lunes, 18 de enero de 2010

06. El dichoso crédito

Ryuko y Kyojin vieron cerrarse la puerta del ascensor. A punto estaban de girarse cuando el resplandor de un relámpago hizo que la chica, aterrada, se agarrase al brazo de Kyojin y escondiera su cabeza casi debajo de su axila, apretando con fuerza los ojos, esperando el estruendo que le siguió casi al instante. Kyojin la miró casi sin reaccionar. Cuando el trueno se silenció, Ryuko, avergonzada, se separó del muchacho.
- ¿Te dan miedo los truenos?
- Me aterran, lo siento, no suelo actuar así, no...
De nuevo otro relámpago envió su fugaz luz y Ryuko se tapó los oídos con ambas manos.
- ¡Vaya! Parece que la tenemos encima - comentó el chico
- ¡No digas eso!
- No te preocupes, venga, vamos a bajar a...
No terminó la frase porque esta vez el trueno vino acompañado de un apagón de luz en todo el vacío instituto.
- Anda, ahora se va la luz
- ¡El ascensor! - gritó despavorida Ryuko.
- ¡Ah! ¿Se habrá parado también?
- Quizás ya han llegado.
Mientras hablaban Kyojin cogió de la mano a Ryuko y todo lo rápido que podía empezaron a bajar las escaleras. Ahora Ryuko no sabía por qué estaba más asustada, si por los truenos, por caerse o por sus amigos en el ascensor, cuando, se oyó como un zumbido y regresó la luz.
- Ya ha vuelto - dijo Kyojin deteniéndose justo frente al ascensor - Pero el ascensor no se mueve.
- ¿No se mueve?
- Que no hace ruido, ni luce, ni nada...
- Bueno, a lo mejor es que ya han llegado abajo
Ryuko se separó de Kyojin y pulsó nerviosa lo botones.
- ¡No se encienden Kyojin! ¡No funcionan!
- Venga, no nos pongamos nerviosos.
- ¿Se habrán quedado encerrados?
Kyojin sopesó un instante la situación.
- ¡Mira que si se han quedado encerrados!
- ¡Seguro que sí! ¡Akane! - gritó Ryuko asomándose a las escaleras - ¡Akane! ¡Akira! ¡Ay, Kyojin, que se han quedado encerrados!
- ¡Pero si ha vuelto la luz! Debe haberse estropeado el ascensor.
- ¿Y qué hacemos, que hacemos?
- No te asustes, seguramente pulsarán el botón ese de emergencia.
- ¿Y si tampoco funciona?
- No seas negativa. Vamos abajo, creo que en el tabón de anuncios hay unos teléfonos, vamos a ver.
Bien, analicemos la situación: Kyojin y Ryuko estaban solos en el instituto, no hay nadie más en ese edificio porque las clases terminaron ya hace horas... bueno, no, no estaban solos, Akane y Akira también estaban, solo que estos se encontraban atrapados en el ascensor... una situación cuando menos peculiar, pero ¿Cómo habían llegado a tal situación?

Todo comenzó, más o menos, hacía unas horas, cuando la directora, Chikara, les dijo a Akira y Akane que podía adelantar su cita del lunes. Ellos, lo que pretendían era pedir una especie de préstamo con el que sufragar los gastos que la representación teatral ocasionaba.

Akira miraba el papel que Chikara había escrito con el importe, los intereses y las condiciones para su devolución, arqueó una ceja y chasqueó la lengua.
- ¡Ah! ¡Pero que complicado es todo esto!
Akane, perpleja, no reaccionaba, se encontraba totalmente perdida.
- Pero directora... - balbuceó - Esto...
- Es lo que hay - dijo Chikara - Pensarlo, haced vuestras cuentas, veréis como no exagero... bueno, un poco tal vez sí, pero más vale que sobre ¿no?
- Pe... Pero...
- Creerme, he participado en bastantes obras y sé lo que hay.
- Pero directora, creo que un 3% de interés es algo... bastante exagerado
- Pero niña ¿Tú sabes lo que cobran los bancos?
- Con todos los respetos, me parece que pedirnos interese es de ser muy usurera.
- ¡Vaya con la señorita! - Chikara la miró fijamente - Te lo dejo en un 2,5
- Mejor un 1%, con eso es suficiente, teniendo en cuenta que somos unos adolescentes.
- Por eso, seguro que tenéis mucho ingenio para conseguir dinero, además, tanto yo, como los demás profesores os daremos trabajo y extras.
- 1,5, creo que es lo justo.
- Esto - interrumpió Akira - Perdonad que me meta, pero tengo una propuesta
Chikara y Akira le miraron curiosas.
- Verás, directora, en lugar e darnos todo este dinero, propongo que nos lo vayas dando según te lo vayamos pidiendo, así, lo que no gastemos, no te lo tenemos que devolver.
- Eres muy listo jovencito - Chikara guardó silencio durante unos instantes observando atentamente a los chicos - Esto me pasa por poner al mando a alguien que utiliza el cerebro. Está bien, de acuerdo, es más, el dinero que podáis devolver antes de Navidad os lo dejo al 1,5, el resto, ni para ti, ni para mí, señorita negociadora, al 2%
Akane parecía analizar la propuesta.
- Por mí de acuerdo - dijo Akira
- ¿Y tú Akane?
- Que remedio. De acuerdo.
- Bien, le diré a Shinobu que redacte una especie de contrato y ahora - sacó una llaves de un cajón y las soltó en la mesa - Estas llaves abren el trastero.
- ¿Qué trastero?
- Uno que hay en la buhardilla, en el ala donde están los de primero ¿Nunca os habéis fijado? Bueno, en la última planta, si miráis al techo veréis una trampilla, estas llaves la abren, es un trastero donde guardamos ¿cómo dice Shinobu? "las sombras del pasado". Venid esta tarde, os doy permiso para que cojáis un baúl lleno de trastos.
- ¿Trastos?
- Son trajes y cosas de otras obras que se han hecho en este instituto, os servirán para los ensayos pero solo son un préstamo ¿entendido?
Cuando Akane y Akira regresaron al aula, seguían teniendo la misma cara de aturdimiento. Cada uno ocupó su asiento sin decir una palabra.
- ¿Qué ha pasado? - preguntó Ryuko a Akane
- ¡Esto es una hecatombe! ¡Ah, estamos arruinados!
- Pero ¿Qué dices? - se acercó Jisei
- ¡Es la ruina!
- ¿Qué pasa? - preguntó Sumire acercándose torpemente
- No sé, pero tiene que ver con el dinero - dijo Jisei - Akane solo se pone así si es por un asusto de dinero.
- ¿No nos va a dar la directora el dinero? - preguntó de nuevo Sumire
- No, Chikara no da nada, lo presta
- ¡Ah, bueno!
- ¡Es peor que yo! Esa mujer no tiene corazón, nos va a sangrar hasta que terminemos la Universidad
- Bueno, bueno, no exageres tanto
- ¡Esto es la ruina! - continuaba quejándose Akane
Mientras, Kyojin observaba a las chicas y a Akira de hito en hito.
- Oye Aki ¿Qué has hecho?
- ¿Yo? ¿Por qué iba a hacer algo?
- No sé, Akane parece asustada
- ¡Ah, no! Está aterrada, pero no he sido yo la causa, cuando venga la profesora lo sabrás.
Pero no era el único que les observaba. Akira sintió un escalofrío, algo clavándose en su nuca, al girarse vio los negros ojos de Kamui escrutándole.
- ¡Ah, ese chico! ¡Será posible!
Kyojin miró a Kamui, éste estaba sentado frente a su mesa, con los codos apoyados en ella, las manos juntas delante de su boca, como era habitual en él y mirando fijamente a Akira.
- Vaya, parece que no le caes muy bien
- El a mí tampoco.
Kamui se levantó bajo la mirada, como siempre, de Momoka y lentamente se acercó a uno de los ventanales del aula, el que estaba más cerca de una mesa. Pensativo, miró a la lejanía; Shibi, el propietario de esa mesa, le observó disimuladamente.
- Dime una cosa, Shibi - murmuró Kamui
Shibi se recostó en su silla, en esos últimos días, Kamui se había dirigido a él más que en todos los años que se conocían, esa situación le resultaba curiosa y extraña.
- ¿Si? - contestó
- ¿Akira ha salido con Akane?
- ¿Por qué lo dices?
- Dijiste que a Akane le gustan los chicos inteligentes, no hay nadie más inteligente que Akira.
- Cierto.
- Entonces ¿Han salido?
- Ninguno de los dos dijo nada el otro día.
- Ya... pero tú eres su amigo.
- Pero su vida es suya.
- Ya.
Durante unos segundos eternos ambos guardaron silencio.
- ¿Por qué Akane le tiene tanta manía?
Shibi no contestó.
- ¿Puede que no quisiese salir con ella?
- Eso no sería motivo.
- Entonces, la hirió de alguna forma.
- Si eso es lo que crees... ¿Por qué te importa tanto?
- No me importa - contestó secamente Kamui.
- Deberíamos dejar de hablarnos así, parecemos espías o traficantes.
- Vale, entendido.
Kamui regresó a su asiento. Shibi le siguió con la mirada y de paso echó una ojeada por toda la clase; se detuvo en Jisei, que sonreía maliciosamente y buscó lo que la chica miraba: a Kamui.
La profesora entró en el aula. Era una mujer joven y atractiva, con unos increíbles ojos color escarlata. Todos guardaron silencio.
- Buenos días - saludó suavemente
Casi al unísono respondieron a su saludo. Akane levantó el brazo.
- Profe - dijo
- Si, me imagino lo que quieres ¿Ya habéis hablado con la directora?
Akane asintió con la cabeza.
- Adelante, todo vuestro.
Akane se puso en pié.
- ¿Vas a ser tú la portavoz? - preguntó Akemi, que era el nombre de esa profesora.
- Sí, a Akira no le gusta mucho hablar.
- Pero hablarás en nombre de los dos ¿no?
- Si, estamos de acuerdo - contestó Akira.
- Bueno pues, te escuchamos.
- Si, que como sabéis hemos ido a hablar con la directora para tratar el tema del dinero.
- ¿Qué dinero? - interrumpió Nowaki
- Pues el dinero que necesitamos para montar la obra, decorados, vestuario, iluminación y otras cosas.
- Bueno, pero eso no puede ser mucho - comentó Karasu
- ¡Ya está! - Exclamó Genki levantándose - ¡Podemos poner un fondo común!
- ¿Tú sabes lo que estás diciendo? - le recriminó Momoka - Quizás algunos tengan dinero para poner pero otros no disponemos o no podemos dar dinero en cualquier momento.
- ¿Y tantos gastos son? - volvió a hablar Nowaki
- Pues seguro que sí - contestó Karura - Yo no entiendo mucho pero piensa por ejemplo en el vestuario
- Eso podemos hacerlo nosotros - propuso Yuri.
- Si, pero las telas cuestan dinero - replicó Karura - Además, supón, que por ejemplo, dijésemos que cada uno se hiciese su vestuario, que podía ser una solución, habría quien supiese hacerlo y quien no.
- Eso, eso - dijo Yuri - Que cada uno se haga lo suyo.
- Ya - continuó Karura - Puede que tú sepas pero yo no tengo ni idea y tampoco tengo a nadie que lo haga.
- Pues te lo compras
- ¿Y si no tengo dinero?
- Además - cortó esa discusión Akane - Si unos lo hacen y otros lo compran nos arriesgamos a que haya... a ver si me explico, a que no demos una imagen muy homogénea.
- Claro - intervino Xu-Xu - Además es que si yo actúo tengo que hacerme mi traje y otro no actúa pues no tiene que hacérselo, ni gastar dinero en comprarlo, ni nada, eso no sería justo.
- Pues el que no actúe que acoquine con otra cosa - propuso Kenshi
- Que no, que lo justo es hacerlo todo en común y cooperar entre todos - repuso Xu-Xu
- Pues eso, habrá que poner un fondo - replicó Nowaki - Total, no puede ser tanto
- Toma - Akira se levantó y pasó un papel a Nowaki - Ese es el presupuesto que dice la directora que necesitamos.
- ¿Qué? ¿Pero que es esto?
Varios se arremolinaron alrededor de Nowaki y un gran rumor se extendió.
- A ver - dijo Akemi - Silencio. Vamos, luego comentáis lo que queráis - al cabo de unos segundos volvió a reinar el silencio - Así me gusta. Os voy a decir una cosa, una obra conlleva muchos gastos, no solo el vestuario o el decorado, si queréis que todo salga medianamente bien os aconsejo que os dejéis asesorar.
- De cualquier forma - dijo Kamui - ellos son los directores y los que toman las decisiones y nosotros debemos aceptarlas.
- En eso Kamui tiene razón - añadió Momoka
- ¿Y entonces por qué estamos discutiendo? - casi gritó Nowaki
- A ver - intervino Akane - La decisión ya está tomada, lo que queremos es decir que vamos a aceptar el préstamo de la directora, préstamo que tenemos que devolver y para eso todos debemos colaborar.
- ¿En qué? ¿Hay que dar dinero? - decía un confuso Nowaki - Es que no me entero de nada.
- Tenemos que conseguir dinero, la directora dice que nos dará trabajo y...
- ¿Va a hacernos trabajar? - gritó Genki
- ¡A ver si me dejáis terminar!
- Vale, ya lo digo yo - dijo Akemi - Si no, vamos a estar todo la hora con el tema. Lo que Akane quiere decir es que vayáis pensando en como conseguir dinero, organizar fiestas, sorteos y cosas así y que cualquier idea será bienvenido ¿a que sí? - Akane asintió - y que todos, y repito todos, debéis colaborar en lo que Chikara os pida, puede ser desde limpiar el jardín a ir de monitores en excursiones con los de primaria y cosas así ¿entendido? Ella os rebajará el préstamo por esos "trabajos". Vale, pues ya está, luego habláis lo que queráis, ahora preparaos porque nos toca un pequeño examen.
- ¿Examen? - se oyó en tono de pánico
- Pero profe...
- Vamos, que ya hemos perdido bastantes minutos, venga fuera libros y alegrad las caras que va a ser muy cortito.

jueves, 14 de enero de 2010

05. Las teorías de Ryuko y Kyojin

Tenían educación física. Todos se prepararon para ir al gimnasio. Akira y Akane tenían permiso para saltarse esa clase, tenían que ocuparse de la obra de teatro. Sería conveniente que empezaran a hacer algo, que se viera algo de movimiento o los profesores comenzarían a mosquearse por su falta de interés. Bien, ellos irían a la biblioteca a poner en orden esos papeles.
Camino del gimnasio, Sumire, emocionada como estaba con la idea de una "cita secreta", se enganchó del brazo de Akane mientras bajaban las escaleras. Tan emocionada estaba que se giró bruscamente, levantó uno de sus pies y al volver a ponerlo en el suelo se encontró con que no había escalón, perdió el equilibrio, su propio peso la hizo caer hacia atrás, arrastrando en su caída a Akane.
Fue una caía bastante escandalosa, que organizó un gran revuelo. Sumire gritaba alarmada que había matado a Akane y ésta lo único en lo que pensaba era en sus gafas que habían salido volando.
Un par de profesores acudieron, Sumire se quejaba de que le dolía el tobillo y no podía apoyarlo, Akane de su cabeza. Las acompañaron a la enfermería.
Lo de Sumire parecía un esguince y la trasladaron a un centro médico. Akane estuvo un rato en la enfermería, no parecía tener nada, salvo el golpe.
Al salir de la enfermería, Akane se dirigió a la biblioteca segura de que Akira habría aprovechado el percance para echarse una siesta. Para su asombro le encontró muy concentrado, rodeado de papeles y con unos cuantos libros en la mesa.
- ¿Qué hay? - dijo en voz baja para no alterar el silencio que allí reinaba.
- ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?
- La enfermera ha dicho que estoy bien - se sentó a su lado - ¿Qué haces?
- Verás, he estado ordenando estos papeles, clasificándolos y mira he hecho un esquema con las preferencias de cada uno y estos libros de obras teatrales, he estado echando un vistazo, más o menos, a ver si son factibles de tener en cuenta... ¿De verdad estás bien?
Akane le miraba realmente asombrada, desde luego no parecía propio de él tanto esfuerzo.
- Si... solo me va a salir un buen chichón.
Akane se llevó la mano hacia donde se había golpeado y se tocó.
- A ver - Akira se aproximó y acercó su mano a la cabeza de la chica, la puso suavemente donde había visto que ella se tocó - ¡Menudo pedazo de huevo te va a salir! ¿Te duele mucho?
Akane se sentía incómoda al sentir la mano de Akira, le había producido un pequeño hormigueo. Akira la miraba fijamente sin apartar la mano.
- Te has tomado muchas molestias - dijo la chica tratando de evitar su mirada.
- Es un rollo, pero hay que hacerlo. Cuando hay que hacer algo, se hace. Me han ayudado Kyojin y Ryuko, como tú estabas lesionada les han dejado venir.
- ¿Y dónde están?
- Kyojin está haciendo unas fotocopias, de momento las he pagado yo, pero ¿recuerdas lo que nos dijo la directora de que necesitaríamos un crédito? Le he pedido a Ryuko que vaya a decirle que tenemos que hablar con ella... vamos a tener que acceder a su préstamo.
Desde cierta distancia Ryuko estaba observando toda la escena, no oía lo que ambos chicos se decían pero los gestos que veía hacer a Akira se le antojaron tiernos y afectuosos. Estaba abstraída, por eso, cuando Kyojin habló, dio un respingo.
- ¿Verdad que hacen muy buena pareja? - susurró el chico.
- ¡Ah, Kyojin! ¿Cuándo has venido?
- Llevo un rato aquí pero estabas tan concentrada que me daba pena molestarte.
- Lo siento. No es que les estuviera espiando ni nada de eso, yo es que...
- ¡Ah, no te preocupes! Son raras las ocasiones en las que no se están diciendo lindezas, es como un fenómeno extraño ¿no?
Ryuko miró llena de vergüenza a Kyojin, la había pillado en una situación muy comprometida porque parecía que espiaba a su amigo o que cotilleaba... Ryuko quería desaparecer, sin embargo Kyojin continuaba mirándoles y sonreía divertido.
- Dicen que los que se pelean, se desean ¿crees que será cierto?
Ryuko seguía dándole vueltas a su incómoda situación y no atendía a lo que Kyojin decía.
- Bueno, vamos a interrumpir este momento... ¿vienes Ryuko?
De pronto, mientras se acercaba a la mesa ocupada por sus amigos, siguiendo a Kyojin, la frase pronunciada por éste pareció haber llegado a una parte de su cerebro donde hizo saltar un resorte. Y es que, a veces, las grandes ideas surgen del pensamiento más tonto.
Lo que no sabía Ryuko es que el mismo resorte se había activado, curiosamente, también en Kyojin.
- ¿Qué hacéis parejita? - habló Kyojin.
- ¿Te encuentras bien, Akane? - preguntó Ryuko.
- La enfermera dice que mañana estaré peor.
El timbre que indicaba el cambio de clase sonó.
- Vaya, ya es la hora - comentó Akira - ¿Has conseguido cita con la directora?
- Si, pero tiene que ser el lunes que viene.
- ¿El lunes? ¡Menuda lata! Bueno, vosotras id a clase, Kyojin y yo recogemos esto.
- No, yo te ayudo - dijo Akane
- ¡Que te estés quieta! Siempre tienes que andar tocándolo todo... anda Ryuko, ve con ella, no sea que aún se maree... Ryuko... Ryuko... ¡eh!
- ¿Perdón?
- ¿Qué te pasa? Pareces en Babia.
- No, nada. Anda Akane, vamos a clase, no tienes buena cara.
Cuando Kyojin vio que las chicas ya se habían alejado lo suficiente, se sentó al lado de su amigo.
- Te he visto - le habló con voz muy bajita
- Si, vale ¿Qué has visto?
- Lo que has hecho
- Supongo, no era un secreto.
- ¿Ah, no?
- Hombre, no es habitual en mí, pero sabes que cuando no hay más remedio, se hace.
- Ya - Kyojin guardó un silencio calculado - Pero está prohibido hacer ciertas cosas en el instituto.
Akira levantó la cabeza y le miró frunciendo el ceño.
- ¿Qué está prohibido hacer en el instituto?
- Ya sabes... cosas... indecentes.
- ¿Indecentes?
Akira no daba crédito a lo que oía ¿De qué hablaba Kyojin?
- No lo niegues, que te he visto.
- A ver Kyojin ¿Qué has visto?
- Como le tirabas los tejos a Akane.
- ¿Qué yo le tiraba qué?
- Y como la manoseabas.
- ¿Qué yo qué? - Akira subió el tono de voz.
- Chissst, no se puede gritar.
- ¿Qué dices que he manoseado?
- A Akane.
- ¿Pero tú que has visto? Yo solo le he tocado el chichón.
- Ya... por el chichón se empieza y se termina como se termina.
- Anda, vamos, dejemos los libros y vamos a clase, me parece que necesitas comer algo.
Por el camino, Akane miraba curiosa a su amiga.
- ¿Ryuko, estás bien?
- Si, estoy genial ¿Por qué lo dices?
- No sé... me miras raro... y llevas un rato sin decir una palabra de la cita... me das miedo.
- ¿Por qué? ¿Es que hay algo que quieras ocultar?
- ¡Akane! - Gritó Genki acercándose a ellas - ¿Ya estás bien?
- Bueno... he estado mejor.
- ¿Y Sumire?
- Parece que tiene un esguince.
- ¡Mira Kamui! - Decía a unos metros Momoka - Es Akane, vamos a ver como está.
- ¿Para qué? Cuando está aquí es porque está bien - respondió Kamui.
- Bueno... yo voy a verla - Momoka se separó del chico.
- Eso es Kaguya - susurró una voz a su espalda - No pierdas tu actitud de chico duro.
- ¿Kamizuru? - dijo sin girarse, seguro de que era Shibi.
- Aunque te mueras de ganas.
- Precisamente quería hablar contigo.
Los dos chicos comenzaron a hablar en silencio.
- ¿Y qué querías? - preguntó al fin Shibi.
- Quería preguntarte sobre Akane.
- Ya.
- Tú eres su amigo ¿no? La conoces bien.
- Bastante.
- Incluso dijiste que saliste con ella.
- Ajá.
- Y dime ¿Qué espera ella de una cita?
- ¿Qué esperas tú?
Kamui guardó silencio.
- ¿Por qué aceptaste su cita?
- Pensé que podría conocerla mejor.
- ¿Te parece interesante?
- Bastante.
- Entonces sé tu mismo y todo irá bien.
- ¿A qué te refieres?
- Ella solo quiere conocerte mejor, tú la intrigas, no se trata de una cita amorosa, no tengas miedo.
- ¿Solo es curiosidad?
- Algo así. Verás, Akane no cree en enamoramientos, no le interesa el amor.
- ¿Lo sabes por experiencia?
Shibi hizo una mueca que parecía querer ser una sonrisa.
- A lo mejor.
- ¿Qué le interesa entonces?
- Es curiosa. Le gusta observar. Quizás tu cerebro. A Akane le gustan los chicos inteligentes, capaces de sorprenderla intelectualmente.
- Eso ha sonado extraño.
- Te repito que no cree en el amor. Pero le atraen los retos.
- No te capto.
- Es igual. Verás... ¿Tú no me conoces enfadado, verdad?
- ¿Eso a que viene ahora?
- No pienses ni en tocarla o aprovecharte de algún modo de ella.
- ¿Estás enamorado de ella?
- Es mi amiga, punto.
Shibi aligeró el paso dejando a Kamui detrás realmente perplejo.
Kyojin tenía una idea.
Se le había ocurrido de pronto, al ver a Akira hablando con Akane.
Akira era un chico perezoso y desmotivado. Si por él fuera, dejaría pasar el tiempo lentamente sin hacer nada, pero era un gran amigo, su mejor amigo, la primera persona que le aceptó tal y como era., sabía que nunca le iba a faltar su apoyo, gracias a su amistad pudo superar esos malditos años en los que se sentía un bicho raro, presa fácil de las burlas... él siempre estaba allí, haciéndole comprender que tal y como era estaba bien y que los malos ratos al lado de alguien se pasan más rápido.
Kyojin no era ni por asomo un chico popular. La verdad es que solía pasar desapercibido, la gente se olvidaba siempre de él. No era feo, para nada, tenía un abundante pelo castaño claro y unos ojos color avellana, su cara era bastante agraciada, con rasgos suaves y agradables salvo por los mofletes que, si bien a algunas personas le resultaban graciosos a otros le parecían deformidades... vale... no era precisamente delgado, pero tampoco estaba excesivamente gordo, solo algo más rellenito de lo normal.
Ni que decir tiene que Kyojin nunca tuvo éxito con las chicas. Cada vez que le gustaba alguna, esta solía salir casi huyendo de su lado, pero lo peor es cuando alguna decidía mofarse de él hasta la saciedad "¿tan patético soy?" solía preguntarse, y se juraba que iba a pasar de las chicas, ya estaba bien de hacer el ridículo, como decía su amigo "son todas unas retorcidas".
Lo malo es que en el corazón no se manda y un día una chica nueva apareció y le puso sus convenciones patas arriba. Nada más verla algo le dijo "es ella" ¿Quién dijo que no existe el flechazo? Le gustó todo de ella, su cara redondita, sus ojos dorados, su pelo de color de la miel, como se sentaba, como evitaba sus ojos al saludar, sus silencios, su risa tímida, sus nervios cuando salía a la pizarra... todo, era todo.
- Akira - le dijo un día - Creo que me he vuelto tonto.
- Si... un poco tonto si estás.
- Se llama Ryuko ¿a que es un nombre bonito?
- Parece buena chica y es bastante mona ¿Por qué no le pides salir?
- ¿Salir? ¿Estás tonto? No, no podría resistir su rechazo.
- ¿Y por qué sabes que te va a rechazar?
- Lo hará, seguro.
- Nunca lo sabrás si no lo intentas.
- Prefiero no saberlo.
- Al menos habla con ella, nunca podrá conocerte si no lo haces.
- ¿Y que le digo?
- No sé... improvisa
Pero no se atrevió a decirle nada. La casualidad quiso que un día de fiesta, mientras estaba sentado en un banco del parque con Akira, tranquilamente dejando pasar las horas sin hacer otra cosa que picar algo de aperitivos y mirar las nubes, Ryuko, acompañada de sus amigas, fueran a sentarse en un banco cercano. Parecían divertirse bastante y sus risas rompían el silencio.
- ¡Que escandalosas! ¡Menuda lata! - se quejó Akira.
- Es ella.
- ¿Quién? Anda, mírala, con sus amigas la pelo de zanahoria y la medio bruja.
- Se llaman Kumoyuki y Nagashiyama
- Lo sabes todo de ella ¿eh? Pues nada, la ocasión la pintan calva, ve a decirle algo.
- No me atrevo.
- ¿Y te vas a quedar ahí mirándola con cara de tonto? ¡Ah, creo que no tengo otro remedio! - Se levantó con verdadera pereza - Venga, vamos.
- Pero Akira...
- No creo que nos vaya a morder.
Y así fue como empezó todo. Desde ese día comenzaron a juntarse con frecuencia con las chicas. Algunas veces Shibi, que era muy amigo de Akane se unía a ellos. Otras lo hacía Xu-Xu, tenía mucha afinidad con Jisei, la medio bruja, ambas decían la "buena fortuna" y cosas así y también Kenshi o Genki se agregaban de vez en cuando. Así, formaron un grupo curioso y agradable, el único inconveniente es que seguía sin atreverse a declararse a Ryuko, y eso que todo el mundo estaba al tanto de lo que pasaba.
Seguramente ella también lo sabía pero no decía nada, por lo menos no se burlaba de él, no claro, ella nunca haría eso, ella era una chica especial y maravillosa, entonces ¿por qué no le decía sus sentimientos?... Era imposible, el pánico le inmovilizaba.
Pero ahora se había dado cuenta de algo: estando con Akira lograba valor y se sentía más seguro y con más confianza pero claro ¡No iba a estar Akira delante! Sería ridículo... pero... si Akira estuviese saliendo con otra chica... si esa chica fuese alguna de sus amigas... quizás una de las más íntimas... quizás no sería tan extraño que ellos les acompañasen y el ambiente... ¡Ah, si! El ambiente es muy importante.
Además Akira era su amigo, le conocía bien, desde que salió con Karura y Yuri se encontraba más desmotivado de lo normal, como apagado, Kyojin se había dado cuenta, puede que pareciese que no le afectaba, pero Kyojin tenía la certeza de que no era así. Al verlo junto a Akane recordó una pequeña anécdota y se dio cuenta: a Akira le gustaba Akane, sentía algo por ella, estaba completamente seguro, de ello, ahora recordaba con todo detalle de que una vez estuvieron a puntito de salir.
Si, a pesar de lo que parecían odiarse, de las puntillas que continuamente se lanzaban, a Akira le atraía Akane, puede que ni se diese cuenta, pero le atraía... y Akane era la candidata perfecta, era muy amiga de Ryuko, solían estar siempre juntas y Ryuko la tenía muchísimo aprecio ¿cómo no se había dado cuenta antes?
- Kyojin... Kyojin... - la voz de Akira le sacó de sus pensamientos
- ¿Qué pasa? - dijo sonriendo con gran satisfacción.
- ¿Qué te pasa a ti? Estás en la inopia.
- Cosas mías. Oye Akira ¿No te preocupa el golpe en la cabeza de Akane?
- No. Si la enfermera dice que está bien es que estará bien.
- Pero los golpes en la cabeza son muy peligrosos.
- ¿Crees que se va a volver más retorcida de lo que ya es?
- ¿Por qué no acudiste a ayudarla?
- ¿Qué iba a hacer? Kyojin ¿tú también te has golpeado?
- Pues Kamui prácticamente voló para ayudarla.
- Ah... si... Kamui es todo un príncipe valiente.
- ¿Y tú?
- ¿Yo qué?
- ¿No te asustaste?
- Mira si, pensé que se mataban.
- Pero no hiciste nada.
- ¿Qué tendría que hacer? ¿Tirarme yo también por las escaleras a ver si las cogía al vuelo?
- ¡Pobre Akira! Ve a Akane rodando por la escaleras y no puede hacer nada... debió ser muy doloroso ¡Que triste!
- Creo que las patatas que has comido estaban caducadas.
"No te vas a escapar de esta Akira" pensaba Kyojin sonriendo.
Ryuko y Kyojin se parecían más de lo que nadie se imaginaba, ni siquiera ellos mismos.
Ryuko era una chica insegura de sí misma, callada y soñadora. Para ella sus amigas eran importantísimas y su amistad lo más valioso. Creía firmemente que con amigas apoyándola sería capaz de superar cualquier cosa... menos decirle a un chico que le gustaba, eso era superior a ella, cada vez que lo intentaba sentía un sudor frío y unos calambres en el vientre que parecían cortarle la respiración. Era imposible, por más que Akane y Jisei la animaban y le aseguraban que Kyojin estaba coladito por ella, por más directas e indirectas que recibía de todo el mundo, la situación la superaba.
A Ryuko siempre le habían dado miedo los cambios. , cualquier cambio en su vida monótona y tranquila le producía desasosiego, así, al miedo al rechazo del chico se unía el "¿qué pasará después? Si me dice que no ¿podremos seguir siendo amigos? Y si me dice que sí ¿Qué haremos? ¿Seremos novios? ¿Se lo digo a mis padres? ¿Sabré yo estar con él a solas? Y un sin fin de dudas más. Lo ideal, según ella, era que salieran juntos pero en pandilla, es decir, Kyojin y ella, Akane y Shibi, Jisei y Akira... si, para Ryuko esas eran las parejas perfectas, incluso Kenshi y Xu-Xu, todo sería perfecto, las parejas perfectas... Pero su sueño distaba mucho de la realidad: Jisei no quería saber nada de chicos y menos de Akira, que, por alguna misteriosa razón, de la noche a la mañana se había convertido en uno de los chicos "deseados" del instituto, no, decía que su aura ocultaba "cosas". Shibi y Akane eran muy buenos amigos, si, pero no iban a poner en peligro su amistad por una "aventura amorosa" eso decían... pero Kyojin había dicho algo, algo muy importante "los que se pelean, se desean"
Desde luego Akira y Akane se pasaban el día peleando, Ryuko estaba convencida de que el mero echo de que Akira existiese molestaba a Akane ¿no sería que en realidad le gustaba?... ¡Ah! Ahora todo tenía sentido... y en cuanto a Akira ¿por qué le molestaba tanto que Akane y Shibi estuvieran juntos? Cada vez que Shibi se acercaba algo más de lo "normal" ahí estaba él, separándolos ¿serían celos? ¿Por qué se molesta tanto cuando ella habla de lo que le gustaban otros chicos?"... esto era perfecto... Akira es el mejor amigo de Kyojin, si Akane y él salieran... "seguro que podríamos ir con ellos y entonces el ambiente..." ¡Ah, si! El ambiente es muy importante.
- Ryuko - le decía Jisei durante la comida - Hoy estás muy pensativa.
- Si... estaba pensando... Akane ¿A ti te gusta Akira?
Akane la miró perpleja, Jisei se echó a reír.
- Ufff... un montón ¿no se nota?
Jisei continuaba riéndose.
- Pues yo creo que sí te gusta.
- Claro, es el hombre de mi vida, vago, quejica, machista, prepotente... me tiene loquita... ¡Bueno Jisei vale ya, que te va a dar algo!
- ¡Ay, ay! Es que me ha dado la risa tonta...
- Sin embargo - continuaba Ryuko - Yo sé que te atrae.
- A ver Ryuko, que el golpe me lo he dado yo ¿cómo puede ser que te afecte a ti?
- Lo que ocurre es que tú no te das cuenta pero te gusta.
- Vamos - decía Jisei mientras seguía riendo - ¡Y lo dice tan convencida!
- Es que lo sé. Recuerdo que estuviste a punto de salir con él ¿Qué os pasó?
- Bueeeeeno - terció rápidamente Jisei - dejemos éste interesante tema,
- No... si no me importa - repuso Akane - ¿Quieres saber lo que nos pasó?: una chica de piernas largas y cuerpo escultural.
- No se lo que pasó, porque tú eres una cabezota y tu versión no me sirve, pero te voy a decir una cosa, mi querida Akane ¿No sabes que del amor al odio solo hay un paso?
- Si... del amor al odio solo hay un paso, un paso muy pequeño, pero del odio al amor, mi querida Ryuko, hay un enorme barranco.
"Vas a caer, Akane, ya lo creo que vas a caer" pensaba maliciosa Ryuko.

domingo, 10 de enero de 2010

04. Un poco de Karura, un poco de Hizashi

Como en éste capítulo se habla de la infancia de varios personajes voy a dar una pequeña explicación para que no sea tan confuso.
La ciudad donde viven se llama "Kizuna"
Karura y Karasu son mellizos, su hermano es Kohaku, 9 meses menor que ellos, nació prematuro y su madre murió en el parto. Su apellido es Akasagan y vivían en otra ciudad llamada "Hohei".
Kizashi y Himeko son primos, sus padres eran hermanos. Hizashi es huérfano y vive en casa de su tío. Su apellido es Girei.
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Si en la clase de 3-2 había una chica de fuerte personalidad, altiva y orgullosa de ser una mujer, esa era, sin duda Karura Akasagan.
Karura era la mayor de toda la clase, y no solo por edad, que había cumplido ya los 19 años, si no por madurez.
Ella había madurado muy deprisa. No había tenido otro remedio.
Cuando eres huérfana de madre, tu padre cae presa de una paranoia persecutoria y tu hermano pequeño prácticamente enloquece, no te queda más remedio que madurar.
Karura no le tiene miedo a nada, solo a perder a sus hermanos, su única familia.
Karura es fuerte y valiente.
Karura es hermosa. Tenía el pelo de color dorado y los ojos verdes oscuros, siempre mirando desafiantes al mundo. Karura es indomable. Admirada, odiada y deseada. No pasa fácilmente desapercibida, para bien o para mal, la gente suele fijarse en ella.
Y ella lo sabe. Ya está acostumbrada. Y le da igual. A ella, lo que la gente opine le da igual.
Camina de vuelta a casa al lado de Hizashi, detrás de ellos van Kohaku y Himeko. Nadie habla. Ni su hermano, ni los primos Girei son de mucho hablar, pero nadie está incómodo... ellos son así, gente de pocas palabras. Cuando estás en buena compañía no hace falta hablar mucho para estar cómodo.
Hace dos años que llegó a Kizuna. Se trasladaron aquí porque aquí decían estaba una de las mejores psicólogas: Sonomi Namikaze. Y ellos se merecían lo mejor, sobretodo Kohaku.
Kohaku había sufrido mucho en su infancia. Cuando él nació murió su madre y su padre se volvió loco, no metafóricamente hablando, no, loco de verdad. Para aquel hombre, el niño recién nacido era el culpable de la muerte de su querida esposa, el niño era un monstruo, un ser maldito, el hijo del demonio... sus alucinaciones y paranoias no podían ser más absurdas y no podían hacer más daño. Karura vivía atemorizada, por su padre y por Kohaku. Kohaku solo era un niño, un niño que no tenía culpa de nada, no entendía nada, solo sabía que nadie le quería, que su padre le despreciaba y evitaba estar a su lado, le retenía en casa, no le dejaba salir, ni relacionarse con nadie. No conocía a nadie, salvo a sus hermanos, su tío y los criados que trabajaban en la casa. Todo el mundo le temía... al final, terminó por creerse que realmente era un monstruo; la rabia y el miedo le hicieron explotar, y entonces fue cuando Karura comenzó a sentir miedo de él. Kohaku se convirtió en un pequeño déspota, cruel y caprichoso.
Ahora, que todo ya acabó, la gente se compadece de Kohaku, reconocen lo mal que lo pasó y el trauma que todo aquello provocó en su vida, pero pocos se acuerdan de ella o de su hermano Karasu. Y ellos también sufrieron todo aquello.
No es fácil ser la hija de un hombre desquiciado mentalmente, ni la hermana de un niño tan cruelmente tratado. Por eso, tanto ella como Karasu, también necesitaron de mucho asesoramiento psicológico.
Cuando murió su padre, su pesadilla acabó, pero permanecieron las secuelas.
Se trasladaron a Kizuna, ellos solos, iniciando una nueva vida como familia.
Ella y Karasu perdieron un año de curso escolar, Kohaku, no, él tenía un profesor particular, pero mereció la pena.
Durante ese año, poco a poco fueron conociéndose, eran hermanos pero a penas si sabían nada de Kohaku y conocieron a Nowaki, el hijo de la psicóloga que le ayudó. Nowaki fue el primer amigo que tuvo Kohaku, la primera persona que le comprendió y que le aceptó. Gracias a él comenzó a integrarse en la sociedad y a relajar ese mal carácter suyo.
El primer amigo que ella tuvo fue Akira, el genio de más de 150 de I.Q.. Durante unos campeonatos escolares fueron invitados a participar para que vieran como iba a ser su futuro instituto, Karura participó en varias pruebas, una de ellas eran unos juegos de estrategia y su oponente fue Akira. Era un chico extraño que se quejaba continuamente de las mujeres y que no parecía tener ni el más mínimo interés por participar en nada, eso sí, tampoco quería perder frente a una chica. A Karura le parecía un niñato quejica y perezoso. Al final ella ganó el juego, pero fue porque él se rindió y antes de hacerlo ya se había encargado que demostrar que era mejor que ella. Era un niño, un crío de 14 años y ella ya había cumplido los 16 ¿en que cabeza cabía que iba a fijarse en él? Desde luego en la suya yo, sin embargo, al comenzar el curso volvieron a encontrarse en la misma clase y alguien comenzó a decir que hacían buena pareja. Así pasaron un año, al siguiente, con 16 que tenía el chico y ella 18, tuvieron que hacer un proyecto de ciencias juntos y así fue como comenzaron a conocerse y a hacerse más amigos. Pero él seguía siendo un crío para ella, un crío de 16 años, a ella no le interesaban los críos de 16 años. Pero aún así un día le pidió una cita, por curiosidad, se sentía muy cómoda a su lado y pensó que quizás el chico se merecía una oportunidad, que era más maduro de lo que parecía... No podía estar más equivocada, sobretodo porque demostró que solo tenía 16 años y metió la pata a más no poder. No fue culpa de él, no tenía mala intención, solo quería ser amable, el problema era que... era un crío.
No obstante, de aquella experiencia sacó algo bueno: un gran amigo. Quizás en un futuro, cuando sean más mayores, mas maduros, quizás Akira sea un hombre muy a tener en cuenta, quizás entonces se arrepienta de no haber aprovechado la oportunidad de conseguirlo ahora, quizás entonces se plantee tener una relación con él, pero lo que es ahora, no, ahora sigue siendo muy joven para ella, aunque tiene que reconocer que en éste último año ha madurado bastante y ahora... que no, además... la cabeza y el corazón de Akira están ocupados... por mucho que insistan ciertas personas, ahora, Akira solo podía ser su amigo y solo así podía verle.
A ella le interesaban otros chicos, más... maduros. Y si son mayores que ella mejor.
Solo tiene una excepción: Hizashi. Claro que Hizashi es tan distinto a los de su edad... Conoció a Hizashi durante las terapias de grupo que la psicóloga les obligaba a realizar, le conoció a él y a su prima Himeko. Tampoco la vida de Hizashi había sido fácil. Estaba lleno de rencor y resentimiento. Cuando compartes tus fantasmas personales y traumas con otras personas y escuchas los suyos, al final, termina por crearse un vínculo entre vosotros. Eso es lo que le pasaba con Hizashi, habían sido muchas horas compartiendo recuerdos dolorosos, escuchando como se desahogaba y desahogándose en su presencia.
Hizashi y Himeko habían sido un gran apoyo para ella y sus hermanos, al igual que ellos lo habían sido para los primos Girei.
Aún así, Karura seguía viéndole joven también a él. Y demasiado formal.
A Karura le gustaban los hombres más mayores. Era lógico, tenía 19 años ¿por qué iba a fijarse en alguien más pequeño habiendo lo que había por ahí?¿Y que había? Había un hombre joven de 22 años, un hombre muy atractivo y no solo físicamente, que lo era, sino también le atraían otras cosas de él. Le atraían demasiado, era como la luz que atrae a las polillas, ella no podía negarse y sabía que aquella terminaría por hacerla daño.
Le gustaba cuando la miraba con aquellos ojos penetrantes y misteriosos. Le gustaba su pelo negro y largo y le gustaba soltarle la coleta en la que solía recogérselo y enredar sus dedos entre sus finos cabellos.
Le gustaba porque era misterioso y parecía frío e insensible y sin embargo ella sabía que no lo era. Solo ella conocía como ardía su corazón. Ella conocía la pena que le torturaba por dentro. Ella conocía las razones para mostrarse tan frío.
Su nombre... Fuma... Fuma Kaguya.
El gran genio Kaguya.
El traidor Kaguya.
El hermano al que Kamui se empeñaba en superar.
El mismo que destrozó la familia de Kamui. El mismo que le defraudó.
Y a Karura le atraía.
Fuma no era bien visto entre sus amigos. No quería ni imaginar lo que diría Nowaki si supiese...
Pero Karura no lo podía evitar. Quería hacerlo, quería olvidarlo todo, pero no podía.
Antes de llegar a su casa le vio. Estaba sentado en un banco del parque, medio escondido entre las sombras. Karura se despidió de sus amigos. Tenía que acercarse a él., sabía que la esperaba a ella. Puso una excusa algo tonta para separarse y se acercó con paso tembloroso hacía el banco donde lo había visto. No estaba.
Se preguntaba si había sido una alucinación suya, si no estaba obsesionándose, cuando sintió un cuerpo pegado a su espalda, unos brazos que la rodeaban y un aliento en su cuello.
- Te he echado de menos - susurró Fuma
- Fuma... no... Esto no está bien
- ¿Por qué?
- Suéltame... esto no es sano.
Los labios de Fuma recorrían su cuello con suaves besos.
- No, Fuma, no... Esto tiene que acabar.
Fuma la giró bruscamente.
- Dime que no te gusto, dime que no me deseas.
- Fuma... por favor.
Karura respiró hondo, tomó fuerzas y separó a Fuma de ella.
- ¡No podemos seguir así!
- ¿Por qué? No veo el problema.
- ¡Esto no está bien!
- ¿Quién lo dice?
- Lo digo yo, tenemos que acabar con esta historia.
- ¿Por qué? ¿Estamos haciendo daño a alguien? Somos un hombre y una mujer jóvenes que se gustan y se desean, que se necesitan. Tú me necesitas a mí tanto como yo a ti, y lo sabes. Ninguno de tus amigos te comprende como yo, ninguno es capaz de...
- Esta relación es como un veneno - interrumpió muy decidida - La mantenemos escondida y nos está matando.
- La mantenemos escondida porque tú quieres, porque no quieres que se sepa, porque tienes miedo del rechazo de todo el mundo... al final, la dura Karura no es más que una niña asustada después de haber hecho una travesura.
Fuma la empujó con su propio cuerpo contra un árbol y se pegó a ella.
- Me deseas tanto como yo a ti.
Sería ridículo negarlo.
Fuma ejercía sobre ella una atracción malsana.
Desde el primer beso que le dio.
Fue durante la fiesta de Nochebuena. Karura siempre había tratado con confianza a Fuma. Le conocía del club social donde iban a menudo. A pesar de que no le caía bien a nadie de los que ella conocía, a pesar de las cosas que había oído de él, a pesar de la gente con la que se le solía ver... Durante aquella fiesta él resultó amable y encantador, sería que era Navidad, que el ambiente era agradable, que quizás bebió lo que no debía, pero se sentía en una nube. Se encontraron y estuvieron charlando sobre muchas cosas, nunca había hablado tanto con él, nunca le había visto tan charlatán, sería que él también se dejaba llevar por ese ambiente... era tan atractivo... cuando se quiso dar cuenta estaba besándole y no podía dejar de hacerlo.
Fue un gran error, pero ya estaba hecho.
Y ahora no sabía como huir de la atracción que ejercía sobre ella.
Lo que tampoco sabía es que a Fuma le pasaba lo mismo. Aquella chica le nublaba completamente la razón. El, que siempre se caracterizaba por su frialdad y comportarse de forma impasible, cuando estaba cerca de ella sentía como se derretía poco a poco.
Y es que era tan distinta al resto de las mujeres que conocía...
Y es que él era tan distinto al resto de sus amigos...
.....................
Nadie sabía lo de su relación con Fuma. El único que sabía "algo" era Akira; sabia que tenía una relación con un hombre algo más mayor, que ejercía una gran atracción sobre ella, que a veces quería huir de esa relación, porque ella, era sobretodo una persona amante de la libertad y se sentía como prisionera... lo que no sabía era quien era ese hombre.
También ella sabía un secreto de Akira. Algo que le carcomía por dentro. Ambos tenían una especie de pacto "tú me cuentas tus problemas y yo te escucho".
Cuando, al día siguiente, Akira entró en el aula, no le hizo falta mucho para darse cuenta de que a Karura le pasaba algo.
Ella le miró casi con pena. Akira suspiró. Dejó su cartera y se acercó a ella.
- ¿Qué te pasa? - le dijo a modo de saludo.
- He vuelto a hacerlo... le he vuelto a ver.
- ¡Ahg, ya te vale! - cogió una silla que había libre y se sentó a su lado - Luego dirás que las mujeres no sois complicadas...
- No he podido evitarlo
- ¡No me vengas con tonterías! ¡Esa no es la Karura que conozco!
- Soy humana Akira, no soy un ser perfecto que nunca comete errores.
- Lo que no entiendo es porqué luego te sientes así de mal.
Enfrascados en su conversación no se percataban de que alguien les observaba con cierta envidia. Era Hizashi. No es que estuviese celoso, no, por supuesto que no, lo que pasaba es que no entendía a que venía tanto secreto si, según decían no había nada entre ellos.
Por más que Karura insistía en que solo era amigos, cada vez que los veía juntos sentía una especie de espinita clavándose en su interior. ¿Eran celos? No, quizás envidia, pero no celos. Le daba envidia porque a pesar de la confianza que parecía tener con él, a pesar de las confidencias que tenían el uno con el otro, de todo lo que ella sabía de su vida y lo que él sabía de la suya, a pesar de todo, había algo que no se atrevía a compartir con él, algo que guardaba para ese... desganado.
- Disculpa Akira - se oyó una dulce vocecita - Es...estás en mi silla.
- ¡Ah! Himeko, lo siento - se puso en pié
- No es que...
- Tranquila, ya hemos terminado. Toma tu asiento.
- Lo siento, no quería molestar.
- Siento haberte molestado yo. Ya hablaremos, Karura.
- Está bien, como quieras.
- ¿Te encuentras bien, Karura?
Karura sonrió a aquella chica que la miraba realmente preocupada. A Karura simplemente le encantaba Himeko, para ella era como una muñequita, una muñeca frágil y preciosa. No se extrañaba que tantos chicos estuviesen loquitos por ella, era un encanto, con ese pelo negro y esos ojos grandes y grises... además era tan dulce... era encantadora. Lo único que, a juicio de Karura, la estropeaba un poco, era esa timidez tan apabullante, aunque también había que decir, que una vez se decidía a algo era tremendamente tenaz.
- Estoy bien. Solo con ver tu sonrisa me siento mejor.
- No digas esas cosas, me haces avergonzarme - dijo poniéndose colorada, demostrando por tanto, que lo que decía era cierto.
Al volver a su sitio, Akira pasó al lado de Kamui. Este estaba sentado con los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas delante de su boca. Akira, se detuvo, le miró y sonrió.
- Veo que has descubierto la "delantera" de Akane.
- ¿Se puede saber que dices?
- He visto lo que estás mirando. Al fin y al cabo, resulta que el gran Kaguya también tiene hormonas.
Kamui no contestó, se limitó a lanzarle una mirada hiriente.
Akira esbozó una ligera sonrisa y siguió su camino.
- ¿Le sucede algo a Karura? - le preguntó Kyojin
Akira chasqueó la lengua.
- Estoy rodeado de mujeres complicadas... Anda, dile a Akane que está apunto de reventar el botón de su camisa, no queremos provocar una hemorragia nasal al Kaguya.
- Díselo tú.
- No, que me llamará pervertido, como si yo tuviese la culpa de sus "deformidades"
- ¿Deformidades? ¡Ay Aki!... me parece que andas algo mosqueado.
Akira le miró con desgana. Luego su mirada se dirigió a Hizashi que aún le miraba fijamente. Torció la boca.
- ¿Qué le habré hecho ahora? - comentó.
Hizashi sabía que su envidia no era muy lógica. Pero la sentía. Al igual que cuando veía a Xu-Xu, su amiga de la infancia, reír y divertirse con Nowaki o con Kenshi. Era ridículo tener envidia de que tus amigos tuviesen otros amigos... Pero es que él nunca había tenido nada.
Sus padres murieron siendo él muy pequeño, su tío, el padre de Himeko le acogió en su hogar, pero él nunca se sintió parte de esa familia, siempre sintió que estorbaba, que no era más que una obligación, que no le querían... no, él no era nada allí. Tenía la sensación de estorbar y... envidiaba a Himeko, envidiaba todo lo creía que ella tenía y él no, descargaba toda su frustración en desprecios... si, la despreciaba... incluso en una ocasión llegó a agredirla... Se avergonzaba mucho de su comportamiento, sabía que no tenía excusa para hacer lo que hizo...
Había que ser Hizashi Girei para comprender a Hizashi Girei.
Ahora las cosas habían cambiado. El equipo de orientación del instituto se preocupó por él y su aptitud, así que recomendaron a su tío que le llevasen a un psicólogo, a él y a su prima, que tenía sus propios traumas. Allí fue donde comenzó a intimar con los hermanos Akasagan. Al principio no quería saber nada de ellos, pero estaban en su mismo grupo de terapia y claro... compartir tus secretos más íntimos, tus complejos, tus frustraciones, tus temores, eso quieras que no, une mucho. Al final terminas considerando a los miembros de tu grupo como si fueran parte de tu familia, te involucras en sus vidas, te preocupas por ellos, le alegran sus progresos y te entristecen sus fracasos... Por eso Hizashi se sentía muy unido a esos hermanos, sobretodo a Karura. No es que tuviesen muchas más cosas en común... eran solo esos momentos íntimos y de pronto tuvo que aparecer Akira ¿Por qué tenía tantos secretos con él?
De cualquier forma era absurdo tener envidia de algo así y menos aún de alguien que ya había salido con ella y que ambos aseguraban que "no había conexión entre ellos".
Xu-Xu miraba atónita a Sumire, ésta parecía bastante emocionada aunque no lograba comprender por qué y sin embargo, Ryuko estaba como angustiada.
- ¿Pero que te pasa Ryuko? ¿A que viene esa cara?
- Está a punto de darle un ataque de ansiedad - respondió Jisei - Va, Ryuko, cálmate de una vez o no llegarás al domingo.
- No lo puedo evitar, estoy muy angustiada, muy intranquila
- Pero ¿Qué te pasa? - repitió Xu-Xu
- Es por lo de ayer - intervino Sumire - ¿a que sí?
- Esta situación me angustia mucho.
- Pero ¿Qué situación?
- ¿Podemos decírselo a Xu-Xu? - Sumire miró interrogante a Jisei
- Sabes lo que prometiste - le contestó
- Pero Xu-Xu es Xu-Xu... anda, solo a Xu-Xu
- Esta bien pero solo a Xu-Xu y tú promete guardar silencio
- ¿De qué? Uy, uy, uy, ¿Ya estáis con secretitos?
- Es que - Sumire puso cara de contar algo sumamente secreto - Ayer, Akane le pidió una cita a Kamui
- ¿Queeeeeé? - gritó Xu-Xu
- Chissst, no chilles, no queremos que Momoka se entere
- ¿Ves mi angustia? - Decía nerviosa Ryuko - ¡Se ha vuelto loca! ¡Más de lo habitual!
- Ala, ha llegado más lejos que nunca. Bueno ¿y qué? Ya la conoces
- Que Kamui le dijo que bueno - añadió emocionada Sumire - ¡Que van a salir!
- ¡Anda ya! ¿El súper cool de Kamui va a salir con Akane? ¿Con nuestra Akane?
- Lo dices como si fuera algo malo - replicó Sumire
- No, a ver, que Akane es mi amiga, y yo la veo bien maja, pero ¿Kamui? ¿Kamui sale con alguien? ¿Y ese alguien es... Akane? Es que no le pega nada ¿No le estará tomando el pelo?
- ¿Tú alguna vez has visto a Kamui tomar el pelo a alguien? - añadió Jisei
- Pues no... la verdad.
- ¡Ay dios mío! - Se quejaba Ryuko - ¿Y si se enamora de él? Esto no me gusta, no me gusta nada, no me fío de ese chico.
El timbre indicó el comienzo de las clases. Cada uno volvió a su asiento.
En cada cambio de clase y cada vez que tenía oportunidad, Ryuko insistía en el mismo tema con Akane.
- ¿De veras vas a salir con él?
- Ay, Ryuko me estás dando dolor de cabeza. Solo es una cita, no es nada malo.
- Pero mira, si ni te ha saludado
- Es Kamui ¿esperabas que lo hiciera? Se comporta como siempre.
- Pero...
- Déjame, déjame, déjame... soy una mala persona, un mala persona por salir con un chico guapo... soy una mala persona con dolor de cabeza ¿Podemos dejarlo ya?
- ¡Tú no sabes bien lo que vas a hacer!
- ¿Y que voy a hacer? No voy a violarle, ni ha casarme con él, es solo una cita... ¡Ya está! ¿Por qué no le pides tú una cita a Kyojin y vamos juntos?
- ¿Pero que dices?
- Una doble cita... Ya viste lo fácil que es. Anda, ve y díselo.
- Ya, claro, como que es tan fácil... Además, quizás a Kamui eso de la doble cita no le guste.
- Míralo - Akane se giró hacia donde estaba Kamui - Creo que ni le apetece salir conmigo, supongo que lo dijo por ser educado, no le importará que vengáis, al contrario, seguro que se siente aliviado, apuesto a que piensa llevarme al cine o a algún sitio así donde no haga falta hablar y donde no tenga que mirarme mucho. Va, ármate de valor y díselo a Kyojin, dile que es para no dejarme sola o algo así, seguro que no le importa venir, si le pones carita de pena vendrá seguro.

miércoles, 6 de enero de 2010

03. La respuesta de Kamui

A veces una decisión no solo cambia nuestras vidas, a veces arrastramos con nosotros a los demás. Puede parecer una tontería, sin embargo, quizás, sin nosotros saberlo es lo que se necesitaba para provocar una reacción.
Kamui era un chico serio, eso todo el mundo lo sabía. No le interesaba tratar con el resto del mundo, se podía decir que era insociable o simplemente es que no dejaba que nadie se acercara a él. Por eso, todo el mundo se extrañó cuando, al acabar aquella merienda para celebrar la vuelta de Sumire, tomó aquella decisión.
Nowaki y Kenshi propusieron ir un karaoke. No todo el mundo estuvo de acuerdo con la idea; Karura tenía muchas cosas que hacer, ella y sus hermanos vivían solos y precisamente hoy le tocaba a ella las tareas de la casa, Hizashi dijo que la acompañaría poniendo una excusa que nadie recordaba pero insistió en que su prima Himeko debía volver a casa con él. Kohaku se apuntó a irse también con ellos, dijo que ayudaría a su hermana, cuando casi todos sabían que lo que quería era estar con Himeko.
Akane también dijo que tenía mucho que hacer, de todos era conocido que siempre estaba muy atareada, tenia hermanos pequeños y ayudaba en su casa, hasta hace bien poco era habitual verla salir con sus amigos y alguno de sus hermanos de "mochila".
Por supuesto, Ryuko dijo que se iría con Akane, también era previsible, Ryuko era demasiado insegura, solo se sentía cómoda estando al lado de alguna de sus amigas. No es que no le gustase estar con los demás pero se sentía más segura al lado de Akane o Jisei, sobretodo con Akane.
Akira, como era habitual en él, no parecía muy animado, la sola idea de aguantar el bullicio de sus amigos cantando a voz en grito ya le agotaba. Kyojin tampoco quiso ir, más que nada porque su idea era ir con Ryuko, si Ryuko no iba por supuesto que él no iría, pasear de vuelta a casa a su lado era mucho más apetecible.
Sumire no sabía que hacer, pensó que lo mejor sería regresar a casa, tenía muchas cajas que desempaquetar y ponerse al día de las clases... mejor volvería, el problema era ¿sabría volver? Jisei le dijo que no se preocupara, ella la acompañaría ¿sería verdad que esa chica podía ver las auras? ¿O es que leía el pensamiento? Sumire no salía de su asombro.
- Las auras reflejan nuestro estado de ánimo y tú estás algo intranquila - le dijo Jisei al verla mirarla con cara de alucinada - A veces estamos tristes, otras enfadados... el aura es como una energía que nos rodea, que sale de nosotros... según nuestro estado de ánimo esa energía varía ¿lo comprendes?
- ¡Jo, que mística eres!
- Lo que está es como una cabra - dijo Karasu.
- ¡Y tú como un mono salido! - replicó Jisei.
Suo dijo que también acompañaría a Sumire, provocando que Karasu decidiese unirse a ese grupo. Grupo que al final quedó compuesto por Akira, Kyojin, Akane, Ryuko, Jisei, Sumire, Shibi. Karasu y Suo; el resto iría al karaoke.
Todo el mundo esperaba que Kamui dijera que regresaba a su casa, solo, como siempre, o que fuese con Nowaki, últimamente hacía el esfuerzo de tratar de compartir las aficiones de sus compañeros. Pero no, dijo claramente que iba a volver acompañando a aquel grupo.
No buscó ninguna excusa, podía no haber dicho nada, solo que regresaba a casa, pero tampoco tenía porqué ocultarlo.
Eso nadie se lo esperaba.
Tal vez Kamui no era tan insociable como la mayoría pensaba.
Momoka se quedó algo atónita, a punto estaba de decir que también iría con ellos, pero Yuri se lo impidió alegando que Kamui tenía derecho a hacer lo que quisiese sin tenerla a ella o a Nowaki pegados a él. En eso tenía toda la razón.
Pero no cabía duda de que aquel hecho era insólito. El nunca había actuado así.
Kamui Kaguya era el chico casi perfecto. No solo era guapo, con ese pelo negro y esos ojos grandes y oscuros, era inteligente, el estudiante perfecto, todo lo hacía bien. Se le daban bien los estudios, se le daba bien la educación física, sus notas siempre eran de las mejores. Era educado, siempre se comportaba correctamente en el aula. Practicaba el fútbol y el tenis y por supuesto, sobresalía en lo que hacía. Y no solo eso, además era hijo de una familia muy prestigiosa, los Kaguya, conocidos y respetados en toda la ciudad de Kizuna. Guapo, rico y digno de admiración. Lo tenía casi todo.
Pero tenía un obsesión que le carcomía por dentro: tenía que conseguir superar a su hermano, el gran Fuma, el genio superdotado que se saltó varios cursos, la persona a la que más admiraba y que le defraudó como hermano y como persona y se había convertido en lo que más despreciaba.
Solía mirar a la gente a través de sus ojos negros y profundos de una manera prepotente, como si te hiciera un favor. A pesar de su aptitud fría y distante, o quizás debido a ella, Kamui era muy popular entre las chicas del instituto. Siempre estaba rodeado de chicas babeando o coqueteando con él y aunque no era amable y las ignoraba, ellas se empeñaban en ir tras él. Así había llegado a sus casi 18 años considerando que las chicas eran una pequeña molestia y quizás la más molesta de todas siempre había sido Momoka, porque ya podía ser borde con ella, antipático o simplemente ignorarla, daba igual, Momoka siempre estaba allí, intentando que la mirase, intentando demostrar lo que valía... y al final, la miró.
Eran amigos. Momoka no era tan tonta como él pensaba, era tenaz y bastante lista y lo que no sabía se empeñaba en aprenderlo. Cuando Kamui, en un arranque de ira y llevado por el desprecio que sentía hacia su hermano y sus deseos de superarle, aceptó ir a las clases particulares de Sishio, un antiguo profesor dedicado a dudosas actividades y comenzó a relacionarse con aquel grupo de fanáticos, Momoka le declaró su amor, lo hizo para que no siguiese por ese camino, para que recapacitase sobre lo que estaba haciendo, pero él no la escuchó, él era muy orgulloso y siguió adelante; tampoco escuchó a Nowaki, su mejor amigo, él no quería amigos ni amores, no quería relacionarse con nadie porque eso suponía mostrar sentimientos y arriesgarte a que te los dañasen y ya se había ocupado su querido hermano de dañarle y defraudarle bastante... no, nadie más le haría daño.
Sin embargo, allí estaban los dos: Nowaki y Momoka, empeñados en sacarle de esa especie de secta donde había terminado metiéndose. No cejaron en su empeño, sobretodo Nowaki. A pesar de lo mal que se portó, de las cosas que le dijo, de las cosas que hizo, Nowaki no cejó en su empeño y terminó arrastrando con él a todos sus amigos... era increíble como personas que él apenas conocía acudieron a ayudar a Nowaki y en consecuencia a él.
Y ahora él no sabía bien lo que sentía ¿Qué era eso que sentía por Momoka? ¿Era amistad? ¿La consideraba su amiga o quizás algo más? Había terminado por acostumbrarse a tenerla siempre a su lado ¿era eso? ¿Cómo podía saber si de verdad le gustaba? Nunca se había fijado en ninguna chica, nunca se había sentido atraído por ninguna, no podía discernir bien sus sentimientos ¿amistad o amor? Sabía que sentía amistad por Nowaki, y un gran aprecio y eso era lo peor de todo, porque a Nowaki le gustaba Momoka y él no quería hacer daño a Nowaki. Si al final resultaba que estaba enamorado de Momoka, Nowaki iba a pasarlo muy mal, era su mejor amigo, lo había dado todo por ayudarle, era un chico generoso con un corazón enorme ¿cómo iba a quitarle el amor de su vida? No, no podía ser. No era tan insensible y frío como aparentaba.
Y de pronto apareció aquella chica. No sabía mucho de ella, nunca se había relacionado con ella, pero estaba allí, en su clase, eso quería decir que estaba implicada en los incidentes del curso anterior... No tardó en sentirse intrigado por esa chica de pelo naranja que gesticulaba continuamente, no se podía decir que le gustase, no, al menos no físicamente, no había nada en ella que le atrajera, sin embargo le gustaba mirarla, estaba en todas partes y parecía controlarlo todo. Yuri no tardó en darse cuenta del interés que despertaba en él y, curiosamente, no se puso celosa ni nada de eso, le hizo gracia e incluso le incitaba a acercarse a ella.
Ahora, Kamui había pasado una tarde muy agradable. Hacía tiempo que no estaba tan relajado. No es que estuviese incómodo con Nowaki o con Momoka, no, no era eso, era otra cosa, una sensación distinta.
Y la vuelta a casa estaba siendo igual de agradable. Kamui había estado observando a Akane, Nanao, su tutora, tenía razón, era una gran organizadora; en un momento tomó las riendas de todo el grupo y llevó a todo el mundo por donde ella quiso. No es que fuera manipuladora, no, ella solo actuaba con un objetivo: que Kyojin y Ryuko pasaran juntos el mayor tiempo posible, para eso guiaba el paseo por donde ella quería, dando rodeos y alargándolo y nadie decía nada, si la seguían sería porque les interesaba.
Como no podía ser de otra forma, ella encabezaba el paseo, Jisei a su lado, un poco por detrás Kyojin y Ryuko. Akira, también muy sutilmente, se había retrasado unos pasos, a su lado caminaban Shibi y Kamui, y cerrando el grupo Sumire, franqueada por Suo y Karasu.
- ¿Os gusta la primavera? - Dijo Akane girándose y caminando de espaldas para mirarlos a todos - ¡Eh, Sumire, ven no te quedes la última! Dime ¿Te gusta la primavera?
- La primavera es deprimente - dijo Jisei - es un asco.
- Será que no estás enamorada - repuso Karasu.
- A mí me gusta la primavera - susurró Shibi.
- Claro ¡con la de bichos que salen! - rió Kyojin.
- Dicen que en la primavera el amor está en el aire - comentó Akane - ¿Tú que crees Kyojin?
Akane sonreía mirando de reojo a Ryuko.
- La primavera la sangre altera - continuó - A mi me entra así como una cosilla por dentro, como un calorcillo y un no se qué ¿a vosotros no?
- ¡Que cosas dices! - exclamó Jisei - A estos, esa cosilla les entra durante todo el año ¡no tienen sitio para más en el cerebro!
- A mi también me pone alegre - dijo Sumire - Me entran ganas de cantar y bailar, lo que pasa es que tengo alergia y me tengo que vacunar ¡y eso lo odio! ¡Odio los pinchazos! Pero si no me pincho lo paso fatal así que... ¡odio la primavera!
- Akane es un peligro cuando llega la primavera - siguió Jisei - todos los años la misma historia, se vuelve loca.
- ¿Y qué es lo que te pasa en primavera? - Preguntó Kamui - ¿Qué te vuelve loca?
- Los chicos - respondió contundente, tanto que todos se pararon en seco.
- Akane no empieces - dijo Ryuko casi en un susurro.
- En primavera los chicos me parecen tan... monos.
- Si... monos - añadió Jisei - yo diría que en primavera SE convierten en monos.
- ¿No habéis visto las caritas de tontos que se le pone cuando ven a una chica que les gusta?
- Las caras de pervertidos, querrás decir - aclaró Jisei
- ¿Habéis visto como miran a Karura?
- Eh ¿Qué vas a decir de mi hermana?
- Tu hermana está muy buena, eso todo el mundo lo sabe, lo siento Akira tendrás que espabilar, que ella vale mucho y tu eres muy soso.
Akira miró al cielo con paciencia.
- ¿Y a ti quien te gusta? - preguntó Kamui.
- ¿A mí? Todos... todos... bueno, alguno no tanto.
- ¿Y tú? ¿A quien le gustas?
- ¿Yo? Pues a nadie, eso es lo bueno.
- ¿Lo bueno? - dijo interrogante Sumire.
- Claro, así no tengo que preocuparme. Quiero decir que cuando le gustas a un chico hacer un poco el tonto, ya sabes "¡uy que vergüenza, me está mirando!" "y si le digo algo ¿Qué hará?" "¿me atrevo a pedirle una cita?” “como me diga que no es que me muero” Como yo ya se que me van a decir que no, me atrevo a lo que sea.
- Créeme - afirmó Jisei - Se atreve a lo que sea.
- Claro, eso me da mucha seguridad en mí misma.
- A ver, a ver - interrumpió Karasu - que yo lo comprenda ¿el que no le gustes a nadie te da seguridad?
- Por supuesto, como ya de antemano se la respuesta, que va a ser que no, pues no sufro nervios y esas cosas. A ver - dijo mirando a una asombrada Sumire - si te gusta un chico y piensas que a lo mejor tú podrías gustarle ¿no te pondría nerviosa hacer el ridículo delante de él?
- ¡Ya te digo! - respondió la aludida.
- Sobretodo porque en el fondo piensas que puede existir un "futuro". Pero cuando sabes que ese futuro no va a existir pues dices lo que piensas y te quedas tan a gusto. No sabéis que descargón de adrenalina... lástima no poder decírselo a los profesores.
- ¿A los profesores? - se oyeron varias voces a la vez.
- Claro, les pondría en un apuro, sería incómodo para ellos.
- ¿Pero te gustan los profesores? - gritó Sumire.
- Inari me encanta, es que me tiene loquita, también Sigure... ¡Ay Sigure, si no fuera tu alumna! ¡Y Genma! Es que le encuentro atractivísimo y...
- ¿Te gustan todos? - preguntó Suo.
- No... todos no, Masashi es algo mayor para mi gusto... Ebisu no me llega del todo...
- Vale, vale - cortó Akira - creo que es mejor no saber nada más y deja ya de babear, te ahogarás en tu propia saliva.
- ¿Y si alguien te dice que sí, que le gustas? - Sumire la miraba con admiración e intriga.
- ¿Quién iba a hacer caso a una loca? - dijo irónicamente Akira.
Akane le miró, se colocó delante de él mirándole fijamente y sonriendo.
- ¿Quieres que te pida salir a ti, a ver que haces, ciervito?
Akira se quedó algo aturdido, realmente no sabía como reaccionar, puede que fuera un chico muy inteligente, pero cuando Akane le miraba así siempre le noqueaba.
- No claro - continuó Akane - Tu no sabes decir que no a ninguna chica... ¡Oh! Espera, a mí si, yo sería la primera... no, la única a la que rechazases ¿a que si?
- ¿Nunca han aceptado salir contigo, Akane? - interrumpió Suo.
- Oh, claro, a veces, suena la flauta, pocas, casi ninguna, son más bien escasas... ¡bah! Eso a mí me da igual, yo no creo en el amor, a mi lo que me gusta es pasármelo bien.
- ¿Quieres decir... ? - comenzó a decir Karasu con los ojos muy abiertos
- ¡No es lo que tu piensas! - Le gritó Jisei a la vez que le daba una colleja - ¡Quita ese pensamiento de tu cabeza pero ya mismo!
- Karasu - respondió Akane - Yo no me voy enrollando por ahí con cualquiera.
- ¿Y por qué lo haces?
- No lo entiendes, yo solo les digo lo que pienso, no hago daño a nadie porque a nadie le daña que le digan que es guapo, o agradable. Si alguno dice que quiere una cita conmigo, yo les advierto que no lo hago por lo que piensan y normalmente se echan para atrás. No soy una chica popular y lo sé y no creas, no me acomplejo. Lo que quiero decir, es que a veces, deberíamos decir lo que pensamos, nunca sabremos lo que va a pasar si no lo decimos y no pasa nada por decirlo. Si te gusta un chico o una chica, debes decírselo, no importa lo que sientas, la otra persona no lo sabrá si no se lo dices y en ese caso ¿realmente vale la pena sentirlo?
Akane miraba a Ryuko y a Kyojin, lo hacía descaradamente, no iba a disimular, lo había dicho por ellos.
- El miedo al rechazo puede ser muy fuerte - habló Kyojin.
- Ya, pero eso se supera - ahora dirigió su mirada a Akira - Hay cosas peores que hacen más daño y también se superan.
- Carai - dijo Sumire - Que momento más profundo ¿no?
- Bueno - intervino Shibi - Yo acepté salir con ella.
- Tú no cuentas - dijo Karasu - Eres su amigo.
Kyojin observaba a Akira, éste sonreía con cierta amargura mientras sacaba su paquete de tabaco.
- Son amigos... muy íntimos ¿verdad? - comentó Akira socarronamente.
- Bueno, bueno - interrumpió Jisei - ¿No tenéis sed? Yo voy a comprar una botella de agua.
- Espera te acompaño - dijo Kyojin - Voy a comprar algo de picar.
- ¿A cuantos has acosado éste año? - preguntó Akira mientras jugueteaba con uno de los cigarrillos.
- ¿De veras quieres saberlo? Pues le he dicho a Kohaku y a Hizashi lo que pensaba de ellos y me he quedado muy a gusto.
- ¿Has acosado a mi hermano? - grito despavorido Karasu
- ¿Y a Hizashi? ¿a Hizashi Girei? - también gritó Sumire.
- ¡No he acosado a nadie! Bueno... quizás a uno de 3-3 si lo acosé un poco, pero es que era muy divertido... el pobre, se apuró bastante. Que se aguante, normalmente es él el que acosa a las chicas.
- Espera, espera - decía Sumire - ¿Has pedido salir a Hizashi Girei?
- No, que va... aunque él me dijo que si quería salíamos un día.
- ¿Te dijo que saldría contigo?
- Hizashi es muy formal, supongo que pensó que era lo adecuado... yo que sé. No, no he salido con Hizashi, ni con Kohaku pero si lo hubiera hecho habría sido para conocerles como personas, me resultan interesantes, eso no quiere decir que... ¡bah! Los chicos sois muy simples, no entendéis que queramos conocer a alguien, para vosotros todo se resume en lo mismo. Además yo nunca saldría con un chico al que sé que le gusta otra chica.
- ¿A Kohaku y a Hizashi le gustan alguna chica? - preguntó Suo.
- ¡Pues anda que no se nota! Sobretodo a Kohaku.
- Akane lo sabe todo de todo el mundo - aclaró Ryuko.
- Es la cotilla mayor del reino - apostilló Akira
- No soy cotilla, solo observadora, me fijo en los detalles, los detalles revelan muchas cosas.
- Lo que digo, una cotilla.
- ¿Observas a todo el mundo? - preguntó Kamui.
- A todo el mundo.
- ¿Y que sabes de mí?
- Pues sé que tienes mejor fondo del que quieres hacer creer. No se puede ser tan frío como aparentas y soportar cada día a Yuri y Momoka acosándote, porque esas si que acosan, eso y a Nowaki, que a veces es un poco pesado. También sé que te gusta Momoka, te gusta mucho pero la evitas y lo haces porque sabes que le gusta a Nowaki y Nowaki es tu amigo y tú no quieres hacerle daño.
Kamui no pudo evitar poner un gesto de asombro.
- Realmente eres muy buena psicóloga.
- No, solo observadora. Pero vamos, a lo que iba, que en la vida hay que arriesgarse un poco ¿no creéis? Que si te gusta un chico vale la pena intentarlo, es mejor un fracaso que estar toda la vida pensado ¿qué hubiese pasado? Claro, que también el chico podía decidirse de una vez... hay gente muy pesada.
- El miedo al fracaso a veces te paraliza - puntualizó Suo.
- Será eso. Quizás es que yo tengo demasiado asumido el fracaso.
- Te tienes en un poca estima - dijo Kamui - ¿por qué no vas a gustarle a un chico?
- Hombre, no digo que alguna vez no le guste a alguien, pero hoy por hoy tampoco me quita el sueño.
- Pero les pides salir... - añadió Karasu.
. Me gusta conocer a gente, si un chico me parece interesante me gusta conocerlo y si es guapo mejor que mejor ¿a quien le amarga un dulce? Y es que en primavera me pongo muy bruta, lo reconozco, me gustan los chicos, soy humana al fin y al cabo.
- Eso no lo tengo yo tan seguro - añadió Akira - Eres de lo más problemática.
- Claro, los chico podéis fijaros en las tías buenas y decirles piropos y burradas ¿Por qué yo no?
- Eso es verdad - se quejó Sumire - ¡Las chicas también tenemos derecho!
- No, si lo hacéis - apuntó Karasu - Pues no sois bastas algunas... barbaridades he llegado yo a oír.
- Por ejemplo - añadió Akane - Yo hoy veo muy sexy a Kamui ¿Por qué no voy a decírselo? El otro día Karasu le dijo a Xu-Xu que le comería hasta los higadillos ¿Por qué no voy a decirle yo a Kamui "¡te comería hasta con ropa, aunque estuviese un mes cagando trapos!"?
- ¡Ala, que bruta! - Sumire rompió a reír estrepitosamente.
- Ya - intervino Akira - Pero una chica no debería portarse así.
- No digas esas cosas Aki - se quejó Sumire y dio una patada al suelo - ¡Auh! - se quejó de pronto mientras hacía un ademán extraño, como si casi se cayese.
- ¿Qué te pasa? - preguntó Suo
- Se me ha torcido el tobillo... ¡ay que dolor! Mira que soy patosa.
- A ver, siéntate en ese banco y déjame ver - dijo Karasu.
- No, si ya se pasa, ya se pasa.
- ¿Sucede algo? - preguntó Jisei que regresaba con Kyojin
- Sumire se ha torcido el tobillo - respondió Shibi.
- Vaya, eso es lo que se dice tener mala pata ¿Queréis agua?
- Todo ha sido por culpa de Akira - explicó Akane - la ha puesto nerviosa con sus idioteces.
- ¿Mía?
- ¿No dirás que no?
- ¿Qué has hecho Aki? - preguntó Kyojin
- Solo insinué que las chicas deben comportarse como señoritas, no como camioneros.
- ¡Machista asqueroso! - Gruñó Akane - ¡Ya estamos con tus tonterías y tus teorías de hombre! Mira, ya me he emocionado y voy a aprovechar, Kamui ¿No te gustaría salir un día conmigo?
Todos se quedaron asombrados mirándola, incluso Jisei que estaba bebiendo se quedó parada con la botella en la boca.
- Si que me gustaría - respondió Kamui.
La reacción no se hizo esperar, Jisei se atragantó y comenzó a toser ruidosamente, soltando agua por todos los orificios de su cara. Shibi se acercó a Kamui y le miró fijamente como queriendo penetrar en su mente. Akane estaba pendiente de Jisei y de darle golpes en la espalda, al igual que Ryuko, parecía no haber escuchado la respuesta. Kyojin había dejado de comer y Akira encendía el cigarro mientras murmuraba "Problemas, problemas". Sumire gritaba de alegría y Karasu y Suo la miraban extrañados. Cuando Jisei dejó de toser, Akane se acercó a Kamui.
- Perdona, creo que no te he oído bien ¿Qué has dicho?
- Espero no sea una broma Akane, ni que lo hayas dicho solo por decir, porque yo lo digo muy en serio.
De nuevo Jisei volvió a atragantarse, esta vez fue Shibi el que se acercó a ella y le levantó los brazos.
- Me pareces una chica muy interesante - continuó Kamui - También me gustaría conocerte mejor.
- ¡Toma, toma, toma! - Gritó Akane haciendo ostentosos gestos - Voy a tener una cita con Kamui Kaguya, el chico más popular del insti ¡Toma!
- Esto... Akane - dijo Jisei con la voz todavía ahogada - ¿Has pensado en lo que harán Yuri y Momoka cuando se enteren?
Akane se quedó petrificada.
- ¡Voy a morir! - exclamó
- Vas a morir - repitió Ryuko.
- ¡Ay, dios mío, que yo mi vida la aprecio mucho! Esto... que digo yo Kamui que...
- No tienen porqué enterarse, yo no se lo voy a decir.
- ¡Una cita en secreto! - gritó entusiasmada Sumire - ¡Que cosa tan emocionante!
Akane miraba a Kamui extrañada.
- No es emocionante Sumire - dijo sin apartar la vista del chico - Mi integridad física corre serio peligro.
- Yo tampoco diré nada - añadía Sumire - ¿y vosotros?
Sumire miró a Karasu y a Suo con ojos de corderito.
- Yo hablo poco - respondió Suo - y no me interesa la vida de Kamui.
- Pues yo no sé - dijo Karasu - ¿qué me ofreces a cambio de mi silencio?
- ¿Qué te parece librarte de un mal de ojo? - intervino Jisei - Te aseguro que sé como hacerlos, además los tengo para todas las ocasiones.
- ¿Me quieres asustar?
- No vas a decir nada ¿verdad Karasu? - Sumire le puso carita de pena.
- Si tú me lo pides, seré una tumba. Además ¿a mí que me importa? Pero así tendré un secreto contigo, preciosa.
- Nadie dirá nada - habló Shibi, que no había parado de mirar a Kamui - Akane es nuestra amiga.
- ¡Que emocionante! ¡Que emocionante! ¡Que emocionante! - repetía Sumire dando saltitos, en unos de estos sintió un pinchazo en el tobillo que se le había torcido y tuvo que agarrarse a Karasu para no caer.
- ¡Te tengo! - Dijo el chico - Eres un poco patosilla ¿no?
- Soy muy desastre - contestó la chica - Y me emociono demasiado, es que Kamui siempre ha sido Kamui, él no... antes nunca... vamos yo nunca le vi... Momoka y las demás chicas iban detrás de él y claro he estado fuera dos años y...
- Vale, vale, te comprendemos. Es Kamui - sentenció Jisei - el más "cool", el más... eso, "el más".
- Es curioso - habló Ryuko - pero ahora que lo pienso, nunca se te ha visto con una chica, bueno, quiero decir...
- Sé lo que quieres decir - respondió Kamui - He sido bastante insociable y borde y sí, es la primera vez que quedo con una chica.
- Primerizo ¿eh? - Dijo Akira con tono sarcástico - Ten cuidado con lo que le haces Akane, le puedes traumatizar de por vida.
- ¿Te ha dicho alguien alguna vez que ganas mucho cuando no hablas? - miró a Akira como si quisiese clavarle la mirada, este se la devolvió frunciendo el ceño.
- ¡Vas a salir con Kamui! - Repetía en voz alta Sumire - ¿Por qué vas a salir, verdad?
Akane, bastante airada, retiró la mirada de Akira y se puso delante de Kamui, ambos se miraron directamente a los ojos.
- No voy a desaprovechar una ocasión tan buena, no creo que se me vaya a repetir.
- ¿Te parece el domingo?
- Si... está bien.
- Pues el domingo será.

sábado, 2 de enero de 2010

02. Akane y las patatas

Sumire estaba muy feliz, no lo podía ocultar, estaba de nuevo con sus amigos, y además todos juntos en la misma clase. No importaba que hubiera que cumplir una sanción, cosa que además parecía iba a ser divertida, ella lo que quería era estar con sus amigas, las de toda la vida. Podía no cumplir la sanción, ya que ella no estaba el año pasado y solo ayudó "anímicamente" a sus compañeros, pero eso suponía estar en otra clase, 3-2 era solo para los "conflictivos" y ella era insistente, muy insistente, tanto que por no oírla más, la incluyeron en esa clase.
Tan embebida estaba en sus pensamientos, mirando a todas partes menos al frente, que al pasar por una esquina se empotró literalmente contra un transeúnte. A punto estuvo de caer hacia atrás, pero la persona con la que chocó la sujetó del brazo.
- Lo siento, lo siento - decía haciendo gestos de disculpas sin mirar ni siquiera a esa persona - Estaba distraída, lo siento.
- Vale, vale, pero procura mirar por donde vas.
La voz era conocida. Sumire levantó la vista y vio que la persona con la que había chocado y que la sujetó era el mismo Kamui en persona.
- No te había visto, no sabía que eras tú, gracias por no dejarme caer.
- ¿Vas al burger?
- Si ¿y tú?
- Si, creo que debo ir, pero es por allí ¿no lo recuerdas?
- ¡Lo sabía! ¡Sabía que me iba a perder!
- Anda, vamos juntos.
- Gracias Kamui, siento molestarte.
- No me molestas.
Caminaron en silencio, era un silencio incómodo para Sumire.
"De qué puedo hablar" pensaba "¿le molestará que le pregunte?" Sumire recordaba que Kamui no era amigo de hablar mucho y menos aún de "cosas inútiles" como solía decir "¡Ay que mal lo estoy pasando!"
El primero en llegar al burger fue Hizashi. El sitio estaba aún prácticamente vacío. Había unas mesas reservadas, suponía que debían ser para ellos. Fue a preguntar, efectivamente estaban reservadas a nombre de Nowaki ¡Que previsible era ese chico!
Observó las mesas reservadas, primero había dos mesas juntas, con seis sillas a su alrededor; al lado otras dos mesas, pero en lugar de seis sillas alrededor solo tenía dos en un lateral, los otros dos estaban rodeados por una especie de sofá rinconera; a continuación, pegada a esta rinconera había otra más grande, con tres mesas juntas. Hizashi sopesó dónde sentarse. Seguramente Momoka y Yuri buscarían sentarse con Kamui; Nowaki y Genki lo harían donde estuviera Momoka, Himeko, por supuesto, lo más cerca posible de Nowaki, que, probablemente, arrastraría a Kohaku a su lado, eso eran... muchos, mejor que se sentaran en el hueco mas grande. Decidió sentarse en un lateral de la rinconera pequeña.
No esperó mucho, Kyojin y Akira fueron los siguientes en llegar, al verle, se sentaron a su lado. Kyojin enfrente de Hizashi y Akira en el lateral más ancho del sofá, aprovechando para ponerse cómodo.
- ¿Qué tal Hizashi? - saludó Kyojin.
- Bueno, pues ya estamos aquí - dijo Akira - Espero que no tarden.
- ¿Cómo llevas lo de la sanción?
Akira chasqueó la lengua.
- Demasiado problemático - y perezosamente sacó un paquete de cigarrillos y lo puso encima de la mesa.
- ¡Que hambre tengo! - se quejaba Kyojin.
- Mira, ahí vienen Shibi y Akane.
Se acercaron a su mesa pero no se sentaron.
- Hola ¿Estas son nuestras mesas? - saludó Akane
- Nowaki las reservó - respondió Hizashi.
- Lo sé - dijo Akane - Yo le pedí que lo hiciera.
- ¡Tú tenías que estar por medio! - Habló Akira con cierto tono de aburrimiento - Si no metes tus zarpas en algo no eres feliz
- ¡Ya está! Si no dices algo es que revientas.
- Te has puesto muy mona ¿Es que quieres atrapar a alguien? - sonrió malicioso Akira.
- Desde luego a ti no - dijo encarándose delante de él y apoyando las dos manos en la mesa - Descansa tranquilo que tú, precisamente tú, no corres peligro.
- Yo que tú, Shibi, me andaba con ojo, esta es de las peligrosas - continuó con su tono malicioso.
- Más te valdría preocuparte por ti y por tus "novias" - gruñó Akane
- ¡Ahg! ¡Mujeres! No se puede vivir con ellas y no encuentro una razón lógica para querer hacerlo.
- ¿Vas a fumar aquí dentro, vicioso? ¿Sabes que está prohibido?
- No voy a fumar, además ¿a ti que más te da? La multa será para mí y los pulmones son míos.
- ¡Pero contaminas mi aire, estúpido!
- Me encanta cuando te enfadas.
Cogió el paquete y se lo lanzó a la cara.
- Por mí puedes fumártelos todos a la vez, ¡a ver si te da un esparranque!
Muy airada se giró para sentarse en las mesas de al lado. Shibi hizo un leve gesto a los chicos y la imitó.
- No te enfades tanto mujer - le dijo - Te terminará saliendo una úlcera.
- Si es que no puedo con él... me pone de los nervios.
Hizashi, con los brazos cruzados delante del pecho, miraba a Akira.
- ¿Es cosa mía o esta chica tiene fijación por lanzarte cosas?
- Lo peligroso es que cada vez tiene más puntería, algún día llegará a darme.
- Para mí que es que te gusta verla enfadada - dijo Kyojin - Yo creo que te pone que te lance cosas.
- A ver si con suerte me rompe la cabeza y se queda tranquila - comentó Akira en voz baja.
- ¿Por qué no vienen ya? Lo sabía, tenía que haber comido algo antes de salir. Perdona ¿Qué decías? Mis tripas no me han dejado oírte.
- No, nada... cosas mías.
Sumire y Kamui seguían caminando en silencio. Sumire le miraba de cuando en cuando sin poder evitar sentirse cada vez más incómoda, por eso, cuando oyó la voz de Yuri llamándoles sintió un gran alivio.
- ¡Kamui! ¡Sumire! ¡Eh, esperadme!
- ¡Yuri! ¡Que alegría verte!
- Vais al burger ¿no?
- Si, es que yo... menos mal que encontré a Kamui porque andaba algo perdida.
- ¡Ay, Sumire! ¡No cambiarás nunca!
Yuri se colocó dejando a Kamui en medio de las dos chicas y agarrándose a su brazo. Sumire la miraba asombrada "Desde luego" pensaba "Pues ella tampoco a cambiado, sigue igual de descarada, ahora vuelvo a sentirme incómoda, parece que voy con una parejita"
- Dime Sumire ¿Has conocido algún chico en España?
- Si claro, he conocido a muchos.
- No me refiero a conocer de conocer, me refiero a conocer de encontrar, ya sabes
- Yuri - interrumpió Kamui - no seas indiscreta.
- No soy indiscreta, a las chicas nos gusta hablar de chicos ¿verdad Sumire?
- Pues supongo que sí.
- Entonces dime ¿Había alguien "especial"?
- No, yo...
- Que tierna eres ¿a que es tierna, Kamui?
- ¿Y vosotros estáis...?
- No - respondió tajante Kamui
- ¡Pero que arisco eres Kamui! Mira ¡Si ya ha llegado casi todo el mundo!
- ¡Sumire! - Gritó Genki - ¡Ya has llegado!
- ¡Aquí, aquí! - También gritó Nowaki - ¡Venid aquí!
Yuri se arrimó más a Kamui.
- ¿Cómo es que venís juntos? - bramó Momoka
- No te pongas celosa, melocotón, tienes que acostumbrarte.
Yuri sonreía con una malicia que casi asustaba.
- ¡Suelta ahora mismo a Kamui, florecilla!
Y mientras ellas se enfrascaban en su habitual duelo, Sumire, algo confusa, trataba de decidir donde sentarse. Hizashi, Akira y Kyojin estaban a un lado, Shibi y Akane, enfrente y en las otras mesas, Nowaki, Momoka, Kenshi, Xu-Xu, Himeko y Genki; ésta parecía una mesa muy escandalosa y divertida pero habían más sillas libres en la mesa de Akane y faltaban Jisei y Ryuko, que seguramente se sentarían allí, bueno, sí, parecía buena opción, además en las mesas de Momoka solo quedaban dos sitios libres, que seguramente serían para Kamui, al que Nowaki ya estaba reclamando y claro, Yuri iría detrás. Bien, decidido, Sumire colocó su bolso en la mesa, justo enfrente de Shibi, se sentaría en una de las esquinas porque además estaba bastante cerca de Xu-Xu.
Yuri, antes de separarse de Kamui, le atrajo hacia ella para susurrarle unas palabras al oído.
- No seas tonto y aprovecha la ocasión.
Sonriendo de nuevo con malicia se acercó a Kyojin.
- Bueno, yo voy a sentarme con mi Akira, anda Kyojin, déjame pasar, que tenemos mucho que hablar ¿Qué harás tú Kamui? ¿Dónde te sentarás?
Silencio.
De repente todos callaron y miraron a Kamui ¿Qué haría ahora? ¿Se sentaría con Momoka o con Yuri? Eligiera lo que eligiera la bomba iba a estallar entre esas dos. Kamui dirigió una mirada a Yuri y se acercó a la mesa donde no estaba ninguna de las dos.
- Me sentaré con Sumire, que es la homenajeada ¿algo en contra?
- ¡Pero Kamui! - se oyó como un lamento a Momoka.
- Por mí estupendo. ¡Bien hecho, Kamui-kun! - gritó Yuri
- ¡Cállate ya Yuri!
- No te lo tomes tan a mal, melocotón, mira, tienes a Nowaki y a Genki ¿Qué más quieres?
- ¡Kohaku, Kohaku! - Volvió a gritar Nowaki - ¡Estamos aquí!
Sumire se acercó a Xu-Xu que la llamaba por señas.
- ¿Cómo es que has venido con el "bombón"?
- Me lo encontré.
- Sumire - habló muy bajito Himeko, sentada al lado de Xu-Xu - Me alegro mucho de que estés de vuelta.
- Yo también, me acordé mucho de vosotros. Por cierto, me decía Xu-Xu que las cosas entre tu primo y tú han mejorado bastante.
- Hizashi ha cambiado mucho, ya no me trata como antes, ahora es muy amable.
- Jo, como me alegro, porque se ponía a veces bastante borde.
Kohaku, Karura y Karasu se acercaron. Ante tanto grito de Nowaki, después de saludar, Kohaku se sentó en uno de los sitios libres, justo enfrente de Himeko. Por su parte, Karura miró fijamente a Yuri que se arrimaba melosa a Akira.
- Esta maldita rubia - Refunfuñó entre dientes - ¡Me saca de mis casillas!
Karasu, que la oyó, sonreía divertido.
- ¿Dónde se va a sentar la monada nueva? - dijo
- Se va a sentar a mi lado - contestó Shibi
- ¿Ah, si? Pues ahora me siento yo, fíjate.
Y se sentó al lado de Shibi, donde Sumire había pensado sentarse.
Karura se acercó a Hizashi.
- Anda, déjame pasar, voy a evitar que esa víbora se meriende a Akira.
- ¿Te molesta que nos llevemos bien?
- Me molesta que seas tan "cuece-huevos"
- ¡Uy, lo que me ha dicho! ¡Fíjate quien fue a hablar!
Y Akira vio con terror como Karura se sentaba a su lado, y se sintió atrapado entre dos rubias dispuestas a sacarse los ojos. Kyojin reía muy divertido al ver el apuro en el que se encontraba su amigo.
- ¡Eh, Akira! - Gritó Nowaki - Tu siempre rodeado de chicas ¡vaya suerte tienes gañán!
- ¿Por qué Nowaki gritará tanto? - comentó quejoso Akira.
- ¿No estáis un poco apretados por ahí? - preguntó Akane mirándoles.
- ¡Ahhhhh! ¿Por qué no me tragará la tierra? - se lamentaba Akira.
- ¿Por qué le sobas tanto, rubita? - decía Karura al ver que Yuri se había agarrado del brazo del chico, haciendo lo mismo con el otro brazo.
Sumire, al ver lo que pasaba, abrió mucho los ojos. Xu-Xu reía al ver su asombro.
- Sumire tú no lo sabes, pero últimamente Akira tiene mucho tirón - explicó Xu-Xu.
- Si - continuó Kenshi - está empezando a parecerse a Kamui.
- ¡Pobre Akira!
- ¡Akira! - Volvía a gritar Nowaki - ¡A ver si repartes, hombre!
- ¡Nowaki, cierra esa bocota! - le replicó también gritando Yuri.
Akira se zafó como pudo de las dos rubias y apoyó los dos codos en la mesa llevándose las manos a las sienes, mientras las dos chicas seguían echándose "puntadas" por detrás de él. Miró con resignación a Hizashi y a Kyojin, que seguía riéndose, luego su mirada se dirigió a Akane que hablaba con Shibi. Bajó la cabeza hasta casi pegarla en la mesa, rodeándosela con las manos.
- Kyojin - dijo - Deja de reírte.
Sumire volvió a la mesa donde había dejado su bolso.
- ¡Hola preciosa! - Dijo Karasu - Siéntate aquí, a mi lado.
- Hola. Ya vienen Ryuko y Jisei, Kamui ¿No te sientas?
Akane se giró.
- ¡Yuri! ¡Yuri!
- Dime.
Akane hizo un gesto con la cabeza a Yuri señalando por dónde venía Ryuko, Yuri la guiñó un ojo.
- ¡Ryuko, Jisei! - gritó cuando ya estaban prácticamente allí - Venid, mirad, sentaos aquí, he guardado estos asientos para vosotras - señalaba los dos que quedaban libres enfrente de ella.
- ¡Hola, hola! - saludaron
- Venga Ryuko, siéntate aquí - indicaba el asiento al lado de Kyojin
- ¿Hemos llegado las últimas? - preguntó Jisei.
- No, aún falto yo - dijo Suo a sus espaldas.
- Suo no te habíamos visto, bueno ¿estamos todos? - dijo Ryuko.
- Venga Ryuko - insistía Yuri - Jisei, sentaos de una vez y tú también Kamui, que pareces una estatua.
Sumire se sentó al lado de Karasu, enfrente de Shibi; Suo se colocó a su lado, con lo que Kamui se quedó frente al sitio que quedaba libre, en un lateral, con Suo y Akane a cada lado. Ryuko, después de cruzar unas palabras con ésta última se sentó al lado de Kyojin.
Yuri parecía muy satisfecha de sí misma.
- ¿Has visto Jisei? - Señaló disimuladamente hacia la mesa de enfrente - Va a ser lo que nosotras nos sospechamos, no se nos escapa una.
Jisei torcía la boca, no parecía muy contenta.
- ¿Qué pasa? - preguntó Ryuko
- Nada, cosas de chicas intuitivas - respondió Yuri - Akira cielo ¿pides por mí?
- Pero bueno, ¡esto ya es el colmo! - refunfuñó Karura - ¡Aki, ni se te ocurra!
- ¿Qué le pasa a Akira? - preguntó Jisei a Hizashi al ver tan mustio a su compañero.
- Creo que quiere desaparecer.
La tarde trascurría bastante animada. Nowaki se levantaba continuamente y se acercaba a las mesas para hablar con todo el mundo. Genki se empeñaba en echar ketchup en las patatas de Momoka y dárselas a comer, cosa que en más de una ocasión provocó que Momoka se las quisiese hacer tragar a él pero con su puño incluido. Himeko miraba continuamente a Nowaki, sin darse cuenta de que ella misma era el objeto de atención de otra persona.
Yuri quería acaparar la atención de Akira y Karura trataba de separarlos, lo que le impedía dedicarle a Hizashi toda la atención que quería. Kyojin estaba muy feliz, él, con estar al lado de Ryuko ya tenía bastante, ésta hablaba con Jisei y Hizashi y Akira deseaba que una mano invisible le sacara de allí.
En la mesa de Sumire, la conversación se dirigía hacia el problema de Akira con las chicas.
- ¿Desde cuando se ha vuelto Akira tan popular?
- Esas cosas le pasan por alelado - decía Akane - si no fuera tan... pusilánime no le tratarían así, como a un pelele.
- No creas que es tan fácil librarse de un par de chicas locas - replicaba Kamui.
- Supongo que habla la voz de la experiencia ¿eh, Kamui? - reía Karasu.
- Por favor no compares - continuaba Akane - Kamui es... perdona Kamui pero tú estás muy bien, eres todo un ikeme, las cosas como son, y no es el caso de... eso.
- Como te pasas Akane - dijo Sumire - A mi Akira me parece guapo.
- No creo que las chicas seáis tan superficiales - repuso Kamui - Además, Akira es lo que yo no soy: atento.
- Es imbécil, eso es lo que es - gruñía Akane.
- Pero estamos hablando de Akira el vago, el que nunca se motivaba - seguía hablando Sumire - ¿cómo puede ser que dos tías buenas se lo disputen?
- Hombre, me alegra que consideres guapa a mi hermana, eso quiere decir que yo también te parezco guapo - dijo Karasu
- Tú y tus teorías Karasu, eres un tío muy raro - dijo Shibi.
- ¡Mira quien fue a hablar! Don Bicho. Lo que pasa es que Sumire ha dicho que soy guapo y te mueres de envidia.
- Yo no he dicho eso.
- Entonces ¿te parezco feo?
- No... no es eso.
- ¡No la líes!
- Pues te parezco guapo. Lo has dicho, has dicho que Karura es una tía buena y yo soy su hermano, en algo nos pareceremos ¿no?
- Vale, te pareces a una tía buena - habló Suo sonriendo - ¿Es eso, no?
Karasu estaba a punto de replicar a aquella tremenda ofensa pero Shibi se le adelantó.
- Verás Sumire, Akira de unos meses para acá se ha hecho con una reputación, digamos, de...
- Digamos de imbécil - interrumpió Akane - Akira se ha convertido en una leyenda urbana.
- ¿Una leyenda?
- Si, es la envidia de muchos - reía Karasu.
- Es un cuento Sumire, no les creas - habló algo mosqueada Akane
- Será lo que sea pero es casi un mito - le replicó Suo
- ¡Anda ya! ¿Akira?
- Y todo se debe a mi hermanita. Karura y él fueron seleccionados para un representar al instituto en un proyecto de ciencias, mi hermanita es muy lista y... pues eso, empezaron a pasar mucho tiempo juntos y se empezó a decir que estaban saliendo. A Karura le gustaba Akira, era un chico amable e inteligente
- Aunque vago y machista - añadió Akane.
- Si, eso no lo gustaba. Pero ella siempre hace las cosas a su manera, así que pensó que para saber si sentía algo por él debían salir y se lo pidió.
- ¿Le pidió salir a Akira? Es una valiente.
- Como comprenderás - explicó Akane - Si un pibón así te pide salir no va a decir que no. No duraron mucho, lo suficiente para poner celosa a Yuri.
- ¡Pero si Yuri está colada por Kamui!
- Uy, no creas eso del todo, además basta que nos quiten algo para que se nos antoje.
- Tú sabes - continuó Shibi - Que siempre se había dicho que Akira y Yuri hacían buena pareja, por eso de que sus padres son amigos y se conocen desde siempre.
- Si, ero ella siempre decía que ese vago no era suficiente para ella.
- Hasta que le vio con Karura - explicó Akane - de pronto descubrió que no era tan inútil como ella creía. Es muy caprichosa, es una de esas "culo veo, culo quiero". Tiene un rollo muy raro con el Aki, no paró hasta que los separó.
- Bueno, ello no los separó, Karura es mucha Karura como para que una cría le quite algo - dijo muy chulo Karasu.
- Tienes cara de no entender nada - dijo Akane - A ver, te lo voy a explicar con un ejemplo gráfico. Mira, esta patata es Akira.
- Me encanta cuando hace estas cosas - comentó Shibi - Atender
- A ver, esta patata es Akira ¿vale? Es una patata normal, no llama la atención, es perezosa, ociosa... y ésta es Yuri, una patatita sexy y coquetuela ¿ok? Todo el mundo dice que tienen que ser novios "¡Oh, que buena pareja de patatas!" pero ella dice "¡No! Esta patata es muy vulgar, yo quiero una patata ondulada y crujiente como Kamui"
- Hasta ahí lo comprendemos - dijo Suo.
- Entonces aparece esta otra patata, la patata Karura, toda jugosa y apetitosa que tenía revolucionado a las patatas machos del instituto. Tenías que haberlos visto, todos babeaban idiotizados.
- ¿Todos?
- Pongamos las dos terceras parte, alguno se libraba.
- Por ejemplo, yo.
- Es que es tu hermana, payaso, tú no cuentas - repuso Kamui.
- A lo que íbamos, la patata Karura tenía revolucionado al instituto y las patatas hembras la miraban y cuchicheaban "Mira esa ¿Quién se ha creído que es?"y la que más cuchicheaba era Yuri, que veía peligrar su reinado de patata más sexy.
- Vale, el ambiente ya está creado - dijo Shibi
- Bueno, entonces empieza a correr un rumor "la patata Akira está saliendo con la patata Karura" Pánico en el instituto "¿cómo puede ser que esa patata vulgar salga con ese pedazo de patata? ¡Ah, milagro, milagro!" A todo esto la patata Karura le pide una cita a la patata Akira "A ver, no se si me atraes o te odio, mejor salimos a ver si me aclaro" Y entonces alguien los ve, no se sabe como les vio pero el rumor crece y crece y cada vez se hace mas gordo "Que si, que si, que estaban enrollándose, que los vio el amigo de la prima de la compañera de clase que es la vecina de la amiga de mi compañera"
- ¿Pero se enrollaron o no?
- Eso solo lo saben ellos, yo solo se que el supuesto romance duró más bien poco "De momento no somos la pareja ideal Aki, mejor lo intentamos mas adelante" Pero la patatita Yuri estaba muy celosa "¿Cómo esa patata se atreve a salir con mi amigo? ¿Cómo Aki no sale conmigo, la patata más glamorosa de todo el paquete? Ya le enseñaré yo lo que es un patata de verdad" Y fue y le pidió también una cita, bueno, más bien se la exigió, y esa patata imbécil no supo decir que no. Y entonces se volvieron a oír las exclamaciones de "¡Milagro, milagro! La patata Akira ha dejado a la buenorra de la patata Karura y ahora sale con la buenorra de Yuri" Y de nuevo alguien los vio y... bla, bla, bla... imagínate.
- ¿Y duraron mucho?
- Que va, la patata Yuri dijo "¿Cómo? ¿Qué me voy a quedar con los despojos de la Karura? ¡Ni hablar, tengo yo mucho estilo para eso!" Pero daba igual, el resto de las patatas más o menos normales tenían ya como ejemplo al amo Akira "¡Ah, adoremos al tipo de la coleta!"
- Y no te olvides de Yuya y Tsuki - intervino Shibi.
- ¿Esas quienes son?
- Otras patatas de 3-1 algo aburridas del mundo. De pronto alguien dijo "¿Pero patata Yuya, tú no compartiste el ketchup con esa patata?" Y la patata Yuya que se moría de envidia por la patata Karura dijo "Claro, yo le vi antes que esa guarrona de Karura"
- Es que Yuya habla bastante mal. No se caracteriza por su léxico políticamente correcto - apuntó Kamui.
- Y para colmo la patata Tsuki dijo "Yo fui a primera patata en compartir el tomate con esa patata"...y bueno, la patata vulgar entró a formar parte de la leyenda.
- ¡Ala, que fuerte! ¿no?
- Y ahora - dijo Shibi cogiendo una patata - La gruñona patatita Akane va a pasar mucho tiempo colaborando con el amo, van a estar muy juntitos y les van a ver muchas patatas.
- Creo que vas a formar parte de la leyenda - añadió Kamui arrebatando la patata de los dedos de Shibi y comiéndosela.
Akane miró aterrorizada y confundida a todos los de la mesa. Bruscamente golpeó con ambas manos la mesa y se levantó.
- ¡Akira, tenemos que hablar!
Todo aquel tema de las patatas había creado un ambiente relajado y divertido en la mesa, incluso Kamui y Suo, a los que prácticamente nunca se les veía reír, estaban alegres y risueños.
Akira miraba con gesto perezoso a Akane
- ¿Qué quieres?
- Ven, tenemos que hablar.
"¿Qué le pasará ahora?"pensó "Bueno, no será peor que aguantar a estas". Se levantó lentamente y pidió a Yuri y Kyojin que le dejaran pasar.
- Oye Akane - dijo Karasu - Enróllate con él, así, al menos sacarás algo.
Akira abrió los ojos ¿De qué demonios hablaba?
- ¿Por qué no te lías tú con él? - Le contestó Akane - Así seguro que no habría más tema que cotillear. Ven.
Y Akane con paso firme se alejó un poco de las mesas, el chico, rascándose la cabeza, la siguió.
Mientras Shibi había ocupado el sitio de Akane y acercaba su cara a Kamui.
- Te has comido a la patatita Akane.
Kamui sonrió.
- ¿Qué te la querías comer tú?
- Eres perverso, era un pobre patatita indefensa y no tuviste piedad.
- ¿Esto suele hacerlo a menudo? - preguntó Sumire.
- ¿Comer patatas?
- No, digo Akane, eso de que si este es una patata y todo eso.
- ¿Lo de los ejemplo prácticos? Si, es una manía suya.
- Es muy divertido - dijo Kamui.
- ¿Qué es divertido? - preguntó de pronto Jisei.
- Akane y sus explicaciones, ya sabes - contestó Shibi - hoy le han tocado a las patatas.
- ¿Te lo pasas bien, Sumire?
- Si, me he reído mucho.
- Yo no - dijo Shibi mirando fijamente a Kamui - él se comió la patata, le guardo rencor.
- ¿Qué patata? ¿Dónde ha ido Akane con Akira?
- Supongo que ha decirle que no se acerque a ella a menos de un metro - explicó Shibi.
Akira, con el ceño fruncido y los brazos cruzados delante del pecho miraba a Akane.
- ¿Y que me quieres decir?
- Que no me toques las narices, vamos a pasar mucho tiempo juntos, más vale que intentemos llevarnos bien.
- Eso no me lo digas a mí. Eres tú la que no quiere hablar conmigo.
- Eso ahora no tiene nada que ver.
- Si aclarásemos las cosas podríamos hacer las paces.
- No hay nada que aclarar.
- ¿Sabes cual es tu problema? Que no quieres escucharme, yo estoy dispuesto a hablar contigo porque no tengo nada de que avergonzarme, no parece ser tu caso.
- Ya, esa es tu versión.
- Al menos yo estoy dispuesto a hablar y a escucharte, quiero escucharte, quiero escuchar tus explicaciones, no como tú, que eres la persona más rencorosa que he conocido en mi vida.
- Tú limítate a mantenerte alejado de mí. Ya me ocupo yo de mis rencores.
- Si tan solo me dejases hablar...
- A eso me refiero... ni lo intentes... ¿me entiendes, no?
Akira suspiró. Discutir con Akane le agotaba.

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Notas: Yuri llama a Momoka "melocotón" porque "momo" significa eso. A cambio, Momoka la llama "florecilla" ya que "yuri" = "lirio".
Bien, se acabó "crear el ambiente". A partir del próximo empieza lo que ya es la trama en sí.