o eso creo.
- Pues habrá que bajar a por ella - propuso en todo aburrido Akira.
- Y subirla - agregó Akane.
- ¡Menudo tostón! - volvió a quejarse Akira - La directora nos la ha jugado.
- Bueno, venga - dispuso Kyojin - ¡A por la escalera!
- ¡Ahg! Vamos Kyojin y yo, vosotras esperad aquí, no hace falta que vayamos todos.
Akane estaba a punto de protestar pero Akira, camino de las escaleras levantó la mano y la miró sonriendo de reojo.
- Luego la bajáis vosotras - dijo.
Akane hizo un gesto de burla mientas veía bajar a los chicos.
- Vamos nosotros - decía en tono grotesco - que somos unos machotes.
- Encima que el chico lo hace por ser amable y no vayas tú.
- ¿Y por qué no puedo ir yo? Lo hace porque sí, porque es así, siempre tan...
- ¿Educado?
- ¿Machista?
- Te estás pasando Akane, a ti se te ha metido en la cabeza que le tiene manía a las mujeres.
- ¡Pero si él mismo lo reconoce!
- Bueno, puede, pero no es tan machista como crees.
- Bah, déjalo, no nos vamos a poner de acuerdo nunca.
- Estás furiosa.
- Siempre que habla me pone furiosa, tiene ese don.
- Eso son lo celos.
- ¿Qué celos?
- Los que has sentido al verlo con tanta chica al lado.
- Si vamos, que casi me muero al ver como le manoseaban.
- ¿Lo ves? ¿Lo ves?
- ¿Qué?
- Estás celosa, no lo niegues, estás celosa.
- En esos momentos Ryuko te confieso que...
- Estabas celosa.
- Que le hubiera dado un par de collejas ¿cómo se puede ser tan... tonto?
- Celosa.
- Aquí la única celosa eres tú. Reconócelo cuando Yuri se ha despedido con aquel besito se te han revuelto las tripas.
- ¿Eso es lo que has sentido tú?
- ¡Vale ya! Al final terminaremos discutiendo, como broma ya basta.
- Vale, vale.
De camino a por la escalera, Kyojin y Akira tenían una conversación parecida.
- Es normal que Akane esté enfadada contigo.
- Ella siempre está enfadada conmigo.
- Reconoce que no te has portado demasiado bien.
- Quizás debí haber apoyado más a Karura ¿no? Mañana hablaré con la directora.
- Vale, pero no me refiero a eso, te hablo de Akane.
- Ya, ya lo sé
- ¿Y no te sientes mal?
- ¿Qué pasó con Zenko?
- Vaya, creía que no iban a preguntarlo.
- Yuya y Tsuki no me dejaban acercarme.
- No, ya lo vi, te toqueteaban bien ¿eh?
- ¡Que pesadas! No paraban de hablar y hablar y luego vino Yuri y... ¡Nunca entenderé a las mujeres!
- El caso es que Zenko se pasó con ella y tú no fuiste a ayudarla.
- ¿Qué le dijo?
- Que le iba a partir la boca, solo eso.
- ¿La amenazó?
- Pero no te preocupes, ella supo salir del atolladero sin tu ayuda.
- ¿Zenko llegó a amenazarla?
- Tú estabas muy ocupado, no te culpes, no podías saberlo.
- Pero eso es algo...
- Tranquilo, ya pasó, claro que seguro que Kamui habría ido a ayudarla.
- ¿Kamui? ¿A que viene ahora Kamui?
- Por nada, no te preocupes que nadie te lo va a echar en cara. Vamos, se que es duro pero ya pasó, olvídalo. Tienes que tener en cuenta que Kamui lleva toda la vida zafándose de las chicas, a ti te falta experiencia.
- Mira... vamos a los la escalera, cogemos ese maldito baúl y después te acompaño a casa, te tomas una lecha caliente y te metes en la cama, no te encuentras muy bien.
- Te la van a quitar.
- ¿La escalera?
- Como no espabiles te la quitan.
Akira se paró.
- Kyojin realmente estás muy raro ¿Quién me va a quitar una escalera?
- ¿Y quien habla de escaleras? Te hablo de Akane, espabila que te la quita ¿A qué estás esperando?
- ¿A qué estás esperando tú?
- No hablamos de mí, sino de ti y de Akane.
- ¿Qué tengo que hacer para que acabes con esta tontería?
- Reconoce que estás loco por ella y me callaré.
- ¿Si digo que me gusta me dejarás tranquilo?
- ¿Lo ves? Lo has dicho.
- Eres imposible, pero imposible de verdad.
El trastero era un cuarto oscuro, sin ventanas, algo polvoriento, demasiado limpio para lo que esperaban encontrar, lleno de estanterías y cajas por todas partes. Akira fue el primero en subir, a tientas buscó el interruptor de la luz, luego ayudó a Akane y a Ryuko.
- ¿A mí no me vas a echar una mano? - decía Kyojin asomando la cabeza.
- Al cuello te la voy a echar.
- ¡Carai, que sitio! - exclamó Ryuko - ¡Es increíble!
- Me encantan estos lugares, están llenos de magia - dijo Akane - ¿Cuántos recuerdos habrá aquí guardados?
- Venga - habló Akira - Vamos a buscar el baúl.
- Resulta raro verte a ti con prisas, bambi.
- Tiene que ser esto - Akira señalaba un viejo arcón de madera - Lo abrimos y salimos de dudas.
Kyojin lo arrastró un poco hacia adelante y abrió la cerradura, levantando la tapa. Dentro se podían ver telas, espadas, coronas...
- Parece que acertamos - dijo sacando una espada.
- ¡Qué emocionante! - dijo Ryuko - Es como encontrar un tesoro.
- El sueño de una noche de verano - musitó Akane - Mirad, es el libreto de una obra de teatro.
- ¿Dónde has encontrado eso?
- Estaba aquí - señaló una estantería. Abril 1970, ayer mismo. Mirad que curioso, el reparto: Titania, reina de la hadas: Chikara.
- ¿Será la directora?
- Y sigue, Oberón, rey de las hadas: Masashi. ¿Os los imagináis?
- Pues aquí hay más - añadió Ryuko - Fotos de otras obras, folletos... Parece que este instituto tiene historia... ¡Fijaos! 1992, obra "Romeo y Julieta" ¡mirad quienes son!
- ¡Pero si son Yotsuda y Akemi, los profesores! ¡Y por aquí sale Sigure!
- ¡Que fuerte! - terció Kyojin - Yotsuda hizo de Romeo y Akemi está guapísima. ¿A que no sabéis una cosa? Akira también hizo una vez de Romeo.
- ¡Anda ya! - rió Akane
- Es verdad, fue en un campamento, yo también actué, pero vamos, a mí ni se me veía.
- No me imagino yo a este de Romeo - intervino Akane.
- Prefiero no recordar esta etapa de mi vida.
- ¿Y sabéis quien era Julieta?
- No me lo digas... Yuri.
Akane y Ryuko se echaron a reír.
- ¿Qué os hace tanta gracia? - se molestó Akira.
- Nada, nada, solo me lo imagino - dijo Akane.
- La verdad es que fue un verdadero rollo - se quejó Akira.
- Yo quería ser Romeo - siguió Kyojin - pero Yuri se negó.
- ¿Y quiso que fuese este?
- Por aquel entonces - continuó Kyojin - a mi me gustaba Yuri, para mi era como una princesa, la niñas más guapa que conocía, teníamos 9 años.
- ¡Oh, el primer amor! ¡Que ternura!
- El primer desengaño. Me dejó muy clarito que nunca le gustaría un chico como yo.
- ¿Te declaraste? - preguntó curiosa Akane.
- No. No me dio ni tiempo, a ella le interesaban otros chicos.
- Bueno, pero eso fue hace años - intervino Akira.
- Si pero mi autoestima lo recuerda.
- ¿Aún te gusta? - preguntó asustada Ryuko.
- ¡No! En cuanto me di cuenta de que le gustaba otro chico me olvidé de ella, de su pelo rubio y dejó de ser una princesa.
- Si - dijo Akane - la mejor forma de superar un desengaño es bajar a tu "ideal" al suelo. Además es una tontería sufrir por alguien que no te valora.
Akira se quedó mirándola con cierta tristeza.
- La mancha de una mora con otra verde se quita ¿no? - comentó con amargura.
- Supongo que sí - contestó Akane mirándole a los ojos - Es mejor pensar que ellos se lo pierden.
- Ya pero a veces - siguió hablando Akira - el corazón no hace caso y sientes que tu cuerpo piensa por si solo.
Akane le miraba un poco asombrada, la verdad es que esta tarde Akira no dejaba de sorprenderla, primero dice que le gusta la poesía y luego filosofea sobre el amor ¿era ese el Akira quejicoso de siempre?
- ¡Ah, que lata! - se quejó el chico - Venga que se nos hace tarde.
Akane metió el libreto que había encontrado en el arcón y lo cerró.
Lo difícil era bajarlo de allí. El baúl pesaba lo suyo ¿Cómo lo iban a bajar por esa escalera de mano?
Se les ocurrían muchas formas... ninguna viable. No había forma, la cosa era más difícil de lo que parecía.
- Lo mejor será tirarlo por el agujero - sentenció Akane.
- ¡Pero que bruta eres! - exclamó Akira.
- ¿Y si lo vaciamos? - propuso Ryuko - Así pesaría menos.
- Y luego lo tiramos por el agujero.
- Yo tengo hambre - habló Kyojin - Me siento débil y sin fuerzas.
Mientras pensáis voy a ver si saco algo de la máquina de la cafetería ¿Estará abierta?
La tormenta cobraba más fuerza. Akira observó que Ryuko estaba cada vez más nerviosa y no paraba de mirar la escalera de mano; llegó a la conclusión de que tanto los relámpagos como la idea de bajar por esa escalera la estaban aterrando. Se asomó por la trampilla y cuando vio que Kyojin se había alejado se acercó a la chica.
- Bueno Ryuko, Kyojin no está, así que ahora voy a ayudarte a bajar.
- ¿Qué dices?
- Me da la impresión de que no te gustan esas escaleras.
- ¡Ja! - dijo Akane. ¡Te ha calado Ryu!
- Bu... bueno, es que...
- Ryuko sufre de vértigo.
- No te preocupes, yo te ayudaré, venga.
Akane volvía a mirarle sorprendida ¿podría ser que tuviese consideración hacia alguien? A lo mejor es que le gustaba Ryuko. Vio como el chico, con todo el cuidado y mimo, ayudaba a su amiga a bajar.
- Gracias Akira.
- ¡Ah! No hay de qué pero deberías haberlo dicho.
- Eso le digo siempre yo, no pasa nada por decir tus debilidades, la gente no es tan desconsiderada como parece.
- ¡Eso lo dices tú!
- Es lo que he comprobado, ni no dices lo que te avergüenza o da miedo, si tratas de ocultarlo, la gente te da cuenta y termina por burlarse de ti, pero, si lo declaras abiertamente, no pasada nada, te dirán "venga que te ayudo" "ánimo" y esas cosas.
Akane era una de esas personas que no sabe mentir, si algo no le gusta siempre lo hace saber, si algo le da miedo también, nunca pone excusas inventadas para nada y nunca se avergüenza de sus manías. Akira valoraba esa espontaneidad, como ayer, cuando le dijo claramente que no podían reunirse para lo de la obra ¿por qué? Porque había quedado con Sumire, así, clara y concisa, sin excusas, ni explicaciones retóricas... solo recordaba una vez en la que no hubo nada, ni sinceridad, ni explicaciones, ni diálogo... nada.
- ¡Eh, Romeo! - la voz de Akane desde el trastero le sacó de sus cavilaciones - ¿Me ayudas a mí también?
- ¿Necesitas ayuda?
- Seguro, soy bastante patosa ¿sabes? - Akira comenzó a subir las escaleras - Romeo, Romeo ¿dónde estás que no te veo? - dijo con voz trágica asomando la cabeza.
- Veras... Julieta - Akira adoptó un aire dramático - ¡Silencio! - su voz comenzó a sonar suave y algo eufórica a la vez - ¿Qué resplandor se abre paso a través de aquella ventana? ¡Es el oriente y Julieta el sol! ¡Surge, esplendente sol y mata a la envidiosa luna, lánguida y pálida de sentimiento, porque tú, su doncella, la has aventajado en hermosura!
- ¡Bien! ¡Bravo! - Ryuko daba palmas entusiasmada.
- ¡Oh, Romeo, Romeo! - respondió Akane a la improvisada escena - ¿Por qué eres tú Romeo? Niega a tu padre y rehúsa tu nombre, o si no quieres, júrame tan solo que me amas y yo dejaré de ser una Capuleto.
- ¡Fantástico! - Ryuko aplaudía cada vez con más euforia.
- Vaya, lo hacéis muy bien - dijo Kyojin, que llevaba rato mirando el espectáculo, aunque nadie se había percatado.
- ¿A que sí? Son geniales. Tal parecéis Romeo y Julieta.
- Es la tormenta - habló Akira que se había quedado a centímetros de la cabeza de Akane y ambos se miraban fijamente - Nos afecta a las conexiones neurológicas.
- Haced otra escena, anda, va...
- ¿Pero que dices? - gritó Akane - ¡Si no se más!
- Venga si - intervino Kyojin - Akira demuestra lo que vales.
- Adiós, adiós - de nuevo recitó Akane con voz dulzona - Triste es la ausencia y tan dulce la despedida, que no se como arrancarme de los hierros de esta ventana.
- ¡Que el sueño descanse en tus dulces ojos y la paz en tu alma! ¡Ojala fuera yo el sueño, ojala fuera yo la paz en que se duerme tu belleza!
Akane le miraba algo embobada.
- Carai con Romeo, si que tenía labia.
- ¡Ay, que me emociono! - decía Ryuko - Mira si hasta se me salen las lágrimas.
- Y eso que no han hecho la escena de la muerte - añadió Kyojin.
- Yo ya no sé más - dijo Akane - Así que se acabó. Te digo una cosa, Romeo: eres bueno, no lo pensaba de ti.
- ¿Y no os vais a besar? Esta escena merece un beso - propuso Kyojin.
- Vale, pero seguimos con el mismo problema - le ignoró Akane.
- Yo digo que vaciemos es baúl, la idea de Ryuko es buena - terció Akira.
- Claro - añadía Ryuko - Así pesará menos.
- Pero luego tendremos que recogerlo y vamos a perder mucho tiempo
- concluyó Akira - Pero claro, más tiempo estamos perdiendo hablando y pensando.
- Bueno pues si no hay otra idea, manos a la obra, Akira y yo lo iremos vaciando y os damos las cosas.
Entre charlas y discusiones sobre porqué no podían hacer Romeo y Julieta, vaciaron el baúl, no sin grandes esfuerzos lo bajaron y volvieron a meter los trajes y accesorios.
- ¡Terminamos! - exclamó Ryuko - Al final no hemos tardado tanto.
- Ahora hay que llevarlo al gimnasio - apuntó Akira.
- Pero podemos utilizar el ascensor - propuso Akane.
- ¿Pero funciona? - preguntó Kyojin.
- Claro, a nosotros no nos dejan utilizarlo pero yo he visto a algún profesor cogerlo.
- Ala, pues al ascensor.
El ascensor no era demasiado grande. El baúl cogía justito a lo ancho. Primero habían entrado Akira y Akane, luego el baúl, Kyojin y Ryuko ya no cogían.
- Bueno, nosotros bajamos por la escalera.
Kyojin pulsó el botón que indicaba el 0 y se apartó de la puerta, esta se cerró de forma sonora. El ascensor tardó unos instantes en comenzar un lento descenso.
- La verdad es que suena a cascajo - comentó Akane.
- A saber cuantos años tendrá.
- Muy rápido no es.
Los dos guardaron silencio, uno de esos silencios que suelen hacerse en los ascensores y que hacen que el tiempo se ralentice. De pronto la oscuridad mas absoluta se apoderó del pequeño espacio y bruscamente el ascensor se detuvo.
- ¡Vaya por dios! - exclamó Akane - ¡Que momento mas inoportuno!
- ¿Estás bien?
- Si... claro... esta es una situación incómoda.
Akira sacó un mechero de su bolsillo y lo encendió.
- ¿Se habrá ido la luz en todo el edificio? - preguntó Akane.
- Seguramente, pero no te preocupes la luz no tardará en volver.
- ¿Cómo lo sabes?
- Me imagino que un edificio como éste debe tener un generador de emergencia, algo automático.
La luz empezó a parpadear durante unos segundos hasta que se quedó encendida.
- ¿Ves? Ya está.
- Bien, ahora a bajar.
Akane pulsó el botón del ascensor pero este no se movió, tampoco la luz que indicaba que había sido pulsado lo hizo. Volvió a pulsarlo.
- Creo que tenemos un problema - dijo el chico.
- ¡Será por dios! - la chica pulsó varias veces más el botón y también los demás botones - ¡Maldita sea!
- Déjalo ya, no funciona, no te esfuerces.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
- ¿Y que quieres que haga?
- No se, tu eres la mente superior ¿no?
- ¡Ah! - se quejó Akira y con desgana pulsó el botón de alarma - Ya está.
Akane se sintió algo avergonzada.
- ¿Crees que funcionará?
- Supongo, pero no te preocupes Kyojin y Ryuko harán algo ¿no?
- ¿Por qué no nos contestan?
- ¿Te pone nerviosa esta situación?
- Pues si, no lo voy a negar. Los sitios pequeños no me gustan, no puedo moverme, me agobian.
- Será mejor que nos pongamos cómodos.
Akira consiguió pasar por encima del baúl para situarse en el otro lado, allí empujó un poco el baúl hacia Akane que ya ni cogía.
- Ven, aquí estaremos mejor.
Akane también paso por encima del baúl y ya en el otro lado, ambos terminaron de pegar el baúl a la pared. Akira se sentó en él.
- Ha llamado al servicio técnico de urgencias de mantenimiento, buenas tardes.
Una voz hueca se oyó retumbando por el pequeño espacio.
- ¡Ah, por fin! - exclamó Akane - Hola, hola.
- Hola ¿Algún problema?
- Si, estamos encerrados en un ascensor.
- De acuerdo, sobretodo no se preocupen, ahora tomo aviso ¿Cuántos son?
- Somos dos.
- Y un baúl - añadió Akira - Que ocupa lo suyo.
- ¿El ascensor de que tipo es?
- ¿Qué que tipo...? Es un ascensor normal, bastante pequeño, la verdad.
- Bueno ante todo conserven la calma ¿Dónde está situado el ascensor?
- En el Instituto de Kizuna.
- ¿En el Instituto? ¿No será una broma?
- Señorita, por favor, no es una broma, estamos en el Instituto que está vacío.
- ¿Y que hacen en el Instituto?
- ¡Y que más da! - gritó Akane - A ver somos dos adolescentes encerrados en un ascensor, hace calor y me está empezando a dar un agobio tremendo, haga el favor de avisar para que nos saquen.
- Vamos a ver, tranquilidad. Tengo que asegurarme de que no es una broma.
- ¿No pueden llamar a la directora del Instituto? - propuso Akira.
- Si, tenemos un número de contacto.
- ¡Pues llámela! - de nuevo gritó Akane - Ella le confirmará que teníamos permiso y de paso dígale que no me hago responsable de mis actos.
- Bueno, voy a contactar con ella pero vamos a relajarnos ¿vale?
Se oyó como se interrumpía la comunicación.
- ¿Tú crees que nos sacarán de aquí, Akira?
- No les queda otro remedio, si nos morimos aquí les va a caer una buena.
- ¿Nos podemos morir?
- Era solo un decir.
- ¿Se nos va a acabar el aire?
- No te preocupes, no está cerrado herméticamente.
- ¿Pero nos podemos quedar sin aire?
- Hombre, puede que dentro de varias horas se enviciase un poco. Venga, no te preocupes que nos sacan enseguida. Lo que no imaginaba era que fueses claustrofóbica.
- ¿Y que quieres que te diga? A mi no me gustan los lugares pequeños, a Ryuko no le gustan las altura, a Jisei las arañas y a ti no te gustan las mujeres y te ha tocado quedarte encerrado con una histérica, fíjate tú, la vida es muy injusta.
- Yo no he dicho que no me gusten las mujeres.
- No, solo que no nos aguantas. Carai ¡que calor hace! Espero no sudar demasiado.
- Anda, siéntate aquí y haz caso a lo que te han dicho, relájate.
Akane se sentó de mala gana.
- Y no te preocupes, de momento hueles bien.
- ¡Idiota!
- Procura pensar en algo... no sé, agradable, algo que te haga olvidar que estas aquí.
- ¿Y cómo voy a olvidar que estoy aquí si estoy aquí? Espera... levanta, levanta.
Ambos se levantaron, Akane abrió un poco el baúl y metió la mano. Rebuscó y sacó triunfante el libreto que había metido allí.
- ¡Aquí está! Bien, lo leeré, creo que así me distraeré.

viernes, 22 de enero de 2010

07. Un incidente desafortunado

La tarde estaba nublada. Akane y Ryuko esperaban en un banco, habían quedado esa misma tarde para recoger el baúl que les había dicho la directora.
- Te lo juro - decía Akane - Me duele todo el cuerpo, estoy molida, tengo cardenales yo creo que hasta en el pelo.
- Te diste un buen porrazo.
- Mira - Akane se bajó un poco el jersey y le enseñó el hombro
- ¡Ala, dios, vaya negro te ha salido!
- Mira, ya vienen - dijo señalando a Kyojin y Akira que se acercaban lentamente.
- ¡Qué bien! Te agradezco que nos dijerais que viniéramos.
- Se supone que sois nuestros ayudantes, era lógico.
- Ya, pero yo sé por qué lo haces
- Entonces, podrías aprovechar para decirle algo.
- Calla, que ya están aquí.
Las chicas se levantaron, después de una palabras, se dirigieron hacía el instituto. Ellas caminaban unos pasos por delante.
- Parece que va a llover - dijo Akane girándose - ¿No habéis traído paraguas?
- Ya veo que vosotras sí - contestó Kyojin
- Es que estamos preparadas para todo
- Va a caer una buena tormenta - replicó Akira mirando el cielo
- ¿Cómo lo sabes? - preguntó Ryuko
- Son nubes de tormenta.
- Akira entiende mucho de nubes - añadió su amigo
- Si no nos damos prisa, nos pillará
Ryuko aligeró el paso, Akane la agarró del brazo
- Espera, espera
- No me gustan las tormentas
- Tonta - susurró - si llueve podrás ofrecerte a compartir el paraguas con Kyojin.
- Anda, es verdad, y tú con Akira ¡que romántico!
- Anda y vete a chupar un limón... plasta
- Oye Akira - decía mientras Kyojin - Deberías aprovechar esta oportunidad.
Akira le miró extrañado.
- Si quieres me acerco a ellas con cualquier excusa... ya sabes
Akira seguí mirándole, no sabía si no le comprendía o no quería comprenderle.
- Venga, eres tú el que dice que no hay que ser tímido ¿no?
- Tschisk - chasqueó la lengua - Creo que el universo se ha plegado sobre si mismo y estoy en una realidad alternativa.
- No me des las gracias, estoy encantado de echarte una mano.
- Vale, lo que tú digas.
Kyojin se adelantó hasta alcanzar a las chicas.
- Oye Akane, creo que Akira quiere hablar contigo.
Akane giró la cabeza y le miró.
- ¿Hablar conmigo?
- Si, sobre la obra...
Akane tenía la misma cara de sorpresa que Akira.
- Venga - dijo Ryuko - Ve a ver.
Mientras Ryuko y Kyojin continuaban andado, Akane permaneció quieta esperando al chico.
- Si, dime
- ¿El qué?
- Kyojin dice que quieres hablar conmigo
- ¡Ah! Si... bueno... no ¡Ahhh!... ¡yo qué se!
- Bien.
Caminaron en silencio, escuchando, aun sin querer, lo que sus amigos hablaban, viéndoles reír "tontamente" con esa risa nerviosa que te entra cuando estás al lado de la persona que te gusta.
- ¿Cómo se te ha dado el examen? - preguntaba Ryuko
- Fatal, no tenía ni idea de nada.
- Estos exámenes sorpresa son una guarrada
- Fíjate que en la pregunta esa que había que hablar de Masaoka Shiki, no tenía ni idea y he puesto "Era un poeta muy bueno, que escribía poesías buenas"
Ambos se reían
- Si, de buena calidad - replicaba Ryuko
- A ver, si no me acordaba de nada ¡y yo que sé!
Akane les miraba asombrada.
- ¡Madre mía! ¿Y estos son el futuro del país? ¿Y tú, qué? ¿Has hecho el examen?
- Pues claro, como todo el mundo.
- No sé, no sería la primera vez que no lo haces.
- ¡Ah, pero que malas sois las mujeres! Siempre os acordáis de todo, por eso no me gustáis.
- Pues gracias por la parte que me toca.
- Además, a mi me gusta la poesía.
- Me tomas el pelo, claro.
- No, en serio, los poemas son preciosos, hablan de sentimientos, te provocan emociones, es... como mirar al corazón de quien los escribe.
Akane se paró en seco ¿a Akira le gustaban los poemas? El chico también se paró y la miraba con media sonrisa.
- ¿No me crees?
- Desde luego nunca te acostarás sin saber algo nuevo... En fin, era por hablar de algo, los silencios me incomodan.
Pero volvieron a caminar en silencio. Akane miraba de cuando en cuando al chico. "¿De veras le gusta la poesía?" se preguntaba sin salir de su asombro.
- Oye Aki, esto, estaba pensando que... es que yo... había pensado...
- No me como a nadie ¿sabes?
- No, es que no quiero que pienses algo raro de mí.
- Estate tranquila, no puedo pensar que eras más rara de lo que eres.
- Ya... bueeeeeno, entonces dime ¿A Kyojin le gusta mucho Ryuko?
- ¡Que pregunta! ¿Es que no se nota?
- Bueno, yo creo que le gusta un buen montón. Entonces ¿Por qué no le pide salir?
- Simplemente no se atreve, tiene poca confianza en su "atractivo".
- Ya, pero yo creo que también se nota que a Ryuko le hace mucho "tilín".
- ¿Por qué no se lo pide ella?
- Me extraña que tú digas eso.
- ¿Por?
- Porque según tú deben ser los tíos los que le pidan salir a las chicas.
Akira sonrió.
- Sabes que hago excepciones.
- Bueno pues Ryuko tampoco se atreve, le da miedo el rechazo.
- A ver ¿Qué se te ha ocurrido?
- ¿A mí?
- Tienes cara de tener una idea perversa.
- No es perversa, solo es que, estaría bien que convencieses a Kyojin para ¿cómo te diría? Que el domingo acompañe a Ryuko.
- ¿A dónde?
- A donde yo vaya a ir con Kamui.
- ¿Qué pasa? ¿Te da miedo estar a solas con el súper chico?
- ¡Idiota! ¡No sé ni para que me molesto en hablar contigo!
Habían llegado a la entrada del instituto, unas risas y voces de chicas les hicieron girarse.
- ¡Eh, ratoncito!
Dos chicas se dirigían hacia ellos.
- Hombre mira, tus novitas.
- ¡Mierda!
- ¡Eh, espéranos!
Las chicas les alcanzaron enseguida. Se situaron una a cada lado de Akira. Una de ellas era bajita, delgada, con el pelo de color caoba y la otra, más alta, morena, tenía el pelo muy largo y liso. Akane continuó andando.
- Ryuko espérame.
- ¿Qué pasa? Anda si son Yuya y Tsuki.
- Si, ya ves, Akira está ocupado.
Las chicas eran bastante ruidosas y parecían disfrutar incomodando y reteniendo a Akira..
- Habría que ayudarle - dijo Ryuko
- Bah, déjale, ya está acostumbrado, anda, vamos.
Pero Akane no pudo dar ni un paso, un chico moreno se había situado delante de ella.
- ¿Ya no se saluda?
- Déjala Zenko - dijo otro chico situado un poco más alejado, apoyado en un banco.
El chico se apartó un poco, dejando continuar a Akane.
- ¿Sabes Dosu? A mí me encantan las chicas con gafas.
- ¿A qué habéis venido? - Preguntó el segundo chico -¿A espiar?
Un revuelo de personas comenzó a salir de los pabellones laterales, habían terminado las actividades extraescolares. Entre ellos iba Yuri, que al ver a sus compañeros, se acercó apresuradamente.
- ¿Chicos, que hacéis aquí?
- Pero las que más me gustan son las rubias - continuó Zenko.
Kyojin parecía a punto de decir algo.
- Venga, no le hagáis caso - susurró Akane.
- ¿Tú tampoco me vas a saludar, rubita?
- Ho... Hola...
- ¿Veis? Los saludos no cuestan nada y te hacen parecer amable ¿verdad?
- ¿Qué queréis? - Rompió a hablar Akane, bastante molesta - ¡No hemos venido a espiaros ni nada de eso!
Zenko volvió a cortarle el paso.
- ¿Y tú amigo el de los bichos? ¿No viene contigo, gatita?
- ¿Por qué? ¿Es que te gusta?
Zenko señaló amenazante a Akane, Kyojin quiso acercarse pero Ryuko y Yuri le sujetaron fuertemente del brazo. Akira veía todo la escena desde su posición y quería avanzar pero las dos chicas le retenían y como no paraban de hablar, no le dejaban enterarse bien de lo que pasaba.
- ¿Qué has dicho, niñata? ¿Quieres que te parta esa boquita de piñón?
Akane sintió miedo, por unos segundos pensó que Zenko realmente sería capaz de pegarla. Manteniendo toda la calma que podía hizo un gesto a sus amigos para que no intervinieran.
- Lo siento - dijo tratando de contener la rabia que sentía - Me he pasado, discúlpame.
Sabía que aquella escena podía dar lugar a un grave incidente, que era lo que los de 3-1 siempre pretendían. Zenko se quedó algo perplejo.
- ¿Qué sucede? - Uno de los profesores se acercaba - ¿Qué hacéis aquí fuera?
- No te enfades, profe - dijo Dosu - Hemos salido a tomar el aire, ya regresamos. ¿verdad Zenko?
- Si, ya íbamos.
- Bien ¿y vosotros?
- Hemos venido a recoger una cosa, nos manda la directora.
- Es verdad, me lo comentó, pues venga y rapidito. Vosotras dos, también, dejad de sobar a ese chico y para adentro.
- Si, ya vamos, enseguida - dijo una de ellas.
El profesor dio media vuelta y se marchó. Dosu se acercó a Kyojin.
- Y tú, ten cuidado. No creas que Jiro sea el único que te tiene manía.
Cuando Dosu y Zenko se hubieron marchado, Yuri respiró fuertemente.
- ¡Que fuerte! ¿No?
- ¿Qué haces aquí?
- He traído unas flores. Alguien ha pedido un ramo, había que dejarlo en la sala de profesores - Entre otras cosas, Yuri solía ayudar a sus padres, dueños de una floristería, con recados y cosas así.
- ¿De quien será? - preguntó Ryuko
- No he podido leer la tarjeta pero seguro que es para la profe Akemi, de Yotsuda, me apuesto lo que sea. Oye ¿Qué hacen esas dos todavía con Akira?
Y sin dejar contestar a nadie se acercó a su compañero muy decidida. Desde luego la situación de Akira no podía ser más comprometida, ya no sabía como apartar las manos de las chicas de él.
- Anda, si son Karura y Hizashi - dijo Ryuko viéndoles acercarse.
- Hola - saludó Hizashi
- ¿Qué hacéis aquí? - preguntó Karura.
- La directora nos presta un baúl con trajes y cosas para los ensayos y venimos a recogerlos - contestó Kyojin.
- ¿A estas horas?
- Cosas de la jefa ¿y vosotros?
- Hoy tenía entrenamiento de kendo e invité a Karura.
- Se lo pedí yo, estoy pensando apuntarme. No sé quiero probar algo nuevo.
- ¿Y tus artes marciales? - preguntó Akane - Ahora con Momoka la competencia se habrá puesto dura ¿eh?
- Oye - interrumpió Hizashi - ¿Qué pasa allí? - señaló al grupo de tres chicas y Akira que cada vez era más ruidosa.
- Creo que Yuya quiere el teléfono de Akira - contestó Ryuko - y matar a Yuri, es lo que he entendido.
- ¿Le ayudamos?
- Bah - dijo Akane - Déjale que disfrute.
- Pues entonces yo me voy - habló Hizashi - que tengo prisa.
- Es cierto, te has entretenido por mi culpa - dijo Karura.
- No importa, de verdad, ha sido un placer tenerte conmigo... allí, quiero decir.
- Pues venga, ¡Vete! ¡Corre!
- ¡Hasta luego!
- Es que tiene que ir a la academia - apostilló Karura mientras el chico se marchaba.
- Ese chico se toma las cosas demasiado en serio - añadía Akane.
- ¿Te puedo hacer una pregunta personal? - Karura se dirigió a Akane.
- Si, bueno - las dos se apartados unos pasos.
- He oído que vas a salir con Kamui ¿es cierto?
Akane la miró entrecerrando los ojos.
- Me parece que Karasu tiene una bocota demasiado grande.
- Entonces es cierto.
- No, si al final se va a enterar el instituto entero. Ya hablaré yo con tu hermano y del secreto que iba a guardar con Sumire.
- No, si él no me lo ha dicho... es que habla en sueños; decía "je, je, Sumire, preciosa, confía en mí, je, je" y otras cosas que mejor no te cuento.
- ¡La madre que le parió!
- ¿Y como es que te ha pedido salir?
- No, si se lo pedí yo, no se un repentón que me dio, tampoco lo dije en serio pero ya ves.
- ¿Y te dijo que sí?
- Misterios de la vida.
- Ten cuidado... no te fíes de él, es un chico muy raro.
- Oye, no lo comentes, por favor.
- Tranquila... - Los gritos de Yuri llamaron la atención de la chica - ¡Esta gritona! ¡Bueno, ya está bien! Voy a resolver esto.
Y se unió al grupo de Akira comenzando a discutir con todas.
- Pobre Akira - dijo Kyojin - la verdad es que no le envidio
- Es increíble - decía atónita Akane - Cuatro tías peleándose por Akira, el Ragnarok está cerca, el fin del mundo se aproxima...
- Vaya, ya empiezan a caer gotas - comentó Ryuko.
Pero s los tres que veían aquella escena pensaban que ya era bastante asombrosa, no era nada comparada con lo que iba a pasar: Karura se las había apañado para colocarse al lado de Akira y con un gesto rápido y brusco, colocó sonoramente su mano en el trasero del chico ante el asombro de las otras chicas y de él mismo que abrió los ojos desmesuradamente.
- Que quede claro - dijo en voz alta - Que este culo ¡es mío!
Silencio.
- ¡Pero que basta eres! - gritó al cabo de unos segundo Yuri.
- Desde luego - comentaba Akane - Karura es única para terminar una discusión.
- ¿Qué pasa aquí? - Gritó de nuevo el profesor acercándose - Lo he visto todo, a ver, señorita, ¿le parece bonito ese gesto?
Yuya y Tsuki reían con ganas.
- ¡Silencio! Ustedes dos tenían que estar ya en los ensayos y usted - señaló a Yuri - no sé que hace aquí pero no debería estar - sacó una libreta y un bolígrafo y comenzó a escribir - Tenéis una falta.
- ¿Por qué? - se quejó Tsuki.
- Por faltar a los ensayos y la señorita Akarui por escandalosa, hay que saber comportarse señorita y no ser una verdulera., usted Shikamoto no crea que se va la librar de la falta ¿qué hacía? ¿Provocar a las chicas para que se pelearan? Y usted - señaló a Karura - una amonestación grave por conducta indecorosa, esto no se puede consentir. Toma - arrancó una hoja de la libreta - Mañana va a hablar con la directora ¿entendido? Además, os recuerdo a todos que las amonestaciones influirán negativamente en el resultado final de vuestra obra. Otra amonestación señorita Akasagan y será expulsada 3 días del centro, avisada está. Y ahora venga, cada uno a lo suyo.
La lluvia comenzó a caer copiosamente.
Akane, Ryuko y Yuri abrieron sus paraguas., Ryuko cobijó a Kyojin y Akane hizo lo mismo con Karura; Yuri se ocupó de Akira. El profesor y las dos chicas de 3-1 se marcharon.
- Lo siento Karura - dijo Akira.
- No, lo siento yo, he sido muy basta, lo sé.
- Si Akira no fuera tan pusilánime no abría pasado nada- gruñó Akane.
- No, si lo se - continuó Karura - a veces soy muy bruta. Bueno me voy, que me estoy empapando y ya sabes - miró a Akira y le guiñó un ojo - si necesitas mi ayuda me llamas... ¡hasta luego!
- Desde luego ¡que descarada! - Refunfuñaba Yuri viéndola marchar - Se lo tiene merecido.
- El que tenía que haberse llevado la amonestación es otro - apuntillaba Akane. mirando a Akira que a su vez tenía puesta toda su atención en lo que sucedía unos metros más allá.
- Bueno, yo también me voy.
Yuri se acercó a Kyojin y le puso la mejilla, ambos dieron un beso al aire.
- Hasta mañana, Yuri.
- Hasta mañana, Kyojin.
Luego se acercó al abstraído Akira y le dio un sonoro beso en la mejilla mientras le sujetaba de la barbilla.
- Hasta mañana, cielo.
- ¡Ah! Adiós, Yuri.
- Mira que es besucona - gruñó mosqueada Ryuko cuando se alejó de ellos.
- No te enfades - terció Akira - ella, Kyojin y yo nos conocemos desde siempre, somos como familia.
- No, si no me enfado. Venga vamos a por ese baúl... Akane, tapa a Akira que se moja
Pero Akane ya estaba alejada de allí.
Akira había visto un coche detenerse al lado de Karura y a ésta subirse a él. Conocía el coche, era de uno de los profesores de las actividades extraescolares, concretamente el profesor de kendo: Fuma Kaguya y no sabía decir por qué pero aquello le dio mala espina.
"¿No me digas que va a ser el hermano de Kamui con el que está liada Karura?” Pensaba "No puede ser que sea tan inconsciente" "¿Pero que demonios tienen estos hermanos?".
Efectivamente, había sido Fuma el que paró el coche y se ofreció como buen samaritano a Karura.
- Sube - le había dicho - Te vas a empapar. Te llevo a tu casa.
- No... mejor no.
- No seas tonta... Sube... A nadie le gusta mojarse... Venga.
Karura dudó pero al final subió al coche.
- Bienvenida - se acercó a ella y la besó.
- No hagas eso... pueden vernos.
- ¿Y qué?
- Si te pones tonto me bajo.
- Está bien, está bien. Nunca entenderé a las chicas, otras veces no me dices eso.
- Por favor Fuma.
- ¿Te llevo a tu casa o prefieres pasar por la mía?
- A mi casa... Llévame a mi casa.
- ¿Estás segura? - dijo sonriendo con malicia.
Karura se mordió el labio. Tenía que se fuerte, tenía que dejar las cosas claras, no podía ser que otra vez se dejara llevar por a atracción que le provocaba aquel hombre.
- A mi casa - titubeó.
- De acuerdo... lo lamentaré pero haré lo que me pides. Sabes que en el fondo hago todo lo que quieres, eres la dueña de mi cuerpo y mi mente.