martes, 25 de febrero de 2014

123. Se ve que va a pasar algo

Para la hora de la comida los que andaban de excursionistas en el bosque de los Shikamoto se habían detenido en un claro habilitado para tal efecto. Había mesas por si querían utilizarlas y una fuente de agua potable.

Akira y los demás prefirieron no utilizar las mesas y sentarse en el suelo, los bellotas por su parte también se sentaron en el suelo pero separados para poder sentirse libres e independientes de los mandones mayores.

- Que bonito que es todo esto - decía Hana - Y que bien preparado que está todo.

- Tenemos que recluir a los turistas en este sitio a la hora de la comida porque si no nos lo guarrean todo - explicó Akihito.

- Y para tenerlos controlados - añadió Chiharu riendo - No queremos que se nos extravíe ninguno.
Una vez nos pasó, perdimos a un par de visitantes.

- ¿Y como fue eso? - se interesó Shibi.

- Pues se adentraron en el bosque en plan aventurero machote y se perdieron. Uff, y menudo jaleo que se armó, tuvimos que mandar unas partidas de búsqueda y hasta mi padre salió con el helicóptero, no veáis que movida.

- Lo peor fue que después casi nos denuncian y todo - intervino Akihito - Así que desde entonces todos juntitos y vigiladitos como si fueran borregos.

- Como te pasas Akihito - rió Minako - Seguro que sabes muchas historia divertidas ¿A que si?
Chiharu la golpeó con el codo, Minako la miró con gesto interrogativo.

- Deja de coquetear con mi primo - cuchicheó Chiharu intentando disimular.

- Calla y déjame - contestó Minako en voz baja - Está bien bueno.

Chiharu la pellizcó la pierna y Minako dio un pequeño quejido y la pegó en la mano.

Takato llegaba hasta donde estaba su hermana.

- Akane ¿Tienes la crema protectora?

- Si, está ahí, en la mochila.

- Vale. Acuérdate de echarte más.

- Que si hombre, que si - Akane miró a Akihito que la miraba curioso - Es muy aprensivo, tiene miedo de que cojamos cáncer de piel.

- Pues si es que tiene razón - comentó Akira - Acuérdate de ponerte la crema porque si te quemas pareces un dálmata.

- Ja, ja, mira que gracioso, ya tuvo que decir su gracia - refunfuñó Akane.

- No es culpa mía si no te quemas uniformemente - sonrió Akira, mira que le gustaba hacerla de rabia.

- Es verdad - intervino Sumire - Akane no se pone morena, solo se pone roja y no así como todo el mundo, todo el cuerpo a la vez, no, a ella se le quedan como manchas.

- Es por su piel - añadió Kimisuke.

- Pero es una cosa muy curiosa porque parece una vaquita - afirmó Shibi.

- Mira el otro también - gruñó Akane levantándose - Voy a por agua.

- Los hermanos de Akane la quieren mucho ¿no? - comentaba Akihito a su primo.

- Es lógico, ella ha sido casi como su madre - respondía Akira.

- O sea, que ya sabe lo que es criar a un niño.

- Pues debe saberlo, no se, yo siempre la he oído quejarse de los niños pequeños, creo que no le gustan mucho.

- Oye Akira, la abuela quiere que esta noche cenéis en casa.

- Ah, vale.

- No pareces muy entusiasmado.

- ¿Pues que quieres que te diga? Ya sabes que yo soy muy flojo para discutir, si quiere que cenemos en casa pues cenaremos en casa.

Kimisuke miró hacia el grupo de los niños y se encontró con los ojos de Kotoko observándole. La niña retiró la mirada rápidamente.

- Que vergüenza - susurró a su amiga Sumomo - Me ha visto mirarle.

- Pues no le mires ¿Por qué le miras tanto?

- Es que es muy guapo.

Akane regresó con el resto del grupo.

- ¿Y desde cuando tenéis este bosque? - se interesaba Shiho.

- Desde toda la vida - contestaba sin mucho ánimo Akira.

- ¿Y tu no estudias, Akihito? - preguntaba ahora Minako.

- Si, por supuesto que estudio, estudio ingeniería medio ambiental.

- A mi primo le gusta trabajar aquí, en el pueblo y ocuparse de todo esto - aclaró Chiharu.

- ¿Y cuando estudias? - volvió a preguntar Minako.

- Pues entre semana - contestó sonriendo Akihito - Hay una universidad muy cerca de aquí ¿Que pensabas? ¿Que soy un analfabeto sin estudios?

- No, no, por favor, no pensaría eso nunca.

- Los Shikamoto solemos estudiar cosas que nos sirvan para lo que nos dedicamos - explicó Chiharu - Yo estudiaré veterinaria.

- Anda, como Hana - agregó Genki - ¿A que tú estás estudiando veterinaria?

- Pues si.

- Que interesante ¿Y en qué curso estás? - se interesó Akihito.

- Pues ya estoy en el último curso.

- Genial. Nosotros tenemos ahora mismo una cierva herida ¿Te gustaría verla?

- ¿Puedo? - preguntó entusiasmada Hana.

- Pues claro, por lo general no dejamos que extraños vean a los animales heridos, ya sabes, se ponen nerviosos pero una sola persona si y más en el caso de una futura veterinaria. Luego vienes conmigo y te la enseño ¿quieres?

- Por supuesto que si, sería estupendo.

Akira miró a su primo con el ceño fruncido, desde luego que ese chico tenía bastante peligro aunque como a Shibi se le cruzasen los cables el que correría peligro sería él.

Shiho se levantó.

- ¿Os importa que de una vuelta por aquí?

- Hombre, preferiríamos que no te fueras más allá del recinto - contestó Akihito.

- No, no me voy a salir del recinto, solo quiero curiosear un poco.

- No creo que Shiho se nos vaya a escapar - dijo Akira.

- Voy contigo - digo Genki levantándose - ¿Que vamos a curiosear?

Kotoko volvía a mirar a Kimisuke pero le llamó la atención ver a Genki y Shiho levantarse y alejarse.

- Creo que a tu hermano - le dijo a Sumomo - Ahora le gusta Shiho.

- ¿A que si? Yo también lo creo.

- ¿No le gustaba Momoka? - parecía quejarse Masaru.

- Será que ha cambiado de idea - decía Sumomo - A mi me gusta Shiho porque es amable.

- Hombre, era mas guapa Momoka - habló Yusuke.

- Lo que importa es que a mi hermano le trate bien - dijo Sumomo con los ojos brillando - ¿Qué os parece si le echamos una mano?

- Y a mi hermano - propuso Hotaru - No os olvidéis de mi hermano ¿eh?

- Que no hombre, que no - gruñó Yusuke - La hermana de Kenshi mola, que sus padres tienen un criadero de perros.

- ¿Vosotros no queríais ser hermanos? - se quejó Masaru.

- Bah... tenemos mas hermanos que pueden casarse y Akira tiene un bosque - contestó Yusuke.

- Además, como son más pequeños podemos convencerlos... es más fácil - la voz de Hotaru sonaba bastante malvada.

- Desde luego, quien os entiende.

- Bueno ¿Lo tenemos todo listo? - preguntó de pronto Sumomo.

- Que si, que si, que sabemos lo que tenemos que hacer - gruñó Yusuke.

- Nos vamos a meter en un lío - lloriqueó Takato.

- Pues claro, lo normal en los bellotas - afirmó Yusuke - Si no nos metemos en líos esto es un aburrimiento.

...
Karura leía tranquilamente sentada cómodamente en el sofá con las piernas estiradas sobre él.

- ¿Y Karasu? - preguntó Kohaku al entrar en el comedor y ver sola a su hermana.

- Se ha marchado ya.

- Bueno pues yo también me voy a marchar.

- ¿A ver como vas? Guau.

- ¿Voy bien?

- Vas muy guapo.

- ¿Tú que vas a hacer?

- Nada. Me quedaré leyendo.

- ¿Toda la tarde?

- Si, no me apetece salir, además va a llover y se ha levantado viento, en casa se está mejor. Recuerda llevarte un paraguas para que se lo puedas ofrecer como un galán.

- Supongo que ella llevará.

- Bueno pues entonces no lo lleves y así se ofrecerá a taparte con el suyo y será muy romántico. Aprovecha para darle un beso bajo el paraguas, es algo que siempre hay que hacer.

- ¿El que?

- Tener un beso bajo un paraguas, es muy romántico.

- ¿De veras no quieres venir con nosotros?

- Si hombre, lo que me faltaba, ir de cesta. Anda ya y no me tomes el pelo.

- ¿De verdad no quieres salir con Hizashi?

- De verdad de la buena. Necesito tiempo para mí, solo para mí. Y tú también, es bueno que salgáis solos los dos, no siempre con la pesada de tu hermana encima.

- No digas eso, tú no eres nada pesada.

- Es igual, las parejitas que recién comienzan agradecen tener sus momentos a solas - dijo volviendo a sumergirse en su lectura.

- Bueno, pues me marcho entonces.

- Pásatelo muy bien.

...
Momoka decidió que no iba a arreglarse demasiado ¿para qué? Aquello no era ninguna cita, se trataba solamente de ir y que le devolviera su bolso y ya está y luego se iría a tomar algo con Yuri, si, eso es lo que iba a hacer. Así que se vistió como era habitual en ella, que se pusiera sus pantalones vaqueros nuevos, esos que le quedaban como un guante, era pura casualidad, se los iba a poner de todas formas, además, no llevaba bolso porque si Takumi le devolvía el suyo no iba a cargar con dos y claro, necesitaba tener bolsillos para llevar algunas cosas.
Yuri ya la estaba esperando donde habían quedado cuando ella llegó.

- Menos mal que has venido - dijo nada más verla Yuri.

- ¡Como no voy a venir!

- No se chica, tu eres muy rarita, lo mismo cambiabas de opinión.

- Pues es mi bolso y lo quiero recuperar.

- Ya, ya, pero te conozco Momoka Sakuraba, eras capaz de no venir ¿Y cómo me ves a mi? ¿Voy bien?

Yuri se había vestido con una corta faldita negra y un jersey con un sugerente escote en pico.

- ¿No tienes frío?

- Que va, si aún hace calor ¿Te gusta este jersey? Me lo he comprado esta mañana.

- Si que me gusta, si, es precioso. Estás muy guapa, Yuri, anda, vámonos.

- ¿Ya sabes donde vamos?

- Si, he quedado con Takumi en el club de tenis.

- ¿Otra vez?

- No sabía donde quedar con él, me pareció un buen sitio.

- Pero hoy no tenemos invitaciones y no somos socios, lo mismo no nos dejan entrar.

- Es que no vamos a entrar, he quedado con él en la puerta, me da mi bolso y nos largamos.

- ¿Y ya está?

- Pues claro.

- Pues menudo rollo - se quejó Yuri.

Ese plan no le gustaba nada, esperaba que por el camino se le ocurriese algo, de alguna forma tenía que convencer a Momoka de quedarse en el club de tenis, de conseguir que Takumi las invitase a entrar, quizás si desplegaba con ese chico sus artes de seducción lo conseguiría. Rezaba porque en la puerta del club no estuviese solo Takumi, si no también Deisuke, de ser así seguro que conseguía que entrasen. No es que no le gustase pasar la tarde con su amiga pero había cosas que le apetecían más.

...
- No, no me voy a arriesgar a ir y que me pille la tormenta - oía Ringo a través del auricular del teléfono de su casa.

- ¿Entonces no vas a venir hoy?


- Que te estoy diciendo que no, a ver, escúchame bien, que va a haber una tormenta en esa zona y no me la voy a jugar - escuchaba decir con bastante impertinencia a Isamu.

- Está bien, está bien.


- Está bien no, no empieces a lloriquear ¿Crees que a mi me apetece quedarme aquí?

- No, pero si no digo nada, me parece bien.


- Pero te conozco, seguro que ya estás pensando que qué vas a hacer tu sola y todas esas idioteces.

- Pues no. No pasa nada, no puedes venir pues no puedes venir, ya nos veremos mañana.


- Pero legaré tarde, no me esperes por la mañana. Ya que estoy parado aprovecharé para dormir a pierna suelta, que entre los madrugones que me doy con el camión y la niña llorando por la noche nunca duermo.

- Ah pues si, me parece bien. Bueno pues nos vemos mañana por la tarde.


- Ala, adiós.

Ringo no esperó más, ni se molestó en decir nada más, colgó de forma algo brusca y se sentó en una silla cercana apretando los dientes y moviendo nerviosa una pierna.

- Imbécil - masculló - Te habrás creído que soy tonta, se que te vas a quedar a pasar la noche con esa o con cualquier otra, que más da. Pues mejor - se levantó de golpe - No te necesito, solo necesito a mi niña.

Se acercó a su bolso, lo abrió, sacó su móvil y marcó.

- No te fastidia el chulo este - continuaba refunfuñando - ¿Karasu? Hola... si, si, estoy bien. Es que yo, a ver que te iba a decir... ¿Dónde vas a ir esta tarde?... Ah no, es por si querías salir a dar una vuelta con nosotras... No, que va, no va a venir, por lo visto el parte meteorológico es malo y no se atreve a venir con la tormenta... Es que me gustaría salir un poco y no quedarme toda la tarde en casa sola con la niña... No, mi madre tampoco está, la habían invitado a una fiesta... Pues claro que me parece bien ¿Dónde quedamos?... No hace falta que vengas a buscarme... Bueno, vale, genial... Entonces hasta dentro de un rato... Chao, chao.
Ringo colgó satisfecha y no podía dejar de sonreír ¿Acaso tenía algo de malo quedar con un amigo para dar una vuelta? No, no tenía nada de malo.

...
Después de comer Kamui subió a su habitación. No tenía ganas de hablar con nadie, Setsu le llamó para preguntar si iba a salir y él contestó que no, a lo mejor debería haber dicho que si y salir, quizás se distraía, incluso seguro que iba Hikari, esa chica hacía siempre lo que le pedía pero no, es que ni eso le apetecía.

- Señorito Kamui - una voz sonó al otro lado de la puerta al tiempo que tocaban en ella con los nudillos.

- Si, pasa.

- Con permiso - Yuko entró - El señorito Madara está al teléfono y pregunta por usted.

- Te he dicho que no me llames señorito.

- Ya y yo le he dicho que mientras trabaje aquí será el señorito Kaguya.

Kamui resopló, era de lo más extraño que una chica que en el instituto le trata de tu en su casa lo hiciera de usted ¿Y además, qué querría ahora ese payaso de Taro?

- Pásame la llamada al despacho de mi padre, lo cogeré allí.

- Si, ahora mismo.

Pesadamente Kamui se dirigió al despacho de su padre, más que nada porque no tenía ganas de hablar con Taro en el salón, delante de toda su familia, a saber que tontería quería decirle.

- Dime Taro - contestó cuando recibió la llamada.


- Hola primo ¿Haces algo esta tarde?

- ¿Que es lo que quieres? - repitió secamente.


- Invitarte a ir al club de tenis.

- ¿Qué se me ha perdido en el club de tenis?


- Venir con Taro. Taro no quiere ir solo.

- No digas sandeces, allí te encontrarás a tus amigos.


- ¿Entonces Kamui no quiere venir conmigo? Pues Taro irá a tu casa a hacerte compañía.

Lo que le faltaba, ese pesado e infantil de Taro en su casa, dándole la lata toda la tarde porque a ese no valía con ignorarle, no, eso no servia.

- Bueno vale, iré.

Kamui colgó y justo cuando se giró para irse vio a Yuko delante de la puerta abierta.

- ¿Querías algo, Yuko?

- Si, su madre me pide que le pregunte si va a merendar en casa.

- Dile que no, me voy a marchar.

- De acuerdo - Yuko le miró y sintió verdadera pena por él, no sabía porqué exactamente ese chico que parecía tenerlo todo de pronto de dio muchísima pena y es que ella conocía a los Kaguya desde siempre, su padre era chofer de su tío Madara y su madre cocinera, ella misma nació casi en la casa de esa familia. Siempre había vivido allí y como las dos familias, la de Kamui y para la que trabajaban sus padres tenían bastante relación sus padres también la tenían con el servicio de aquella casa y ella había visto crecer a Kamui, siempre había sido para ella solo el hijo de los señores Kaguya pero al fin y al cabo era una niño y en ocasiones le daba mucha pena porque casi no tenía amigos, era un niño muy solitario, tenía muchas cosas pero nada más - Perdona... ¿Te encuentras bien?

- ¿Eh? Si, si, estoy bien.

- Ah, pues tienes mala cara.

- ¿Ahora si me tuteas?

- Lo siento.

- No, no te preocupes ¿Que haces esta tarde?

- ¿Yo?

- Si tu ¿Tienes que trabajar toda la tarde?

- Pues si.

- ¿No has quedado con tu novio?

- Pues no porque no tengo novio y además tengo que trabajar.

- ¿Y que tienes que hacer? Quiero decir que es sábado por la tarde, todo está hecho.

- No tengo que hacer nada, pero tengo que estar aquí, para eso me pagan.

- ¿Y si te vienes conmigo al club de tenis?

Yuko miró a su alrededor como si buscara una cámara oculta o algo así.

- ¿Al club de tenis?

- Si, he quedado con Taro pero no me apetece aguantarle. Ya que tu trabajas para nosotros podías venir y hacerme compañía.

- ¿Me estás ofreciendo trabajo de prostituta? - dijo con bastante enfado.

- No, no... es que… va, olvídalo.

- De acuerdo, iré - contestó muy resuelta - Estoy muy harta de que todo el mundo me tome por lo que no soy así que algún beneficio tengo que sacar e ir al club de tenis parece mas divertido que estar aquí sola toda la tarde, eso si, no pienso besarte, ni dejar que me metas mano, ni nada de eso.

- No se me había ocurrido tal cosa.

- Entonces voy a cambiarme, si no te molesta, claro, no voy a ir con el uniforme.

- No, claro que no, te espero.

Realmente Yuko no sabía porqué había aceptado, seguramente porque salir era mas apetecible que pasar la tarde viendo la televisión en la cocina de aquella casa o porque tantos años viéndolos desde su humilde posición pues de pronto le apeteció probar a ser uno de ellos, a ver que se sentía.

Tampoco Kamui supo porqué se lo había propuesto, quizás porque pensó por un fugaz momento que la tarde sería mas entretenida si no estaba él solo con su primo, porque con suerte Taro se entretendría contándole cosas a la chica y a él le dejaría en paz... no lo sabía.

...
El timbre molestó bastante a Karura, ella que estaba enfrascada en su lectura y además se había puesto muy cómoda así que en esos momentos le resultó de lo más molesto, tanto que incluso gruñó mientras se levantaba.

A punto estuvo de no hacerlo, de no levantarse y hacer como si no estuviera en casa pero el timbre ya la había desconcentrado, además si no habría lo mismo quien fuese insistía a saber cuanto tiempo.

Al abrir la puerta se encontró a Mitsuki sonriéndola.

- Buenas tardes Karura-san.

- Hola Mitsuki, pasa, pasa.

- Venía a ver si estaba Kohaku.

- Pues lo siento mucho pero se fue ya hace bastante rato.

- Ah, que pena - la desilusión se notó en la cara de la chica que mostró además un poco de tristeza.

- Pero pasa, mujer, pasa.

- No, no, no quiero molestar.

- No molestas, estoy yo sola.

- ¿No sales hoy?

- No, estaba pasando la tarde yo sola ¿Quieres tomar un poco de té?

- No, gracias. Creo que mejor me voy a marchar.

- ¿Vas a algún sito?

- Pues no, bueno me iré a mi casa.

- ¿No has quedado con nadie?

- No - dijo con un hilo de voz.

- ¿Aún no te has hecho amigas en tu clase?

- Pues no, aún no tengo tanta confianza.

- ¿Es que te tratan mal o algo?

- No, no, no me tratan mal, es solo que aún no me he integrado. Me cuesta un poco hacerlo, no soy una chica de las más extrovertidas.

- Pero no te hacen el vacío ni nada de eso ¿verdad?

- No, no.

- ¿De verdad?

- Si, de verdad. Solo pasa que, bueno, tampoco es que yo haya intentado integrarme mucho.

- Pues deberías intentarlo. De todas formas, si te tratan mal, te insultan o algo o te hacen el vacío tienes de decirlo ¿entiendes?

- Si, claro, no te preocupes.

- Lo digo porque hay mucha gente que se calla por miedo. Tú, si te pasa algo, vienes y me lo dices a mí.

- Vale, tranquila que lo haré.

- Así que venías buscando a Kohaku.

- Si, pensé que a lo mejor...

- Es que se fue, lo siento.

- No pasa nada, a lo mejor tenía que haber llamado antes de venir. Bueno, pues me voy a marchar, gracias por todo.

Karura sintió algo de compasión por esa chica. Era una buena chica, se notaba que le gustaba mucho Kohaku ¡como para no notarlo! y no tenía culpa si Kohaku no sentía lo mismo por ella. Le resultó muy tierna y le hizo pensar en lo que era ese primer amor.

- ¿Quieres que salgamos nosotras a dar una vuelta?

- ¿Te apetece salir a ti?

- Si, no me vendrá mal salir a dar una vuelta. Espera un momento que me arreglo y nos vamos ¿Que te parece si vamos al club de tenis y tomamos algo?

- Ah, vale.

...
Takumi esperaba junto con Deisuke, Kanna y Nagato cerca de la entrada del club de tenis.

- Será mejor que entremos - dijo Kanna - Está empezando a llover.

- Si - afirmó Nagato - Diles a los porteros que cuando llegue tu amiga te avisen y ya.

- Yo desde luego que entro - concluyó Deisuke - Estoy harto de estar aquí.

- Será mejor que entremos - concluyó Takumi.

- Mira, ya viene - dijo de pronto Kanna - Y no viene sola.

- Mira que bueno, trae a la rubita, genial.

- Deisuke contrólate un poco y no acoses a la chica - le advirtió Kanna.

- ¿Y quien la va a acosar?

- Deisuke no queremos meternos en líos - añadió Nagato.

- No nos vamos a meter en líos, además a esa chica le va la marcha, se nota.

- Tú de cualquier forma no te pases demasiado - dijo ahora Takumi.

- Que si, que si, pues anda que no sois pesados ¿Que manía os ha dado ahora con portarnos bien con los pringaos estos?

- No me gustaría que me expulsaran del instituto - contestó Kanna - Llámame loca si quieres.

- Ya, como si tu familia no tuviese dinero para meterte en cualquier otro instituto.

- Si pero no están en Kizuna, además, mi madre ha dicho que me meterá en un internado de chicas ¿Os lo imagináis? Todo el día rodeada solo de chicas.

- Y sin mí, que es lo peor - habló Nagato cogiéndole la mano.

- ¡Pesados!

Momoka y Yuri llegaron hasta ellos.

- Hola - saludó tímidamente Momoka.

- Hola Momoka - la respondió Kanna - ¿Llegaste bien a tu casa?

- Si, si, sin problemas.

- Como te fuiste tan pronto pensé que te había pasado algo.

- No, es que se me olvidó decir a mis padres donde estaba y... bueno, eso. Hola Takumi.

- Hola - respondió este escuetamente.

- Hola Yuri - añadió Kanna.

- Hola - saludó Yuri sonriendo como si fuera una estrella de cine - He venido acompañando a Momoka.

- ¿Has traído mi bolso, Takumi? - preguntó Momoka impaciente.

- Si mujer, si - contestó este - Lo tengo dentro ¿Entramos?

- No - se apresuró a contestar Momoka - Es que... nosotras no somos socios.

- No importa - añadió Takumi - Venís con nosotros, podréis entrar.

- Es que... - comenzó a excusarse Momoka sin saber que decir - Sinceramente, nosotros no tenemos dinero para consumir nada y nos da un poco de corte.
Kanna sonrió, le encantaba ese tipo de sinceridad.

- Tranquilos - dijo Nagato - No hace falta que toméis nada, pero vamos a entrar que la lluvia empieza a mojar.

- Es cierto, venga, vamos - habló Kanna - Venga Momoka, Yuri, entrad que nos vamos a empapar.

- No, yo espero aquí a que Takumi me traiga el bolso.

- ¿Pero cómo nos vamos a quedar aquí? - se alarmó Yuri - Bueno, vale, nos mojaremos si tu quieres.

- Si entro no pienso salir para devolverte el bolso, así que, si lo quieres, entra.

- ¡Pero que borde que eres! - gruñó Momoka.

Mira que se lo había dicho a si misma, sería amable, sería educada y procuraría no insultar a Takumi pero fue superior a ella. Mientras entraban en el club le miraba y se preguntaba que le había entrado el día anterior para terminar besándole, seguro que le echaron algo en la bebida, seguro, como a Himeko, porque otra explicación no tenía.

Yuri sonreía radiante, que suerte que había tenido, no se lo podía creer. Miró a Deisuke que a su vez le devolvió la sonrisa... la tarde se ponía de lo más interesante.

Momoka entró, a mala gana, seguida de Yuri que se había enganchado al brazo de Deisuke, no, si esta chica no perdía el tiempo, no. No quería estar allí, deseaba irse cuanto antes pero parecía que no era tan fácil recuperar su bolso. Miró con cara de pena a Yuri que la sonrió.

- No pasa nada - le dijo esta - Tomaremos algo aquí ya que nos invitan a entrar.

- Pero esto es muy caro - susurró Momoka entre dientes.

- Yo te invito, creo que tendré - escuchó decir a Takumi.

- Bueno, pero te lo devolveré. Nos iremos enseguida - se dirigió a Yuri con mirada suplicante esperando que esta comprendiese lo mal que lo estaba pasando.

- Bueno, tampoco te preocupes mucho - habló Yuri - Nunca he estado en un sitio tan elegante, disfrutemos del momento.

Pero para Momoka era imposible disfrutar del momento, estaba demasiado incómoda, Takumi estaba cerca de ella y aunque quería no podía evitar recordar lo que había sucedido la tarde anterior, la imágenes aparecían continuamente en su mente y cada vez se sentía mas avergonzada.

- ¿Os parece que vayamos a la sala de billares? - propuso Nagato - Allí se está tranquilo y podemos jugar.

- Si, a mi me apetece - respondió Yuri y todos la miraron curiosos - Me gusta jugar al billar.

...
Akira se había recostado en la hierba y cerró los ojos. Allí no había tormentas y el cielo se veía despejado.

- Tenemos que llevar a los niños a las cuevas - le recordó Shibi.

- Ay que pesadez, ahora que estaba tan a gustito.

- Pero que vago que eres - se quejó Akane - Venga, levanta.

- Aggg - se quejó incorporándose - Vamos allá.

- Bueno Akane - habló Akihito - Yo me voy con mi grupo, nos vemos esta noche.

- De acuerdo.

- Hasta luego Hana, cuando regreséis no te olvides de decirle a mi primo que me busque y te llevaré a ver la cierva.

- Estupendo.

- Hasta luego, Akihito - se puso delante de él Minako - Ten cuidado no se te pierda nadie.

- Vale - sonrió - Lo tendré.

Minako se acercó corriendo a Chiharu.

- ¿Has visto? Me ha mirado.

- Te has puesto delante de él, tenía que mirarte aunque no quisiese hacerlo.

- Te pones así de borde porque te da celos.

- Por favor Minako, que es mi primo ¡que asco!

Recogieron todas sus cosas y volvieron a emprender el camino. Los niños parecían muy entusiasmados con la idea de explorar las cuevas. Akira los guió hasta la entrada de una enorme cueva.

- A ver, atenderme todos - habló - Sobretodo vosotros, bellotas ¿De verás queréis entrar?

- ¡Si! - gritaron casi al unísono los niños más Genki y Sumire.

- Vamos a entrar en una fila de dos, o sea, de dos en dos y todos lo más juntitos posibles. Coged de la mano a vuestro compañero y no le soltéis - dijo mientras él cogía la de Akane - Todos detrás de mi y no me perdáis de vista. Yo iré el primero y Shibi y su compañero el último para asegurarse que nadie se desvía. No vale correr, ni tirar piedras, ni romper las estactitas que hay, ni dar patadas a las estalagmitas ¿De acuerdo?

- ¿Hay estalactitas? - se interesó Suo - ¿Y por qué no lo has dicho antes?

- Antes estas cuevas se podían visitar pero ya no, entender que estoy haciendo una excepción con vosotros, así que, comportaros.

- Los niños irán intercalados entre los mayores - dijo Akane - O sea, una pareja de mayores, una de niños, una de mayores y así.

- ¡No seas aguafiestas Akane! - se quejó Yusuke.

- Déjalos que vayan juntos, los mayores iremos detrás y como uno se mueva un centímetro se las va a ver conmigo - amenazó Kimisuke.

- Bueno, venga - habló Akira - Coged a vuestro compañero.

Shibi cogió la mano de Hana, Sumire después de mirar a sus amigos se enganchó a la de Kimisuke, claro, podía ir con su hermano pero ella quería que Suo y Misaki se dieran la manita... que romántico. Genki y Shiho, un poco apurados también se la dieron. Chiharu cogió la mano de su amiga Minako y el resto de los niños se repartieron según sus preferencias.

Akira y Akane encabezaron la entrada a la cueva seguidos de los niños.

- Aunque no lo creáis esto es un laberinto - decía Akira - Si os perdéis por aquí no será fácil encontraros.

- Se dice que una vez se perdió un hombre y nunca le encontraron - continuó Chiharu.

- ¿Quieres decir que hay un cadáver por aquí? - exclamó Sumire.

- Pues mira, a lo mejor - rió Misaki.

- No te rías, mira que si se ha convertido en un fantasma y nos persigue.

- Madre mía - resopló Akane - Sumire y sus fantasías.

- Si vosotros, reíros, reíros - continuaba Sumire - Pero si pasa algo raro ya vendréis a decírmelo.

- Cuanta piedra - dijo de pronto Genki.

- Y que oscuro está todo - añadió su hermana.

- Es una cueva - refunfuño Masaru - No va a haber luces.

- Pues no estaría mal que las pusieran - decía Takato.

- Claro, si ¿y que más? ¿una máquina de refrescos?

- Tener cuidado donde ponéis los pies.

Se oyó un grito y un golpe.

- ¡Sumire! - se quejó Misaki - ¿Otra vez en el suelo?

Sumire estaba sentada en el suelo con la mano aún sujeta de Kimisuke que aunque quiso impedir la caía de la chica no pudo.

- Jo, es que me he resbalado.

- ¿Te encuentras bien? - se interesó Hana.

- Si, si, estoy bien.

- Venga, vamos, arriba - decía Kimisuke.

- ¡Menudo culetazo te has dado! - se reía Yusuke.

-¿Te duele? - preguntó Shiho.

-. Hombre me duele pero no mucho. Venga que puedo seguir.

- Vale - continuó Akira - Ahora vamos a bajar como una pequeña pendiente, tener cuidado. Kimisuke, sujeta bien a Sumire no se vaya a caer de nuevo.

- Pues tan patosa no soy.

- No que va, que va - decía Misaki.

Misaki y Suo iban de la mano intentando que esa situación resultara lo más natural posible pero era inútil, eran dos chicos cogidos de la mano y lo peor de todo es que la noche anterior uno había besado al otro... no era fácil, no. Misaki se soltó de la mano de Suo, no quería molestarle y no parecía que hiciera falta que fuesen tan cogiditos, seguro que Suo se sentía más que mal... pero Suo, al notar que le faltaba el calor de la mano de Misaki se apresuró a volver a cogérsela, de una forma firme y segura.

- No te separes - le dijo - Te puedes perder.

Bajar esa pequeña pendiente no fue tan fácil como parecía, Akane, Sumire, Genki, Misaki, Chiharu, Minako y unos cuantos niños se resbalaron y a punto estuvieron de terminar sentados en el duro suelo como Sumire.

Iban caminando por una especie de pasillos cuando Akira se detuvo.

- Ahora vamos a ver algo muy bonito. Es un lago subterráneo pero tener cuidado de no caer a él.

Todos se quedaron boquiabiertos al llegar. La cueva se ensanchaba sorprendentemente, era como estar en una enorme burbuja hecha en la roca y en el centro un pequeño lago le daba un aspecto fantasmal a todo.

Las exclamaciones de admiración no se hicieron esperar.

- A ver - dijo Akira y su voz retumbó por todo ese espacio.

- ¡Hay eco! - exclamó Genki.

- Hay muy buena acústica, si. A ver, aquí podéis soltaros un poco y explorar pero... ¡Atendedme niños! ¡Venid aquí que aun no he dicho que podáis marcharos! Atenderme ¿Veis todos estos huecos que parecen puertas? ¿Si? Son pasillos, todos dan lugar a... no se como decirlo... son como callejones sin salida salvo ese de ahí, que es por donde hemos venido y esos dos de allí, los que están pintados de rojo... no os metáis ahí ¿entendido?

- ¿Entonces podemos explorar los demás? - preguntó entusiasmado Yusuke.

- Si.

- ¿No será peligroso? - le interrogó Akane.

- No, hombre son un poco laberínticos y si no tienen cuidado tardarán un poco en aparecer pero es fácil buscarlos por aquí.

- Nosotros hemos jugado mucho al escondite aquí ¿A que si, Akira? - dijo alegre Chiharu.

- Desde luego, vaya lugar para jugar al escondite - comentó Shibi.

Todos se separaron y los niños comenzaron a correr, más de uno terminó en el suelo.

- ¡Tener cuidado que el suelo resbala! - gritó Akane y sus gritos retumbaron más que nunca.

- Vamos Minako - dijo decidida Chiharu - Te voy a enseñar el mejor escondite.

- Ven, Akane, vamos a explorar nosotros también - le dijo Akira.

- ¿Dónde me llevas?

- Tú ven, desconfiada.

- ¿Estarán bien los niños?

- Si no se meten en los marcados, si, ven.

- ¿Dónde te llevas a mi hermana? - le interrogó Takato.

- Es que me tiene que dar clases de algo que yo no se hacer.

- ¡Serás imbécil! No le hagas caso Takato que es que el pobre es tonto.

- ¿Y nosotros? - preguntó Sumire.

- Vamos por este de aquí - contestó Kimisuke.

- Pues nosotros por este otro - propuso Genki - Ven Shiho, a ver que encontramos, a la aventura.

- ¿Te apetece algún camino en particular? - preguntó Shibi a Hana.

- No me da igual.

- Pues vamos a meternos por aquí.

En un momento Misaki y Suo se habían quedado solos y en silencio.

- Ya que estamos aquí podríamos explorar esto - comentó Suo.

- Si, claro, ya que estamos aquí.

- Y parece un poco tonto que vayamos solos ¿no?

- Claro, será mejor ir acompañados.

- Entonces ¿vamos?

- Bueno.

jueves, 29 de agosto de 2013

122. ¿Y qué vamos a hacer el sábado?

- Bueno chicos - habló Kohaku - Que yo creo que ya es hora de marcharnos.

- ¿Tan pronto? - se quejó Nowaki.

- Estás chicas tendrán que dormir.

- Bueno pero mañana es sábado, no hay que madrugar.

- Venga y no seas remolón - Kyojin le cogió de la oreja.

- Ay, vale, vale, que bruto que eres ¿Mañana nos vemos?

- Yo mañana tengo que estar en el cumpleaños de mi hermana - respondió Xu-Xu - Así que, que pena.

- Yo tampoco creo que salga - aseguró Jisei - Mañana viene un amigo de la familia a comer a casa.

- Con que un amigo de la familia - dijo con cierto soniquete Xu-Xu - Vaya, vaya, que interesante.

- Pues vaya plantón que nos estáis dando - se quejó Nowaki - ¿Tú has quedado con Yuri, Kenshi?

- Pues no lo se, me imagino que si, tendré que llamarla.

- Estaba yo pensando, Ryuko - habló Xu-Xu - Que entonces tú mañana comerás sola ¿no?

- Pues si, yo solita.

- ¿Y por qué no invitas a Kyojin? - propuso Jisei mientras ella y Xu-Xu se sonreían cómplices.

- Claro - intervino Kyojin - ¿Por qué no me invitas? Bueno, a lo mejor te molesto.

- Claro que no me molestas.

- ¿Entonces le invitas? - insistió Xu-Xu.

- ¿Tu quieres venir, Kyojin?

- Pues mi me invitas claro que quiero.

- ¡Estupendo! Pues ala, mañana ya no estás solita - concluyó Jisei - Y ahora largaos que ya no son horas de molestar a unas señoritas.

Les acompañaron hasta la puerta de la casa.

- ¿Mañana nos vemos? - preguntó Kohaku a Himeko antes de salir.

- Si, vamos creo que si.

- ¿Y dónde vais a ir, parejita? - se acercó a ellos Nowaki poniendo gesto de curiosidad.

- No seas plasta - Jisei le dio una colleja - ¿No ves que molestas?

- Mañana por la mañana te llamo y quedamos ¿vale? - propuso Kohaku.

- De acuerdo y a ver si convences a Karura para que salga también que Hizashi está todo el día metido en casa y me da pena.

- ¿Que le pasa a Hizashi? - se interesó Nowaki.

- No parece muy sociable últimamente, quiero decir, menos de lo habitual.

- Ah pues eso lo soluciono yo, ya te digo - agregó Nowaki - Mañana voy a buscarle, tú por eso no te preocupes.

- Pero Nowaki...

- Nada, nada, déjalo en mis manos.

...
Al despertarse, Akihito se encontró a su primo sentado y como abstraído en sus pensamientos. Se acercó a él y el ruido de sus pasos le trajo a la realidad.

- Hola primo - le dijo en voz baja.

- ¿Que haces despierto a estas horas, Akira?

- No podía dormir.

- ¿Muy duro el suelo para ti?

- No, que va, solo que me he desvelado, además yo también tengo que hacer no se qué que me ha mandado la abuela. Creo que quieren empezar a enseñarme a ser un buen Shikamoto.

- Es porque la familia no quiere que se olviden nuestras tradiciones, nuestro trabajo aquí en el bosque. En el fondo, si lo piensas, es bonito, somos pastores de ciervos, así nos llaman.

- Tenemos demasiadas tradiciones.

- Para nosotros son importantes, la familia es muy importante.

- Si, ya lo se, ya lo se.

- ¿Crees que Akane aceptará todas nuestras tradiciones?

Akira la miró.

- Si, seguro que si. Es la chica más con más manía por organizarlo todo que conozco, seguro que disfrutará.

- Uy que peligro. A mi me ha gustado, se la ve llena de energía y tiene un color de pelo muy bonito.

Akira le miró arqueando las cejas.

- Claro que el problema - continuó Akihito - es precisamente su pelo. Loa animales pueden asustarse de ese color anaranjado y es difícil de ocultar en una gorra.

- Desde luego que yo pongo un circo y me crecen los enanos... no tengo bastante con lo que tengo para que tu me vengas con esas.

- ¿Te pones celoso? No conocía esa faceta tuya. Anda, quita esa cara que no quiero quitártela. 

Aunque si te deja me pasas el teléfono - se burló - ¿La despiertas tu o lo hago yo?

- Deja, ya me ocupo yo. Tú ve a lavarte la cara a ver si te espabilas que aún estás soñando.

- La verdad es que está bastante bien, no es una chica espectacular pero es resultona.

- ¿Esa es una forma de llamarme fea? - escucharon hablar a Akane.

- ¿Ya te has despertado, calabacita? - sonrió Akira.

- Si, ya estoy despierta, ciervo del demonio. Me dijisteis que tendría que madrugar para subir al helicóptero ¿no?

- Pues venga, prima, vamos a lavarnos la cara y nos marchamos.

- ¿Y vamos a dejar a todos estos solos? - preguntó Akane.

- No hay cuidado - respondió Akira - Ahora despierto a Shibi y le dejo encargado de todo.

Y así lo hizo mientras Akihito y Akane iban al río a lavarse un poco.

- No hay problema - bostezaba Shibi - Seguro que Genki me ayudará con todo, lo raro es que no se haya despertado ya.

- Cuando terminéis de desayunar recogéis todo y vais hasta la casa de mi abuela, allí nos reuniremos.

- Si, si, vete, vete… oye ¿Y Akane?

- Está lavándose un poco.

- ¿Sola?

- Por aquí no hay lobos que se la vayan a comer, además está con mi primo.

- ¿Y dices que no hay lobos? - dijo en todo irónico.

- Oye Shibi, ayer hablé con Takato.

- Si, ya lo se.

- ¿Sabes que él sabe lo de Ayesa?

Shibi miró a los hermanos de Akane y luego a Akira.

- Me lo puedo imaginar, son sus hermanos.

- Si, eso mismo pensé yo y la verdad es que me aclara muchas cosas porque siempre me he preguntado donde... bueno, mejor no me enrollo, a lo que iba, Takato dice que a parte de Akane y Ayesa hay más.

- ¿Más de qué?

- Más Akanes. Una de ellas dice que es la Akane que se bloquea.

- Eso ya lo hemos hablado nosotros, realmente parece que no es ni Akane ni Ayesa pero eso tendrá que decirlo la psicóloga.

- Ya, pero dice que hay otra, una... Akane mala.

- ¿Con más mal genio que el habitual?

- Por lo visto si, una Akane que debe dar miedo, que es muy violenta y que odia a todo el mundo.

- Seguramente solo sean arranques que tenga de ira o algo así.

- Eso es lo que he pensado yo ¿Tú conoces alguna faceta suya más violenta que lo habitual en ella?

- ¿Más que cuando te tiró el borrador?

- Tan violenta como para pegar a sus hermanos.

- Hombre, te digo una cosa, a veces un buen bofetón si se han merecido.

- ¿Y para hacerse daño ella misma? Takato dice que se odia a si misma y que se insulta.
Shibi ladeó la cabeza.

- Quizás es su forma de, cuando no puede más, liberarse de lo que la oprime, recuerda que Akane tiene ya de por si mal genio.

- ¿Qué sabes tu de una vez que se clavó unas tijeras? - al ver la cara de confusión de Shibi empezó a pensar que todo quizás había sido la imaginación aprensiva de ese niño - ¿Akane tiene una cicatriz en el brazo?

- Ahora que lo dices... si la tiene, una vez tuvo vendado el brazo pero creo que se cayó y se clavó algo.

- Bueno, luego hablamos - interrumpió la conversación al ver y oír regresar a Akihito y Akane riendo.

- ¿Nos vamos ya? - preguntó Akane - Estoy deseando subir al helicóptero.

- Y yo deseando que me enseñes "eso"- ¿Qué es "eso"?

- Eso que me dijiste ayer que no se hacer y que tendrás que enseñarme tu - sonrió.

- Eres tonto, pero "mu" tonto.

...
El día amaneció bastante malo en Kizuna, no había que olvidar que estaban en época de tifones así que tampoco es que se extrañasen mucho de que hiciera bastante viento y el cielo amenazara con descargar una buena lluvia.

Momoka se despertó bastante temprano. Empezó a pensar y cuando se quiso dar cuenta no podía volver a dormirse, estaba demasiado nerviosa y no hacía nada más que dar vueltas en la cama, así que decidió levantarse; podría aprovechar para repasar alguna asignatura.

Pero no había forma. En su cabeza sus pensamientos seguían dando y dando vueltas.

¿Pero en qué estaba pensando cuando aceptó ver a Takumi? Bueno, era para que le devolviera su bolso... en teoría, pero lo mirase como lo mirase aquello era una cita, una cita en toda regla ¿Y en qué estaba pensando ella para aceptar una cita con Takumi?

Eso no podía ser, era imposible, imposible del todo ¿Estaba loca o qué?

No, no, no, imposible, es que era Takumi, o sea, que no era uno cualquiera, era Takumi.

Ella no podía tener una cita con Takumi ¿Cómo iba a tener una cita con él? Bueno, teóricamente no era una cita, solo iba devolverle su bolso. No se le ocurrió decirle que se lo devolviera el lunes en el instituto, total, tampoco era tan importante estar sin móvil dos días.

Pero había dicho que iría ¿Y si no iba? Podía llamarle, bueno, llamar a su propio móvil y decirle que le había surgido cualquier cosa, claro que tampoco tenía que ser siempre tan cobarde total ¿Que podía pasarle? No era una cita, solo le vería, le daría su bolso y ya está, cada uno por su lado.

Claro que ahora que lo pensaba ella no había dicho que fuera a ir sola y no tenía porqué ir sola, podía ir perfectamente con una de sus amigas. Iría con alguna de ellas, recogería su bolso y luego podrían ir a dar un paseo, por ejemplo.

En quien primero pensó, por supuesto, fue en Yuri.

¿Querría ir Yuri con ella? Lo mismo no, lo mismo tenía otros planes. Lo mejor sería llamarla, quizás había quedado con Kenshi, aunque después de lo que habló con ella el día anterior no parecía ser su máxima prioridad. La llamaría y así saldría de dudas.

También sería bueno en pensar otras opciones, por si acaso. A ver, por supuesto no podía decírselo a Himeko, imposible del todo, pues si, después de lo que le hicieron no parecía muy apropiado preguntárselo, no, claro que no, Himeko imposible. Estaba Karura, ella era una buena opción, claro, podía llamarla y decirle que fueran juntas, pero claro, tenía que ser Karura sola porque ella suele salir con Hizashi y no, Hizashi no, Hizashi odia a Takumi por lo que le hizo a Himeko, pues si, solo faltaba eso... tendría que ir Karura sola, claro que si Karura ve a Takumi capaz de pensar que es una cita y no le iba a gustar ir de carabina.

¿Xu-Xu? Pues tampoco porque ella está saliendo con Nowaki y no va a dejarle por ella, tendrían que ir los tres y menudo se pondría Nowaki al ver a Takumi, seguro que ni le dejaba decir una palabra y por supuesto no podía pedírsela a Nowaki porque, además de estar saliendo con Xu-Xu hasta hace poco iba detrás de ella y eso sonaba a recochinearse de él o algo parecido.

Bueno, primero llamaría a Yuri a ver que le decía.

Iba a llamarla pero su madre le pidió que saliera a comprar pan y entonces decidió aprovechar para ir a su casa, si, era mucho mejor, porque como eran muy amigas les gustaba contárselo todo así, en persona.

Como Momoka esperaba y deseaba, a Yuri la idea le entusiasmó inmediatamente, además que Momoka, su Momoka, la chica que procuraba ser siempre una "buena chica" resultaba que se había besado con un chico y no un chico cualquiera si no uno de los "malotes" de los chicos "cool" del instituto, tan cool como Kamui pero encima era de los que se decía eran malos con lo cual todo era más excitante aún. Además que Takumi era guapo, bajito pero muy guapo.

¿Y que quería decir eso? Pues que tenía que ir ella también porque seguramente podría encontrarse con Deisuke, o si no, si en todo caso a Momoka no le interesara Takumi pues ella podría aprovechar la oportunidad. Pero vamos, lo que más le interesaba era que Momoka tuviese "algo" con Takumi, que se diese cuenta de que Kamui no era el único chico del mundo, que abriera sus ojos de una vez y mirara alrededor porque esa obsesión con su Kamui, su Kamui no le estaba haciendo nada bien. Vale que Takumi no parecía el mas santo del mundo pero era otro chico y así Momoka se daría cuenta de que ella le puede interesar a mas chicos y dejar de perder su vida en Kamui y de paso la ayudaría en su autoestima, en darse cuenta de que también ella le puede gustar a otros chicos y no tiene que conformarse con lo que Kamui le daba.

- Claro que voy contigo, tú no te preocupes ¿Y dónde habéis quedado?

- Pues no lo se, luego llamaré a mi móvil y le preguntaré pero me imagino que en el club de tenis.

- ¿Te imaginas que vamos otra vez? Que bien me lo pase ¿A que fue genial? ¿Y que te vas a poner? Tienes que ponerte muy guapa.

- No pensaba arreglarme demasiado.

- ¿Pero tu estás tonta? ¡Claro que tienes que arreglarte! Tiene que verte bien guapa.

- Pero es que a mi no me interesa que me vea guapa.

- Deja de decir tonterías. Mira, yo me voy a poner este vestido celeste que hace juego con mis ojos.

- ¿No va a ser un poco provocativo?

- Ay Momoka no me seas abuela, hay que enseñar ahora que podemos ¿Y que me hago en el pelo? ¿Un moño? ¿Me lo rizo?

- Quizás llueva, hazte algo que no se te deshaga con la humedad.

- Se me está cayendo mucho, creo que lo tengo bastante estropeado, estoy pensando en cortármelo ¿Qué te parece?

- Hombre, lo tienes muy largo y no se te notará mucho.

- Pero estoy pensando en un cambio radical, para cambiar con todo, a lo mejor un peinado bonito me hace sentirme mejor.

- ¿Es que te sientes mal?

- No pero no está de mal sentirse mejor aún. Siempre llevo el pelo igual - dijo mirándose a un espejo - O me lo suelto o me hago una coleta para que no me estorbe demasiado, soy muy sosa, me gusta mi pelo largo pero a lo mejor hay otro estilo que me queda también bien ¿No crees?

- Si pero yo creo que a ti te quedará todo bien, tienes una cara muy bonita.

- ¿Me acompañas a la peluquería?

- ¿Ahora?

- Si, ahora, ahora mismo. La del centro comercial está abierta y no hace falta coger hora, si nos damos prisa lo mismo no tenemos que esperar demasiado.

- Pero tengo que llevarle el pan a mi madre.

- Genial porque tú casa nos pilla de camino.

Así era Yuri, impaciente, cuando se encaprichaba con algo lo quería en ese momento, no le gustaba esperar.

...
- ¡Akira! - le llamaba su abuela cuando acababa de salir de la casa, él se dirigió hacia ella - ¿Todo correcto?

- No hay rastros de nadie dentro de los límites, ni furtivos, ni turistas.

- Estupendo ¿Has visto el presupuesto de gastos para el mes que viene?

- Si abuela, ya lo he revisado.

- ¿Y que te ha parecido?

- He cambiado algunas cosas. El refugio está en un estado deplorable, tenemos que arreglarlo antes de que lleguen las nieves.

- Pero aún estamos en Septiembre.

- Si, pero tenemos que comprar los materiales y llevarlos hasta allá y si lo retrasamos un mes más quizás nos pongamos en Noviembre, no nos podemos arriesgar a que nos pille el mal tiempo.

- Como buen Shikamoto aprendes rápido - sonrió la abuela.

- Era una trampa que me habéis puesto para aseguraros de que leía los presupuestos ¿De veras pensáis que soy tan tonto como para no darme cuenta?

- Lo que queremos es que te tomes en serio tus responsabilidades, esto es un juego.

- Ya lo se, ya lo se.

- Y que aprendas a ser lo que tienes que ser.

- Mirad que sois todos pesados ¿Ha regresado ya Akane?

- Si, está ayudando con la cierva herida, tu novia tiene mucha energía. Por cierto ¿Se lo has pedido ya?

- Pues no.

- ¡Akira! - se acercó Akihito - Al final vas a ser tu quien lleve a tus amigos a ver todo esto.

- ¿Pero no quedamos en que yo tenía que hacer no se qué que era tan importante?

- Pues no, era un poco de mentira - añadió su primo sonriendo - No te angusties tanto, lo tenemos casi todo en orden.

- Además tienes que enseñarle a Akane las zonas donde se puede llevar a los turistas a que vean el espectáculo sin peligro ni para ellos, ni para los ciervos - aseveró la abuela - Akane no tiene pinta de que vaya a ser una Shikamoto pasiva de las que se quedan en casa preparando la comida, se ve que le encanta hacer cosas y eso le vendrá muy bien.

- Además que es que le gusta hacer cosas útiles - continuaba Akihito - Anda ven, que te quiero proponer algo. Luego nos vemos, abuela.

Akira y Akihito salieron fuera de la casa, allí estaban los bellotas jugando con los primos de Akira. También Chiharu y Minako rodeadas de un grupo de chicos

- ¿Se puede saber que pasa ahí? - preguntó Akira.

- Ah, no es nada, los chicos del pueblo que se ponen alterados en cuanto ven a una chica nueva.

- Como vea esto mi padre se va a poner como una moto.

- Tranquilo, yo me ocupo de ese grupo y los pongo a todos bien rectos. Bueno, que vamos a comer en el claro ¿De acuerdo? Quedamos allí, no lo olvides.

...
Hikari, la amiga de Kamui, estaba de muy mal humor, se encontraba triste y bastante deprimida, desde que se dio cuenta de que ella no era importante para Kamui no lograba subir su ánimo y para colmo tenía que estar en la cafetería sirviendo desayunos, cafés y copas y aguantando las tonterías que algún imbécil soltaba, porque siempre había algún imbécil dispuesto a soltar una tontería. Pero no le quedaba otro remedio, su madre se encontraba mal y alguien tenía que ayudar a su padre.

Oyó las campanillas que indicaban que entraban clientes y miró... lo que le faltaba, Setsu y Shugo ¿a que vendrían ahora esos?

- ¿Qué queréis? - les dijo al llegar hasta la mesa donde se habían sentado.

- Desde luego que en esta cafetería hay muy mal servicio - comentó burlón Setsu.

- Setsu, no me toques las narices.

- El ambiente no está mal, lástima de lo fea que es la camarera.

- Si no te gusta ya sabes donde está la puerta. Bueno ¿vais a tomar algo o habéis venido a fastidiar?

- Vaya carácter que nos gastamos por la mañana...

- Y por la tarde, yo soy un ogro todo el día ¿Algún problema?

- Tú lo que necesitas es un novio, alguien que te ayude a "relajarte"

- O pegarle una paliza a algún listillo, eso también serviría.

- Me equivoco o estas algo "reprimida"

-¿Quieres intentar relajarme tu, imbécil?

- Vale, vale... ya me callo... que carácter.

- Deja ya de meterte con ella - se quejó Shugo.

- Es que mola, se pone bien fea.

Hikari dio un soplido.

- ¿Quieres algo o no?

- Si, si... espera... voy a ver la carta.

- Cuando lo hayas pensado me llamas - se marchó bastante enfurruñada.

Bien sabía Hikari que Setsu no tenía la culpa de todo pero no podía evitarlo, siempre decía la frase justa para hacerla saltar y ya de por sí estaba de bastante mal humor.

- Si te gusta Hikari por qué no se lo dices y ya está - dijo Shugo con mucha tranquilidad a Setsu.

- ¿Quien ha dicho que me gusta? Si no la soporto.

- Ya... bueno, si tu lo dices.

- Es insoportable, se cree que lo sabe todo y encima está medio liada con Kamui.

- Y claro, a Kamui no le vas a estropear el plan.

- ¿Que están intentando decirme?

- Nada.

- Oh si, estás intentando decirme algo.

- A lo mejor que se que te molesta como la trata Kamui y que claro, como es Kamui no te atreves a decirle nada.

- Tú alucinas, además que sepas que ya no está liada con Kamui.

- Fuiste tu quien lo dijo, no yo.

- Lo que pasa es que creo que aún le gusta.

- Si yo te entiendo, te entiendo perfectamente, en tu situación tampoco sabría que hacer.

- ¿Que no sabrías?

Hikari regresaba.

- ¿Ya sabéis lo que queréis?

- Si - contestó Shugo - A mi ponme un zumo de naranja y un sándwich mixto.

- A mi tráeme un desayuno.

- Tanto pedir la carta para esto, desde luego, anda trae - le quitó la carta y volvió a marcharse.

- Es una pervertida - gruño entre dientes Setsu.

- Si, vale, a veces lo parece.

- No lo parece, lo es, lo único que le interesa es liarse con Kamui.

- Lo dices como si te molestase.

- ¡Claro que me molesta! Además es... insoportable.

- Y no te olvides que tampoco te soporta a ti.

- Eso, además, eso.

- Y te grita.

- Eso también.

- Y te insulta.

- También.

- Y aún así no te gusta ver como la trata Kamui.

- Eso ta... ¡Eso a mi me da igual! Se lo merece... por pervertida.

- Vale.

- Pues vale.

- Bien.

- Pues eso.

- Pues eso.

No tardó mucho en regresar Hikari con lo que habían pedido.

- ¿Vas a salir esta tarde? - preguntó Shugo.

- No, no voy a salir.

- ¿Y eso? - se interesó Setsu.

- ¿Para que? No creo que nadie me eche de menos.

- No digas eso, eres nuestra amiga - replicó Shugo.

- Si, ya, ya, somos amigos, eso es lo que siempre decimos, pero en realidad no se que pinto yo con vosotros. Pensarlo sois dos chicas ¿Que hago yo?

- Claro, si no viene Kamui la señorita no quiere juntarse con nosotros - habló Setsu en tono burlón.

- No es por eso o si, precisamente porque no quiero ver a Kamui. Siempre voy con vosotros ¿Y sabéis lo que dicen de mí? Han dicho que estoy enrollada con los tres, con los tres.

- Sabes que eso solo son tonterías que se inventan - aseguró Shugo.

- Si, vale, son mentiras y cosas que se inventan pero a mi me hacen daño ¿entiendes? Estoy harta de que siempre se diga de mi cosas que no son, muy harta, parece ser que las chicas no podemos ser amigas de los chicos si que haya revolcones por medio. De todas formas yo esta tarde he quedado con Fatora.

- ¿Que has quedado con quien? - se interesó Setsu.

- Con Fatora, ya sabéis, la de nuestra clase.

- ¿La pija?

- No la llames así, en realidad no la conocéis nada.

- Chica, es muy difícil de conocerla, habla bien poco, yo creo que ni respira.

- Pues fíjate que si existe y es una chica simpática.

- Como suele ir a la sombra de Stella nunca nos fijamos en ella - explicó Shugo - Es como su sombra o algo así.

- O la de Takumi. Eso ¿Ella no salía con Takumi? - añadió Setsu.

- No, no sale con Takumi, solo coinciden en el mismo grupo.

- No entiendo que manía te ha dado ahora para juntarte con esa perdedora.

- ¿Qué problema tienes? - Hikari dio un golpe con la mano en la mesa - ¿Qué te importa a ti con quien voy? Vale que Fatora no es una chica súper popular, vale que se ha juntado con Stella para tener amigos y caer bien a la gente y vale que parece su criada pero a mí me ha caído bien y ya está. La profesora Shinobu nos puso juntas en ese trabajo y desde entonces la he conocido y me cae bien ¿Te molesta?

- Vale, vale, no te pongas así. Si en el fondo sois iguales - gruñó Setsu.

- Pues mira que bien. De todas formas tú no la conoces ni sabes nada de ella así que mejor no la juzgues.

- Pues si que te ha dado fuerte con tu "nueva amiga".

- ¿Podemos ir con vosotras? - preguntó Shugo.

- ¿A donde?

- A donde sea que vayáis. Creo que podemos ser todos amigos ¿No te parece Setsu?

- A mi me da igual.

- ¿Y Kamui? - interrogó Hikari.

- No creo que hoy salga con nosotros, no nos ha dicho nada.

- Bueno... como yo tengo que ayudar en la cafetería no vamos a ir a ningún sitio, solo a dar una vuelta.

- Pues vaya peñazo de plan para el sábado - gruñó Setsu.

...
- Buenos días señoras y señores, bienvenidos al bosque Shikamoto, me llamo Akira Shikamoto y voy a ser su guía.

Todos sus atentos espectadores, sus amigos, rompieron en aplausos entusiasmados y alguna que otra exclamación y silbido.

- Mira que sois payasos - suspiró Akira - ¡Vale, dejarlo ya!

- ¡Lo has hecho muy bien! - aplaudía Sumire.

- Que larga se me va a hacer la mañana - suspiró

- Vamos no te quejes - le dijo Akane agarrándosele a un brazo - Nos hacía ilusión verte en tu 
papel de guía, ya nos portamos bien ¿Verdad chicos?

- Yo tengo una duda - habló Shibi - ¿Podremos preguntarte cosas?

- ¿Qué cosas?

- Curiosidades que tengamos.

- Pues claro que podéis preguntarme.

- ¿Y tú vas a saber contestarnos? - habló en voz alta Genki.

- Llevo toda mi vida con ciervos, se todo lo que se puede saber de ellos, creo que si podré contestaros... a no ser que me preguntéis por lechuzas, de eso no se tanto. Ahora vamos a empezar un recorrido bastante bonito por el bosque, veréis que hay paisajes dignos de fotografiarse ¿Tienes lista la cámara, Sumire?

- ¡Lista! ¡Que emocionante es esto!

- ¿Veremos ciervos? - se interesó Hana.

- Pues claro, pero no de muy cerca porque se asustarían, además en esta época los ciervos son muy territoriales y se ponen algo nerviosos. Quizás hasta veamos alguna pelea pero no es lo más interesante, lo que hace que esta época sea la que más escogen los turistas para venir es la berrida. Los ciervos reclaman a berridos a las hembras, digamos que es una forma de decir que están solteros.

- Mira - rió Akane - En eso se parecen a los chicos.

- Oye Akira - interrumpió curioso Hotaru, el hermano de Shibi - Solo por curiosidad ¿Todos en tu familia os llamáis Aki-algo?

- No, no todos, pero si bastantes. Es un orgullo llamarte Aki-algo, significa que honras a los Shikamoto, aunque normalmente solo nos llamamos Aki los herederos directos, bueno y en el caso de los hijos primogénitos del jefe, o sea, mi padre, yo, mi hijo... es una tradición.

- Pero tu primo se llama Akihito - puntualizó Shiho.

- Es porque fue el primer nieto que tuvieron mis abuelos y se le dio ese honor... a lo mejor es que pensaban que mi padre no iba a ser capaz de tener hijos, vete tu a saber.

- ¿Entonces vuestro hijo se llamará también Aki-algo? - se interesó Sumire mirando sonriendo a Akane

- Déjalo ya Sumire, no empecemos otra vez con lo mismo - se quejó Akane.

- Tienes que buscar un nombre bien bonito para tu primer hijo y no creas que ha a ser fácil ¿A que sí, Akira?

- Esa es la idea. A no ser que la madre de mi hijo se ponga muy cabezota - miró de reojo a Akane 

- De todas formas, los Shikamoto también solemos llamar a nuestros hijos con nombres que contengan "aki" o "haru" en el nombre, como Chiharu; eso es porque el otoño, que es la época de celo y la primavera, que es cuando nacen las crías, son muy importantes.

Fue una visita muy divertida, todos parecían entusiasmados, sobretodo Hana. Genki y Shiho.

- ¿Estás contenta de haber venido? - preguntó Shibi a Hana que dibujaba en un cuaderno todo lo que le llamaba la atención.

- Desde luego que si. Es maravilloso. No todo el mundo puede ver de cerca la berrida. Akira tiene 
mucha suerte.

- Me alegro de que te guste, para eso te invité.

En cuanto estuvieron un poco separadas del grupo Sumire se plantó delante de Akane con los ojos brillando y cara de impaciencia.

- ¿A que no sabes que ha pasado?

- ¿Qué ha pasado?

- Estoy muy contenta y emocionada.

- Si eso ya lo veo.

- Pregúntame por qué estoy tan contenta.

- Me lo vas a decir de todas formas.

- Pero pregúntamelo, anda, pregúntame, pregúntame.

- ¿Por qué estás tan contenta?

- Porque ha pasado una cosita. Pregúntame el qué, venga.

- ¿Que te ha pasado? - preguntó con paciencia.

- Ay, no se si decírtelo, me da un poco que vergüenza.

- Bueno, pues no me lo digas.

- Pero pregúntamelo, venga, pregúntamelo.

- ¿Que te ha pasado? - repitió de nuevo.

- Kirin me ha dado un besito.

Sumire se puso a emitir un extraño ruidito que se suponía era de emoción mientras Akane la miraba sonriendo.

- Vaya con el Kirin. Voy a tener que hablar muy seriamente con él.

- ¿Por qué? Si no ha hecho nada malo.

- ¿Cómo ha sido el beso? ¿No se habrá aprovechado de ti?

- Que no, que no, que ha sido muy pequeño y n me ha metido la lengua ni nada.

- ¿Y te ha toqueteado?

- No, no, si solo ha sido un besito.

- Uy, no se, no se.

- ¿Por qué? Jolines ha sido mi primer beso, se supone que eres mi amiga y tenía que ponerte 
contenta.

- No se porqué le das tanta importancia.

- Pues porque nunca me habían besado. Jo, Akane, yo pensé que te alegrarías.

- ¿A ti te ha alegrado?

- Mucho, mucho. Ya me sentía como un bicho raro al que ningún chico quería besar.

- Pues entonces todo está bien, solo que... no quiero que te ilusiones demasiado.

- ¿Por qué?

- ¿A ti te gusta Kimisuke? ¿No te habrás enamorado, verdad?

- ¿Por qué dices eso?

- Es que... a lo mejor para ti es muy importante pero para él quizás solo sea un simple beso ¿Me entiendes?

- Si, si te entiendo y no soy tan tonta como parezco, entiendo que eso no significa que esté enamorado de mí, ni nada de eso. Era solo un beso, lo se y puedes quedarte tranquila, Kimisuke no intentó nada más, ni enrollarse conmigo ni nada. Fue un simple beso espontáneo.

Akane guardó silencio, la verdad es que no tenía porqué ponerse tan protectora con Sumire y tampoco era para tanto, a fin de cuentas era Kimisuke, era amigo de Jisei y ella confiaba en él, nunca se había comportado mal, ni insolente o maleducado, en realidad siempre era muy respetuoso con todas y también tenía que reconocer que siempre había demostrado que Sumire le gustaba, vamos que se le notaba bastante.

- Venga, venga - habló Akane sonriendo y cogiendo del brazo a su amiga - Vamos, cuéntamelo todo, todo ¿Te gustó?

- ¡Akira! ¡Capitán! - los gritos de los niños llamaron la atención de todo el mundo.

- ¿Qué os pasa? - preguntó este.

- Nos han dicho que hay por aquí unas cuevas muy interesantes - habló Maseru - ¿Las podemos ver?

- No hay mucho que ver, solo son unas cuevas.

- Las cuevas son lugares apasionantes - insistió el niño - ¿Podemos ir a verlas?

- No, imposible. Esas cuevas son como un laberinto, os podéis perder.

- No somos tan tontos - gruñó Yusuke.

- No es cuestión de ser tonto - explicó Akira - Es que puede ser peligroso, para un niño y para un adulto.

- ¿Y vosotros no sois guías? - preguntó Hotaru.

- Si queréis - propuso Akira - Esta tarde podemos entrar, hay un camino ya hecho para que los turistas las vean.

- Bueh - refunfuñó Zumoso - Eso no suena a aventura.

- Os lo digo de veras, es peligroso, una persona puede perderse y estar días perdido.

- ¡Yo quiero verlas! - gritó Genki - ¡Es toda una aventura! ¿Qué os parece chicos? Seguro que hay cosas emocionantes.

- Bueno - habló Akira - Es una cueva, no hay mucho que ver.

- Pero seguro que hay vestigios antiguos - dijo ahora Shiho - A mi también me apetece.

- ¿Entonces le apetece a todo el mundo?

- ¡Si! - gritó Sumire - ¡Será emocionante!

- Bueno pues esta tarde iremos pero eso si, dos juntos, nada de "aventureros"

- ¡Bien! - gritaron varios niños a la vez… y Sumire y Genki.

Akane les observaba, algo le daba mala espina, a lo mejor era uno de esos presentimientos que decía tener Jisei o quizás solo que les había visto muy juntos y cuchicheando pero estaba segura que esos pequeños demonios tramaban algo y no era nada bueno.