viernes, 15 de octubre de 2010

41. Las madres suelen tener sus propios planes

El comedor de casa de los Shikamoto era una sala amplia con muebles de estilo rústico, decorada con poca cosa, algo que parecía muy normal en ese hogar, un par de cornamentas de ciervo en las paredes y un cuadro, un óleo de un precioso paisaje forestal.
Akira estaba terminando de colocar los cubiertos. La mesa estaba puesta con exquisito cuidado, parecía no faltar ni un detalle.
- Vaya, hermanito, te has esforzado mucho.
- La única que no ha colaborado has sido tú - contestó Akira con tono monótono.
- Estaba atendiendo a nuestra invitada, imbécil.
- Ven Akane - Akira movió una de las sillas - Este es tu sitio, siéntate.
- Pero yo querría ayudar.
- Te digo que te sientes. Espero que te guste lo que hemos preparado.
- Mi hermanito se levantó muy temprano esta mañana para ir preparando algunas cosas.
- Si, y ha sido muy trabajoso.
Akane se quedó mirándole, era increíble, después de lo que Chiharu le había contado y de verde colocándolo todo con sumo cuidado, tenía la sensación de empezar a verle de otra forma, quizás a recordar que era lo que le llegó a gustar tanto de él… no, eso era una tontería, la cara de aburrimiento que mostraba el chico demostraba que era ese al que tanta manía tenía.
- ¿Dónde me tengo que sentar yo? - preguntó Chiharu.
- Aquí, enfrente de Akane, yo me sentaré a su lado, papá presidirá la mesa y mamá enfrente.
- Ese cuadro es muy bonito - comentó Akane.
- Es nuestro bosque - contestó Chiharu - ¿Te gusta?
- Akira ¿por qué nunca hablas de tu familia? Sabía que teníais unos “terrenillos” como tú dices, no un bosque.
- ¡Ah! Son cosas de la familia, no tienen la menos importancia.
- Sois una familia muy tradicional ¿no?
- ¿Ya ha salido tu vena cotilla? - sonrió irónicamente - Con normas muy tradicionales, si, pero por desgracia no somos ni los Girei, ni los Kaguya, ni tenemos el mismo dinero, ni el mismo prestigio, ni el mismo glamour… solo nuestras tradiciones desfasadas. Perdona, voy a avisar a mis padres.
Akira se marchó, Chiharu y Akane se sentaron donde les había indicado.
- Te lo dije Akane, mi hermano vive bajo el peso de muchas normas, normas muy estrictas, no le gusta hablar del tema, sobretodo porque no siendo un Shikamoto son difíciles de entender. No te preocupes, yo te las contaré poco a poco, si vas a ser la esposa del heredero tendrás que conocerlas.
- Que no me voy a casar con tu hermano, pesada.
- No te asuste, tampoco son tan horribles, yo te ayudaré.
- A ver, tu escúchame, que no estamos saliendo, que no nos gustamos, así difícilmente nos vamos a casar.
Las voces de Akira y sus padres les hicieron dejar el tema.
La comida no fue tan terrible como Akane suponía. Chiharu parecía disfrutar de la compañía de otra chica, también parecía disfrutar contando todas aquellas anécdotas que humillaban a su hermano. Akira hablaba poco, tenía la cara de aburrido de siempre, pero era tremendamente amable y educado y estaba pendiente de Akane hasta el más mínimo detalle. Su padre parecía mantenerse neutral y la madre les observaba con un disimulo que no engañaba a nadie.
- Akane - dijo de pronto - Creo que tienes hermanos pequeños.
- Si señora, cinco.
- Entonces ayudarás mucho a tu madre ¿no?
- Bastante.
- Los hermanos de Akane son todo chicos - añadió Akira.
- Tu conoces a uno de ellos, mamá - habló Chiharu - Va a mi clase, es el pelirrojo, a veces ha venido por aquí.
- ¿El pelirrojo? Claro, ahora me doy cuenta del parecido, es el del trabajo de historia ¿verdad?
- El mismo, se llama Ginta.
- Espero que mi hermano se comportara bien.
- Si tranquila - respondió Akira - ¿No ves que mi hermana apenas tiene pecho? A ella no le mete mano.
- Ya salio el gracioso - se quejó Chiharu - ¡Mamá, dile algo a tu hijo!
- Akira, por favor, esas cosas no se hablan en la mesa - dijo severamente su madre.
- Lo siento.
Chiharu le sacó la lengua.
- ¿Sabes cocinar, Akane? - continuó la madre.
- Creía que sabía pero comparada con Akira creo que soy una aficionadilla - contestó Akane sin ocultar lo extrañada que estaba ante tal pregunta.
- He educado a mi hijo para que sea el marido perfecto, el marido que me hubiera gustado tener a mí.
- Mamá, por favor - se quejó Akira - no creo que esas cosas le importen.
- También he enseñado a cocinar a Yuri - continuó ignorándole - ¿Va a vuestra clase también, no?
- Si, Yuri Hanakiri… es amiga mía.
- Una chica encantadora, conocemos a sus padres desde hace años, antes de casarnos, bueno, antes de ser novios. Akira y ella siempre estaban juntos, pasábamos las vacaciones juntos, dormían juntos, se bañaban juntos…
- Éramos pequeños - recalcó Akira - Acláralo o parecerá que soy un pervertido.
- Si, eran pequeños, siempre jugaban a que eran novios ¿sabías que solo se llevan una semana? Él nació el 21 y ella el 28, como debe ser, las damas se hacen esperar. Eran una ricura y fíjate, Yuri se ha convertido en toda una belleza.
- Kyojin también estaba siempre con nosotros - añadió molesto Akira.
- Si, pero tu eres su favorito. Es bonito tener amigos desde la infancia ¿no crees? Se conservan recuerdos imborrables.
- Si - comentó Akane - Debe ser bonito.
Akira se levantó.
- Voy a quitar la mesa - explicó seriamente.
- Yo te ayudo - dijo Akane levantándose.
- No, tú quédate sentada, por favor.
- Déjame ayudarte Akira, no puedo estarme sentada, me siento inútil.
- ¿Lo ves? - habló Akira dirigiéndose a su madre mientras señalaba a Akane que ya recogía algunos platos.
- Akane, por favor, eres nuestra invitada - replicó la madre.
- No se preocupe, señora Shikamoto, me gusta ayudar.
- Siéntate señorita Akane - dijo de improviso el padre - Será mejor que dejes que Akira te atienda.
- Lo siento - Akane se sentó de golpe algo avergonzada - No quería ofender, siento haber sido tan torpe de no darme cuenta.
- Eh, tu no has ofendido a nadie - Akira la cogió de la barbilla y la obligó a mirarle.
- Claro que no - continuó el padre - Tu gesto demuestra tu buena voluntad.
- Por supuesto que no - recalcó la madre - Akira es el que está siendo descortés. Con tus prisas, la chica ha pensado que necesitabas ayuda, discúlpate.
Akira fruncía el ceño, claro, ahora era culpa suya, era increíble.
- No señores Shikamoto, solo yo soy culpable, a veces no me doy cuenta de lo que hago, estoy demasiado acostumbrada a hacer estas cosas, es mi rutina.
- ¿Tus hermanos no ayudan a tu madre?
- Poco, la verdad, más bien lo único que hacen es dar mas trabajo.
Yoshiko miraba a su hijo, realmente hacía mucho que no le veía tan molesto y sabía que estaba molesto con ella. Se levantó para ayudarle.
- Eres una chica trabajadora - dijo el padre - Eso está bien, se te ve llena de energía, se parece a ti, Yoshiko cuando te conocí.
- Si, yo era encantadora hasta que me casé contigo y tuve que educarte.
Akane sonrió.
- Y tienes una sonrisa encantadora - añadió el padre.
- ¡Papá! - dijo Chiharu en tono impertinente - ¡No hagas eso! ¡No coquetees con la novia de tu hijo! Das asco.
- ¿Hemos dicho ya que no somos novios? - habló Akira con su tono aburrido.
- Si, pero a mi me da igual - respondió Chiharu - Akane me gusta, me gusta más que Yuri y que tu amiga la otra rubia, será porque siempre que os he visto habéis terminado discutiendo, te mete caña y me mola, te hace parecer tonto.
- Bueno - dijo Akane con gesto apurado - Tampoco discutimos tanto, solo son diferencia de opiniones.
Akira sonrió irónicamente “Diferencia de opiniones, si claro, ella opina que mi presencia le molesta y yo que es una testaruda”.
- Vamos al comedor - propuso el padre - Tomaremos el postre allí.

Akira no era el único que tenía invitados aquel día. Después de la charla de la directora, Kohaku estaba de peor humor aún, tanto de comenzaba a cerrarse en si mismo, huraño, enfadado con el mundo, sin querer relacionarse con nadie, Karura lo notó enseguida, aquella reacciones en su hermano era algo que la aterraban, recordaba lo insociable que había sido de pequeño y no podía evitarlo, se despertaba en ella una especie de alarma que la hacía reaccionar, así que, de camino a casa, acompañada por su hermanos y por los primos Girei y Xu-Xu, en un impulso, se le ocurrió invitar a Himeko a comer a su casa y por supuesto a Hizashi. Sabía que a Kohaku le gustaba estar al lado de Himeko, puede que ella fuera la única persona capaz de conseguir que se calmara tan solo con su presencia, el no preocuparla, que se sintiera cómoda a su lado, era mucho más importante que toda la ira que sentía.
Himeko no sabía que contestar pero Karura y Karasu insistieron y ante su insistencia accedió, claro que Hizashi también iría. Por supuesto que Hizashi aceptó la invitación después de comprobar que no causaba molestias, él también deseaba estar con Karura e incluso, si podía, hablar con ella sobre ciertas cosas que parecían empezar a quedarse en el pasado.
A Karasu le gustaba el plan, Himeko era una compañía muy agradable, siempre era un placer estar con ella, y aunque era muy serio y formal, Hizashi no era mal tipo, el problema le surgía cuando pensaba que iba a estar él con aquellos cuatro… la verdad, no era una perspectiva muy alegre, ninguno de los cuatro era famoso por sus juergas. Pero la solución no tardó en llegar: Xu-Xu… perfecto, ella si que era alegre, con su simpatía seguro que daba el toque de alegría necesario. Cuando invitó a Xu-Xu a acompañarlos en la comida, tanto Kohaku como Karasu le miraron interrogativos.
- Prometo que no voy a intentar meterle mano - se explicó - Lo juro… aunque no sea por falta de ganas… Que no, que no lo voy a hacer… era una broma.
Y Xu-Xu accedió después de que Karura comentó que no era ningún problema ya que no pensaban hacer comida, comprarían unos cuantos platos preparados… sería como una reunión entre amigos, al fin y al cabo no era un mal plan.
Fue al terminar la comida cuando Xu-Xu convenció a Karura para que las chicas se reunieran en su cuarto, decía que tenían que hablar de cosas de chicas. Tanto insistió que Karura accedió y las tres se metieron en su habitación.- ¿Quieres hablarnos de chicos, Xu-Xu? - preguntó curiosa Karura.
- Quiero darte una cosa - abrió su bolso y sacó una especie de bolígrafo metido en una bolsa precintada, dentro de la bolso se veía también un papel doblado.
- ¿Qué es esto? - Karura empezó a sentir los nervios atenazándole en el estómago.
- Ya lo sabes, te la iba a dar ayer ¿te acuerdas? Pero con tanto jaleo se nos olvidó.
Himeko había abierto los ojos y miraba aquello con curiosidad.
- ¿Te acuerdas que el otro día nos dijo que no le había venido la regla? - le dijo Xu-Xu a modo de explicación.
- Si... ¿aún no te ha venido?
Karura negó con la cabeza.
- Pero Karura... ¿crees que podías estar...?
- Ya no se nada Himeko, no se lo que pensar.
- No esta embarazada - habló contundente Xu-Xu - Solo está nerviosa, te lo digo yo, pero si se hace la prueba se quedará más tranquila.
- ¿Y de donde la has sacado tu?
- Se la he robado a mi hermana... a ella se las da un amiga... bah, no sabe ni las que tiene. Venga Karura, háztela.
- ¿Ahora?
- Si, ahora, ahora.
- ¿Pero no tiene que ser a primera hora de la mañana?
- Ya no. Además, si lo estuvieras, que no lo estás, ya han pasado muchos días... eso de la primera hora de la mañana es para cuando hay pocos días de retraso.
Himeko las miraba sin llegar muy bien a asimilar lo que estaba pasando.
- Venga - insistía Xu-Xu - No seas tonta, ve al servicio y saldremos de dudas.
- Si quieres yo me marcho - habló Himeko - A lo mejor no debía enterarme.
- No, no por dios - respondió Karura - Si yo tengo confianza contigo, no te lo había dicho antes por no preocuparte.
- ¿Verdad Himeko que tiene que hacérsela cuanto antes? Además, mira si sale que si, ahora mismo buscamos un centro de planificación familiar en Internet.
- ¿Para qué? - se alarmó Himeko.
- Para saber las opciones que tiene.
- ¿Opciones de qué? - volvió a preguntar.
- Mira, para ir a hablar y que se informe. Mira, perdona que te lo diga Karura, pero tú situación no es muy buena, estás sola, no tienes más familia que tus hermanos...
- ¡No me digas eso que me deprimes aún más! Es verdad que estoy sola, muy sola... si al menos tuviera a mi madre que me apoyase, que me aconsejase... la verdad es que ahora la echo mucho de menos ¿Que voy a hacer? ¿Qué puedo hacer? ¿Cómo voy yo, a mi edad, sola, sacar adelante a un niño? Estoy muy asustada.
- Para eso existen los centros, ellos tienen personas que te pueden ayudar - decía muy eufórica Xu-Xu - Tienes muchas posibilidades.
- ¿Te refieres a dar el niño en adopción? - comentó asustada Himeko.
- Por ejemplo... no se... recibir ayudas, aconsejarla...
Karura no pudo evitar que los nervios volvieran a apoderarse de ella y las lágrimas se escurriesen de sus ojos.
- No llores, Karura, todo se va a solucionar, ya lo verás - la consoló Xu-Xu.
- Si - sonrió amargamente - Es muy fácil decirlo... estoy muy asustada, yo no puedo tener un hijo... no puedo... son muchas cosas... muchas.
- ¿Y… y… el padre? - volvió a preguntar con miedo Himeko.
- ¡No hay ningún padre! - afirmó Xu-Xu - No ha tenido intención de tener ningún hijo y no parece interesarse por Karura, no llames padre a un error.
- No digas eso Xu-Xu… él no lo sabe.
- ¿Y por qué no se lo dices? - la increpó Xu-Xu - Debería estar aquí para apoyarte.
- No me atrevo a decírselo… yo no puedo arruinarle la vida…
- ¿Y la tuya si? Anda, ve y hazte la prueba y entonces, según salga, empezaremos a pensar… vamos - ordenó Xu-Xu.
Karura miró dudosa a las dos chicas.
- Así saldrás de dudas - la animó sonriendo Himeko.
- Bueno ¿Y que tengo que hacer?
- Es muy fácil, tienes que orinar en el palito… trae - Xu-Xu rompió la bolsita y sacó la prueba, tiró de una especie de capuchón, como si fuera un bolígrafo - Aquí… luego lo cierras y esperas… tiene que salir una rayita rosa aquí, eso es que está bien hecho después, si sale otra es que estás embarazada, si no sale pues… haremos una fiesta.
Karura volvió a mirar a Himeko.
- Venga, los nervios no son buenos - volvió a sonreír Himeko.
Karura respiró profundamente.
- Si, es verdad, que demonios, es peor la incertidumbre, trae, voy a sacarme esta duda de una vez por todas.
- Corre… lo cierras y no lo mires… lo miramos nosotras… corre - decía Xu-Xu.
Xu-Xu y Himeko esperaban en la habitación de Karura.
- ¿Estás enfadad, Himeko?
- No se… creo que me he asustado. Es algo muy grave.
- No es tan grave… Bueno, si lo es, pero piensa que…
- ¿No estarás pensando en que aborte, verdad?
- No estoy pensando en nada, eso es una decisión suya, yo desde luego no seré quien le diga lo que tiene que hacer, ni tampoco quien la obligue a una cosa y otra.
- ¿Pero de veras eres capaz de pensar algo así?
- Mira, yo creo que yo no lo haría, eso es lo que pienso ahora pero… tendríamos que estar en su situación para comprenderla ¿no? También pienso que sería incapaz de dar mi hijo en adopción pero… ¿y yo que se que locura puede darme? Desde luego yo no pienso juzgarla.
- Pero, supongo que intentarás…
- Ayudarla… intentaré ayudarla.
Karura sentía que las piernas le fallaban y el pulso le temblaba, era seguro que nunca en su vida se había sentido tan asustada. Cerró y no se atrevió a mirar la ventanilla donde tenía que salir el resultado. Cerró la tapa del inodoro y se sentó, colocando aquella cosa sobre el bidet. Los nervios parecían empezar a querer instalarse en su estómago, se llevó las manos a él mientras se inclinaba un poco hacia adelante.
Volvió a respirar profundamente y decidió que debía ser valiente ¿Cuándo había sido ella una cobarde? Con decisión cogió la prueba y miró.
Una raya de color rosáceo se veía en la ventanilla ¿debería haber salido ya la otra? Se fijó bien, la humedad parecía ir recorriendo el papel que se veía a través de la ventanita, despacio, lento… Karura fijó la vista ¿Cuanto tenía que esperar? Volvió a dejar la prueba encima del bidet para coger el papelito que venía dentro de la bolsa y leer las instrucciones… unos minutos… solo tardaba unos minutos… pasados 10 minutos el resultado debía darse por válido… Volvió a cogerla… no salía nada… no salía nada… la humedad ya perecía haber recorrido todo el papel y no salía nada y había una raya, eso era que estaba bien hecho… solo una raya… solo una.
Los nervios de Karura empezaron a ir tornándose en una alegría desbordante, sentía ganas de reír y gritar. Se levantó y salió muy alterada del servicio.
Himeko y Xu-Xu la vieron entrar con una sonrisa en los labios.
- ¿Ya? - preguntó Himeko.
- ¡Negativo! - exclamó Xu-Xu - ¿A que si?
- Si, si, si…. Mira… ¿estará bien, verdad?
- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía! ¿No te lo había dicho?
Karura estaba radiante de felicidad. Suspiró esta vez llena de alivio.
- ¿Has visto, tonta?
- Oyes ¿Pero esto será de confianza, no?
- Pues claro, son de una clínica.
- No estarán caducados o en mal estado.
- Que no… Menudo peso te has quitado de encima ¿eh?
- Que alegría ¿verdad Karura? - intervino Himeko.
- ¡No lo sabes tu bien! Ufff…. Que mal lo he pasado. Ahora, os aseguro que esto no me vuelve a pasar nunca más.
- ¿Y eso es seguro? - interrogó Himeko.
- En un 99% - contestó Xu-Xu.
- De todas formas dice en el papel que si sigue sin venirme que repita la prueba en una semana…
- Pero eso es para quienes se la hacen al muy pronto… ¡Que bien, Karura! ¡Que alegría! Ahora verás como te relajas y te baja… seguro.
Regresaron donde estaban los chicos. Habían encendido la consola y parecían muy entretenidos.
- ¿Ya habéis terminado de cotillear? - preguntó burlón Karasu.
- Si… ya os hemos puesto verdes - contestó Xu-Xu - Anda, dejarme que yo también quiero jugar.
Karura no podía ocultar su sonrisa.
- Pues casi es una pena - comentó en voz baja Himeko - Casi me hacía ilusión tener un sobrinito.
Karura la miró realmente sorprendida ¿Qué había dicho? ¿Significaba eso que sabía lo de ella con Hizashi?
- Tu mirada me lo confirma - continuó la chica - No me mires así, solo lo sospechaba.
- Pe… pero ¿Por qué?
- Pasáis mucho tiempo juntos y tú le agradas… era una sospecha que tenía.
- Por favor no le digas nada… por favor.
- Pero ¿por qué?
- Por favor, fue solo una vez y fue un error… por favor.
- Está bien, está bien… no le diré nada.

En la cocina, Akira preparaba los platos con los trozos de tarta en silencio.
- Akira - comentó su madre - ¿Te ha molestado que hablara de Yuri?
- Un poco, si. Parecías una madre celosa empeñada en demostrar que Yuri es perfecta.
- Es que para ti, Yuri es perfecta.
- Dirás que es perfecta para ti.
- Sería la esposa ideal para un Shikamoto. Tiene gracia, belleza, sabe comportarse, conoce nuestras costumbres…
- Mira mamá, el día que quiera formar una familia serás la primera en saberlo y hasta dejaré que me asesores, pero por lo pronto lo único que quiero es poder vivir tranquilamente y hacer lo menos posible.
- Akira ¿Desde cuando me hablas así?
- Lo siento mamá, pero no quiero complicar mi vida con novias. Voy a llevar esto al comedor.
Akira había repartido la tarta poniendo un trozo de nata y un trozo de chocolate en cada plato. Después de repartirlos se sentó al lado de Akane.
- Te cambio mi chocolate por tu nata - le dijo en voz baja.
- Si hay que comer chocolate, se come.
- Eres malo. La nata la he hecho para ti, se que no te gusta el chocolate.
- ¡Humh! - se oía a Chiharu - ¡Si que está rica esta tarta! ¿La has hecho tú?
- Si ¿No está demasiado dulce?
- Está perfecta.
La madre de Akira llegó con una bandeja, en ella una botella y unos vasitos.
- Tomad, he traído esta crema de chocolate, es un licor sin alcohol.
Akira frunció el ceño, eso no le gustaba nada… más chocolate.
- Verás que buena está, Akane - dijo Chiharu - Es un poco amarga pero te deja un gustillo muy rico.
- No creo que sea buena idea - comentó Akira.
- ¡Pero que sosainas eres, hermanito!
- Toma, prueba, señorita Akane - dijo el padre sirviéndole el licor en uno de los vasos.
- Gracias - Akane bebió un poco - Es verdad, deja un regustillo muy… agradable, entran ganas de beber más.
- Pues bebe sin miedo - añadió el padre volviendo a llenar el vaso.
- Recordé que Akira había dicho que te gusta el chocolate - explicó la madre.
- Si, es mi perdición.
- Por eso no vas a beber más - advirtió Akira.
- Deja a la chica disfrutar, fantasma, que ere un fantasma - inquirió Chiharu.
Al cabo de un rato Akane estaba muy contenta, las mejillas se le había tildado de un ligero color carmesí, y desde luego no estaba borracha, eso estaba fuera de dudas, porque la bebida no tenía alcohol, todo era causa del chocolate. Había tomado demasiado, su trozo de tarta, la de Akira, otro trozo que le sirvió su madre, un cuarto que le dio Chiharu, que decía que era para no dejar ese mísero trocito, y, por supuesto los chupitos que había bebido, que por mucho licor sin alcohol que fuera, era crema de chocolate y encima al ser bebido, Akane ya había perdido el control de lo que tomaba.
Akane se tomó el último pedacito del último trozo de tarta que quedaba y como era el último se aseguró de saborearlo como ese manjar se merecía.
- Criatura - dijo el padre de Akira mirándola alucinado - Cuando besas a mi hijo ¿Disfrutas tanto?
El trozo de tarta se le fue a Akane por donde no debía, provocándole una sonora tos, pero lo peor fue que Akira, con los ojos abiertos como platos, mientras le recriminaba a su padre ese comentario, quiso ayudarla, sin darse cuenta de que tenía un vaso lleno de licor en una mano y lo vertió entero encima del vestido de su amiga.
- ¡Pero mira lo que haces! - le gritó su madre.
- Lo siento, ha sido culpa tuya papá.
- Mira lo que has hecho, desde luego papá ¡que vergüenza! - le recriminaba Chiharu.
- No pasa nada - decía entre toses Akane - No es nada.
- ¡Pero mira tu precioso vestido! Tienes que quitártelo, hay que lavarlo cuanto antes - casi ordenaba Yoshiko.
- Pero si no es nada…
- ¿Qué no es nada? No, no, estoy hay que limpiarlo cuanto antes. Akira, acompáñala a tu cuarto, ahora le subo algo de ropa.
Yoshiko se levantó y salió por la puerta que daba al jardín, iba hacia un trastero donde guardaban ropa que yo no usaban. Akira se extrañó que no le mandase que le dejara alguna cosa suya o de Chiharu.
Akane siguió a Akira hasta su cuarto.
- Anda, pasa - dijo el chico abriendo la puerta.
- ¿Vas a pasar conmigo? - le preguntó con bastante malicia.
- Akane tu no estás bien, has tomado mucho chocolate.
- ¿Tu crees?
- Creo que has tomado demasiado.
- Dame un poquito más, anda, lo necesito, necesito un poquito más - dijo con tono meloso.
- Akane, entra ahí y espera.
- ¿Me lo vas a traer?
- Trata de comportarte, por favor.
- ¿Y si te pago por el chocolate?
Yoshiko subía las escaleras.
- Entra te digo - Akira la empujó dentro de la habitación, cerrando la puerta.
- ¿Pasa algo? ¿Se encuentra bien?
- Si… trae ¿esto quieres que se ponga?
- Si, anda dáselo y que te de el suyo y lo metes en la lavadora.
- Claro… esto, retira ya el licor ¿vale?
- Retíralo tú cuando bajes.
Akira tocó la puerta con los nudillos. Akane abrió un poquito y se asomó.
- ¿Me lo traes?
- Toma - dijo ofreciéndole el vestido que había subido su madre.
- Digo chocolate, bobo.
- Ya no hay chocolate. Toma y cámbiate.
- Espera - Akane sacó por la estrecha abertura su vestido rosa.
- ¿Estás desnuda? - preguntó ahogadamente Akira.
- ¿Quieres averiguarlo?
- ¡No! Trae y haz el favor de vestirte.
Casi le arrancó el vestido rosa de la mano y lanzó como pudo el de su madre al interior de la habitación y se marchó de allí lo más rápido que pudo.

40. Charlas antes de la comida

Cuando terminó la oratoria de la directora, los alumnos se fueron dispersando. Aún así varios grupos permanecieron charlando a la salida del instituto.
Karura había separado a Akira del grupo.
- ¿Qué pasa? - le preguntó
- ¿Qué pasa de qué?
- Vamos Aki, no te me hagas el tonto, se que pasa algo.
- A mi no me pasa nada, a lo mejor es a ti a quien le pasa.
- ¿A mi?
- ¿No quieres contarme nada?
- No… ¿Qué iba a querer contarte?
- Ah, no se. Estás muy rara últimamente, a lo mejor te pasa algo y no me sabes como decírmelo.
Karura le miro incrédula ¿podía ser que supiera algo? ¿Tanto se le notaba lo nerviosa que estaba?
- No… a mi no me pasa nada.
- Pues si tú lo dices… pues todo estará bien.
- Yo me refiero que Shibi, Kyojin, Jisei y tú habéis estado muy raros en clase.
- Serán imaginaciones tuyas, como las mías. Nosotros solo charlábamos.
- No Aki, no me engañas, es por lo que pasó ayer ¿verdad? Tú sabes algo.
Akira resopló y se rascó la cabeza.
- Es eso ¿verdad? - repitió la chica.
- Bueno… más o menos, son cosas nuestras.
- No se lo diré a nadie ¿qué sabéis?
- No es nada importante, olvídalo.
- Si tú no me lo dices, lo averiguaré yo sola.
- ¡Pero que pesada eres! Como todas las mujeres, siempre esperáis que hagamos lo que queréis.
- Vale, te lo voy a poner fácil. Akane no estaba con vosotros, eso es raro porque suele estar metida en todo, así que tiene que ver con ella ¿cierto? Vamos, a mi no me mientas, es normal que estés preocupado.
- No tiene que ver con Akane en particular, es con toda la clase. Seguro que los de 3-1 quieren desesperarnos para que perdamos el control, es una lástima que nosotros no podemos hacer nada hasta que ellos hagan su movimiento, si les atacamos, amenazamos, acosamos o lo que sea, lo que vamos a conseguir es quedar como unos obsesivos. Tampoco podemos prepararles una trampa, o sea, que nosotros siempre quedaremos mal. Lo único que podemos hacer es preparar un contraataque, si supiéramos como nos van a atacar - Akira dejó de hablar como si de pronto algo se le hubiese ocurrido.
- ¿Qué? Continua.
- Debemos proporcionales un cebo… una víctima, algo tan atrayente que no puedan evitar ir a por él… algo que nosotros podamos controlar.
- ¿Qué estás pensando?
- Aún no lo se… - Akira sacó un cigarrillo.
- ¿Ya vas a fumar?
- He aguantado todo lo que he podido - aspiró y dejó salir el humo lentamente mientras perdía la mirada en sus ondas - No lo comentes con nadie, necesito el factor sorpresa y cuanto menos gente lo sepa mejor.
- ¿De que estás hablando?
- ¡Ah! No nada… tonterías mías.
- Aki, no insultes a mi inteligencia ¿Qué estás planeando?
- Si conseguimos que, al menos Seishiro, concentre su atención en una persona, nos será más fácil de controlarle - parecía reflexionar - Umm…… tus hermanos te estás esperando.
- Bueno, ya me contarás que te traes entre manos, quejica. Y por cierto, estás muy guapo, aprovecha para decirle algo a Akane ahora que está como atontada por lo que pasó ayer.
- Mira que eres mala, como todas las mujeres.
Karura sonrió y guiñándole un ojo se marchó. Akira se apoyó en la pared y siguió fumándose el cigarrillo abstraído de todo. Kenshi le sacó se sus pensamientos.
- ¿Qué pasa, fiera? ¿Qué haces tan solo? ¿A que sé porqué habéis llegado tarde Akane y tú?
- Seguro que si - respondió dirigiéndole una aburrida mirada.
- ¿A que te la has encontrado por el camino y has intentando…? Ya me entiendes.
- ¿El qué?
- Ya me entiendes… decirle algo.
- ¡Ah! Eres un chico muy listo Kenshi, no se te escapa una.
- ¿Y?
- ¿Qué?
- ¿Qué ha pasado?
- Pon tu inteligencia a trabajar y dime ¿tengo cara de que me ha ido bien?
- Pobre. Pero tú no te desanimes, está a punto de caer, te lo digo yo. Perdona pero tengo que hablar con Himeko.
Y tal como vino, se fue. Kenshi era así, un torbellino.

- Nowaki - decía mientras tanto Kamui, cuando por fin tuvo un momento de paz sin Momota y Yuri enganchadas a él - Quiero hablar contigo.
- Claro Kamui ¿Qué pasa?
- Quiero hablar contigo sobre algo… pero no aquí, necesitaría que fuese en un lugar más solitario.
- ¿Por qué? ¿Qué quieres decirme? ¿No me dirás que tu…?
- ¡No seas ridículo! ¿Qué demonios estás pensando, inútil?
- No, yo, es que… ¡Ah! ¡Que cosas mas raras pienso!
- Quiero hablar sobre Momoka.
- ¿Momoka? Puff, menos mal, ya decía yo que no podía ser… jeje.
- ¿Podemos vernos un rato esta tarde? De veras necesito hablar contigo.
La seriedad de Kamui parecía aún más grave de lo que era habitual en él. Nowaki clavó sus azules ojos en aquellos negros como queriendo penetrar a través de ellos en su mente.
- De acuerdo, hablaremos esta tarde.

Yuri se había acercado melosa a Suo que hablaba con Xu-Xu y Sumire, y le agarró el brazo.
- Hola Suo ¿Qué tal?
Suo la miró, estaba extrañado pero desde luego su rostro no lo demostró. La sonrió.
- Bien ¿A ti te pasa algo?
- Tengo entradas para el cine ¿quieres venir esta tarde conmigo?
- La verdad es que ya tengo otro compromiso.
- OH ¿y no puedes cambiarlo? ¿No te apetece venir al cine? Nos lo pasaremos muy bien, te lo aseguro.
- Yuri, no seas pesada - habló Xu-Xu - Le vas a poner en un compromiso, ya te ha dicho que tiene otra cosa que hacer.
- ¿Tienes algún problema conmigo?
- No, yo no ¿Tienes tu algún problema en general?
- ¿De que habláis? - Momoka se había acercado al grupo.
- Invito a Suo esta tarde al cine.
- Pero no puede ir y es muy pesada - explicó Xu-Xu.
- El no ha dicho que no quiera ir conmigo.
- Tampoco ha dicho que quiera ir.
- Pero Yuri ¿No íbamos a salir juntas? - le recriminó Momoka.
- Ay, chica, pero a ti te veo mucho.
- Si has quedado con ella deberías ir con ella - habló Sumire - A mi no me gusta que mis amigas me dejen plantada.
- Además Suo ya te ha dicho que esta ocupado - continuó Xu-Xu.
- Sois más pesadas que mi madre. Bueno Suo, lo siento chico, otro día será.
- Si, claro, otro día - volvió a sonreír el chico.
Momoka observaba a Yuri, mira que últimamente actuaba de una forma extraña, era como si fuese mucho más caprichosa de lo habitual en ella, normalmente Yuri siempre quería ser el centro de atención de todo el mundo pero es que ya empezaba a pasarse. Esta tarde le diría algo, de alguna forma tenía que conseguir sacar la conversación, tenía que hacer que confiase en ella y le contara que le preocupaba tanto, porque estaba claro que a Yuri le pasaba algo y muy gordo.

Akira tiró la colilla al suelo y la pisó. Respiró hondo, miró a Kamui que de vez en cuando dirigía miradas a Akane que charlaba con Shibi y Jisei y se acercó a ella por la espalda. Akane tenía la caja de la tarta sujeta con ambas manos por las finas cuerdas que la rodeaban manteniendo la caja cerrada, Akira puso sus manos en los hombros de la chica, ella miró ambas manos algo confusa.
- ¿Qué tal? ¿Contando tus preocupaciones?
- Pues si, estoy muy preocupada por Himeko y enfadada ¿Cómo puede ser que no se lleven ningún castigo después de lo que hicieron?
Akira levantó el pelo con una de sus manos y se acercó a su oído.
- No tienes que preocuparte, está todo controlado - le susurró. Akane sintió cosquillas en su oreja y trató de retirarse - ¿Te molesta que haga esto?
- ¿Estás tonto? Deja de soplarme en la oreja.
- ¿Te pongo nerviosa?
- Ya estás con tus tonterías ¡Que me dejes!
Shibi y Jisei se miraron e hicieron que disimulaban desviando su atención a cualquier otro sitio. Akira pasó los brazos por delante de la chica y cogió la caja también por las cuerdas.
- Anda, trae, yo la llevo.
- Lo que pasa es que estás viendo que te la estampo.
- Sería una pena después de haberla hecho. Bueno, será mejor que nos marchemos ya.
Akane soltó la caja y Akira se separó de ella.
- ¿Nos va a acompañar Kyojin?
- No, él que acompañe a Ryuko ¿no crees?
- Bueno pues Jisei, Shibi, esta tarde nos vemos.
- Si, anda - dijo Jisei - Que tengas suerte.
- Venga, vamos - Akira la cogió de la mano y casi la arrastró tras de si mientras se acercaba a Kyojin - Kyo, recuerda, te espero en mi casa.
Kyojin le hizo un gesto con la mano.
- Esta tarde merendaremos en casa de Akira, compararé unos pastelitos - le dijo a Ryuko - ¿Qué te parece? ¿Te apetece?
- Si - contestó con verdadera decisión - Me apetece mucho.
- ¿De veras no te molesta?
- No ¿Por qué me iba a molestar? Así a acompañaré a Akane.
Kyojin estaba perplejo ¿Realmente iban a ir juntos a casa de Akira como si fuesen una pareja o algo así? Por lo menos es lo que a él le parecía.
- Fantástico - dijo sin poder evitar una enorme sonrisa, pensando que aquello podía parecer una tontería pero para él era un paso enorme en su relación.

Kamui fruncía el ceño, no le había gustado la reacción de Akira y sabía que él se había dado cuenta de que lo observaba, seguro que lo hacía adrede para fastidiarle.

Akane miraba de hito en hito a Akira mientras caminaban en silencio. El chico daba largas caladas a un cigarro.
- ¿Estás nervioso? - le dijo al fin.
- ¿Por qué iba a estar nervioso? Es mi casa, son mis padres.
- ¡Que borde eres!
- ¿Soy borde? Ah, bueno pues entonces te lo diré: estoy cabreado.
- ¿Con el mundo?
- Contigo.
- ¿Conmigo? ¿Ahora que te he hecho, ciervo del demonio?
- No confiar en mi ¿Cómo voy a ayudarte si no se lo que te pasa?
- Yo no te he pedido que me ayudes.
Akira se paró y la agarró del brazo.
- Escúchame cabezota, te voy a ayudar aunque no quieras.
- ¿Pero que te pasa? Estás muy raro.
- Prométeme que la próxima nota, carta, amenaza, foto o lo que sea que recibas, me lo dirás.
- Está bien, pero suéltame, me estás haciendo daño.
- Lo siento, es que a veces consigues sacarme de mis casillas.
- Pues eso si que es raro, tú no reaccionas con nada.
- Todo esto es una lata, una verdadera molestia, pero más molesto es pensar que…. - Akira se detuvo al hablar como si buscase la frase más adecuada - ¡Ahg! ¡Qué difícil es decirte cualquier cosa!
- Bueno vale, soy una cabezota ¿y que querías que hiciera? ¿Salir corriendo y llorando a contarte lo que había pasado? Ya te has enterado ¿no?
- Mira, no voy a discutir más por ese tema, haz lo que quieras.
Se hizo el silencio.
“¿Por qué me preocupare por ella?” pensaba Akira “Es una testaruda insufrible”.
- ¿Estará bien Kyojin? - preguntó débilmente Akane.
- Claro, si, estará bien ¿Estás preocupada?
- Mucho, por él, por Ryuko, por Himeko, tengo miedo, no, tengo pánico, pánico de que nadie vaya a ayudarles y…
Vaya, realmente estaba asustada, Akira nunca la había visto tan preocupada, quizás más preocupada por sus compañeros que por ella misma.
- No tienes que preocuparte. Por ahora ya están satisfechos, no van a hacer nada otra vez, por lo menos no tan pronto.
- Si le hubiesen hecho algo a Ryuko yo…
- Si hubieran querido hacer algo, lo habrían hecho ¿no crees?
- ¿Sabes que le dieron hachís a Ginta?
- Venga, no lo pienses ya más - cogió la mano de su amiga y la apretó suavemente - Bueno, ya hemos llegado ¿estás lista?
Akane respiró profundamente.
- Vamos allá.
Akira buscó e su bolsillo las llaves de su casa. Abrió.
- Pasa - se apartó para dejarle el camino libre. Akane pasó, él la siguió y cerró la puertas tras de si - ¡Ya hemos llegado!
- Bienvenidos - la madre de Akira salió a recibirles.
- Gracias por invitarme a su casa - dijo Akane saludando respetuosamente.
- Gracias por aceptar nuestra invitación - contestó igualmente respetuosa la madre - Pasa, bienvenida a nuestro hogar.
- Es un honor que me hayan invitado. Espero que acepten esto en muestra de gratitud.
Akira entregó a su madre la caja que llevaba.
- Gracias. Tu padre está en la sala pequeña, Akira.
Acompañaron a Akane hasta una sala decorada al estilo tradicional japonés, el padre de Akira estaba sentado sobre un cojón frente a una pequeña mesa, sobre ella, hojas, pinceles, tinta… se veía que estaba haciendo caligrafía. Al verlo entrar se levantó, vestía un kimono “Todo muy tradicional” pensó Akane. Su mujer se puso a su lado y ambos se inclinaron.
- Gracias por cuidar a nuestro hijo - dijo el padre.
- No fue ninguna molestia, señores Shikamoto.
La hermana de Akira entró corriendo.
- ¿Llego tarde para el ritual de agradecimiento?
- Si, llegas tarde - le reprochó la madre.
- Oh, cuanto lo siento… esto… gracias por cuidar al inútil de mi hermano, Akane.
- Por favor, señorita Akane - dijo el padre - Toma asiento.
- Akira, tu ven conmigo, te necesito en la cocina - ordenó la madre.
Akane y Chiharu se acomodaron en ambos cojines. Akira siguió a su madre, no sin antes ofrecer a Akane una sonrisa de ánimo.
- ¿Qué es lo que has visto en ese desastre? - preguntó de improviso Chiharu.
- Siento desilusionarte pero no estamos saliendo ni nada, solo somos amigos.
- Las buenas relaciones tienen que basarse en la amistad - sentenció el padre.
- ¿Desde cuando os lleváis bien?
- Chiharu, por favor, no seas descortés con nuestra invitada.
- Bah… anda, vamos a mi habitación ¿No te importa, verdad papá? Aquí terminarás por aburrirla. Anda ven, hablaremos de cosas de chicas.
Chiharu se levantó y tiraba del brazo de Akane.
- Con permiso - dijo Akane levantándose.
- Anda, ve, sin cumplidos.

Yoshiko le ofrecía un delantal a su hijo.
- Toma, no te manches.
Akira lo cogió con desgana, odiaba esa manía que tenía su madre de ponerle delantal, ya era bastante con que le obligara a ayudarla para que además tuviera que colocarse un delantal, pero ya sabía él que discutir con su madre era una batalla perdida.
- Prepara la ensalada.
- He traído una invitada ¿no debería estar con ella?
- No, hoy me ayudas tú. Te he criado para que sean tan suficiente como una mujer, tu novia tiene que saber que vales tanto como ella.
- Mamá, no es mi novia - suspiró.
Yoshiko tenía la teoría de que las mujeres estaban por encima de los hombres, porque no solo eran capaces de hacer lo que ellos hacían, si no que además, por tradición, solían llevar el timón de su familia, ocupándose de trabajos duros y desagradables como cocinar, limpiar, cuidar, aconsejar, ser economista y un sinfín de cosas, así que educó a su hijo para que fuese “una mujer”, es decir, tenía que saber cuidarse solo y hacer lo que hace una mujer, por lo tanto desde muy pequeño le había enseñado a conchar, limpiar, planchar, coser… incluso le obligaba más que a su hermana, claro, ella era una niña y esas cosas las llevaba en ella.
Akira empezó a preparar la ensalada. Yoshiko le miraba orgullosa. Últimamente, a veces, la idea de que obligándole tanto a ser como una mujer, en lugar de conseguir lo que deseaba había estropeado a su hijo, comenzaba a rondarle ¿y si ahora él se sentía como una mujer? ¿Y si había logrado que él de verdad odiase a las mujeres? Pero no, su pequeño estaba interesado en una chica y aunque cuando vio aquel dibujo le molestó, también sintió cierto alivio.
- Tu amiga es… bastante atractiva.
- Psst… no esta mal - contestó sin darle importancia al comentario.
- Pero claro, no se puede comparar con Yuri.
Akira se detuvo y la miró, realmente ese añadido le molestaba.
- Son distintas - contestó - No se las puede comparar.
- ¡Ay, hijo, es que no me hago a la idea! Siempre pensé que te casarías con Yuri.
La idea de estar casado con Yuri cruzó su mente y le produjo un desagradable escalofrío.
- Eso si que sería problemático.
- Pero Yuri es tu amiga de toda la vida, habéis vivido muchas cosas juntas, es muy buena chica, responsable, educada, amable, cariñosa y es muy guapa ¿Qué has visto en esa chica que no tenga Yuri?
Estaba claro que no le iba a dejar en paz. Tenía que terminar con ese tema ya mismo, si no se veía días y días oyendo los argumentos de su madre.
- Mamá mira - empezó a hablar lentamente mientras continuaba con la ensalada - Akane es… la chica más cabezota que he conocido, más que tú. Es tremendamente organizadora, todo lo quiere hacer ella, es irascible, rencorosa, curiosa a más no poder, no solo quiere organizar su vida, si no la de los demás, es irritable y lo peor: yo soy la persona que más la irrita el mundo, pero cuando se la necesita siempre está ahí, es tenaz como nadie y… me vuelve loco.
Akira miró de reojo la reacción de su madre, esta le miraba quieta, boquiabierta.
- Pone mi mundo patas arriba, cuando estoy con ella ya no se que pensar, ni que esta bien o mal.
Yoshiko seguía mirándole asombrada.
- Supongo que no se puede elegir de quien te enamoras - dijo al fin.
- Yo no he dicho que esté enamorado, solo que me desconcierta.
- ¿Se lo has dicho a ella?
- ¿El que? ¿Qué me vuelve loco? Lo sabe de sobra.
- ¿Y ella que te dice?
- Ella me odia mamá, así de simple.
- ¿Por qué?
- Porque soy perezoso, descuidado, desmotivado, pusilánime, misógino, porque le produzco urticaria… ¡Yo que se!
- Pues lo primero que tienes que hacer es solucionar eso. Estuvo cuidándote ¿no? Por algo sería.
- Porque se mete en todo, ya te lo he dicho.
La expresión de la cara de Yoshiko no presagiaba nada bueno para Akira.
- Ha sido peor el remedio que la enfermedad - masculló entre dientes Akira.
Yoshiko torció la boca, si esa chica no consideraba suficientemente bueno a su hijo solo había dos soluciones, o demostrarle lo equivocada que estaba o convencer a Akira para que viese las cualidades de Yuri. Abrió la caja de que había llevado Akane.
- Una tarta ¿la ha hecho ella?
- Creo que si ¿A que es de chocolate?
- Mitad chocolate, mitad nata ¿Le gusta el chocolate?
- Demasiado.
Yoshiko abrió un armario y sacó una caja de bombones.
- Toma, llévaselos, que tomen algo antes de comer.
- No creo que sea buena idea.
- ¡Hazlo!
- Está bien - Akira empezó a quitarse el delantal.
- ¿Por qué te lo quitas? ¿Es que te da vergüenza?
- Prefiero que no sepa todo de mí.

Sentada a horcajadas en una silla, Chiharu observaba a Akane que ojeaba un álbum de fotos familiar.
- De pequeños os parecíais muchísimo - comentaba Akane.
- Si, luego se enfeó - rió - Mi hermano se parece a mi padre, mi padre se parecía a mi abuelo, hazte a la idea, vuestro hijo será igualito que Akira, es la maldición de los Shikamoto.
- ¿Y estos ciervos? Están en muchas fotos.
- Son nuestros, vamos, viven en nuestro bosque - Akane la miró intrigada - Es a lo que nos dedicamos los Shikamoto ¿No te lo ha dicho Aki?
- Habla poco de su vida privada.
- Los Shikamoto tenemos unos terrenos llenos de ciervos, entre otras cosas se hacen medicinas con sus cornamentas, así que las recogemos. Akira es el primogénito del primogénito de los Shikamoto, eso le convierte en el heredero de la tradición familiar, algo para él muy complicado ¿Ves esta casa? ¿No la conoces entera, verdad? En realidad son dos casas unidas, cuando os caséis os mudareis aquí, bueno, a la otra casa.
- No pienso casarme con tu hermano.
- Pues será un problema, mi familia es muy tradicional, él tiene que casarse y tener un hijo, a ser posible varón. La vida de mi hermano está regida por muchas normas que alguien extraño a la familia no entiende fácilmente.
- ¿De veras? - Akane estaba empezando a sentir curiosidad, su mente de periodista se había despertado.
- Sin embargo yo tengo mucha suerte por no ser la primogénita.
- ¿Solo heredan los varones?
- No, heredar heredamos todos, en el futuro yo tendré mi parcela de terreno y demás bienes que además serán equivalentes a los de mi hermano, pero el primogénito es el cabeza del clan Shikamoto, al final todo está bajo su gobierno, no se si me explico.
- ¿Y si no tiene hijos varones?
- Pues entonces será la primogénita, solo que el apellido Shikamoto es el que debe perdurar ¿me entiendes? Su marido deberá renuncia a su apellido para ser un Shikamoto y sus hijos serán Shikamoto.
- ¿Y si no tiene hijos?
- Entonces el primogénito será el primer nieto que tenga mi padre o quien decida la familia, que también puede ser, pero siempre un Shikamoto.
- Tenéis tradiciones muy curiosas.
- Son antiguas, somos una familia antigua. Pero no te creas, no somos ricos ni nada, no pienses que te vas a dar la gran vida.
Sonaron unos golpes en la puerta.
- ¿Estáis ahí? -oyeron la voz de Akira al otro lado de la puerta.
- ¿Qué quieres? - gritó Chiharu.
- Mamá me ha dado una cosa para vosotras.
- Ya voy, no entres ¿eh?
Chiharu se acercó a la puerta y la abrió un poco.
- Toma, dice que piquéis algo antes de comer.
- ¡Bombones!
- Dile a Akane que no coma demasiados.
- ¿Tienes miedo a que pierda el tipo?
- Si, a que se le piquen los dientes.
- Vale, vale… dile que gracias.
Chiharu cerró y mostró triunfante la caja de bombones.
- ¿Te gustan?
- ¡No sabes cuanto! Oye, Akira ¿Qué está haciendo?
- Ayudando a mi madre con la comida. Mi madre nos obliga a ayudarla, a él, a mi padre y a mí, en esta casa los hombres trabajan como mujeres.
- Quieres decir que colaboráis todos en las tareas ¿no?
- No, no colaboramos, trabajamos. Mi madre es una negrera que te pasas, claro que eso a ti te va a venir bien, ya lo tienes educadito, verás que bien sabe planchar las camisas mi hermanito.
- Me alegro por su novia, lo que pasa es que ¿tu hermano trabaja en casa?
- Ajá.
- No lo hubiera dicho ¡Con lo que le cuesta hacer algo!
- Te sorprendería lo que es capaz de hacer con la adecuada motivación de mi madre.
Akane se echó a reír mientras se disponía a degustar aquello bombones.
- Yo de pequeña le odiaba - continuaba Chiharu - Le tenía una envidia tremenda, ahora solo le tengo manía.
- ¿Y eso?
- Mis padres siempre han estado muy encima de él, no, miento, mi padre pasa de todo, mi madre. Pensaba que era porque le quería más.
- Y no es por eso, claro.
- No, es que es muy estricta y él muy tranquilo. Están buenos estos bombones ¿eh? Hablando de bombones buenos, yo pensé que salías con Shibi.
- Si, mucha gente lo piensa. Solo somos amigos, lo que pasa es que nos entendemos bien.
- Me alegro porque… - Chiharu puso cara de traviesa - A mi me gusta Shibi.
- ¡No me digas! ¿Pero gustarte de gustarte? ¿Qué tipo de gusto?
- ¿Cuántos gustos hay?
- Hombre pues está el “me gusta ese chico porque me cae bien y es simpático”, el “me gusta porque me pongo nerviosa al verle y el estómago me baila” y claro luego está el “me gusta porque cada vez que le veo me pongo como una moto”
- La segunda, supongo que es la segunda opción… si.
- ¡Oh, que bonito!
- Pero no se lo digas a él, por favor.
- Tranquila, esto son cosas de chicas. Yo no le digo nada que luego los chicos se ponen muy tontitos.
- Tampoco se lo digas a mi hermano.
- ¡No, por dios! Ni aunque me abrase por dentro el secreto, ya se yo lo que hacen los hermanos con las confesiones y los secretos. Y dime ¿Por qué te gusta?
- Ya se que es una chico raro pero no se, a mi me resulta guapo, interesante, tan serio, tan misterioso, que nunca sabes lo que piensa.
- Ni donde mira ¿verdad?
Las dos rieron con ganas.
- ¿Cómo le gustan las chicas?
- No se sabe, de él todo es un misterio, pero supongo que se interesa por las chicas que le tratan normal… ay, no se como decirte, que se interesan por sus cosas y no le llaman raro o cosas así, pero es solo lo que yo pienso.
- Me encantaría que se fijase en mí.
- Bueno si te salen alas y antenas o te convirtieses en hormiga, seguramente lo hiciera.
- ¿Crees que debería insinuarle algo?
- No, mejor no. No te molestes pero eres muy jovencita, yo que tú esperaba un poco.
- ¡Pero para el amor no hay edad!
- Pero Shibi es muy serio y eso de andar tonteando con una menor que él, no se, nunca le ha parecido bien, siempre dice que él no es un pervertido.
- ¿Un pervertido por qué?
- Tiene la teoría de que es abusar de una niña… aunque hay niñas que saben más que las mayores.
- ¿Y tu no me puedes ayudar?
- Puedo tantear el tema, le preguntaré que le gusta de las chicas, pero no pienso hacer de casamentera.
- No, no… oyes ¿Tu le has visto alguna vez los ojos?
- Claro… poco pero si se los he visto ¿Te produce curiosidad, eh?
- Es que nunca le he visto sin sus gafas ¿De que color los tiene?
- ¡Eh, chicas! - se oyó de nuevo la voz de Akira - Ya está la comida. Id al comedor.
- Ya vamos. Madre mía, vamos a comer en el comedor y todo, mi madre está que lo tira, por lo general comemos en la cocina, para manchar menos, ya sabes.

39. Lo que cada uno piensa

Akane esperaba la llegada de Akira. Le había dicho que en cuanto llamase a la puerta ella iría a abrir y saldrían de allí lo más rápido posible, ese era el plan inicial pero ahora estaba prácticamente secuestrada en su habitación, su padre había dicho que ese chico tenía que entrar en casa y hablar con él. De poco habían servido las explicaciones que Akane le dio, que no estaban saliendo, que no pensaban salir, que solo eran amigos y compañeros, que tenían que hacer un trabajo juntos a la fuerza, que no le gustaba… nada, nada había convencido a su padres. Para colmo ayer su madre le había comprado un vestido y ahora la obligaban a ponérselo y por no escuchar a su padre y a su mujer lo hizo, un vestido rosa ¡por dios que era rosa! con lo mal que le quedaba a ella el rosa, que no pegaba para nada con su pelo color zanahoria, un vestido de estilo romántico al que solo le faltaban lacitos para rematarlo y con una chaquetita calada a juego, que ya podía haber sido negra, no, blanca, para que el efecto dulce fuera más patente.
- Parezco un helado de fresa, solo verme ya me sube el azúcar - decía mirándose al espejo.
Akira se paró frente a la puerta del piso del padres de Akane. Inhabitualmente en él no llevaba el pelo recogido, lo había dejado suelto, ni siquiera se había puesto las diademas que utilizaba cuando se lo soltaba para apartarlo de su rostro, en esta ocasión los mechones de su pelo castaño oscuro enmarcaban su cara. Con gesto de pesadez llamó al timbre. Un chico rubio, con gafas, de unos 10 años de edad, abrió y le miró con una amplia sonrisa.
- Hola ¿está Akane?
- ¡Papá! - gritó el niño - ¡Ya ha llegado el novio de Akane! Pasa, pasa.
- ¡Será posible! - gruñó entre dientes Akira - Con permiso - dijo al entrar.
- Bienvenido - saludó acercándose a él una mujer rubia, bastante atractiva - ¡Que alegría verte Akira! Hacía mucho tiempo que no venías.
- Buenos días señora Kumoyuki.
Yusuke, el otro hermano por parte de padre de Akane y fundador del "los bellotas", se rió de forma ostensible, estaba sentado en el suelo jugando con una consola.
- Mi hermana te ha liao ¡Que pringaillo eres, Shikamoto! - reía.
Akira arqueó una ceja.
- Te noto el pelo raro - dijo el primer niño - Como muy en tu cara.
- Será que quiero esconderme tras él.
- Dejarle en paz - dijo la madre - Siéntate, voy a llamar a Akane.
Akira tomó asiento en un pequeño sofá.
- ¡Eh Shikamoto! - habló en todo alto Yusuke - ¿A que fase has llegado con mi hermana?
Akira le miraba sorprendido, era increíble, uno de los hermanos pequeños de Akane, un crío de 12 años preguntándole si ya se había enrollado con ella.
- Digamos que estamos en la fase "cero patatero"
Yusuke volvió a reír sonoramente.
- ¡Que pringao eres!
El otro niño se sentó a su lado.
- ¿Has estado practicando? Porque yo he estado practicando, ya verás, algún día te venceré.
- Eso está bien.
- No te rías, algún día seré tu archienemigo.
- ¡Madre mía, que familia! - suspiró entre dientes.
- Te venceré, tu reinado va a acabar pronto.
- Cuando quieras echamos una partida.
- No me tomes por ignorante, solo soy un niño, pero espera solo a que crezca un poco y verás.
- ¿Y que es lo que te gusta de mi hermana? - preguntó Yusuke.
- Piénsate mucho lo que va a contestar - dijo el padre de Akane seriamente.
Akira se levantó.
- Buenos días, señor Kumoyuki.
El padre de Akane era un hombre de unos 40 años, bastante bien parecido, pelirrojo, con gafas y una informal pero cuidada barba de varios días.
- Así que eres tú, si, ahora te recuerdo. Ven, vamos a tener una pequeña charla.
Akira le siguió hasta una pequeña habitación llena de libros.
- A ver ¿Qué intenciones tienes con mi hija?
- Yo no tengo intenciones, señor - respondió rascándose la cabeza.
- Espero que eso no quiera decir que va a aprovecharte y luego dejarla.
- No, no señor, lo que pasa es que no estamos saliendo, ni nada, es un malentendido de mi madre.
El padre de Akane dio un paso acercándose a Akira.
- Me han dicho que eres muy inteligente. Si eres tan listo creo que entenderás esto: como me entere de que la haces tener ilusiones solo para acostarte con ella, te meteré la mano por la boca y te sacaré el hígado ¿Qué crees que significa eso?
- Una metáfora muy gráfica, señor.
- Je, no es una metáfora.
Akane hablaba con su madrastra.
- Estás guapísima. Darás una buena imagen a sus padres.
- Maron, estoy horrible, no parezco yo. No entiendo porque habéis organizado tanto escándalo.
- Queremos que des una buena imagen, tu imagen será también la imagen de la familia.
- Esto es absurdo.
- ¿Sabes como cuidarte? Perdona, se que no soy tu madre pero no quiero que eches tu vida a perder.
- ¿Cómo tengo que decir que no hay nada entre nosotros? Además no te preocupes él no piensa en acostarse conmigo.
- Sin embargo él está aquí, muy guapo, aguantando a tu padre, por algo será.
- Porque negarse le daría mas problemas.
- Aunque no sea tu madre te voy a dar un consejo de amiga: no juegues con el corazón de nadie y nunca insinúes lo que no estés dispuesta a cumplir.
- Si, vale, yo te voy a dar otro consejo: revisa los deberes de Yusuke, tiene una nota de su profesor, no te olvides de obligarle a hacerlos.
Akira volvía a esperar en el comedor.
- Akira - dijo Akane - Ya podemos irnos.
- Vaya - Akira la miró de arriba abajo - Estas… cambiada.
- Si te ríes lo lamentarás.
- Toma - Maron la entregó una caja - La tarta. La ha hecho Akane, es un obsequio para tus padres.
- Gracias.
- Trae, venga, vayámonos.
- Espera ¿No vas a despedirte de tu padre? - dijo de pronto el hermano más pequeño.
Akane se acercó a besar a su padre.
- Que no te toque ¿eh? Se le ve en la cara las ganas que tiene.
- Tranquilo, no tiene intenciones.
- Cualquier cosa me llamas ¿eh? ¿Dónde vais a ir luego?
- Hemos quedado con Ryuko, Jisei y otros amigos ¿tranquilo?
- Y tú, llévala de vuelta a casa de su madre.
- Si, si señor.
- Venga que si, que se nos hace tarde. Mañana te llamo ¿vale? Adiós Maron.
- Llámame a mi también - habló la madrastra.
- Si, adiós, y vosotros, enanos, portaos bien.
- Me gusta tu novio - dijo el pequeño cuando se acercó a besarla - Es todo un reto para mi mente superior.
Al oír aquello Akira no pudo evitar arquear las cejas son un gesto asombrado.
- A mi no - gruñó Yusuke - Es un roba-hermanas.
- Tu haz los deberes ¿vale? No quiero mas notas. Venga, vámonos que llegamos tarde.
Una vez en la calle, Akane suspiró y Akira sonrió.
- Te lo digo en serio, no te rías.
- ¿Dónde está tu pamela? Porque este vestido necesita una pamela.
Akane le lanzó una de sus miradas asesinas.
- En serio, estás muy guapa, pareces...
- Un pastel, si, ya me he dado cuenta.
- Lo único que pasa es que no es tu estilo habitual y se te ve rara, pero te queda bien, te da un aire como...
- De pastel.
- Mira que eres cabezota.
- ¿Qué he ha dicho mi padre?
- Ah, que me va a sacar el hígado por la boca.
- Pues ten cuidado, seria capaz.
- Hablando de cosas violentas ¿qué demonios pasó ayer cuando me marché? Yuri me contó muchas cosas pero no me enteré de nada, solo que teníamos que ir hoy al instituto.
- Yo tampoco me enteré de todo. Por lo visto alguien echó algo en la bebida de Himeko. Kohaku estaba seguro que fue Deisuke y arremetió contra él, le partió la nariz de un cabezazo y Hizashi atacó a Takumi aunque no llegó a hacerle nada porque llegaron los profesores.
- ¿Por qué sospecha Kohaku de Deisuke?
- Según Karura, Deisuke dio una lata de refresco a Himeko, aunque dice que la abrió delante de todo el mundo, es decir que estaba cerrada cuando se la dio, pero ya sabes la tirria que Kohaku le tiene a Deisuke.
- ¿Y no había nadie más?
- Takumi y las Barbie. Estuvieron un rato con ellos.
- Todo huele raro ¿Y a Kamui que le pasó?
- Le dio un locurón y casi se carga a Seishiro, literalmente.
- Pero por algo sería.
- Digo yo que por algo sería. Yo me quedé para... digamos hablar con Ginta, estaba muy nerviosa, Shibi y Kamui se quedaron conmigo, supongo que Shibi se imaginaba que iba a ponerme a gritarle y todo eso, quiero decir que los profesores dispersaron a todo el mundo y luego pasó lo de Kohaku, así que estábamos solos, pero Seishiro también se quedó y le dijo algo a Kamui y éste le tiró al suelo cogiéndole del cuello y no había forma de separarle, Shibi hasta le pegó para ver si le soltaba, fue todo como muy exagerado. Al final llegó Sigure, bueno, eso es en resumen lo que pasó.
- Total, que hemos quedado como unos violentos de nuevo.
- Me temo que si, como unos violentos histéricos, aprensivos y desquiciados.
- ¿Y que le dijo Seishiro a tu amigo para que se pusiese así?
- No quiso hablar del tema, supongo que algo sobre Momoka, ya sabes que a Seishiro no le cae bien.
- Ah... claro, claro. Y siguiendo con las cosas raras ¿No tienes nada que contarme?
- No, nada.
- Bueno, espero que a Shibi si se lo hayas contado.
- ¿El qué?
- Tú sabrás.
Akane se paró. Akira caminó unos cuantos pasos más y también se detuvo.
- Si no quieres decírmelo a mi, vale, pero no tienes porqué pasar por esto sola - dijo sin darse la vuelta.
Akane no contestó. Akira se giró.
- Si - continuó el chico - Ya lo sé, no quieres implicar a nadie, pero los amigos están para todo, para divertirse y para apoyarnos ¿acaso si no le pasase a otro no querrías ayudar. Además yo necesito saber que tu...
- Solo es una broma - Akane volvió a caminar - Alguien se está riendo a mi costa.
Akira la sujetó por el brazo.
- ¿De veras crees que todo es una broma?
- Creo que hay gente que tiene demasiado tiempo libre.
- Pues yo creo que detrás de todo esta Seishiro.
- ¿Seishiro? Que teoría más rara.
- Lo que pasó ayer fue muy enrevesado, primero liaron a tu hermano para que llevase a Ryuko donde querían y la utilizaron de cebo para que llamase a Kyojin ¿crees que Seiji, Reiji o Jiro serían capaces de pensar algo tan retorcido? Si querían dar una paliza a Kyojin simplemente podían haberte seguido cuando va a su casa, no, lo hicieron allí, a sabiendas de que les descubriríamos, sabían que los descubrirían, dejaron a Ginta marcharse, esperaban que los descubriesen y que nosotros reaccionásemos exactamente como lo hicimos ¿Y que testigos tenemos de que Jiro retuviese a Ryuko? Tu hermano... no es mucho, nadie vio a Jiro haciendo nada.
- Visto así, si que es que es un plan retorcido.
- Retorcido como retorcido es Seishiro.
- Pero todo el mundo vio que Kyojin... que le habían pegado.
- Ni a Seiji, ni a Reiji les importa que lo sepan, son unos violentos orgullosos de lo que hacen ¿qué te apuestas a que los profesores nos toman a nosotros por unos paranoicos?
- ¿Y que gana Seishiro?
- La satisfacción de demostrar que tiene el control y que caemos como borregos en sus trampas.
- ¿Y eso que tiene que ver conmigo?
- ¿No piensas que aún está resentido contigo? - Akira miró su reloj - ¡Es muy tarde, vamos!
Cogió a Akane de la muñera y echó a andar lo más rápido que podía.

Poco a poco los alumnos de 3-1 y 3-2 habían ido agrupándose a la puertas del instituto. Se mantenían lo más distanciados posible, se miraban con recelo y hablaban entre ellos. Seishiro, apoyado en la pared observaba al grupo contrario con una sarcástica sonrisa en los labios.
- ¿Cómo te sientes? - preguntaba Sumire a Ryuko.
- Bien, me dieron un tranquilizante, he dormido como un tronco.
- ¿Te asustaste mucho?
- Mucho.
- Fuiste muy valiente.
- No, fui una tonta, todo esto ha pasado porque soy una tonta.
- Eso no es cierto - intervino Shibi.
- ¿Ah, no? Pues no había otra más tonta a la que engañar.
- No eres la más tonta - añadió en chico casi susurrando - Solo el punto más débil al que atacar.
- ¿Para atacar a quien? ¿A Kyojin?
- No, creo que Kyojin solo ha sido un añadido, algo que les divertía... Déjalo, son teorías mías.
Kyojin le miraba directamente.
- Estás muy raro, igual que Akira, vosotros sabéis algo ¿verdad?
- ¡Eh, Sumire, princesa! - interrumpió Karasu - ¡Que guapa te has puesto!
- Tu también estas muy chulo.
- Je, je ¿Que tal Kyojin? No tienes muy mal aspecto, algo magullado pero poco después de todo.
- No fue tanto como parecía aunque me siento dolido por todas partes, llegasteis enseguida.
- Gracias a la hermana de Nowaki que se dió cuenta de todo - contestó Jisei.
- ¿Himeko ha venido? - dijo muy asombrada Xu-Xu - No pensé que vendría. Voy a verla ¿Me acompañáis?
- ¿Has hablado con ella? - preguntó Jisei a Karasu.
- Hemos venido con ella y Hizashi - respondió Karasu - Algo ha hablado pero poco, no parece que le haga mucha gracia, además no recuerda gran cosa, sabe que alguien la cogió y la llevó a otro sitio pero no sabe decir quien.
- ¿Tampoco recuerda si hablaron? - se interesó Shibi.
- Si, pero tampoco recuerda las voces. Está muy asustada, creo que será mejor no agobiarla.
- ¿Sabes si ha mencionado si... - comenzó a susurrar Shibi.
- Ella es muy vergonzosa, desde luego delante de mi no quiere decir nada.
- ¿Y Hizashi? - interrogó Kyojin - ¿Qué dice Hizashi?
- Nada, ya sabes como es, pero me da miedo su mirada.
Himeko tenía la misma sensación que Ryuko: se sentía la persona más tonta e inútil del mundo ¿por qué a ella? ¿por qué tenía que pasarle a ella? Se desesperaba, llena de impotencia no era capaz de comprender nada ¿es que no había otra más tonta o inocente para engañar? El que su padre, cuando fue al hospital a visitarla, en lugar de palabras de comprensión la mirase como si todo hubiese sido culpa suya por confiada y las palabras que dijo sobre su inconsciencia y lo que podía haber pasado si en lugar de esa droga hubiese sido veneno, no ayudaban para nada a su confianza.
Sentía que había fallado a todo el mundo, a sus padres, a su familia ¿que clase de heredera era que se dejaba drogar de esa forma? a sus amigos, por su culpa ahora Kohaku y Hizashi estaban metidos en un lío... sin contar que debido a ese incidente las relaciones con los de 3-1 eran peores que nunca.
- Esta la van a pagar - gruñía Nowaki - Te juro que la van a pagar ¡vaya que si!
- Nowaki.... déjalo... por favor - hablaba con voz queda Himeko.
- Tenemos que hacer algo - también gruñía Kenshi - Algo tenemos que hacer para devolvérsela.
- ¿Y que vamos a hacer? - les recriminaba Momoka - Lo que deberíais es no intentar meteros en mas líos.
- ¿Quieres que nos quedemos de brazos cruzados después de lo que han hecho? - gritaba Nowaki - ¿No te has dado cuenta de lo que podían haberle hecho a Himeko?
- ¡Me doy cuenta perfectamente! - respondía a su vez Momoka también gritando - Pero no vamos a conseguir nada poniéndonos en plan bruto
- Esos no entienden otra cosa - añadía Kenshi.
- ¿Pero no veis que es lo que quieren? Que nos pongamos violentos, que reaccionemos con violencia.
- Déjalo Momoka - habló muy serio Kohaku - No van a entrar en razones. Lo que nos han echo es algo muy grave, se han atrevido a drogar a una de nosotros, lo han hecho para demostrar que nos pueden manipular, que son superiores a nosotros ¿no lo comprendéis? Ahora ellos parecen las victimas de todo, aunque sabemos que han sido ellos no lo podemos demostrar.
- ¡Dios mio! - exclamó de pronto Yuri - ¿Y si lo vuelven a hacer? ¿Y si ahora van a por otra?
- Tranquilizate Yuri - habló Momoka - No son tan tontos de intentar dos veces el mismo truco.
- O quizás sea ese precisamente lo que esperan que pensemos - se oyó una susurrante voz, todos se giraron sorprendidos, era Shibi.
- ¡Mierda Shibi! - gritó Nowaki - Tu y tu manía de aparecer de pronto.
- Llevo ya un rato aquí, pero nunca te fijas en nada.
La directora llegó desde dentro del instituto y abrió las puertas.
- Bien, veo que habéis venido. Id entrando, cada uno a su aula y en silencio. Vamos, los delegados ocuparos de que no organicen escándalo, enseguida ira vuestro tutor, venga.
Poco a poco, en la clase de 3-2 cada alumno fue ocupando su asiento. Estaban todos salvo dos asientos que permanecían vacíos.
- Estos todavía no han venido - comentaba Kyojin a Ryuko - ¿Que estarán haciendo?
- Seguro que el padre de Akane les ha entretenido.
- Pobre Akira, no me gustaría estar en su lugar - se echó a reír Kyojin.
- Oye, he estado pensando mucho en lo que pasó ayer y yo...
- ¿No irás a decir que fue culpa tuya? ¡Ni se te ocurra! Porque...
- No, no es eso, es que creo que le doy muchas vueltas a las cosas y he decidido ser más arriesgada. Esta tarde te acompañaré a casa de Akira.
- ¿Vas a venir conmigo? Bueno solo iré porque me queda cerca de casa y así podrán escaquearse.
- ¿No puedo acompañarte? Quiero hablar contigo.
- Si, claro, pero quizás sus padres, si nos ven juntos, piensen que tu y yo...
- Pues que lo piensen.
Kyojin la miraba entre incrédulo y feliz, aquello para él significaba mucho, para ella sería algo tonto pero no para él, era como que no le importaba que la vieran y la relacionasen con él, ir por la tarde a casa de los Shikamoto junto con Ryuko era como decir indirectamente que eran mas que amigos ¿realmente sería así?

Akira, tirando de Akane, entraba ya en el instituto.
- ¿No hay nadie? - preguntó la chica.
- Estarán en clase, vamos.
- ¡Eh, pareja! - la voz de su tutora, Nanao, le hizo pararse - No corráis por los pasillos ¿Cómo llegáis tan tarde?
- Es que hemos tenido un imprevisto - contestó Akane.
- Un imprevisto, ya - Nanao fijó sus ojos en la mano que Akira sujetaba, ellos se soltaron rápidamente - Anda, venid conmigo.
En el aula, la ausencia e Akira y Akane estaba causando malestar.
- Seguro que se ha quedado dormido, como si lo estuviera viendo - refunfuñaba Nowaki - Por su culpa la directora nos se pondrá aún mas enfadada.
Nanao abrió la puerta y entró.
- Buenos días - dijo - Venga, pasar.
Akane entró la primera, seguida de Akira.
- ¡Eh! ¿Dónde estabais? - gritó a modo de saludo Kenshi.
- ¡Sois unos tardones! - continuó Nowaki.
Ambos tomaron asiento en sus sillas.
- Aki vienes hecho un pimpollo - se oyó a Yuri con voz estruendosa - ¿A que se debe el cambio de look?
- Déjale ya, petarda - intervino Karura.
- ¿Qué pasa? ¿Es que ha quedado contigo acaso?
- ¿Y si fuera así, qué?
- Akane también parece distinta - afirmó alegre Genki.
- Es que tengo un compromiso... familiar ¿vale? - replicó la aludida.
- ¿Vais a seguir mucho con este tema? - bramó Nanao - Porque parece que no os habéis enterado de que estoy aquí.
Se hizo un silencio sepulcral.
- Así me gusta. La directora y un grupo de profesores está empezando a interrogar a los de 3-1, dentro de un rato subirá aquí y empezará con vosotros. Pasareis por oren a la sala de aquí al lado. Atended que no pienso repetirlo: Ryuko, Kyojin, Nowaki, Kenshi, Kamui, Genki, Shibi, Suo, Akira, Karasu, Xu-Xu, Jisei, Akane, Sumire, Momoka, Yuri, Himeko, Kohaku, Hizashi, Karura y de nuevo entrarán Kamui, Shibi y Akane ¿está comprendido? Ahora vendrá un profesor a vigilaros, procura no armar mucho escándalo.
- Espera, espera ¿detrás de quien voy yo? - se interesó Genki.
- Le daré una copia de la lista al profesor que venga, pesados, que sois unos pesados. Que sepáis que estoy muy defraudada con vosotros, no imaginaba que actuaseis así.
- ¿Y que se supone que debíamos hacer? - interrumpió Karasu - ¿Esperamos a que nos apaleen a todos?
- No - continuó Kenshi - deberemos dejar que droguen a nuestras compañeras y abusen de ellas y luego lloramos como niños pequeños.
- ¿Nos quedamos de brazos cruzados esperando a que ya solo podamos lamentarnos? - añadió gravemente Kohaku.
- ¿Qué habrías hecho tú, profesora? - habló muy serio Kamui.
- ¿Tenéis pruebas de que Deisuke o Takumi echasen algo en la bebida de Himeko ¿Las tenéis? Porque ellos dicen que no lo hicieron, que vosotros mismos sois testigos de que lo único que le ofrecieron fue una lata bien cerrada. Mirad, no tengo ganas de un debate, ahora escucharemos vuestras versiones y valoraremos.
- ¿El que vais a valorar? - gritó Nowaki enfurecido - Si ya nos estáis condenando antes de escucharnos.
- ¡A callar! No quiero oír ni una palabra más. Me voy, ya hablaremos.
En cuanto la profesora se hubo marchado, las protestas se escucharon por toda la clase. Jisei se levantó y se acercó a Akane.
- ¿Quieres que te acompañe?
- No, mejor se le digo yo sola. debería habérselo dicho antes.
- Vale, suerte, entonces yo me encargo de los chicos.
Después de sonreír a su compañera tocó el hombro de Akira.
- Tengo que deciros algo, dile a Kyojin que venga.
Jisei se acercó a Shibi, Akira suspiró y le dijo a Kyojin que le siguiera y se unieron a ellos. La chica sacó de su bolso la fotografía que encontraron el día anterior.
- Esto es lo que ayer encontramos en la bolsa de Akane - se la entregó a Akira - Eso y un bolígrafo que reconocimos, era e Ryuko, el que creyó había perdido.
- ¿Dices que encontrasteis otra foto en la bolsa de Akane? - preguntó Shibi, Akira se la pasó - ¿Por qué no nos lo habéis dicho?
- ¿Os importaría explicarme de que va esto? - dijo algo mosqueado Kyojin.
Ente los tres explicaron lo sucedido a Kyojin.
- ¿Por qué no me lo dijisteis antes? - les reprochó.
- Mira Kyo - habló Akira - Yo quería decírtelo pero no encontraba la ocasión, además, esperaba que todo quedase en una anécdota, lo siento, en el fondo no quería darle importancia.
Kyojin le miró directamente a los ojos, claro que le creía, él conocía de sobra a Akira, confiaba en él más que en nadie, si hubiese sospechado que aquellas primeras fotos iban a dar lugar a lo que ayer sucedió desde luego que habría echo algo.
- ¿Creéis que deberíamos decírselo también a Kamui? - preguntó Jisei.
- ¿El lo sabe? ¿Lo sabía él y yo no?
- Kyojin, él estaba con Akane cuando encontró las primeras fotos, no se lo dijimos nosotros - aclaró Jisei.
- Quiere ser amigo de Akane y conocer a sus amigos ¿no? - intervino Shibi - Pues que arrime el hombro.
- ¿Lo saben Kenshi y Xu-Xu o Sumire?
- No, seria alarmarles - contestó Akira - Y mira como está Kenshi, si además le decimos algo no habrá forma de contenerlo.
- ¿Y tenéis idea de quien es? Venga vamos Akira, seguro que tienes una teoría.
- Es Seishiro, seguro - afirmó el chico.
- Yo estoy de acuerdo contigo, es más, lo de ayer fue cosas suya, seguro - sentenció Shibi.
- Pues yo - comenzó a decir Jisei - Tengo que deciros que se quien es.
Los tres chicos la miraron interrogantes.
- Es Seishiro.
- ¿Y tú como lo sabes? - la interrogó Shibi.
- Le pedí a Kimisuke que lo averiguarse. Ayer me llamó y me lo confirmó.
- ¿Has hablado con Kimisuke? - se alarmó Kyojin.
- Pues si, he hablado con él, tenía que hacerlo.
- ¿Estas loca?
- Pues estaré loca pero lo he hecho y ya está hecho, así que no me hagáis ni un reproche. Ya está, ya está hecho, mal o bien ya está hecho.
- Lo sabía, lo sabía, tenía que ser Seishiro ¡mierda! ¿cómo no me di cuenta antes? - Akira echó la cabeza hacia atrás consciente de que la pare estaba tras suya y se golpeó levemente pero lleno de rabia.
- ¿Lo sabe Akane? - se interesó Kyojin.
- No, no le he dicho nada todavía.
- ¿Te ha dicho Kimisuke si lo de ayer también fue idea suya? - Akira hablaba con los ojos cerrados.
- Hablé con él sobre todo eso. No sabía lo que tramaban pero si sabe que Seiji y Reiji andaban muy excitados, aunque lo achacó a los nervios del partido.
- Pero ¿por qué le manda las fotos a Akane? - Kyojin no era capaz de asimilar toda la información - Yo creí que quien le caía mal era Momoka.
- Porque ella le humilló o al menos él siente que fue humillado - aclaró Akira¨- Es un sádico mental y disfruta mucho manipulando a todo el mundo.
La puerta se abrió y Genma, el profesor de música, entró.
- Hola chicos.
- Vaya, te ha tocado a ti - le dijo Genki.
- Si, me ha tocado.
- ¿Podemos movernos o tenemos que estar en nuestros sitios? - preguntó Xu-Xu.
- Es domingo, no hay clases, sentaos donde queráis, lo que sea, pero no deis guerra, bastante ha sido que he tenido que venir.
Genma se sentó y abrió el periódico que llevaba.
- ¿Te has enfadado? - preguntaba Akane a Ryuko.
- No, no me he enfadado, te conozco lo suficiente como para no extrañarme, siempre quieres solucionarlo todo tu sola, pero me molesta que siempre me consideréis tan débil como para protegerme de too.
- No es eso, no es porque te veamos débil.
- Vamos Akane que tampoco me afectan tanto las malas noticias... Que eres mi amiga, que tengo derecho a que por lo menos me cuentes los que te pasa, aunque yo no pueda hacer nada, solo escucharte.
- Y por eso te lo he dicho, porque confío en ti.
- Pero antes se lo dijiste a Jisei.
- Yo no se lo dije, ella me lo sonsacó, ya sabes como es.
- Y a Shibi.
- La ayudó a sonsacarme.
- Y a Akira.
- A él se lo dijo Shibi.
Ryuko la miraba algo enfurruñada.
- Vale... no puedo estar enfadada con nadie, pero la próxima vez haz el favor de no protegerme tanto, así nunca voy a espabilarme, así me pasa que soy una sosa y una pava.
De nuevo se abrió la puerta, esta vez era la secretaria y enfermera Shinobu.
- Genma, ya puede pasar el primero.
- Vale, a ver, Ryuko, tu eras la primera, ve con Shinobu.
Ryuko se levantó y salió. Akane la observó marcharse, luego dirigió su mirada al grupo de Jisei, a su vez, Akira la observaba a ella, durante unos segundos sus miradas se cruzaron y sin saber porqué la mirada de Akira le produjo una especie de hormigueo en el estómago. Rápidamente desvió la vista hacia Himeko, estaba sentada al lado de Momoka que sujetaba una de sus manos entre las suyas y parecía muy preocupada en intentar animarla. Pero quien más le llamo la atención fue Kohaku, sus ojos parecían destilar un profundo odio y desprecio; hacia tiempo que no se le veía esa expresión, era cierto que al principio siempre parecía despreciar a todo el mundo, pero últimamente su expresión facial se había dulcificado.
- ¿Os habéis dado cuenta de que bien les vino el jaleo que se lió con Kyojin? - hablaba enojado Kohaku.
- Por supuesto - añadió Hizashi - seguramente ya sabían que iba a pasar, lo tendrían todo planeado.
- Pero ¿cómo pudieron poner la droga? - comentaba Yuri - Si estabais allí, delante de ellos.
- Esa droga se puede conseguir en forma de pequeñas pastillas - explicó Suo - Ayer estuve informándome. Es fácil colar una en una lata de refresco.
- Seguramente - habló Karura - Fueron alguna de las chicas. Stella gesticulaba muchísimo, llamaba nuestra atención continuamente, seguro que era para distraernos y alguna de las otras dos mientras...
- ¡Pero que imbéciles somos! - se quejaba Momoka - ¡Qué crédulos e inocentes!

Una vez que todos pasaron por el "interrogatorio" de la directora, les reunieron junto con los de 3-1 en el salón de actos, donde la directora les echó una charla sobre lo inútil que era la violencia gratuita y el valor de la convivencia, realmente se la veía muy enfadada.
- Hemos estado hablando y de momento estudiaremos los castigos que se os impondrán particularmente sobre todo a Seiji, Reiji, Kohaku y Kamui. También hay una investigación abierta sobre el incidente sufrido por Himeko, os aseguro que averiguaré lo que ha pasado y él o los culpables recibirán un justo y duro castigo. Mientras, os comunico que el fin de semana que viene nos vamos a ir todo de bonita convivencia, así que no hagáis planes, os quiero a los 42 a las 6 en punto de la mañana en la puerta del instituto; obligatorio venir en chándal y una mochila o bolsa que tendrá: ropa interior para mudarse, aseo personal y una toalla, nada más, abstenerse de llevar móviles, ipods, mp4, secadores de pelo y demás cosas inútiles, os aseguro que no os van a servir para nada.
- ¿Dónde nos vais a llevar? - se oyó preguntar a Genki.
- Ya lo veréis, pero os digo que no va a ser ninguna excursión bonita.
- ¿Y los que no tenemos nada que ver también tenemos que ir? - preguntó Setsu.
- Si no habéis tenido nada que ver ayer lo habréis tenido otro día. Iréis todos y no hay más que hablar, se trata de un ejercicio de convivencia, algo que no sabéis hacer.
- A ver jefa - habló de nuevo Setsu - los violentos son los de 3-2.
- Si, pero aunque son violentos al menos están unidos, la convivencia entre ellos es buena, cosa que no puedo decir de 3-1, que no es que os llevéis mal... es que no sabéis convivir.

jueves, 9 de septiembre de 2010

38. Dos trampas, tres reacciones violentas

Las tres chicas de 3-1 que se habían sentado al lado de Himeko seguían hablando y gesticulando mucho. Himeko trataba de seguir su conversación aunque era incómodo para ella, su buena educación le impedía ser descortés. La verdad, no le importaba mucho lo que decían pero parecían muy entusiasmadas con ello.
Karura, entre preocupada por sus cosas y aburrida de tanta charla sobre moda, lo que estaba de moda y como estar de moda, dirigió su mirada hacia donde estaba el resto de su clase. Estuvo tentada de levantarse, tenía ganas de hablar con Akira, seguro que él le daba algún consejo, cuando le conoció le pareció un crio quejica, flojo y hasta en ocasiones pedante, pero ahora era su amigo, ese chico tenía la capacidad de analizar las cosas friamente y así es como debía plantearse su problema, de una forma fria y objetiva, dejándose llevar por nos nervios no estaba consiguiendo nada; además, habíha visto a Akira hablar, con gesto muy serio, con Kamui y Shibi ¿Qué pasaría? No era muy normal que Akira apartase a Kamui del grupo para hablar con él.
Kamui estaba muy molesto, Momoka se había quedado dormida apoyada en su hombro. Yuri, sin embargo, había preferido hacerlo en Suo, éste parecía no reaccionar, ningún gesto, de agrado o desagrado, se veía en su rostro. Nowaki les miraba casi rechinando los dientes.
- Sois los dos iguales ¿Qué teneis vosotros que no tengamos los demás?
- Cállate quejica - decía Kamui - Para mi esta situación es mue incómoda.
Kenshi se reia, Genki parecía a punto de llorar.
- ¿Por qué Momito? ¿Por qué? - se lamentaba.
- Sumire - dijo Karasu - Si quieres tú puedes dormir en mis piernas.
- ¡Karasu! - Jisei le miró amenazante.
- Tenía que intentarlo.
Ginta llegó y se acercó a su hermana.
- Mira - comentó Jisei - Un Karasu en pequeño. Que sepas Ginta, que en unos años vas a ser como esto.
Ginta la miró de una forma que a Jisei no le presagió nada bueno.
- Tu siempre igual - comentó el chico - No me tienes confianza, y eso que eres como mi hermana.
- Hombre el chico se esta portando - dijo Kyojin - A pesar de ver a las animadoras no se tiró a las piernas de ninguna.
- Además ha sido un héroe - añadió Ryuko.
- Gracias al capitán y a Akira que confiaron en mi.
- Malo - replicó Akane - Ese arrebato de modestia no puede ser bueno.
- Yo queria hablar un momento con Ryuko hermanita, no voy a meterle mano, no te asustes.
- ¿Algun problema? - preguntó Ryuko.
- Necesito… un consejillo ¿Podemos hablar?
- Venga, vale.
Ruyko se levantó y junto con Ginta se alejaron.
- Ryuko y mi hermano se entiendes bien - explicó Akane al ver la mirada curiosa de Sumire - Todos mis hermanos quieren mucho a Ryuko, ella tiene mas paciencia que yo. Los ha aguantado casi tanto como yo. Supongo que querrá pedirle consejo sobre alguna chica que le gusta.
Ginta miraba algo nervioso a Ryuko.
- Espero que no te enfades conmigo… hermana.
Ginta tenía la costumbre de llamar hermana tambien a Ryuko, esta había pasado mucho tiempo en su casa, ayudando a su hermana cuando esta no podía salir por atender a sus hermanos y otras veces los acompañaba al parque, si que era cierto que veia a Ryuko casi como a otra hermana mayor.
- ¿Por qué me iba a enfadar? ¿Qué es lo que te pasa?
- Ven, vamos ahí, que no quiero que me oigan.
- Pues si que estas raro.
- Es que quiero que me hagas un favor ¿te importaría hablar con un colega mio?
- ¿De qué?
- Es que le gustas pero no puede… hablar contigo delante de…
- ¿Qué yo le gusto a uno de tu clase?
- No, no es de mi clase. Tú solo habla con él.
- A ver Ginta ¿esto que es? ¿una broma? ¿una encerrona?
- No lo sabes tu bien - dijo apareciendo de pronto Jiro, un chico alto y grueso, con el pelo castaño, muy corto y ojos pequeños y de mirada maliciosa.
- Pero Ginta ¿Qué has hecho?
Ryuko se sobresaltó al verlo, aquello la puso nerviosa, dio unos paso para atrás, iba a girarse para marcharse cuando chocó con algo. Era Reiji.
- ¿A dónde vas, palomita?
- ¿Qué haces aquí? - gritó Ginta - Su suponía que…
- Chisst, los niños no hablan si no se les da permiso - habló jocoso.
- ¡Ginta! - Ryuko le miró enfadada y asustada.
- Yo… yo no sabía que…
Reiji sujetó de las muñecas a la chica. Jiro se acercó y Reiji la empujó hacia él, que la sujetó de un brazo.
- Toda tuya.
- ¡Suéltata! - gritó asustado Ginta, eso no podía ser cierto ¿Qué pasaba? ¿se burlaban de él? - ¡Sueltala!
Reiji golpeó el pecho de Ginta que calló al suelo.
- ¡Ginta! ¡Quita bruto, sueltame! - intentaba zafarse Ryuko.
- ¡No la toqueis! - Ginta se levantó con rabia.
- No te enfades - se burló Reiji - Si Jiro es muy bueno, no va a hacer nada que no se hubiese ocurrido a ti.
- ¡Que me dejes! - Ryuko continuaba intentando soltarse.
Pero Jiro la abarcó con sus enormes brazos, impidiendo que pudiese mover los suyos. La tenía sujeta de forma que la espalda de la chica estaba pegada a él, así lo único que ella podía hacer era levantar las piernas tratando de deshacerse del abrazo.
- Quieta, si solo quiero un besito.
- ¡Que no la toques! - el grito de Ginta estaba lleno de desesperación, ahora se daba cuenta de cómo le habían engañado. Se lanzó hacia Jiro pero Reiji le sujetó del brazo retorciéndoselo en la espalda - ¡Suéltame hijo de…
- No, no, así no se piden las cosas - dijo de pronto Seiji - Somos colegas ¿recuerdas?
- Déjamelo a mi - habló de forma macabra Reiji . Se me ocurren muchas formas de educarle.
Ginta sentía mucha impotencia y comenzó a llorar incapaz de controlar su rabia.
- ¡Oh, pobrecito! - se burló Reuiji - Pobre muchacho torpe e indefenso ¿No quieres que le hagamos nada a tu amiguita?
- No os atrevareis - dijo de pronto Ryuko.
- Vamos a hacer un trato - propuso Seiji.
- ¡No les escuches Ginta!
- Si, si nos va a escuchar. Si no quieres que le pase nada a ella deberás darnos otra cosa a cambio.
- ¡No les escuches!
- Aunque a mi contigo me vale - dijo Raiji atrayéndole hacia él - Me encantan los niños pelirrojos y tiernos como tú - Le pasó la lengua por una de las orejas y mordisqueó.
- ¡Déjame, cabrón! - gritó Ginta mientras intentaba golpearle con la mano libre.
- Te va a soltar - dijo Seiji - Pero tu nos tienes que traer a otra persona. Si no lo haces, tu amiguita va a darle un bonito recuerdo a Jiro.
- ¡Estais locos! - gritó Ryuko que no dejaba de intentar soltarse del abrazo de Jiro - ¿Creeis que nadie se va a enterar?
- Tu eliges - la ignoró Seiji - O te quedas aquí, disfrutando del espectáculo y dejo que Reiji se ocupe de ti o va a llamar a quien te digamos.
- Pero si te vas - continuó Jiro - No olvides mantener la boca cerrada porque ¿sabes? Haciendo daño Reuiji es muy rápido.
- Lo que quiere decir Jiro es que si esa persona no viene sola, si avisas a alguen más… ¿soportarias mirar despues a Ryuko a la cara?
- No les hagas caso, son mentiras, no se atreverán - Ryuko intentaba mantener cierta calma y que no se notase el terror que empezaba a invadirla.
- ¿Tu que crees? - rió Seiji - ¿Reiji se atreverá? ¿Apostamos?
- No la hagais daño - suplicó Ginta - Por favor.
- Pues eso depende de ti… colega. Dile a su amigo, el rellenito, que venga.
- ¿Kyojin?
- ¿Por qué quereis a Kyojin? - gritó muy asustada Ryuko.
- Jiro quiere decirle algo. Bien, elige.
- ¿Qué vais a hacerle a Kyojin? - preguntó asustado.
- Nada, solo asustarle un poco y reirnos.
- ¡No Ginta, no! - Jiro tapó con su enorme mano la boca de Ryuko.
- Esta bien… pero no la toqueis a ella.
- Vamos Reij sueltale, este no va a hacer nada.
- Es una pena, ya me estaba emocionando.
- Ve… y no tardes… colega.
Ginta salió corriendo. Al llegar al descampado se limpió los ojos. Se dirigió hacia donde estaba Kyojin. Andaba deprisa, mirando al suelo.
- ¿Dónde estabas, Ginta? - le gritó de pronto Minako, la hermana de Nowaki.
No contestó, siguió con su camino. Minako se quedó perpleja mirándole.
- Kyojin - dijo al llegar - ¿Puedes venir?
- ¿Qué pasa? ¿Y Ryuko?
- Quiere… enseñarte una cosa.
- ¿El qué?
- Por favor… ven conmigo.
- Bueno… pues ahora vuelvo… vamos allá.
Ginta se giró y deshizo sus pasos. Kyojin le siguió. Akira y Akane estaban en una de sus habituales discusiones y no parecían haberse dado cuenta de nada. Kamui seguí con Momoka encima y aguantando las quejas de Nowaki y Genki. Shibi continuaba abstraido en sus cosas. Karasu y Sai se vigilaban el uno al otro mientras Sumire, Jisei, Kenshi y Xu-Xu jugaban a las cartas y no paraban de reir.
Ginta caminaba bastante deprisa.
- Pero Ginta, espera.
Minako continuaba observándole.
- Perdóname Kyojin - lloró Ginta al llegar a donde se veía a Ryuko y los otros chicos.
Kyojin no podía moverse, lo único que esn esos momento veía era a Ryuko tratando de zafarse de los brazos de Jiro. Eso no era verdad, no podía ser verdad, sentía como el corazón le latía más y más deprisa, sentía como golpeaba su pecho y no solo eso, sentía latir sus sienes, sus pulsos. Fue un instante, aquella sensación solo duró un instante que parecía eterno. De pronto, cuando parecía que su cuerpo iba a reaccionar, sintió un dolor agudo en la espalda.
- ¡Kyojin! - gritó Ryuko, a la que Jiro hbía destapado la boca.
- Te pudes ir Ginta - dijo Seiji.
- ¿Qué le vais a hacer? - gritó el chico.
- Mejor vete.
Kyojin volvió a ORI gritar a Ryuko, era un grito terrible y desgarrador pero él no sabía que pasaba, solo sentía que caía al suelo y que algo le golpeaba… simplemente aquello no podía ser cierto.
Ginta salió corriendo de allí. Nada más abandonar la zona arbolada se dejó caer de rodillas llorando, presa de un gran desprecio hacia si mismo.
Minako ni pensó lo que hacía. Sus piernas parecía saber mas que ella. Corrió todo lo que pudo hasta alcanzar el grupo de su hermano.
- ¡Nowaki! ¡Akira! ¡Akane! - gritaba muy nerviosa acercándose, prácticamente aterrizó sobre Akira.
- Aki, pasa algo, algo malo.
- Cálmate.
- No, no… Kyojin…. Ginta… algo malo.
- ¿A ver, que pasa? - le gritó Nowaki sujetándola de los hombros.
- Respira, vamos, respira - le dijo Akane - ¿Le pasa algo a Ginta?
- Ginta se fue con Seiji, yo lo vi, antes, se fueron… - hablaba de forma nerviosa y atropellada, consiguiendo atraer la atención de todo el mundo - Luego volvió con Ruyko y salió solo y luego con Kyojin y lloraba y…
- ¿Dónde? - ahora era Akane la que la cogía de los hombros obligándola a mirarla - ¿Dónde ha llevado a Ryuko?
- Ya, tranquila - Shibi sujetó a Akane - No la agobies.
Nowaki se levantó y salió corriendo, Kenshi y Genki le siguieron. No sabían el qué pero algo malo pasaba.
- ¿Y Kyojin? - la interrogó angustiado Akira que parecía haber comprendido todo.
- Entan dentro… en el bosque.
Ahora fueron Akira, Shibi, Karasu, Suo y Kamui que se quitaban de encima a las chicas sin mucha delicadeza, y Xu-Xy los que salieron corriendo.
Akane no quería entender nada. Miró a Jisei.
- No le pasa nada a Ryuko ¿verdad?
- Venga vamos - dijo Jisei.
Momoka y Yuri se habían despertado bruscamente y miraban aturdidas.
- ¿Qué pasa? - dijo Momoka.
- Algo les pasa a Ryuko y Kyojin - dijo Sumire antes de hechar tambien a correr.
En el grupo de Karura aquello no pasó desapercibido.
- Bueno - dijo Stella - Nosotras mejor nos vamos.
Nowaki, Genki y Kiba vieron a Ginta llorando en el suelo. Ninguno se paró. Ginta les sintió pasar rápidamente a su lado. Unos pocos segundos después aparecieron Akira y Shibi. El primero se paró en seco delante de él y le levantó del cuello de la camiseta.
- ¿Dónde están?
Ginta no podía hablar, señaló hacia detrás de él, Akira le soltó.
- Suo - dijo al ver a sus compañeros llegar hasta él - Tú encárgate de Nowaki, Karasu tu de Kenshi - sabía que tanto Kenshi como Nowaki eran demasiado impulsivos.
Efectivamente Nowaki había arremetido contra Seiji y Kenshi y Genki contra Reiji.
Jiro les miró divertido y soltó a Ryuko, que llorando, corrió hacia Kyojin, tirado en el suelo, que se incorporaba lentamente. Se lanzó a abrazarle sin dejar que se levantara.
Así los encontró Akane, de rodillas a ambos. Ryuko llorando desconsoladamente, abrazada a él.
Akira habia sentido ganas de apalear a alguien pero no lo hizo. Suo y Kamui intentaban sujetar a Nowaki, Karasu a Kenshi y Shibi y Xu-Xu a Genki… nadie se dio cuenta de que Jiro no estaba allí. Akira veia a Seiji y Reiji disfrutando con todo aquello, si, eso era lo que pretendían y lo que habían conseguido, provocarles. Se arrodilló al lado de Kyojin,
- Ryuko, Ryuko - trató de separarla - Ya ha pasado todo… Mírame Ryuko, soy yo, vamos, suéltale, le haces daño.
- No me hace daño - murmuró Kyojin - Ella no me hace daño.
- Vamos Ryuko, mira, hha venido Akane ¿quieres asustarla más? - le dijo suavemente Jisei.
Poco a poco Ryuko se soltó de Kyojin.
- ¿Qué te han hecho? - preguntó Akira.
- Nada - sollozó.
- No tengas vergüenza de decirmelo.
- Nada - repitió - Solo me asustaron.
Jisei la ayudó a levantarse.
- Vamos Ryuko, ven conmigo.
Mientras todo esto pasaba, Yuri y Momoka habían ido junto con Minako, a avisar a los profesores.
- ¿Qué pasa aquí? - gritó la directora al llegar.
Con la ayuda de los profesores consiguieron calmar a Nowaki, Kenshi y Genki que eran los mas violentos.
- ¡Han pegado a Kyojin! - gritaba Genki.
- Son unos hijos de…
- ¡Vale ya, Kenshi!
- ¡No vale! - gritaba también Nowaki - ¡No vale!
- ¡Hhe dicho que vale! - se acercó a Kyojin, su aspecto no era muy bueno, se le veían golpes en la cara y seguramente tendría en el resto del cuerpo - ¿Puedes levantarte?
- Mas o menos… estoy bastante bien.
- ¿Por qué ha sido?
- ¡Porque son unos salvajes! - volvió a gritar Nowaki,
- Inari, llevale al hospital, que le hagan un chequeo y tambien a Ryuko, está demasiado nerviosa - dijo al verla abrazada a Jisei llorando nerviosamente.
- Yo voy con ella - habló Jisei.
- Yo tambien voy - dijo Akira - Te ayudaré, Inari.
- Shinobu lleva tu a los chicos. Venga, todos a dispersarse, ya no hay nada de ver. El lunes hablaré con vosotros, no creais que os vais a librar.
El alboroto al final había atraido a todo el mundo. Tlodo el mundo menos a tres personas, una de ellas, tan callada que siempre pasaba desapercibida, por eso, también pasó desapercibida su ausencia.
Cuando Kohakim Hizashi y Karura se levantaron para ir a ver que pasaba, Himeko se dio cuenta de que no podía, quiso hablar, llamar a Hizashi pero tampoco podía hablar. Empezó a sentirse mal, estaba mareada, no podía moverse y la visión se le volvia borrosa.
- Hola preciosa - oyó una voz como en la lejanía, una voz que no podía reconocer - Está grogui.
Deisuke, en cuclillas delante de ella, hacía gestos con la mano ante sus ojos. Himeko no reaccionaba, tenía las pupilas dilatadas y la mirada perdida.
- Pues venga, vamos - dijo Takumi.
- Ven preciosa.
Deisuke la cogió en brazos. Himeko notó como algo la alzaba del suelo pero no sabía decir que es lo que pasaba.
- El grupo de Seishiro ha cumplido, menudo alboroto han armado - decía Deisuke.
- No se que clase de acuerdo habrá llegado Nagato con él, ni porqué.
- Es igual, la pena es que no nos den mas tiempo, habría sido delicioso disfrutar de esta belleza - Deisuke puso a Himeko de nuevo en el suelo, tumbada.
- Desabróchale la camisa, así se asustarán más.
- Será un placer - dijo relamiéndose los labios.
Fue desabrochando los botones de la camisa, Himeko sentía como unas lágrimas comenzaban a caer de sus ojos, una lágrimas que no podía controlar. Quería gritar, quería moverse, pero no podía, por mas que quería su cuerpo no reaccionaba. Le parecía sentir las manos de alguien tocándola aunque no podía ver con claridad quien era, pero la tocaban, seguro y de pronto algo que se aproximaba a ella, algo que la presionaba los labios y le robaba la respiración.
- Deja de besarla - gruñó Takumi - Mira que eres morboso.
Mientras la directora y los profesores dispersaban a los alumnos curiosos, Hizashi miró a su alrededor.
- ¿Y Himeko? - desde que había comprendido lo injusto que toda su vida había sido con Himeko a causa de sus celos, se había convertido en prácticamente su guardaespaldas.
- Estaba contigo ¿no? - dijo Karura.
- No la veo.
- Se habrá quedado atrás.
Dirigieron sus miradas a donde habían estado, allí no había nadie.
- Hizashi - dijo Karura sujetándole el brazo - Allí.
Karura señalaba a tres personas un poco alejadas, no demasiado, una de ellas en el suelo.
- ¡Cabrones! - Kohahu echó a correr como enloquecido.
- ¡Kohaku, no! - gritó también Karura.
Hizashi no había dicho nada pero también corría hacia allá.
Deisuke y Takumi les esperaban de pie al lado de Himeko. Kohaku, sin detenerse se acercó a Deisuke y golpeó con su frente violentamente la cara del rubio, este calló al suelo sangrando.
- ¡No, Khaku, no! - continuaba gritando Karura que tambien llegó corriendo.
Hizashi cogió a Takumi del cuello y levantó su mano cerrándo el puño, este sonrió.
- ¿Me vas a pegar delante de todos?
Hizashi paró sú puño y miró detrás de él. Los profesores llegaban corriendo… y todo el mundo.
Karura intentaba evitar que Kohaku golpease de nuevo a Deisuke.
- ¿Pero que os pasa hoy? - gritó el profesor Yotsuda.
- ¡Estan locos! Nos han atacado sin mal - dijo Deisuke mientras se limpiaba la sangre.
Karura se arrodilló al lado de Himeko.
- Directora ¡Algo le pasa a Himeko!
La directora se arrodilló a su lado, todo un corro se hizo a su alrededor.
- Está drogada.
- ¿Qué? - gritó Hizashi a punto de arremeter contra Takumi, Yotsuda le detuvo.
- ¡Vale ya, Hizashi!
- ¿Qué la hebeis hecho? - gruñó lleno de odio Kohaku.
Karasu se metió como pudo entre todos los curiosos y llegó hasta Kohaku sujetándole justo cuando iba a volver a golpear a Deisuke.
- ¡Sueltame Karasu!
- ¡No, Kohaku, cálmate!
- ¡Suéltame o te pateo a ti!
- ¡Kohaku tranquilizate! - le gritó el profesor Masashi.
- ¡Le voy a matar! ¡Ha drogado a Himeko!
Había que reconocer que cuando Kohaku se ponía violento daba miedo.
- ¿Cómo sabes que han sido ellos?
- ¡Lo se!
- Tenemos que llevarla al hospital .- habló la directora - Vaya tarde me estais dando.
- ¡Han sido ellos! - los ojos de Kohaky destilaban un profundu odio y desesperación.
- Encima que la hemos encontrado así - habló Takumi con toda tranquiliddad.
- ¿Qué le habeis hecho? - gritó HIzashi, al que Yotsuda seguía sujetando.
- ¡A callar! - bramó la directora - No sé lo que os ha pasado pero os juro que lo averiguaré. Ayúdame Gaito, vamos. Y vosotros, los de 3-1 y 3-2, mañana os quiero a todos a la 9 en punto en el instituto.
- Pero mañana… - se quejó alguien.
- ¡A todos! A las 9 en punto y al que false te le sancionará ¿está entendido? Yo podeis correr la voz.
- Señora Chikara - habló Hizashi.
- ¿Qué? - bufó la nombrada.
- Querría ir con ella al hospital.
- Esta bien pero no digas ni una sola palabra. Sigure, Masashi, os dejo encargado de todo, que recojan sus cosas, se acabó la tarde de campo.
Pero lo que no habían acabado eran los incidentes.
Akane se había quedado clavada en el sitio, allí solo quedaban ella, Ginta, Shibi, Kamui y Seishiro que sonriendo se disponía a disfrutar del espectáculo.
- Akane, perdóname - Ginta se acercó a ella lloroso.
Por toda respuesta Akane lanzó una bofetada contra la cara de su hermano.
- Akane, perdóname.
Akane levantó de nuevo la mano. Shibi se la sujetó.
- Ya vale Akane.
- ¡Sueltame!
- ¡No! Ya vale, está arrepentido.
- ¿Arrepentido? - gritó con toda su rabia - ¿Crees que esto se olvida pidiendo perdón?
- Lo ha entendido Akane, sabe lo que ha hecho.
La escena parecía divertir mucho a Seishiro.
- ¿En qué estabas pensando? - le recriminó la chica a su hermano.
- Me engañaron, soy un imbécil, me dejé engañar.
- ¿Cómo se lo vas a explicar a Ryuko? - continuaba gritando - ¿Eh? ¿Cómo? ¿Cómo?
Ginta cerró los puños y se los llevó a la cabeza, apretándose.
- Lo siento, no creia que iba a pasar esto, yo nunca le haría daño a Ryuko.
- ¿Qué es lo que creías? - Akane intentaba zafarse de la sujeción de Shibi.
- Ya, Akane, ya - Shibi la atrajo hacia sí y la abrazó, manteniéndola contra su pecho - Es solo un niño, un niño asustado y confundido. El no sabía como son esos, nadie se lo dijo.
Akane apretó sus puños contra el pecho de Shibi con rabia, si eso era cierto, Ginta no les conocía del todo.
- Pero aún así… - la rabia de Akane parecía disminuir, apoyó su cabeza contra el pecho de su amigo, éste le acarició el pelo.
Kamui sentía que algo no iba bien dentro de él, no le gustaba ver aquello, le producía “algo” en su interior. “Déjala ya” pensaba con pena “No la toques más”.
Seishiro se acercó a él con una maliciosa sonrisa en los labios. Se aproximó a su oido y le susurró unas palabras.
La reacción de Kamui no se hizo de esperar, golpeó a Seishiro, lo cogió del cuello y lo tiró contra el suelo, lánzandose sobre él sin separar las manos de su objetivo.
- ¿Qué has dicho?
- Me… aho….gas…
- ¡Kamui! - gritó Shibi separándose de Akane - ¡Suéltalo!
- ¡Te vas a tragar lo que has dicho! - hablaba con voz llena de ira Kamui.
- Vale ya Kamui - decía Shibi con bastante tranquilidad, intentando separarlo - Sueltale.
- ¡Kamui, por favor! - decía tambien Akane.
- ¡Déjame, Shibi, déjame!
- ¡Que lo vas a matar! ¿No ves que no puede respirar? ¡Ginta ve a llamar a alguien!
- ¡Kamui suletale ya! - Akane también intentaba separarle - ¡No ves que no se merece lo que a ti te pueda pasar!
- ¡Ya! ¡Kamui, ya basta! - Shibi dio un puñetazo a Kamui, esto hizo que aflojase un poco el agarre.
Seishiro consiguió separar un poco las manos de su cuello.
- ¡Kamui, sueltale! - dijo con voz firme Sigure - ¡Ahora mismo!
Kamui aflojó del todo las manos.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó el profesor.
Seishiro se incorporó tosiendo. Sigure le ayudó a levantarse.
- Esta loco - dijo el chico - Loco de remate.
Kamui apoyó los brazos en el suelo, sentía impotencia y muchas ganas de gritar. Shibi se había sentado en el suelo y respiraba profundamente.
- Creia que lo matabas, tio.
- ¿Qué ha pasado para que te pongas así? - preguntó bastante enfadado Sigure.
- Es asunto privado - respondió secamente Kamui.
- Vale, a mi no me lo digas si no quieres. Darás tus explicaciones al consejo.
- No diré nada - habló friamente - No daré explicaciones a nadie.
- Si sigues con esa actitud te verás en problemas ¿Cómo te encuentras, Seishiro?
- Ya estoy mejor, gracias Sigure, si no llegas a venir no sé como hubiera salido de estta.
Kamui se levantó.
- Eres el ser mas despreciable y rastrero que conozco - dijo a Seishiro lentamente.
- Y tu eres un patético y soberbio muchachito.
- Vale, se acabó la charla - cortó Sigure - Venga que nos vamos, recoged vuestras cosas. Mañana Chikara será informada de todo este incidente ¿Qué demonios os ha pasado hoy? Es innaudito.
- Kamui - Momoka había regresado hacía ya un rato y se acercaba con miedo al chico - Ven conmigo, yo te ayudaré.
- Estoy bien, Momoka.
- Déjame que te ayude, por favor, nunca me dejas ayudarte ¿tan molesta soy? No se lo que ha pasado pero…
- Esta bien, pero te va a decepcionar.
Primero Kamui ofreció su brazo a Shibi que seguía sentado en el suelo.
- Por cierto - le comentó en voz baja - Seguro que sí es Seishiro.

Akira y Jisei esperaban en la sala de espera del hospital.
- ¿Crees que tardarán mucho? - preguntó Jisei, más que nada por hablar de algo.
- ¡Quien sabe!
- Oye, yo quería enseñarte una cosa, aunque no se si Akane se va a enfadar.
- Entonces no lo hagas.
- Da igual, lo tengo en mi bolsa que he la he dejado allá, espero que alguien me la guarde.
- Pues entonces no hay problema, no lo puedo ver de todas formas.
- Después de lo que ha pasado Akane va a tener que decirlo.
- ¿El qué?
- Cuando fuimos a cambiarnos después del partido, Akane encontró en su mochila una foto… una foto suya con Ryuko que no era suya, detrás ponía; Ya me la darás.
- Vale - Akira miró con paciencia hacia el techo - ¿Por qué no lo habeis dicho?
- Se me olvidó.
- Bien - se inclunó hacia delante llevando su cabeza, clavando su codos en las rodillas y sujetándosela - Estupendo.
- ¿Crees que tiene algo que ver con lo que ha pasado?
- Es Seishiro, seguro,es el único capaz de pensar un plan tan retorcido - murmuró.
Hubo unos minutos de silencio. Jisei observaba a su amigo.
- ¿En que piensas? ¿Estás enfadado?
- No, solo pienso que Ryuko y Kyojin están aquí, tú estas aquí, yo estoy aquí y Akane se ha quedado sola allí.
- No creo que va a pasar nada, está todo el mundo, además estará con Shibi.
- Si - Ákira hizo una extraña mueca que parecía una sonrisa - Shibi siempre está ahí, no se como lo hace pero siempre está cuando lo necesita ¿no?
- No me gusta nada ese aura que se te ha puesto. Yo se lo que tienes dentro, Akira.
- Pues tendré lo que tiene todo el mundo.
- Tienes miedo, frustración, remordimientos, confusión…
- Eso son demasiadas cosas.
- Sé que tienes algo que te está quemando por dentro.
- Tú eres una chica muy rara, cuanto más te conozco más rara me pareces - Levantó la vista - ¡Anda, mira! ¡Si ese que entra es Hizashi!
- Es verdad ¿Qué hará aquí? Uy… algo más ha pasado, su aura está a puntito de estallar.