sábado, 3 de diciembre de 2011

92. Mal de amores

Si alguien conociese bien a Himeko sabría que ella no era una chica débil que se lamentase continuamente. Ella era mucho más fuerte de lo que cualquier imaginaba, bajo su aspecto dulce y delicado se escondía una persona llena de determinación y que no se rendía tan fácilmente como todos pensaban.
Se declaró a Nowaki, no esperaba demasiado, aquella declaración la había estado ensayando durante días y estaba preparada para cualquier respuesta, sobretodo para el rechazo, se dijo a si misma que no pasaría nada. Ella no tenía una gran meta, no aspiraba a que Nowaki de pronto se diese cuenta de que estaba enamorado de ella o algo por el estilo, ella no era una ingenua, las cosas no pasaban como en las historias edulcoradas de amor, de buenas a primeras no iba a pasar así que estaba muy preparada para el "no".
Himeko se había propuesto una meta menos ambiciosa y mas realista: solo quería que él la escuchase, más que nada para que se entesase y a ser posible que siguieran siendo amigos. Por lo tanto estaba contenta y satisfecha, la primera de sus metas se había cumplido y eso la llenaba de optimismo.
Eso no quería decir que no sintiese igualmente pena, sentirse rechazada por muy dulce y amable que se mostró Nowaki, por muy preparada que ella estuviese, seguía siendo doloroso.
Pero se había propuesto no derramar ni una lágrima delante de Nowaki. Para ella Nowaki era siempre su ejemplo a seguir, fuerte, firme, decidido, siempre enamorado de Momoka, sin rendirse, pero siempre con una sonrisa en los labios a pesar de lo mal que seguro que le sentaba ver que Momoka solo tenía ojos para Kamui y ella aprendería del propio Nowaki, no, no iba a llorar delante de él porque podría sentir pena por ella y eso es lo último que deseaba, la compasión no es nada buena, hace la que gente actúa de forma equivocada.
Y firme a su propósito se mantuvo serena delante de Nowaki. Porque ella no era una chica tan débil y delicada como todos pensaban.
Claro que, cuando se encontraba a solas, a veces se derrumbaba... los rechazos son dolorosos, muy dolorosos.
Pero después de llorar y desahogarse se limpiaba las lágrimas y se miraba al espejo: "se fuerte Himeko" se decía "las mujeres también tenemos que ser fuertes, esto no es nada".
Por suerte Nowaki era encantador... claro, por eso le gustaba tanto. No solo era su actitud, que nunca se rindiera ante nada, que nunca abandonara a sus amigos, era todo. Aunque aparentase ser un despistado, aunque a veces le costase entender las cosas, ella sabía que era su amigo y que siempre le iba a tener a su lado. Apreciaba su amistad más que nada en el mundo, por eso agradecía seguir siendo su amiga aunque últimamente Nowaki estaba de lo más raro, no era que mantuviese distancia entre ellos, no, Nowaki seguía actuando en ese sentido igual que siempre, era que parecía empeñado en "meter" a Kohaku entre ellos, Himeko llegó a pensar que lo utilizaba como escudo ¿acaso es que le daba miedo quedarse con ella a solas? Reconocía que desde que Yuri salía con Kenshi y Kamui y Momoka parecían también tener una relación la situación se había vuelto un poco incómoda pero... bueno, sería que a Nowaki también le resultaba incómoda y por eso se empeñaba en que Kohaku fuera con ellos... si, sería eso.
Pero para Himeko todo cambió en el momento en que se dio cuenta de que quería estar con los dos. Si, le gustaba estar con los dos.
Empezaba a apreciar a Kohaku tanto como a Nowaki. De echo había algo en ellos que les hacía iguales, a pesar de lo distintos que eran, de esas personalidades tan distintas, de sus forma de actuar para Himeko eran iguales... al menos se sentía igual con cada uno de ellos. Quizás era que Kohaku había demostrado tener un gran corazón, que le había visto derrumbarse ante los fantasmas de su pasado pero igualmente apretar los puños decidido a no dejarse vencer, quizás era que veía los ojos de Kohaku brillar cuando hablaba de ayudar a Akane a superar sus traumas, lo decidido que estaba a hacer algo por una compañera que tampoco es que la conociese demasiado pero que a la que no quería dejar de ayudar porque, como él mismo decía: tenía que devolver al universo el favor recibido, era su karma.
Y cuando se quiso dar cuenta, la pena que sentía por el rechazo de Nowaki se iba diluyendo según estaba al lado de Kohaku.
Y no supo porqué pero al ver a Kohaku acercarse con esa chica andando a su lado y que le miraba de aquella forma, con los ojos abiertos y brillantes, llenos de admiración, se sintió como si algo sucio se apoderase de su corazón.
Lo curioso fue que en cuanto Mitsuki vio a Himeko sintió, así, de buenas a primeras, bastante animadversión por ella.
Sumire desayunaba en la cocina de su casa junto a su hermano. Misaki parecía abstraido en sus pensamientos mientras Sumire hablaba y hablaba sin parar.
- ¿A que es estupendo? - sentenciaba la chica alegremente - ¡Eh! ¡Misaki! Tierra llamando a Misaki ¿me escuchas?
- ¿Eh? ¿Decías algo?
- Hombre decir, lo que se dice decir pues decía muchas cosas.
- Perdona, es que esta distraído.
- No ya, si ya me he dado cuenta ¿Te sucede algo?
- No, no me sucede nada tranquila.
- Entonces ¿vas a venir al cien esta tarde con nosotros?
- ¿Al cine?
- Si, vamos Jisei, yo, Karasu, Kimisuke... tu no conoces a Kimisuke es un nuevo amigo nuestro, Genki, ah y Suo.
- ¿También va Suo?
- Siiiiii - contestó con voz picarona.
- No... no voy a poder ir.
- ¿Por qué? ¿Has quedado con alguien?
- Si... si, he quedado.
- Mentiroso - dijo torciendo la boca.
- Vale no he quedado con nadie - Misaki era incapaz de mentir a su hermana - pero no tengo ganas.
- ¿Por qué?
- Porque no me apetece.
- Pero si va a ir Suo.
- Pues por eso.
- Creí que te caía bien.
- Y me cae bien pero es que... déjalo, no voy a ir y punto.
- ¿Se porta mal contigo?
- No.
- ¿Tiene una conducta inapropiada?
- ¿Desde cuando conoces esa palabra? Bah... No, no.
- ¿Entonces? ¿Acaso te insulta? ¿Es porque te gustan los chicos?
- Pues digamos que si.
- ¿Es que es homofóbico?
- No, vamos no lo se, no si ni siquiera si se ha dado cuenta. No, él no me insulta, me trata bien, demasiado bien.
- Pues entonces no lo entiendo. En estos meses has dejado de ser el chico solitario que no quería relacionarse con nadie, tienes nuevos amigos ¿Que problema tienes con Suo?
- Es por mí, no... no quiero estropear nuestra amistad.
- Entonces reconoces que se ha creado un vínculo de amistad entre vosotros.
- Es que no puede ser... ¿pero desde cuando hablas tú de vínculos? Estás que no te reconozco, hermanita.
- Es que estoy aprendiendo a ser una chica sofisticada - se rió de su propia ocurrencia - Pero ¿Por qué no quieres que seáis amigos?
- Porque si, esto no va a terminar nada bien, tiene que acabar antes de que me desprecie.
Sumire le observó unos segundos. Misaki desviaba la mirada y se tocaba un mechón de su pelo nervioso.
- ¿Te has enamorado de él?
Misaki suspiró resignado mientras se recostaba en la silla, hubiera preferido no hablar de ese tema con su hermana pero como siempre esa criatura parecía ver dentro de él.
- Eso no es nada malo - habló con amabilidad Sumire.
- No lo sería si yo fuera una chica pero es que no lo soy, por si no te has dado cuenta.
- ¿Como te sientes?
- Muy mal. Intento ser normal, juro que lo intento pero no puedo, es imposible.
- Lo dices como si fueras anormal o algo así.
- Y lo soy, no soy normal, soy un bicho raro.
- ¿Cuantas veces vamos a tener que hablar de eso? Tu no eres "no-normal" eres tan normal como cualquiera, no debes dejarte influir por lo que algunas pocas personas digan.
- Intento actuar como cualquier chico, intento que me atraigan las chicas, me esfuerzo en buscar algo...
- El que te guste una persona u otra no es algo que tengas de forzar, eso, sale solo, así, de golpe.
- ¿Pero por qué siempre me siento atraído por chicos?
- Porque eres así y tienes que aceptarte, nunca serás feliz si no te aceptas como eres.
- Ser así solo me trae problemas. Mis amigos huyen de mí.
- Tu lo ves todo muy exagerado porque es lo que estás viviendo pero tienes que empezar a verte como una persona normal y corriente, tu no eres nada de esas cosas que cuentas que te dicen-
- ¿Cómo qué? "desviado", "enfermo", "degenerado"... eso ya lo se, estos adjetivos son hechos por personas cerradas que no quieren entender, que les da miedo... no se que les da miedo y ya se que no tengo que hacerles caso, que en la vida se nos insulta de muchas formas, a unos por ser mas gorditos, por no ser altos, por llevar aparato dental o gafas, la sociedad es así y se que tengo que aceptarme como soy porque solo duelen los insultos cuando tu mismo te insultas - dijo de forma monótona como quien se aprende un párrafo de memoria y sin mucha convicción - Pero es que no es lo mismo llevar gafas que ser homosexual.
- Uno no elige tener miopía o no, tú tampoco elegiste que te gusten los chicos, yo te entiendo, a mi también me gustan los chicos.
- Pero no es nada fácil. Mis amigos huyen de mí, me rechazan, tienen miedo de mí.
- Suo no ha huido de ti.
- No, él no. Supongo que por eso... creo que si la gente me viera como a una persona normal yo también actuaría de forma normal.
- No eres feliz y eso es porque no te atreves a ser tu mismo.
- Si me atrevo a ser yo mismo, hace años que acepte mi homosexualidad, es algo que no oculto.
- No lo ocultas, pero te avergüenzas de tus sentimientos.
- Solo quiero no perder a Suo como amigo.
- ¿Y por qué le ibas a perder?
- Porque siempre pasa, en cuanto les digo mis sentimientos se sienten amenazados y huyen de mí.
- Eso es porque se lo has dicho a imbéciles integrales.
- He visto mucho desprecio en el rostro de mis amigos.
- Si Suo fuese una chica ¿Que problema tendrías?
- Pues no se...
- ¿Y si la chica fueses tú? Piensa que eres una chica ¿Que pasaría? ¿Te atreverías a decirle tus sentimientos? Te voy a contestar yo: no, no lo harías, tendrías el mismo miedo al rechazo. La culpa no es de que seas un chico, la culpa es de tienes miedo a que te rechacen, pones de excusa que los dos sois chicos pero eso es solo una excusa para no enfrentarte a sus sentimientos.
Misaki la miró de lo más perplejo y se inclinó hacia ella.
- Por favor - habló en voz baja - Seas quien seas sal del cuerpo de mi hermana.
- ¿Pero que dices?
Misaki sonrió y se levantó.
- Nada hermanita, nada, que a pesar de los años que te conozco no dejas de sorprenderme, creo que tienes un alien viviendo dentro de ti y de vez en cuando se apodera de tu mente.
- ¿El qué?
- Déjalo, déjalo.
- Ah ¿Sabes que nos han puesto un trabajo por parejas y Suo va a ser la mía?
- Mira que bien ¿Y que trabajo es?
- Un matrimonio virtual, tenemos que hacer como que estamos casados, lo mejor de todo ha sido que les ha tocado juntos a Karasu y Nowaki ¿tú conoces a Nowaki? Ah si, si lo conoces, lo viste estas vacaciones, pues verás...
Y Sumire reanudó uno de esos diálogos interminables en el que solamente hablaba ella.
Akira, sentado encima de su cama, la de su antiguo cuarto, con el pelo suelto, guitarra en mano, parecía intentar tocar algo. Se sentía bastante abatido y melancólico, Akane había quedado con Kamui y eso a él no le hacía ni un poco de gracia, es más, cada vez que lo recordaba era como si un alfiler se le clavara en el pecho.
Estaba claro que el amor dolía.
Ya era inútil que lo negase ante cualquiera, sentía por Akane algo que nunca había sentido por nadie. No era la ilusión de la primera vez que tontearon, ese subidón de adrenalina que le hacía sentir como si flotara. No se parecía a nada de lo que antes había sentido, ni con Karura, no con Yuri, si lo pensaba, a parte de la excitación inicial de salir con unas chicas atractivas y sexys luego no sintió nada de nada. Tampoco con sus fugaces encuentros con Yuya y Tsuki, si, intensos pero vacíos completamente, tampoco cuando salió con Momoka por la que solo sentía simpatía... nada se parecía a ese vacío en el estómago que le causaba estar junto a Akane, esas ganas de rodearla con sus brazos y no dejar que se apartase, ese dolor que le invadía cuando pensaba que Kamui podría... ¿de que tenía celos? no debería tenerlos, era lo justo, si él había besado a otras chicas ella tenía el mismo derecho a besar a otros chicos... ¡maldita sea!
Había tardado un año en darse cuenta de lo equivocado que estaba en todo. Había creído que ella estaba enamorada de Shibi cuando no era así, cuando solo eran amigos y la había acusado de engañarle con él cuando solo había buscado refugio en un amigo por el daño que él la había hecho... y él lo estropeó todo más. Seguramente Akane se sentiría muy dolida al verle salir con Karura y con Yuri, seguro que lo pasó mal y por eso le guardaba tanto rencor así que ahora lo justo es que sea él quien lo sufriese, como decía Kohaku, el universo te devuelve las cosas que haces, las buenas y las malas.
Cerró los ojos y sin quererlo la última conversación que había tenido con Shibi, el jueves al terminar los ensayos, cuando Shibi le pidió que hicieran el camino de regreso a sus casas juntos, se apoderó de su mente
"...- ¿Que tal esta noche? - se interesaba Shibi.
- Bien, esta noche bien.
- ¿No se ha vuelto a meter en tu cama?
- No si meterse se ha metido pero al menos se ha estado quietecita.
- ¿No te has atrevido a echarla?
- No puedo Shibi, cuando la siento cerca de mi me parece que es débil, que se siente débil y busca mi protección... eso es lo que me gusta creer.
- No si a lo mejor es cierto y todo. Vamos, que te gusta que se meta en tu cama.
- Me gusta sentir que puedo protegerla.
- Akira yo... quiero que comprendas como me siento yo... Ayesa fue alguien muy importante para mí, ella fue...
- ¿Estabas muy enamorado de ella?
- No se si mucho o poco pero si que ella fue la primera... la primera en todo... ¿me entiendes?
- Me... me gustaría no entenderte, la verdad.
- Akira estoy apostando por ti, juré que protegería a Akane, se lo prometí a Ayesa y tengo que hacerlo. Si tienes alguna duda con respecto a Akane es mejor que la dejes ahora.
- Te preocupas demasiado por Akane ¿Estás seguro de que no estás enamorado de ella?
- A Akane solo puedo verla como a una hermana... te aseguro que no era Akane, nunca ha sido Akane... nunca. Tienes que saber que Akane nunca... que ella no ha... - Shibi no sabía como expresarse y de manera inhabitual en él se mostraba como azorado.
- ¿Me estás tratando de decir que nunca lo hiciste con Akane?
- Siempre me ha gustado tu intuición.
- Pero con Ayesa si ¿crees que es necesario que yo sepa esa "información"? Cosa que por cierto, ya suponía.
- Cuando la chica de la que estás enamorado te dice que tiene miedo a que ese cabrón algún día viole su cuerpo porque ya no es una niña y está empezando a hacer otras cosas y te pide que seas tu, el mejor amigo de Akane, el que sabe que no la dañará, el primero ¿que harías?
Una lágrima escapó de los ojos de Akira que se apresuró a limpiarse, no le dolía que Shibi hiciese lo que fuera con Ayesa, eso a él le daba igual, lo que le dolía era pensar en esa niña y en el terror que sentiría para llevarla a tomar esa decisión y en ese momento comenzó a sentir algo más de simpatía por Ayesa y su forma de pensar.
- No quiero que juzgues mal a Akane... por favor.
- No juzgo a Akane, ni a Ayesa, ni a ti. Deja ya de preocuparte por Akane, te está amargando la vida y tú necesitas también vivir.
- En eso tienes razón.
- Te cargaste sobre tus hombros toda la responsabilidad de Akane, te sentiste culpable por no ayudarla de pequeña pero creo que ya has compensado lo que sea que creas que tienes que compensar.
- Akira yo necesito dejar atrás esa etapa de mi vida, se que no puedo estar encadenado a... mis recuerdos, a mi ilusión de crío... necesito pasar página, se que Ayesa nunca será real y lo he aceptado y necesito...
- Vivir... ya te lo he dicho.
- Pero no quiero cargarte a ti con esa responsabilidad.
- No me cargas tú, lo hago yo solito y ¿sabes? Al principio me asusté mucho con eso de que Akane tuviera personalidad disociativa y todo eso pero luego he comprendido que lo que le sucede no es mas grave que otras cosas y que no me importa, se que Ayesa es molesta porque me asusta, reacciona de forma que no espero y no se como tratarla para no hacer daño a Akane pero es parte de Akane y por tanto la acepto. Me ha costado comprenderlo pero por fin lo hice: no son dos personas distintas, aunque actúe de forma tan diferente sigue siendo una sola persona, una sola persona que está pidiendo ayuda a su manera.
- ¿Le has dicho ya que quieres salir con ella?
- Aún no la he visto.
- Pues sería conveniente que lo hicieras pronto, porque Kamui está tomando demasiadas posiciones como macho dominante, además sospecha que a Akane le pasa algo raro... creo que empieza a notar la diferencia entre Akane y Ayesa.
- Era de esperar, la diferencia es más que obvia... ah, pero que complicado que es todo."
Sus dedos comenzaron a moverse haciendo salir una melodía de su guitarra mientras en voz baja comenzó a susurrar una canción que tenía en mente
"Quisiera poder olvidarme de ti,
con otras por siempre borrarte de mí,
decirte a la cara que no me haces falta para poder vivir..."
- ¡Mamá! - oyó gritar a Chiharu - ¡Ya está tu hijo en plan emo y aporreando la guitarra!
- ¡Akira, no molestes a tu hermana! - gritó también su madre a modo de respuesta - ¡Baja que tienes que ayudarme!
- Será posible - se quejó mientras dejaba la guitarra y se ponía en pie - ¡Serán pesadas!
Con bastante desgana bajó y se dirigió hacia la cocina, donde estaba su madre.
- ¿Que quieres?
- Ve preparando la ensalada ¿Te encuentras bien? - le preguntó alarmada.
- Si, estoy bien.
- Tienes mala cara - se acercó a él y le pasó la mano por la mejilla.
- Estoy bien - repitió en tono aburrido.
- ¡No me contestes! Y hazte la coleta que luego me lo llenas todo de pelos.
- Está bien, está bien - contestó mientras se quitaba el coletero de su muñeca y se recogía el pelo.
- ¿Es por Yuri?
- ¿El qué?
- Esa mala cara.
- No es por Yuri mamá, te lo he dicho mil veces, no es por Yuri.
- ¿Es por Akane?
Akira guardó silencio y concentró su mirada en lo que estaba haciendo.
- Sigo diciendo que Yuri es perfecta para ser una Shikamoto - murmuró la madre, Akira levantó la vista y la miró con gesto de paciencia - Hijo, no lo puedo evitar, los Shikamoto somos muy tradicionales, preferiría una mujer discreta y considerada para ti y además educada con refinamiento.
- ¿Discreción? Tú no conoces bien a Yuri, pues no es mandona ni nada.
- No es mandona, solo sabe lo que quiere y lo demuestra.
- Lo que tú digas.
- No es que Akane me caiga mal es que ella no nos conoce ni nada.
- Las tradiciones se pueden cambiar ¿recuerdas que tu debías vivir en casa de tus suegros y servirles y te negaste?
- Eso es otro tema. Yo no quería ser la sirviente de nadie y tu padre hizo aquello para demostrar lo que yo le importaba.
Akira miró a su madre curioso.
- ¿Y eso te gustó? Digo, que trasgrediera una tradición.
- Demostró que yo le importaba más que nada ¿Por qué me miras así?
- Es que me resulta raro que papá hiciera algo tan... rebelde ¿No será que tu le obligaste a hacerlo?
- No digas tonterías.
- Ya me lo estoy imaginando, como si lo viera.
- ¿Y tu? ¿Qué estás dispuesto a hacer por Akane?
- Mas de lo que crees mamá, más de lo que crees.
Yoshiko se sintió mal, no lo podía evitar, reconocía que empezaba a sentir celos de esa chica y de que le quitase a su niño.
- No te preocupes Akira, no soy tan bruja como piensas. Akane no me cae mal, es trabajadora, voluntariosa y… está enamorada de ti, en realidad es lo único que importa.
Akira la miró bastante asombrado.
- ¿No te habías dado cuenta? Pues es bastante evidente… y lógico ¿Cómo no iba a enamorarse de ti? No me mires así, si no me crees pues llámalo intuición de madre.
Aquella afirmación de su madre produjo que Akira sintiese una palpitación extra en su corazón ¿Debería hacer caso a la intuición materna? Era una bonita esperanza.
Karasu entró en el hospital de Kizuna apresuradamente, llevaba el casco de su moto en una mano mientras intentaba quitarse los guantes. Miró el reloj, parecía que llega a tiempo así que desaceleró el paso mientras caminaba por el largo pasillo en dirección a las escaleras, no cogería el ascensor, mejor subiría andando, no le gustaban nada los ascensores de los hospitales, siempre eran lentos y estaban llenos de personas con caras de circunstancias la mayoría de ellas e invariablemente había alguien que hablaba con otro alguien de esa persona conocida que estaba ingresada y que o estaba mejor o peor. Oír hablar de enfermedades le ponía enfermo a él. Otra cosa que no aguantaba de los hospitales era el olor a desinfectante que había por todas partes, le resultaba nauseabundo.
Casi llegando a las escaleras se fijó en el grupo de personas que cerca de allí esperaban el ascensor y entonces la vio. Si, era ella, no había duda, era la misteriosa chica que había visto en la consulta de la psicóloga, la misma. La chica no levantaba la vista del suelo pero Karasu podía afirmar que era ella, a él no se le olvidaba tan fácilmente una cara bonita.
Detuvo sus pasos y cambió el rumbo. Se acercó al grupo que esperaba el ascensor justo en el momento que este abría sus puertas. Se apresuró para entrar y ponerse al lado de su misteriosa dama.
El ascensor tardó un poco en cerrar las puertas. Tal y como Karasu suponía no tardaron en oírse los primeros comentarios sobre el buen aspecto del enfermo que visitaban. El se quedó mirando fijamente a la chica, no es que quisiese ser descarado es que no se daba cuenta de lo que hacía. La chica pareció sentir su mirada y levantó la vista para guiar su mirada a los ojos de Karasu, este, algo sorprendido la sonrió.
- Hola.
La chica no dijo nada, sin lugar a dudas ese chico no estaba bien, a saber, lo mismo era un pervertido o algo.
- Perdona - habló Karasu sorprendiéndola - ¿Te conozco de algo?
- No, no creo.
- Ah, creía que nos habíamos visto en algún sitio, lo siento.
El ascensor se detuvo y la chica se dispuso a salir, aquel chico no sabía porqué le estaba empezando a hacerse sentir incómoda aunque tenía que reconocer que tenía una sonrisa amable y bonita, pero no, era un extraño, un completo extraño y a saber que pretendía.
Era ella, desde luego, ahora si que Karasu estaba seguro.
Cuando llegó a su destino encontró a Karura esperándole sentada en una silla de una pequeña sala.
- ¿Llego tarde?
- No, llegas a tiempo.
- ¿Cómo estás?
- Bien, estoy bien.
- ¿Pero que te ha pasado?
- Nada, no me ha pasado nada.
- Ah claro, por eso vengo a recogerte al hospital, lo más normal del mundo.
- Solo he venido a hacerme una revisión.
- ¿De qué?
- Que pesado eres, algo de mujeres.
- ¿De mujeres?
- Una citología, he venido a hacerme una citología, pesado.
- ¿Y eso que es?
- Algo que a ti no te importa. Venga, vámonos.
- ¿Es que estás mala?
- No. no estoy mala, no me pasa nada... anda vámonos ya.
- ¿No será que ese tío te ha pegado algo?
- ¿De que hablas? ¿Que tío?
- Ese que me dijiste.
- No, no me ha pegado nada ¿Habrás traído casco para mi, verdad?
- Pues claro.
Nowaki había encontrado una foto de cuando iba a primaria y se había sentado en el sofá para mirarla con detenimiento. Era una foto de grupo, de unos cuantos niños un día que fueron de excursión. Allí en la foto, enfadado, separado todo lo que podía del resto, con gesto de autosuficiencia estaba Kamui, Nowaki siempre le recordaba igual, con esos aires de superioridad, quizás por eso se empeñó tanto en conseguir que llegase a reconocer que él no era el inútil que pensaba. En el centro de la foto estaban él y Kenshi, con caras de niños traviesos y a su lado Akira y Kyojin, casi siempre estaban ellos cuatro juntos, si se paraba a pensar fueron sus mejores amigos durante su infancia, Akira y Kyojin siempre juntos, iban juntos a todas partes, mira, Akira tenía la misma cara de aburrimiento de siempre... ¡cuantas veces les castigaron a los cuatro a quedarse después de las clases! El y Kenshi siempre tenían alguna idea en mente y nunca era buena y arrastraban con ellos a los otros dos que, uno por aburrimiento y el otro por seguir a su amigo, terminaban metiéndose en berenjenales increíbles, así no se extrañaba de que Akira se quejase tanto.
Un poco alejada de ellos estaba Himeko, medio escondida, con su carita de miedo... que bonita que era y que malos aquellos niños que siempre se metían con ella claro que Nowaki salió en su defensa... y lo único que consiguió fue llevarse una paliza.
También estaban Momoka y Yuri. Fue en esa época cuando empezó a gustarle Momoka y lo hizo porque a todo el mundo le gustaba Yuri y no era de extrañar, la gente ahora dice que Momoka es muy buena estudiante, aplicada y todo eso pero no recuerdan que Yuri era la niña más perfecta del mundo. Ahora que se ponía a recordar se daba cuenta de lo inteligente que era Yuri, sus notas eran casi tan buenas como las de Kamui, incluso mejores porque Kamui no sabía trabajar en grupo y sin embargo Yuri era encantadora, siempre ayudaba a todo el mundo y todo lo hacía bien; con su pelo rubio y sus ojos celestes, su sonrisa y sus palabras amables era la favorita de todo el mundo por eso Nowaki se fijó en Momoka, era mas torpe y se apoyaba mucho en Yuri pero igualmente encantadora y tan bonita con ese lazo rojo que siempre llevaba en su pelo. La pena fue que luego crecieron y se creó una especie de competición entre ellas por todo, sobretodo en el tema de chicos y ya empezaron a ser muy cargantes.
Habían quedado en el parque y aún quedaban 30 minutos pero algo le decía a Kamui que Akane iba a necesitar ayuda así que se acercó a su casa.
Akane andaba bastante atareada, preparaba unos sándwich para su hermano y metía en una mochila de color naranja un par de bricks de zumo. El niño gritaba y corría por la casa y lo peor de todo es que reclamaba la atención de Akane continuamente.
El timbre sonó-
- ¡No abras la puerta! - oyó gritar Kamui a Akane desde el otro lado, pero la puerta se abrió y el pequeño Kenta se quedó mirándole con cara de pocos amigos.
- ¿Por qué has venido?
- Para buscar a tu hermana.
- ¿Por qué no ha venido Aki?
- Aki hoy no va a venir, anda, déjame pasar.
Akane llegó con cara de enfado a la puerta, estaba muy harta de que ese niño nunca hiciera caso de nada, harta de decirle que no abriera la puerta, harta de todo. Por suerte no era cualquier extraño, era Kamui que le dedicó una sonrisa de esas que no eran habituales en él.
- ¿No habíamos quedado en el parque?
- Si, pero tenía tiempo y pensé en venir a recogerte.
- Bueno, enseguida estamos listos.
- No te preocupes, no hay prisa.
- ¡Al parque! ¡Al parque! - gritaba Kenta llegando a la puerta con un triciclo.
- ¡He dicho que no vamos a sacar el triciclo! ¡Llévalo a tu habitación!
- Mamá dijo que si.
- Y yo digo que no.
- ¡Tú no eres mamá!
- Vale, vale - intercedió Kamui viendo que Akane parecía a punto de explotar - ¿Que pasa con el triciclo?
- ¡Yo quiero sacar el triciclo! ¡Mamá dijo que si! ¡Akane es una bruja!
- Claro pero luego me toca a mí cargarlo.
- ¡Que lo lleve él! - señaló el niño con su dedito acusador a Kamui, este de agachó para estar a su altura.
- ¿Voy a subir yo al triciclo?
- ¿Voy a subir yo en el triciclo?
El niño se echó a reír.
- Eres muy tonto ¡tu eres muy grande!
- Pues entonces no lo llevo, además en mi casa tengo algo mejor que un triciclo.
- ¿Algo mejor? - el niño le miró entusiasmado - ¿Que es?
- Ya lo verás.
- ¿Es una moto?
- A lo mejor.
- ¡Bien! ¡Bien! Vamos Akane, vamos deprisa, venga, venga.
- No deberías haberle dicho eso, ahora se ha hecho ilusiones - comentó Akane.
- Es que es cierto, tengo algo para él. Venga, se lo va a pasar muy bien y mientras nosotros podemos ir hablando de nuestro trabajo.
- También fue casualidad que nos tocara juntos ¿verdad?
- Soy un tipo con suerte.

91. Un pasito adelante

Kamui entró en el aula, con cierto disimulo se acercó a la mesa de Akane y depositó una pequeña margarita en ella.
- Buenos días, Cenicienta.
Akane miró la pequeña flor y luego a Kamui.
- Me recuerda a ti.
- Eres un cursi Kaguya - dijo Akira echando la cabeza hacia atrás y mirando a Kamui.
- ¿Esto va contigo, Shikamoto?
- Es que eres tan cursi que no he podido evitarlo.
- Pues métete en tus asuntos. ¿Nos vamos a ver mañana, Akane?
- Lo siento pero tengo que cuidar de mi hermano pequeño.
- ¿No será una excusa para librarte de mi?
- No, es cierto, de veras. Mi madre y su marido se van a pasar un fin de semana romántico y me tengo que quedar con el enano.
- Bueno, pues te lo traes.
- ¿A mi hermano?
- Claro.
- Es que es bastante travieso y no creo que sea buena idea.
- Llévale, llévale - se oyó decir a Akira - Que sepa lo que es aguantar al anticristo.
- ¿Te callas de una vez, ciervo? - gritó Akane - Lo siento Kamui pero no va a ser buena idea, es un niño caprichoso, no nos dejará hacer nada.
- Tú por eso no me preocupes. Además es tu hermano y yo quiero estar contigo y por supuesto no voy a dejar de hacerlo porque tú tengas que cuidar a tu hermanito.
- Como se nota que no lo conoces - volvió a comentar Akira.
- ¡Akira no me toques mas las narices! - bramó la chica - Bueno Kamui, luego hablamos - añadió mirando algo apurada a Momoka.
Kamui rozó la palma de la mano de Akane con la yema de sus dedos, sonrió y se marchó a su asiento.
- Este tío es tonto - murmuró Akira a Kyojin.
- Te revienta bastante ¿eh? - rió Kyojin.
- Ya me está tocando mucho los huevos.
- Pero tú dijiste que querías que Akane saliese con él - susurró en voz baja.
- Ya no se pero aún así me toca los huevos.
Shinobu, la enfermera y secretaria de la directora, era además una de las profesoras. Daba una asignatura de las consideradas por los alumnos "de relleno" ya que no era de las principales y tampoco tenían muchas horas a la semana, se trataba de la que, a falta de un nombre mejor, habían dado en llamar "economía doméstica".
Entró en el aula bastante cargada, traía muchas carpetas, dejó estas a un lado de la mesa formando tres montones según el color que tenían: blancas, rosas y azules.
- Hola mis pequeños pollitos, cada uno a su sitio, recoged la clase.
- Shinobu en pronto - se quejó Nowaki - Aún no ha sonado la campana.
- Mejor, aprovecharemos para prepararlo todo.
Abrió su bolso y sacó una especie de baraja hecha a mano y un cuaderno.
- ¿Vamos a jugar a las cartas, sensei? - preguntó Genki.
- No Genki, no vamos a jugar a las cartas. Bien ¿Estamos todos? Porque si falta alguien no será tan divertido.
- Vale profe - dijo Kenshi - Ya estamos intrigados, empieza de una vez.
- De acuerdo - Shinobu cogió sus extrañas cartas y empezó a barajarlas - Como sabéis en clase de educación doméstica intentamos de alguna manera preparaos para la vida que os puede esperar cuando dejéis de estudiar y os enfrentéis al mundo y todas esas cosas que siempre os contamos y que a vosotros os da igual y yo lo siento pero tenemos que hacerlo. Normalmente en esta época y teniendo en cuenta lo poco que queda para que terminéis la preparatoria, suelo mandar que los alumnos preparen un "proyecto de vida futura" eso ya lo sabéis porque os lo habrán comentando. Se trata de simular que los alumnos son adultos, tienen un trabajo, con un sueldo y unos gastos y espero a ver como se las ingenian para vivir o caen en la más tremenda miseria, pero este año el trabajo va a ser ligeramente distinto.
Comenzó a repartir las cartas, una por alumno. En cada una de ellas había escrito un número.
- Este año el trabajo - continuó hablando Shinobu - o mejor dicho, los trabajos, porque va a estar dividido en varios, lo vais a hacer por grupos y parejas.
Terminadas de repartir las cartas miró sonriente a sus aturdidos alumnos.
- Ahora os voy a ir diciendo unos números y los que los tengan deberéis levantaros y venir a por vuestro trabajo en particular, me ha tomado mucho tiempo hacer estos proyectos, digamos que son personalizados y únicos para cada pareja. Y no vais a ser parejas normales, a partir de ahora formareis un "matrimonio".
- ¿Un matrimonio? - se oyó a un perplejo Nowaki.
- ¿Nos vamos a casar? - también se oía a Genki.
- Si, a partir de que se forme la pareja tenéis que consideraos "casados" con vuestro compañero.
Shinobu esperó con paciencia a que dejaran de comentar aquello entre ellos.
- A ver chicos, que esto es muy sencillo, se trata de un proyecto de matrimonio, se os darán unas pautas a seguir que serán distintas para cada pareja y os amoldareis a ellas. Por ejemplo, una pareja compuesta por un marido de clase media y una esposa de clase social alta ¿dónde trabajan? ¿Dónde viven? ¿Pagan alquiler? ¿Viven con comodidades? ¿Pueden irse de vacaciones? Eso podría ser una primera parte, luego os plantearía cosas como que ella se queda embarazada o él pierde su trabajo ¿cómo lo solucionarían? ¿Lo entendéis, chicos?
- Mas o menos es una especie de matrimonio virtual - habló Hizashi.
- Eso es.
- Pero profe - se quejó Kenshi - En esta clase hay más chicos que chicas.
- Eso no es problema porque es un número par que se puede dividir por dos y nadie se queda sin pareja, no hay solteros.
- ¿Pero nos vamos a casar chicos con chicos? - dijo alarmado Karasu.
- Eso lo dirá el azar. Mirad, vamos a empezar y veréis como todo se entiende mejor.
- Lo que le gusta a esta mujer los sorteos - comentaba Akane.
Shinobu abrió su cuaderno y se dispuso a tomar nota.
- Habréis visto que he barajado las cartas y las he repartido sin mirar ¿verdad? Así que no quiero protestas, lo que os ha tocado, os ha tocado. A ver, empezamos, ¿Quien es el número 1?
- Yo - respondió Akira.
- Bien Akira, ven aquí conmigo. Ahora vamos a ver quien será tu pareja, quien tenga el número 2 que venga también.
Karura se levantó. Mira por donde tenía que tocarle el trabajo a Akira con su adorada Karura, pues que le aproveche, pensaba Akane.
- Que suerte Aki - comentaba Kenshi - Te ha tocado con una chica.
- Bueno ya tenemos nuestra primera parejita, una pareja hetero. Sois la pareja número 1, acordaos porque en las exposiciones siempre seguiremos el mismo orden y es el que tenéis que poner en los trabajos escritos - la profesora parecía anotar todo eso en su cuaderno - Bien, vuestro contrato está formalizado, esta va a ser vuestra vida - les dio a cada uno una de las carpetas blancas en las que podía verse escrito un 1 - La suerte está echada. Daros un beso si queréis, estáis comprometidos oficialmente, la boda vendrá después. Es que quiero inmortalizar este momento - sacó su móvil - A ver, sonreír.
- ¡Que se besen! ¡Que se besen! - se oyeron algunas voces.
- Shinobu tu no estás bien ¿verdad? - habló casi con miedo Kenshi.
- Es para añadir a vuestro trabajo, quedará muy bien, venga, daros al menos la mano... eso es. Podéis echar un vistazo rápido a vuestro plan de vida - ambos chicos abrieron las carpetas al igual que Shinobu - Esto es lo que os ha tocado. Sois una pareja joven, bastante joven, sin titulación universitaria, lógico debido a vuestra edad, y de una condición social baja. Luego os lo leéis todo, ahí tenéis mas detalles.
- ¡Mierda! - refunfuñó Akira - ¡Si soy mas pobre que las ratas!
- Vosotros tenéis que planear vuestra boda, por no solo eso, a ver Akira para empezar busca un trabajo, infórmate en que podrías trabajar si estuvieses en esa situación, entérate de lo que cobrarías y con ese dinero arreglárosla, pensad donde vais a vivir, si podéis alquilar un piso, comprar muebles, pagar el convite de la boda. También tenéis que tener en cuenta desde cuando sois novios, si habéis podido ahorrar o no. Esto va por todos, tenéis que hacer un informe detallado de todos los gastos ¿vale? eso incluye los de la boda.
- Pe... pero... esto... profe... - se quejaba Akira,
- ¿Tiene que ser lo que pone aquí? - preguntó Karura.
- Si, la vida es así, mirarlo desde este punto de vista: habéis tenido mala suerte pero si sobrevivís a esto la vida real os parecerá una maravilla.
- Karura... - Akira la miraba con ojillos de pena.
- No lo digas - gruñó la chica - se lo que piensas, lo se.
- Acordaos que sois una pareja y tenéis que trabajar juntos en este proyecto - continuaba Shinobu - ¿Habéis comprendido de que se trata los demás? Ah, se me olvidaba, para hacerlo mas entretenido tendréis que contar algo de vosotros, como os conocisteis y cosas así. Ala, ya podéis ir a vuestro sitio. Venga, un poco de silencio que tenemos que seguir. Siguiente pareja: los número 3 y 4.
- Yo, yo, yo - dijo Sumire muy emocionada - ¡Ay que nervios, que nervios!
Suo se levantó también.
- No es justo, esto está amañado, exijo revisión - se oyó quejarse a Karasu.
- ¡Cállate ya! - gruñó Xu-Xu.
- ¡Que bien Suo! ¡Nos ha tocado juntos!
- Tomad vuestros proyectos, a ver chicos, la fotito... eso es. Vamos a ver que os ha tocado…
- Bueno... no está mal - comentó alegre Sumire.
- No, no habéis tenido tan mala suerte como vuestros compañeros, sois mas mayores, entre 25 y 30 años, clase social media, titulados, lleváis muchos años de novios. Bueno pues lo mismo, según vuestra titulación buscar trabajo y todas esas cosas.
Sumire y Suo regresaron a sus asientos.
- Los número 5 y 6 que se acerquen.
- Me toca - se levantó Kenshi.
Se oyó moverse una silla. Shibi se levantó. Una especie de carcajada nerviosa se extendió con el aula.
- Mira, nuestra primera parejita de solo chicos.
- ¿Quien de vosotros va a ser el uke? - volvió a oírse a Nowaki.
- Venga silencio chicos. Para vosotros tengo estas carpetas de color azul tan mono.
- ¿Esto está bien, profe? - decía Kenshi algo aturdido - Esto no puede estar bien, yo no tengo tendencias homosexuales así que es un poco tonto que tenga un proyecto de vida que nunca voy a tener.
- No te vas a casar de verdad con Shibi, solo se trata de que presentéis un proyecto, de como ahorraríais o no, no de que os enamoréis.
- ¿Y tu no te quejas? - Kenshi miraba suplicante a Shibi.
- Es solo un trabajo, cachorro, da igual quien sea tu compañero.
Shinobu repitió la misma rutina de apuntar en su cuaderno.
- En, eh, el beso, no os olvidéis del beso, hay que darse una beso - jaleó Nowaki.
- Callaos un poco. A ver, la foto... ya está. Abrir vuestras carpetas a ver que sorpresa tenéis, aunque no creo que haga falta que os diga que tenéis que decidir vuestro rol en la pareja, a ver, no podéis ser los dos unos machorros y que conste que os dejo elegir a vosotros.
- Vamos - rió Karura - Que a ver cual va a ser la chica.
- Pues si - también rió Sumire - Tienen los dos una pinta de dulce esposa que tira de espaldas.
- Bueno es que no se trata de que haga ninguno de mujer pero si que coja un rol mas femenino, quizás mas hogareños pero sin dejar de ser masculino. No se, vosotros informaos de como son estas parejas pero lo que hagáis lo mantenéis, no vale cambiar de pronto, es que según lo que elijáis os tocará una vida u otra. En este caso no hay mucho problema porque ambos tenéis la misma edad más o menos y la misma clase social: media. Ojo a los problemas familiares y sociales, que no sois una pareja corriente, cuando investiguéis sobre trabajos tener en cuenta vuestra orientación sexual que puede ser un escollo a salvar y pensar que os surgirán problemas y esto va para los otras parejas también ¿eh?
Gruñendo lo injusto que era todo, Kenshi regresó a su sitio al igual que Shibi que no parecía alterarse por nada.
- Siguientes números, 7 y 8.
- Yo soy el 7 - dijo levantándose Karasu.
- Oh no, no, no, no, no - se oyó quejarse a Nowaki.
La risa ya empezó a ser estrepitosa.
- Esto está mal, sensei, hay que empezar otra vez - gruñía mientras se acercaba.
- Si claro, no te has quejado tanto antes, bonito.
- Ven aquí rubito mío, a mi lado - dijo sonriendo Karasu.
- ¿Por qué? ¿por qué? Esto no es justo, no es nada justo.
- A ver si te has creído que a mi me vuelve loco.
- Vamos Nowaki deja de lloriquear y tomad vuestra carpetas.
- Profe - interrumpió Genki - ¿Según el color significa que son chico-chica, chico-chico o chica-chica?
- Claro, bien observado. Los parámetros no pueden ser iguales, por ejemplo a la hora de tener hijos.
- Venga, el beso, el beso - jaleó ahora Kenshi,
- Sal guapo en la foto que quiero una de recuerdo, rubito mío.
- Maldito, que sepas que en cuento pueda pediré el divorcio ¿Esto se puede protestas o algo?
- No se puede.
Después de la foto Karasu cogió del cuello a Nowaki.
- ¿Un besito, amor?
- ¡Quita! ¡Suéltame, que corra el aire!
- Karasu y Nowaki dejaros de payasadas y abrid vuestras carpetas.
- Esto no es justo - gruñía otra vez Nowaki.
- ¿Veis lo que os decía? Uno de vosotros es de condición social alta y el otro baja.
- Jo, aparte de problemas sociales también familiares ¡esto no es vida! - seguía gruñendo Nowaki.
- No te preocupes amorcito - reía Karasu - que mientras estemos juntos lo superaremos todo.
- Lo dicho, poneos de acuerdo, en vuestro caso es bastante importante, pensarlo bien.
- No hay nada que pensar, yo cuidaré de mi dulce rubito.
- ¡Porque tu lo digas! ¿Quien ha dicho que yo tengo que ser el uke, eh, eh?
- Bueno cielo, eso lo discutimos en privado.
- Esto es muy deprimente, mucho - Nowaki volvió gruñendo también a su mesa.
- Pareja 5, los números 9 y 10.
- Yo - se levantó Himeko.
- Jo... que mala suerte - seguía quejándose Nowaki.
Kohaku suspiró y también se levantó, aquella situación le agradaba pero también sabía que tener que trabajar con Himeko le desconcentraría bastante. Una gran sonrisa apareció en Nowaki, aquello si que era genial y a él le venía estupendamente para sus planes: Kohaku y Himeko juntitos, tendrían que pasar tiempo juntos, hablar y esas cosas y seguro que Himeko descubriría lo estupendo que era Kohaku y si no él ayudaría.
- Kohaku y Himeko, estas son vuestras carpetas. A ver la foto... ya está. Podéis abrirlas - Estos abrieron los sobres - Vaya no está mal. Aparentemente lo tenemos mucho más fácil. Clase social alta, algo más mayores y además tenéis bastantes ahorros cada uno, tenerlo en cuenta y también que vuestro estatus os obliga a ciertos compromisos sociales que otros no tienen. Tenéis que vivir de acuerdo a vuestra posición social, parece más fácil pero ya se verá que pasa.
- Mira, son los ricachones del pueblo - comentó Nowaki.
- Y tened en cuenta vuestras familias, también es importante. Ahora los números 11 y 12.
- Aquí, yo tengo el 11 - dijo Jisei levantándose.
- ¿Y el 12?
- ¡Yo! - gritó Genki - Jisei-chan me ha tocado contigo, vamos a ser los mejores, ya lo verás.
- Genki cálmate un poco que esto no es una competición. Venga, tomad vuestras carpetas.
- ¡Eh, Nowaki, tengo una novia!
- ¡Déjame en paz!
- ¡Anda ya! - exclamó Jisei - ¿Pero que me dices?
- ¡Toma ya! - gritó ahora Genki - ¡Cómo mola!
- Aquí tenemos una pareja curiosa, ella, una señora de condición social alta, treinta y tantos años, divorciada y atención a este dato: con un hijo, también es importante y él un joven de baja posición social, más joven que ella.
- ¡Genki! - gritó Kenshi - ¡Has dado un braguetazo!
- Me he buscado un joven cito - comentó Jisei - ¿Que os parece? Pero esto no te va a valer, tú a trabajar, a ver si crees que vas a vivir de la sopa boba.
- Esto no es junto - se quejó Kenshi - Y a mi con un tío.
Después de la foto volvieron a su sitio.
- Pareja 7, con los número 13 y 14.
- Voy - dijo Ryuko.
- ¿Y el otro número?
- Yo - Momoka dijo mientras se levantaba, Ryuko mostró un gesto alegría mientras el murmullo y los comentarios, sobretodo por parte de los chicos aumentaron.
- ¡Que bien Ryuko! ¡Estamos juntas para hacer el trabajo!
- ¡Eh, eh, ahora si que tiene que haber beso! - gritó Karasu.
- Karasu que te calles - le advirtió Karura.
- Vosotras parecéis muy contentas - comentó Kenshi - Sospechoso, muy sospechoso.
- Siempre es mejor hacer un trabajo con una amiga que con un zopenco como vosotros que no os tomáis nada en serio - respondió Momoka
- Las chicas nos entendemos bien trabajando.
- Venga - intervino Shinobu - vuestras carpetas rositas. Pues aquí tenemos a nuestra primera pareja de chicas, un aplauso. Momoka y Ryuko, para vosotras lo mismo que para la pareja de chicos, escoger vuestro rol, no podréis ser las dos una madrazas, alguna tiene que coger el rol mas masculino ¿de acuerdo? En este caso las dos tenéis una clase social más bien baja, edades casi iguales pero una de vosotras viene de una relación hetero con niño incluido y lo mismo, ojito con los problemas familiares y los prejuicios sociales.
- Esto es solo un trabajo - comentó Momoka - Nos esforzaremos por hacerlo mejor que nadie, les demostraremos lo bien que trabajan juntas las mujeres.
Después de la foto volvieron contentas a sus asientos.
- Siguiente, los número 15 y 16 - Hizashi se levantó y se acercó.
- Me tocó - dijo Xu-Xu - Tengo suerte, me ha tocado con un chico guapo.
Hizashi estaba satisfecho porque ya no quedaban muchas chicas y ni Kamui, ni Kyojin le atraían como compañeros de trabajo, sin embargo Xu-Xu era su amiga desde la guardería, era trabajadora y concienzuda, seguro que el trabajo saldría bien.
- Tomad vuestras carpetas, vosotros sois una pareja también interesante.
- Vaya - dijo Xu-Xu - Fíjate por donde ahora el braguetazo lo he dado yo.
- A ver - habló Shinobu - El, 40 años, clase social alta, negocio familiar, ojo con esto Hizashi, tu no tienes que buscar un empleo si no un negocio, es lo mismo pero en grande y bastante más complicado, tienes que moverte en un mundo muy competente, buscar que de beneficios, tienes que estar pendiente de muchas cosas, los socios, los empleados... no se, depende del negocio... ojo que no es nada fácil.
- Pero seguro que no se muere de hambre - se quejaba de nuevo Akira.
- No, él tiene otros problemas. Ella, chica joven, clase social media.
- Soy pobre pero honrada - añadió Xu-Xu - que conste ¿eh?
- Tener en cuenta a la familia ¿vale?
Después de la firma y la foto regresaron a sus sitios.
- Con el Girei - le comentó Jisei - Ya puedes tomártelo en serio, ya sabes como es.
- Penúltima pareja que a la vez nos dará la última - decía Shinobu - A ver, vamos a poner un poco de intriga... primero que se acerque solo el número 17.
Sin decir una palabra Kamui se levantó.
- Y ahora... redoble de tambores... el número 18.
- Soy yo - dijo Akane.
Yuri dio un gritito, eso quería decir que su pareja sería Kyojin. Akira soltó un bolígrafo que tenía entre los dedos contra la mesa con evidente enfado mientras Kyojin rompía a reír sin poder evitarlo.
- Esto es increíble... increíble - mascullaba Akira - Es que no me lo puedo creer.
- Te lo dije - reía Kyojin - Al Kaguya le respeta hasta la suerte, seguro que la tiene comprada.
- Esto es cosa del "bromista cósmico" que no tiene otra cosa en que divertirse que en amargarme a mi la vida.
- Si - seguía riendo Kyojin - Yo creo que si.
- Que suerte Akane - se oía comentar a Yuri mientras tanto - Te ha tocado con el Kaguya, muchas se morirían de envidia.
- Oh, si - contestó Akane - Soy la chica mas envidiada el país.
- Vuestras carpetas. Bueno lo pone muy clarito ¿no? El clase social baja y ella media pero sobretodo tener en cuenta la diferencia de edades y mirad este detalle de aquí: las presiones y el rechazo social, os toca pensar porqué. Os digo lo que a los demás, pensarlo bien y ojito con los trabajos que escojáis ¿eh? que sean apropiados a vuestra naturaleza y edad.
- ¿El Kaguya de clase social baja? - exclamó Genki - Eso si que es totalmente increíble.
- ¿Ves como esto no es real? - protestó Kenshi - Tenemos que volver a hacerlo.
- Kenshi calla ya un poco. A ver chicos, la foto.
Antes de marcharse a su sitio Kamui lanzó una mirada retadora a Akira acompañada de una sonrisa burlona.
- Bueno ya sabemos cual es la última pareja pero vamos a comprobarlo, números 19 y 20.
Kyojin y Yuri se levantaron y se acercaron a la profesora que ya tenía las carpetas listas para dárselas.
- Que bien Kyojin, tu y yo haremos muy buen equipo, ya lo verás, sobretodo si me dejas a mi organizarlo todo, será perfecto.
- En este caso - hablaba Shinobu - distinta clase social, una bastante alta, familia de alcurnia y el otro de clase media, mas o menos la misma edad, pero ojo, mucho ojo que aquí a parte de problemas familiares también hay problemas digamos de "imagen pública" de uno de vosotros, que tenéis mucha presión social, a ver como salís del embrollo.
Después de la foto y de que regresaran a sus sitios todos miraron expectantes a Shinobu.
- Vale, pues más o menos está todo claro ¿no?
- Mas o menos, más o menos - se oyó a Nowaki.
- Una pregunta - alzó la mano Akane - ¿Cómo puntuarán los trabajos?
- Tendré en cuenta muchas cosas, la claridad, la organización, como resolváis los problemas que os vayan surgiendo...
- ¿Y si nos morimos de hambre suspendemos? - inquirió Akira con desgana.
- Si Akira, si os morís de hambre, suspendéis. Lo que quiero es que pongáis a trabajar vuestro ingenio para salir de los apuros que os plantee, ver como os organizáis la vida, si sois capaces de compatibilizar el trabajo con la vida familiar, vamos, vuestros padres lo hacen cada día y a vosotros os servirá de preparación a lo que os espera allá fuera. Tenéis una semana para presentar el primer informa y contarme como os habéis conocido.
- ¿Una semana? - se oyeron a varios quejándose.
- No os quejéis que solo se trata de una presentación, quiero que contéis algo de vosotros como pareja, como os habéis conocido y esas cosas, eso no es muy difícil.
- No será que tu te aburres mucho, profe - habló Genki,
- Pues si, yo creo que si, venga divertirme y no os quejáis que este ejercicio fomenta la imaginación. Ah, esto es muy importante, casi se me olvida. Vuestras parejas de ayuda. Aunque el trabajo lo haréis por parejas hay momentos en la vida en las que se necesita la ayuda y colaboración de otras personas o tenemos que ayudar nosotros, la gente no vive aislada en la sociedad.
- Vamos, los amiguetes - puntualizó Akira.
- Eso mismo. Imaginaos que os ponéis enfermos o tenéis que pedir dinero prestado... muchas cosas. A ver, tengo aquí las compatibilidades entre parejas porque claro, nuestros amigos o familiares tienen que ser afines con nosotros ¿no?
- Claro, no voy a ser yo, que soy mas pobre que las ratas, hermano del ricachón Hizashi - se lamentó Akira - Que más quisiera yo.
- Eso mismo. Atended, la pareja número 1, Akira y Karura, son compatibles con la 7, Kenshi y Karura con Momoka y Ryuko, teniendo en cuenta vuestras posiciones sociales podéis crear vínculos familiares, eso, por ejemplo a vosotros, Akira, quizás os sirva de ayuda. La pareja número 2 con la 3... Sumire y Suo con Shibi y Kenshi.
- ¡Tenemos unos amigos gays! - exclamó Sumire - ¡Que cool!
- La 4... con la 9. Karasu y Nowaki con Kamui y Akane. La pareja 5 con la 8, Kohaku y Himeko con Hizashi y Xu-Xu ¿veis? aquí se tiene en cuenta la clase social, 3 de 4 componentes son de clase social alta, es importante.
- Claro, los ricos se juntan entre ellos - se lamentó Akira - Ya podía haberme tocado a mi con los ricachones a ver si me daban sus sobras.
- Y la pareja 6 con la 10, Jisei y Genki con Yuri y Kyojin. Y dicho todo esto, ya sabéis, para el viernes quiero el primer informe.
...
Todo aquel revuelo del trabajo de Shinobu les tuvo entretenidos con el mismo tema de conversación el resto del día. Si alguien le hubiese preguntado en esos momentos Akira habría afirmado que existía un "ente" en el cosmos que se divertía a costa de partirse de risa con su persona, que ya fue mala suerte que al Kaguya le tocase de "pareja" con Akane en aquel campamento de supervivencia pero debía ser que el "bromista cósmico" no se había reído bastante y ahora, encima, volvía a tocarle de "pareja" con ella en el trabajo de Shinobu... ¡tenía bemoles la cosa!
Akira, Akane, Ryuko y Kyojin volvían a sus casas. Últimamente salían bastante los cuatro juntos, a Akane no le hacía ninguna gracia, ni tampoco a Akira, ir de carabinas de una pareja era bastante incómodo pero las cosas estaban así, entre unas cosas y otras terminaban siempre de la misma manera. Lo que sucedía es que a la hora de separarse, como era viernes y Akane hoy dormiría en casa de su madre, Akira decidió acompañarla, Akane protestó, era de esperar pero Akira insistió en que no la dejaría ir sola y sorprendentemente Akane dejó de protestar... Kohaku tenía razón y eso de imponerse de forma firme a esa chica daba resultado.
Akane estaba extrañamente silenciosa y pensativa. Se encontraba muy confusa y estar con Akira la producía cierta incomodidad, no sabía exactamente porqué, quizás por lo que él le había dicho en el acampada, por lo que pasó, porque se metía por las noches en su cama o por lo que había pasado en la casa del lago de Kamui. Se había dicho a si misma que ya que no recordaba nada debía ignorarlo, además que no había pasado nada pero cuando estaba con Akira la invadía la sensación de estar engañándolo, pero no, no debía decirle nada, lo que no sabía es porqué no quería que lo supiese porque en teoría a él no debería importarle... o si, quizás lo que le había dicho en la acampada era cierto, en ese caso si le molestaría... pero si se entera de que se lo está ocultando también puede molestarle y para colmo ahora les tocaba el trabajito de las narices de Shinobu a Akira y Karura juntos y eso no le gustaba, no es que estuviese celosa, que no lo estaba porque Karura tenía "algo" con Hizashi, eso era evidente pero no podía evitar que una especie de incomodidad la invadiese... sería algo que habría comido que le sentó mal, seguro.
Lo que tenía claro es que Jisei tenía razón, tarde o temprano tendría que hablar con Akira, para bien o para mal.
- ¿Estás contento de que te haya tocado el trabajo con Karura? - habló de improviso.
- No especialmente pero vamos, no me disgusta, Karura es bastante inteligente y se que no me va a dejar a mi todo el trabajo.
- Mas bien serías tú quien la dejarías todo el trabajo a ella.
- Oh, eso tampoco me dejará.
- Pasarás mucho tiempo con ella.
- Tampoco tanto, no es un trabajo tan... complicado.
- A lo mejor... a lo mejor se abren... viejos recuerdos.
Akira se detuvo extrañado.
- No te entiendo.
- Que a lo mejor antiguos sentimientos que tenéis pues se despiertan de nuevo.
Akira abrió la boca como para decir algo pero se detuvo.
- Sigo sin comprender. Lo que si comprendo es que tú vas a pasar mucho tiempo con el Kaguya.
- Lo dices como si yo lo hubiese hecho a posta.
- Lo mismo que tu.
- Pues que sepas que hubiese preferido cualquier otro antes que él.
- Si claro... lo bueno es que ahora tienes una gran excusa para estar con él a solas y no mosquear a nadie.
- ¿Estás insinuando algo?
- No, yo nada, yo solo digo lo que es obvio.
- Eres idiota - le miró llena de rencor - pero idiota del todo.
Desde luego que a las mujeres no había quien las comprendiese.
Akira metió sus manos en los bolsillos, reanudó el paso, Akane tardó un poco más, así que iba unos pasos por detrás. La voz de Akane le hizo detenerse.
- ¿Puedo decirte una cosa?
Giró un poco la cabeza.
- Si, qué.
- Akira, por favor, sal conmigo.
Se giró a mirarla extrañado, a la luz de las farolas juraría que las mejillas de la chica estaban tildadas de cierto color carmín, estaba muy tensa, se podía apreciar en sus hombros rígidos, con el torso inclinado ligeramente hacia delante y los ojos clavados en el suelo.
- Por favor Akira, sal conmigo - repitió casi gritando.
¿Por qué gritaba ahora esta chica? Akira frunció el ceño y miró perplejo a su alrededor mientras también se empezaba a poner nervioso.
- ¿Me... me estas pidiendo una cita?
- Quiero agradecerte lo amable y paciente que eres conmigo... Si, te estoy pidiendo una cita.
Ahora si, Akira sintió como toda su sangre se reconcentraba en sus orejas y el corazón comenzaba a latir de forma acelerada.
- ¿Que dices?
Akane levantó la vista y ambas miradas se cruzaron, nerviosos los dos retiraron la vista de los ojos del contrario.
- Mas... mas bien parece que me estés pidiendo... no se, que te haga los deberes.
Esperó el grito de Akane pero este no llegó. La miró intrigado, la chica seguía evitando su mirada mientras se mordía el labio inferior.
- Por favor no te burles de mi - habló Akane casi en un susurro.
- No, no... no me burlo... tu... tu me gustas Akane y lo sabes.
- Ya se que piensas que son los chicos los que deben pedir las citas pero es que yo... necesito...
- Ahhhh... puestos así creo que no me queda otra opción - contestó en tono aburrido.
De nuevo esperó el grito de Akane pero de nuevo no llegó. Dio un paso hacia ella algo preocupado, la chica había levantado la vista y por unos segundos pareció furiosa, furia que inmediatamente dejó paso a unos ojos llorosos.
- No me hagas caso, era broma, claro que quiero salir contigo, pero es que no comprendo tu cambio de actitud.
- ¡Solo te estoy pidiendo una cita! - volvió a gritar - Solo quiero ser amable contigo por todo lo que has hecho por mi, tampoco te estoy pidiendo que te cases conmigo, ni que seas mi novio, ni nada.
Akira miraba extrañado a su alrededor, aquello no era normal, vale que Akane sintiese que tenía que ser amable con él y le quisiese invitar a algo pero es que para él eso significaba mucho además le fastidiaba un poco su bien planeada estrategia porque se suponía que él tenía que salir con Ayesa.
- Ya se, ya se, no me hago muchas ilusiones ¿Te parece bien que salgamos el domingo?
- No.
- ¿No? Bueno pues...
- Mañana... quiero que salgamos mañana... si te viene bien.
- ¿Mañana?
- No puedo arriesgarme a que de aquí al domingo otra chica vuelva a adelantárseme.
- Mañana has quedado con Kamui - sonrió.
- Es cierto, bueno pues vale, tu ganas ¿te parece el domingo?
- El domingo tenemos una cita, no lo olvides.
Akira sacó una de sus manos del bolsillo y sujetó suave pero con firmeza la de Akane.
- Vamos, se nos hace tarde.
Ahora que lo pensaba no sabía porqué le había pedido esa cita, es que ni lo había pensado si quiera, fue algo totalmente espontáneo, necesitaba que de alguna manera Akira la viese como una chica, no como a una gruñona, como una intrusa que se había metido en su casa, como a una molestia a la que tendría que recoger todas las noches si no solo como a una chica y que supiese que... no sabía que quería que Akira supiese pero ya estaba hecho, ahora se arrepentía un poco pero con lo cabezota y orgullosa que era no iba a volverse atrás.